Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

lunes, 5 de mayo de 2014

SOBRE UN DEBER ELEMENTAL.

No tengo ganas de escribir, pero quiero escribir. 

Escribir, para mí, es vocación, y diversión, y pasión, y devoción. También es -por respeto a todos y cada uno de los que me lean- obligación alegremente asumida. 

Tengo ganas de encerrarme en mí mismo y darme tiempo para trasegar la irremediable orfandad, no por esperada menos dolorosa. Pero hacerlo así sería faltar a los más elementales deberes de agradecimiento con los amigos y camaradas que me han mostrado su pesar por mi pérdida. 

Sería faltar a la justa correspondencia de cariño a mi camarada Arturo. A mi camarada Eloy. A mi Coronel. A mi entrañable amiga catalana. A mi querido amigo criollo y andaluz, y a mi querido amigo francés. A los amigos y camaradas que han dejado su pésame en este mismo diario, y que ahí quedan como muestra del gradecimiento que les debo.  

Sería faltar a la cortesía de mi camarada Pedro, que con la señorial hidalguía española de la mejor cepa, acudió a darme el primer abrazo personal tras una relación casi exclusivamente epistolar.

Ellos saben quienes son cada uno. No quiero dar más detalles ni exponer sus nombres públicamente, pero en mi corazón los llevo.

También saben que los llevo en mi corazón esos amigos que nunca faltan, que sin pensárselo dos veces vinieron desde Valladolid para acompañarme.

No tengo ganas de escribir, pero se que mi madre hubiese deseado que, como bien nacido, mostrara mi agradecimiento sin dilación.

Mi madre ha muerto como vivió; sin una queja y con una entereza que para mí quisiera. 

No se si a alguien le habrá parecido mal que le dedique en este diario el toque de Oración. Me da lo mismo. De ella y de mi padre aprendí el Cara al Sol, y ella sufrió lo que sólo una madre puede sufrir cuando -allá por mi mocedad- pasaba las noches pegando carteles hasta la madrugada, o cuando la policía nos retuvo a veinte camaradas por pegar carteles -eso sí, una semana después del 23-F-, bajo la especie de que carecían de pié de imprenta. 

Revolviendo hoy entre viejos papeles, he encontrado una hoja en la que fue anotando, con la minuciosidad del cariño, cuándo me salió el primer diente, cuándo di el primer paso, cuándo dije la primera palabra, qué enfermedades infantiles pasé... Y al lado -con el orgullo que sólo una madre puede sentir- un ejemplar del primer número de la primera publicación que dirigí.

Lo que soy, lo que pueda valer si algo valgo, se lo debo a ella. A ella y a sus dos hermanas -mis tías Remedios y Carlota- que siempre vivieron con nosotros, porque mi padre falleció demasiado pronto. Lo bueno que tenga, de ellos me viene. Lo malo, y lo menos bueno, es culpa mía, por no haber sabido ser mejor.

* * * * *

(Quien lo desee, puede visitar la página que la compañía de seguros ha hecho en su recuerdo y, si lo tiene por conveniente, dejar algunas palabras. No la hubiese yo hecho así, pero bueno, ahí está...)

sábado, 3 de mayo de 2014

OBITUARIO.





miércoles, 30 de abril de 2014

SOBRE EL ALEGRÓN FUTBOLERO.

Alegrón que, evidentemente, es el de la victoria -más bien repaso- del Real Madrid frente el Bayern. Un 0-4 que no se conocía en los anales de la Copa de Europa para este encuentro. Y alegrón por muchos motivos, además del obvio siendo madridista confeso.

Alegrón por haber complacido al señor Guardiola, que dos días antes -en la rueda de prensa habitual previa a los partidos- afirmaba haber visto que los periódicos españoles -de Madrid , decía él- daban por ganador al Real Madrid antes de haber jugado. Uno no sabe si acaso el señor Guardiola viajó en el tiempo y leyó los titulares de hoy. Cosas más difíciles se han visto, máxime cuando el señor Guardiola pertenece a ese grupo de melifluos victimistas, patéticos llorones, que tienen como objetivo en su vida el retorno a las cavernas.

Alegrón por haberle tocado el morro -figuradamente, por supuesto, señor fiscal; señoras, señores y señoros pacifistas-, a Pepito Guardiola, tan tocapelotas separatista.

Alegrón, ni que decir tiene, por pasar a la final y tener mitad por mitad la posibilidad de conquistar la Décima. 

Y alegrón porque -espero y confío- en la final nos encontremos con el Atlético de Madrid. Cosa que puedo permitirme decir porque no soy anti-nada, y porque siendo madridista puedo alegrarme de los triunfos del Atlético cuando el Real Madrid no puede ganar. Sentiré, eso sí, no tener la ocasión de darle un repaso al señor Mouriño, tan fatuo, tan engreído, tan maleducado. 

Pero eso se lo dejo al Atlético de Madrid, y espero que lo haga como corresponde. Será otro alegrón tener una nueva final española. Y -cosa que a mí no me importa, pero dicho quede para separatistas, gilipollas y papanatas sin graduación- una final madrileña. ¡Con un par, y aúpa Atleti!

sábado, 26 de abril de 2014

SOBRE LA CAMPAÑA O NO CAMPAÑA ELECTORAL.

Y me explico, que -como decía el maestro Rafael- soy de Infantería. Aunque sea, en mi caso, Infantería de Marina.

Digo que si campaña o no campaña electoral, porque creo que -legalmente hablando- aún no estamos en campaña, aunque es evidente que desde hace muchos meses todos los partidos -principalmente los que trincan del presupuesto- están metidos en electoralismo desenfrenado. 

Ya se que esto es una obviedad, y que esta democracia liberal -que con buen sentido mi camarada Eloy llama democaca- es una permanente campaña electoral. O, si lo prefieren, en una precampaña que se dilata durante tres años, once meses y quince días. Lo cual se explica en un detallito de nada, que tiene su intríngulis. Y es que los gastos de las campañas electorales están sometidas a la fiscalización del Tribunal de Cuentas, en tanto que los gastos no comprendidos en ese periodo no lo están. ¿Ven como todo se explica?

Así es que, como no voy a ser el único que respete la Ley, si es que aún no estamos en campaña, les voy a ofrecer el enlace a un vídeo de Impulso Social, que ustedes podrán ver pulsando sobre la imagen.



viernes, 25 de abril de 2014

SOBRE LA FORMA DE GANAR TODOS.

Que es lo que dice desear el señor Mas, cuando afirma -véase El País- que con la coña marinera de la consultita lo que pretende es buscar la manera en la que todo el mundo salga ganando.

Hombre, don Arturo, si de eso se trata, yo se lo pongo fácil: la forma de que todos -especialmente los catalanes- salgamos ganando, es que usted y sus separatistas de mierda se vayan a hacer puñetas.

martes, 8 de abril de 2014

SOBRE EL LIBRO.

Libro que -como ustedes ya se imaginan por el revuelo que ha armado en la prensa y la casta política-, es el de doña Pilar Urbano, y su pretendida revelación de la presunta mano real que movió los hilos del 23-F.
 
Ven que ando la mar de comedido en la calificación de los hechos, pero es que no soy doña Pilar Urbano para decir las cosas de otra forma; porque si a ella le han dado el tironcillo de orejas para que -con perdón- recule, y donde dijo digo diga Diego, y acabe negando lo que -según los periódicos- afirmó, si eso mismo lo asevero yo, a mi me dan el tirón de las esposas para enchiquerarme. Y es que todos somos iguales ante la Ley pero -Orwell dixit- unos más iguales que otros.
 
El caso es que la presunta participación del rey en la génesis del 23-F no es un tema de hoy, aunque probablemente sí sea de hoy -de ahora- la rentabilización del mismo de cara a un futuro bastante obvio, que se divisa en el trapo morado segundorepublicano de cada manifa de toda condición. Sin que -todo sea dicho- entre en lucha un vulgar piquete de chupatintas en defensa de la llamada bandera constitucional, o sea, Bandera de España.
 
Es decir: que doña Pilar Urbano llega con sus presunciones en el momento justo. No como los que -a destiempo, claro, porque la verdad no entiende de calendarios- lo llevamos diciendo desde el 24 de febrero de 1981.
 
Pero es que hay gente más lenta que otra.

martes, 1 de abril de 2014

SOBRE LA ACTUALIDAD (y 2).

Si ayer alguien tuvo la curiosidad de echarle un vistazo a este diario, seguro que al ver el titular y el contenido de la entrada precedente debió pensar que me había vuelto majara.

 

- ¿Actualidad el parte del final de la guerra civil? ¿Actualidad el 1º de Abril de 1939? Este Estremera está como un cencerro.

 

Bueno, no niego la mayor, pues todas las personas de elevada inteligencia tenemos un cierto puntito donde la genialidad puede rozar con algo de locura. Entiéndase que lo que digo no es inmodestia, ni soberbia, sino la simple constatación del hecho de que para ser falangista hay que tener una inteligencia excepcional, a la que nunca alcanzarán, por ejemplo, los politicuchos del sistema, los políticamente borregos, los aconjogados del mal menor, los plumíferos serpentinos ni -obvio- los infrarrojos.

 

O sea, que desde una inteligencia normalita para lo que soy, puedo explicar por qué la actualidad es el parte de la Victoria. Si es que hace falta, que creo que no, pero vaya.

 

Y la explicación -para quien la haya menester- es que 39 años después de muerto, Franco sigue siendo la referencia de politicuchos, plumíferos, acongojados  e infrarrojos. Que después de 75 años -aniversario redondo, fíjense ustedes- de aquél parte final de la guerra que barrió la mugre de España -no toda, porque nadie es perfecto- la guerra sigue más presente que nunca, como si pasado mañana fueran a verse asomar los guiones legionarios por la Ciudad Universitaria -que buena falta haría- o los falangistas estuvieran resistiendo en la Sierra de Alcubierre, o los requetés fueran a dar el asalto definitivo a San Marcial.

 

Pues bueno: si ellos -el enemigo: los infrarrojos, los blandengues, los castrados y los vendidos- siguen haciendo que la política española gire en torno a aquella guerra que perdieron, ¿tengo que explicar por qué digo que el parte de la Victoria es de actualidad?

 

(Entre paréntesis: otra cosa es que ayer, por los gajes de mi situación familiar, estuviera a punto de pasárseme la fecha, porque no se en qué día vivo, y no me diera tiempo mas que a poner la música adecuada y la foto conveniente. Pero esto sólo lo digo para los amigos. Fin del paréntesis, y a los demás -infrarrojos y etc., ya saben-, que les vayan dando).
 

lunes, 31 de marzo de 2014

SOBRE LA ACTUALIDAD.


SOBRE EL DESCUBRIMIENTO DE DON ALEJO.

Lo dice Minuto Digital: Alejo Vidal-Quadras en Valencia: "La partitocracia es el principal mal de España"
Este descubrimiento no deja de ser asombroso, máxime en persona que, como don Alejo, lleva dentro del chiringuito más de veinte años. Tampoco deja de ser asombroso que don Alejo haya esperado a decirlo a este momento, en que se ha pasado a otro partido con armas, bagajes y escaño europeo; esto es: engañando a sus electores, que le votaron como candidato del PP.
Es bastante menos asombroso que ambas cosas -deserción y descubrimiento- hayan acaecido justo cuando el PP -según los entendidos- le iba a dar puerta para las próximas elecciones europeas, dejándole con la popa al aire y sin asiento remunerado.
Tampoco es asombroso que la declaración de que los males de España se basan en la partitocracia ocurra ahora, cuando tan buenas ocasiones anteriores tuvo don Alejo  -por ejemplo, cuando el terrorismo lingüístico catalanista lo obligaba a llamarse Aleix, o cuando Aznar le presentó su cabeza, en bandeja de concesiones, a Pujol-, dado que el señor Vidal-Quadras es un claro ejemplo de partitócrata. O-como diría mi camarada Eloy- de democaca.
Y les explico por qué lo digo. Supongo que alguno de ustedes escucharía a Vidal-Quadras en un programa de La quinta columna, de la Radio Intercontinental anterior a Intereconomía, en debate con Rafael López-Diéguez conducido por Eduardo García Serrano. Tendría mucho gusto en facilitarles el audio de aquél programa si el FBI del señor Obama, tan progre, no me lo hubiera robado junto a otros muchos documentos de difusión pública que tenía depositados en Megaupload. Pues bien: en aquél programa, don Alejo coincidió prácticamente punto por punto con Rafael López-Diéguez, acaso porque sabía que en aquél programa la audiencia quería oír eso y no otra cosa.
Lo curioso es que, a los pocos días -y en otra emisora, la COPE- dijera lo diametralmente opuesto, acaso porque en aquella casa los intereses eran otros y la audiencia es muy de derechas, pero de la derecha acojonada y pepera.
En fin, don Alejo: bienvenido al descubrimiento de que la partitocracia es el principal mal de España. Llega usted con casi cuarenta años de retraso con respecto a los que ya lo dijimos en 1976 -y siguientes, claro; cuando usted se amorraba a la teta del sistema-, pero acaso es que usted y sus voxeros no dan para más.

miércoles, 26 de marzo de 2014

SOBRE LO QUE HEMOS LEÍDO Y LO QUE NO LEEREMOS.

EL PAÍS: El Constitucional considera ilegal que Cataluña se declare soberana

EL PAÍS: Mas sobre el fallo del Constitucional: “El proceso político se mantiene”

Esto es lo que hemos leído. Lo que no leeremos, es la resolución del señor Ministro Montoro, responsable -vaya, es un decir- de Administraciones Públicas, destituyendo al funcionario de la administración española Arturo Mas.

lunes, 24 de marzo de 2014

SOBRE EL DIFUNTO.

Que ya se imaginan cual es, obviamente.
 
Como lo que tenía que decir lo dije en la entrada inmediatamente precedente, cuando aún estaba vivo, hoy me limitaré a contraponer a las loas interminables, a los panegíricos oceánicos, a las alabanzas hipócritas, lo que dijeron de él cuando aún era alguien.
 
La información la tomo -para que nadie diga que me lo invento- de la primera página web que me salió buscando en Google, a la que pueden acceder pulsando sobre el enlace.
 
Alfonso Guerra:
- Tahúr del Mississipi, con su chaleco y su reloj.
- Perfecto inculto procedente de las cloacas del franquismo.
- Regenta la Moncloa como una güisquería.
- Suárez llegó a perder toda credibilidad. Se convirtió en una bailarina de pasos contrarios.
 
Felipe González:
- Suárez, como Luis XIV de Francia, piensa que el Estado es él.
 
Leopoldo Calvo Sotelo:
- En Moncloa hay muchos teléfonos y pocos libros.
- Tenía un candoroso complejo de estudiante mediano frente al buen estudiante que fui yo.
 
Joaquín Garrigues (cuando le mandó un manual de primer curso de carrera) :
- Por favor, léelo, lo necesitas. Empieza por el principio. Un abrazo.
 
Fraga (sobre el nombramiento de Suárez):
- Un grave error político, una farsa jurídica y una quiebra a la vez de la legalidad y la legitimidad.
 
* * *
 
Se lo dijeron ellos, los de su misma cuerda. Nosotros le decíamos otras muchas cosas, pero eso quede para más adelante, si hay lugar.

viernes, 21 de marzo de 2014

SOBRE EL MAYOR CANALLA.

Como, al parecer, está próxima la defunción de Adolfo Suárez, no quiero dejar pasar un momento sin decir las cosas claras.

Porque a partir de hoy -mañana, pasado o el otro- todos empezarán -ya han empezado- a cantar las loas del traidor como si hubiera sido algo más que un puñetero tornillo del motor del cambio, que todos sabemos quien fue, así como sabemos el nombre del ingeniero que lo diseñó.

El motor fue -según los memócratas han repetido hasta el éxtasis- el rey Juan Carlos I. El creador del motor, Torcuato Fernández Miranda, fallecido en el ostracismo, en el olvido y en el enrabietamiento de haber sido echado al cubo de la basura por su engendro. Suárez sólo fue el títere, el ambicioso sin medida al que se podía manipular fácilmente. Suárez sólo fue el traidor que -el traidor no es necesario siendo la traición pasada- acabó siendo una triste sombra de lo que sólo él, en su fatuidad y engreimiento, creyó ser.

Y lo digo ahora, cuando le quedan dos telediarios -y demasiados son- para que nadie se llame a engaño. No voy a romper mi hábito -el estilo obliga a mucho, y el falangista más- haciendo leña del árbol caído, y menos aún voy a comunistear con champán ni con agua del grifo. Pero nadie me va a impedir que diga que Adolfo Suárez fue un traidor comparable a aquellos -Audax, Ditalcon y Minuros- que vendieron a Viriato, y que recibió -Roma no paga traidores- el mismo pago. El que merecen todos los canallas.

Quizá Dios, en Su infinita misericordia, acoja a este próximamente difunto sinvergüenza en Su seno. Yo, desde luego, no lo voy a perdonar. Porque uno -cada uno de nosotros- puede perdonar las ofensas que recibe contra sí mismo; pero nadie -nadie que no sea un canalla- puede perdonar la traición a la Patria.

Que no descanse en paz.

jueves, 20 de marzo de 2014

SOBRE LA PAELLA Y EL ARROZ PASADO.

Paella, la que según dicen los plumíferos, los políticos y los gilipollas -condiciones no excluyentes- ofreció el teniente coronel D. Antonio Tejero Díaz -hijo del teniente coronel D. Antonio Tejero Molina- a su padre y otros varios invitados, a mitad del pasado mes de febrero. Paella que los citados plumíferos, gilipollas y políticos entienden como de celebración del 23-F, pese a haber tenido lugar varios días antes y haber revestido carácter íntimo y puramente amistoso, de la que nadie se habría enterado a no ser porque el señor ministro ha cesado, por su causa, al Jefe de la Guardia Civil.
 
Arroz pasado, el de asociaciones de presuntos guardias civiles, tal que la Asociación Unificada de la Guardia Civil -la misma que va de la manita con UGT y CCOO a manifas, y ya hace años lo comenté en este mismo sitio- y la Unión de Guardias Civiles, de la que luego hablaré. Presuntos guardias, porque esos individuos tienen de guardia civil lo que yo, que lamentablemente sólo tengo la devoción por el viejo Instituto Armado que fue y ya no es, y el respeto por algunas de las personas que visten el uniforme, y no por el conjunto, mal que me pese.
 
Arroz -más que pasado, pocho- el de esa Unión de Guardias Civiles que -vean El País- califica al Teniente Coronel D. Antonio Tejero Díaz de déspota, añadiendo que se valió de agentes de servicio para su particular conmemoración. "Los cocineros que hicieron la paella son guardias que estaban en su jornada laboral, pero que recibieron órdenes para que dejaran sus quehaceres policiales. Su nueva orden era hacer la paella. Los que actuaron de camareros, igualmente. Incluso se hizo una exhibición de material para mayor gloria de estos golpistas, detrayendo agentes de sus funciones policiales"
 
Estos imbéciles de la Unión de Guardias Civiles -que deben ser de los que salen poquito a la calle y llevan toda su vida enchufados en las oficinas o los cuarteles- dicen que los cocineros... recibieron órdenes para que dejaran sus quehaceres policiales. ¿Qué labores policiales realiza un cocinero? ¿Qué investigaban los cocineros? ¿El punto de ebullición del agua? ¿El punto adecuado de sal y condimentos? ¿El tiempo exacto de la cocción de un huevo? ¿O los cocineros cocinaban, que es lo que su nombre indica, y por tanto siguieron haciendo sus labores? Ídem de lienzo con los camareros, obviamente.
 
¿Y la exhibición de material? ¿Desde cuando no está en vigor la costumbre de mostrar el material a quienes visitan una unidad militar?
 
Pero lo que roza el esperpento son las declaraciones de los políticos, recogidas por El País: Rosa Díez, de UPyD, pidió que se actúe con "ejemplaridad" y se imponga la "máxima pena" pues con el golpismo no caben "bromas ni mirar para otro lado". José Luis Centella, de La Izquierda Plural, reclamó que investigue la fiscalía y se depuren "responsabilidades penales". Aitor Esteban, del PNV, consideró "lógica" la destitución y Pere Macías, de CiU, felicitó al ministro por su "rápida y positiva" respuesta. Para Alfonso Alonso, del PP, "Lo importante es que la paella ha sido indigesta porque el responsable ha sido destituido".
 
Es decir: que doña Rosa Díez no sólo da por juzgado y condenado a quien ni siquiera tiene abierto expediente, sino que además exige la máxima pena. Y por un presunto delito ni siquiera de opinión, sino de supuesta intención. Doña Rosa es el oráculo que conoce los íntimos pensamientos de los demás, y eso le basta para condenar, no por los hechos, sino por la intencionalidad.
 
El individuo de la Izquierda Plural -tan enamorada del pensamiento único- pide que se depuren "responsabilidades penales", cuando es evidente que no sólo no hay delito, sino que ni siquiera hay falta administrativa dado que -véase La Gaceta- el hecho aducido de no haber pedido permiso para celebrar esa comida se cae por su propio peso, puesto que el propio teniente coronel cesado sería uno de los capacitados para otorgar ese tipo de permisos.
 
Las afirmaciones de PNV y CiU no merecen comentario: es lo normal.
 
Lo que sí la merece, es la de ese tal Alfonso Alonso, pepero, para quien "lo importante es que la paella ha sido indigesta porque el responsable ha sido destituido". También normal, claro que sí. Lo importante para el PP es destituir a alguien por ser -como le dijo José Antonio al entonces director general de seguridad de la republiquita- hijo de padre conocido y honrado.
 
Al señor Alonso y sus mariachis peperos -sigo el comentario joseantoniano- nunca les podrán destituir por eso.
 
Así es que, en el fondo, de lo que se trata es de que "no haya en el cuerpo un general con el apellido Tejero", según dice La Gaceta que comenta el personal que estuvo bajo su mando en el acuartelamiento de Valdemoro. O de -como indica Ramón Tejero, también en La Gaceta- El cese de mi hermano lo atribuyo a una falta de vergüenza del director general de la Guardia Civil y del ministro del Interior.
 
Pues eso; falta de vergüenza.
 

domingo, 2 de marzo de 2014

SOBRE LA PRÓXIMA MASCARADA ELECTORAL.

Que nos caerá, si Dios no lo remedia, el próximo mes de mayo.

La cuchipanda urnil se centrará en torno a la coña marinera europea, cosa que a los españoles nos trae más bien al fresco, porque aún no nos hemos enterado de que de allí -en esa Europa que digan lo que digan sigue empezando en los Pirineos- nos cortan el bacalao para bien y -generalmente- para mal.

Pasamos de las elecciones europeas -también, cada vez más, de las autóctonas- porque no creemos en los políticos y porque la mayoría no sabe de política. Como si por no saber, o no querer saber, de política, la política fuera a olvidarse de nosotros, y los políticos fueran a sacarnos la mano del bolsillo.

Pasamos de las elecciones europeas porque eso de Bruselas nos pilla muy lejos, pese a los viajes basura -low cost, pero basura-, y pese a los erasmus y otras soplagaiteces que nos ponen -más que nos quitan- el pelo de la dehesa. 

Pasamos de las elecciones europeas porque ni siquiera cuatro décadas de papanatismo han conseguido que los españoles dejemos de ser españoles, mal que a muchos les pese. Y precisamente por ese carpetovetonismo recalcitrante, no nos queremos enterar de que el mundo se ha hecho muy pequeñito, y aunque haya sido a empujones, estamos metidos en la entelequia europea que nos marca el anca a fuego y nos señala el camino.

Así es que más nos vale dejar el pasotismo, ponernos las pilas y enterarnos de que de ese conciliábulo de mercachifles y de politicuchos nos va a venir el futuro, y de que aquí podemos empezar a decir que estamos hasta donde no digan dueñas.

Estamos en el punto justo para plantarnos, dejar de seguir la huella en torno a la noria y votar de una vez a favor de lo que queremos, y no en contra de lo que aborrecemos. No creo que lo que digo vaya a tener ninguna influencia, ni vaya a conseguir que recapacite nadie. Ando ya curado de espantos, y hace tiempo -mucho- aprendí que es más fácil seguir la corriente que afirmarse en contra. Pero lo tengo que decir, aunque sirva de poco. O de nada. 

Para las próximas elecciones europeas se ha formado una coalición entre Alternativa Española, Comunión Tradicionalista Carlista y Partido Familia y Vida. Su nombre, Impulso Social.

Quisiera saber por qué no se ha unido a esta coalición ningún grupo más; quisiera saber por qué seguimos sin aprender la lección de que cada uno por un lado no iremos a ningún sitio. Pero eso quedará, acaso, para otro día.

Me dirán que qué hace un nacionalsindicalista proclamando -que es lo que hago, por si no se había notado- que votará a Impulso Social, y que anima a quien lea a lo mismo. Pues bien: lo que hago es -siguiendo mi costumbre inveterada- leerme el programa que Impulso Social presenta -véanlo si gustan en este enlace-, compararlo con mi pensamiento y llegar a la conclusión de que se ajusta a lo que quiero.

Algo falta, algo sobra; pero este programa, estos partidos y estas personas me ofrecen la garantía necesaria para ir a votar. 

A Impulso Social.

domingo, 23 de febrero de 2014

SOBRE UN ANIVERSARIO QUE CASI SE ME ESCAPA.

El de hoy, evidentemente.

Casi se me escapa porque ando a vueltas con asuntejos de salud -nada grave, dicho sea para tranquilidad de amigos y desazón de enemigos-, y del que he caído en la cuenta por pura casualidad, al haber sintonizado la tele -por primera vez en varias semanas- en un informativo.

Son 33 añitos los que hace de aquél 23-F, aún desconocido, aún oculto, aún incomprensible. O, quizá, perfectamente comprendido y descubierto para los que -sin haber papado ningún oráculo- tenemos la suficiente capacidad para sumar dos y dos.

Ya he contado en alguna ocasión cómo viví aquél día -mejor, tarde y noche-, y cómo desde el día 24 por la mañana vi que aquello no era lo que había parecido. También he dicho que -para pesar de tanto hideputa memócrata- la única víctima civil fue el pobre Juan García Carrés, y que todas las demás víctimas fueron militares, desde el Excelentísimo Teniente General don Jaime Milans del Bosch hasta el último teniente encausado, con especial relevancia en el Teniente Coronel don Antonio Tejero Molina, y con menciones especiales al honor en las personas del Capitán de Navío don Camilo Menéndez Vives y del Comandante don Ricardo Pardo Zancada.


En realidad no hay mucho más que decir. Habría mucho si se pudiera hablar y si eso se la libertad de expresión fuera verdad, pero de ese camino ya estamos todos de vuelta. Y con esto creo que ya se me ha entendido lo suficiente.

viernes, 14 de febrero de 2014

ABORTIVOS ABORTOS DEL CONGRESO (por Arturo Robsy).

Todos sabemos que los Demagogos jefes de partido intentan usar su poco entrenada inteligencia para que  los de la plebe media nos distraigamos de su crisis y de sus malas expectativas electorales. Elecciones a dedo, que se debiera decir.

Sabemos, eso sí, que entre el aborto vigente, segundo del Psoe, y el que manipulan la Villalobos y Gallardón, puede haber, con suerte, la diferencia de una aspirina, pues dejan lo demás a la decisión femenina y a la habilidad de los matarifes de las clínicas o mataderos de nonatos. Que venden, además, la pasta de fetos a compañías de potingues de belleza. De las entrañas de la mujer a los rostros de las mismas se podrá decir un día.

Sobre esto escribí ayer, a media tarde, un mensaje a mi amigo y camarada, más fino escritor, que se explica con la finura de una flecha, o de cinco: Rafael C. Estremera, sito en Madrid. Pero al borde de las once nocturnas, pude oír en el Gato al Agua lo que ha sido inédito en prensa y tele, y parlamentos y hasta en Cataluña en todos los años anteriores: se mencionaron claramente los derechos del padre. Esos derechos que nadie reconoce, aplastados por el deseo mortífero de la mujer en la clínica.

O sea que las chicas matan 110.000 hijos de hombre, dado que, desde mórula, los niños por venir se hacen a medias y a medias se debieran resolver. De lo contrario la mitad de la cópula adquiere el derecho de asesinar a los hijos del hombre, con lo cual me refiero al que se llamó El Hijo del Hombre en Palestina que, de ser ahora, quizá no hubiera nacido.

Lo bueno fue eso de oír por primera vez en una tele que los hijos son parte del varón, porque hasta ahora todo hacía pensar en la partenogénesis, o sea que las benditas  mujeres quedaban preñadas sin intervención del varón y, de paso, eran propietarias del hijo a cuestas, sin que ninguna moral lícita acepte que los padres, o padras, son dueños del hijo antes, durante y después del aborto.

Es posible que el Gato al Agua dijera ayer todo esto tan de biología elemental pero tan silenciado porque andaba medio apagada y medio devorada por las dos teles poderosas y algo tenía que decir, muy en serio, para recuperar el interés de los despellejadores de Antena 3 y de Tele 5. Las previsibles rabietas de Liberales (no conservadores) y de rojos generales pondrán a Intereconomía en el candelero o candelabro, porque ayer emitía puramente a candil.

No obstante ya se ha dicho que eso sucedió a las once nocturnas, aunque todos los presentes, de pronto, parecieron conocer la argumentación a favor de los ignorados y aplastados derechos del padre.

Antes, a media tarde, sin saber nada de lo que venía por cable o por onda, remití a mi amigo y camarada Rafael C. Estremera el mensaje que copio a continuación no sea que Intereconomía presuma de primicia, puesto que mi mensaje también corrió por el hiperespacio, que es público a veces. El citado mensaje advertía, además, que con aborto sólo en manos de un sexo se incumplen la obligada igualdad constitucional entre varones y hembras, los derechos humanos nacidos de manos norteamericanas y silenciosas hasta hoy, y se comete repetidamente un sucio pecado de lesa constitución española y, por tanto, de falta de la hoy tan mencionada democracia, cuyo concepto sólo se repitió más en 1979, en que hasta los variados comunistas y comunistones resultaron ser más demócratas que nadie.

Y aquí va el mensaje propio:

"Ahora ando calentando motores para decir, con cierta gracia o con cierta seriedad, que, ya que somos iguales hombres y mujeres, especialmente ante la ley, la primera ley del aborto y esta segunda en uso, más la que amenaza con venir, son anticonstitucionales: Nadie habla de los padres del nasciturus, de los hombres, porque son la mitad del niño asesinado y no se les consulta ni pueden opinar cuando una putángana decide matarles el hijo mediante un asesinato legal. Parlamento y Estado asesinos. O sea: un gobierno que permite matar a los fetos que sólo pueden resultar niños, humanitos, es un gobierno asesino, ya autorice la mortandad de palabra o convertida en ley ilegítima. Y no veo bien ni obedecer ni pagar a asesinos, aunque ya se haya experimentado con la ETA.

Una matanza semejante no la hicieron ni los especialistas históricos, desde Herodes el Grande pero puro aficionado, a Lenin, Stalin, Mao y, por resumir, Pol Pot

Ni un partido, ni un medio, ni un cura bobo trata de defender al varón, que es la mitad del asunto en la concepción ( y en anunciar a una mujer predispuesta por capricho hormonal) y nadie con testosterona puede  dar o no el mátese a su hijo sin consecuencias penales. Si matan las futuras mamás a cien mil cachorros hay cien mil padres a los que han asesinado a cien mil hijos sin preguntarles para que cien mil asesinos ganen dinero ensangrentado. Y sin que puedan esperar que se les haga justicia. Ni los Cien Mil Hijos de San Luis. Ni siquiera existe la obligación legal de comunicar nada al futuro padre.

Claro que eso, movido por la mujer que  miente siempre sobre su útero o su coño y por la reconocida y cananea ambición de los abogados, acabaría siendo otro modo de extraer pasta al docilísimo varón. Que si zurra a la asesina comete delito y gana cárcel.

O sea el negocio de la matanza que enriquece a clínicas y permite a los gobiernos disponer de mayores ingresos con los impuestos. Creo que el aborto lleva IVA, como la tonta píldora del Día Después. O sea, ¿después de qué? Tan rico es el idioma para nombrar ciertos actos pero parece que nadie se atreve a usarlos. En lo  antiguo de la lengua los muy finos usaron  Hoder y aún se entiende la palabra en ausencia de su tradicional Jota."

Arturo Robsy (que exige derechos generales lógicos, en este caso verdaderos "derechos del hombre", que tan poco defiende la ONU.)

Todos, salvo los asesinos leguleyos, hemos sido mórulas. Hasta Rajoy que, desde entonces, ha engordado lo suyo.

martes, 11 de febrero de 2014

SOBRE LA "MODIFICACION SEFARDITA"

Modificación del Código Civil para -dice La Gaceta- conceder la nacionalidad española a todos los sefardíes que lo pidan y acrediten tal condición. Modificación que se hace -según el señor ministro Gallardón- para culminar la reparación "de lo que sin duda había sido uno de los errores históricos más importantes", en referencia a los judíos que fueron expulsados de España en 1492.
 
Como saben mis habituales, no soy projudío, pero tampoco antisemita. Admiro -y he dejado constancia- la rapidez y contundencia con que el Estado de Israel responde a los agravios, a las ofensas y a los ataques. Admiro y envidio la visión clara de las situaciones y de las circunstancias, y me gustaría que en España tuviéramos siquiera media docena de políticos como los de Israel.
 
Dicho esto, debo rebatir al señor Ministro. Es posible -sobre todo con la óptica actual, que en tan poco se corresponde con la del siglo XV- que la expulsión de los judíos fuese una injusticia. Pero en ningún caso fue un error, porque la prioridad política del momento era cimentar la unión de los reinos que formaron España, y el mayor aglutinante era la religión católica. También era imprescindible fortalecer la reconquista, evitar nuevas invasiones islámicas, asegurar la obra recién acabada; y había -entonces, al menos- la razonable sospecha de que los judíos pudieran colaborar en la vuelta del invasor musulmán.
 
A continuación de la noticia, La Gaceta incluye el siguiente párrafo: El ministro recordó que un decreto legislativo de 1924 ya permitió que algunos diplomáticos españoles, algunos de los cuales incluso ocupan un lugar entre los justos en el Museo del Holocausto de Jerusalén, hayan sido reconocidos por la comunidad judía internacional como personas que salvaron vidas durante la segunda guerra mundial.
 
Como no lo entrecomilla, no se qué es exactamente lo que dijo el señor Gallardón. Sin embargo, me temo que los tiros vayan por el mismo sitio, sea el ministro o sea el gacetillero el que hable. O el paisano, puesto que también El País hacía una referencia al decreto de 1924.
 
El Decreto de 1924 existió, y fue promulgado -detalle que ninguno se ha molestado en recordar- por el Gobierno del General Primo de Rivera. Y el olvido no creo que obedezca a la confianza de los escribidores en que el personal lector sepa cual fue la época.
 
El Decreto de 1924 -que tras la Dictablanda, la República y la Guerra debía estar bastante olvidado, si no derogado- fue rescatado, o resucitado, por Francisco Franco. Precisamente para que esos diplomáticos españoles pudieran salvar vidas de judíos durante la Segunda Guerra Mundial.
 
Ya tengo dicho -sin que nadie me lo haya rebatido- que es impensable que un diplomático obre, en una cuestión de la trascendencia que tenía entonces la salvación de judíos en países ocupados por los nazis, por su cuenta, sin el beneplácito de su Gobierno. Ni siquiera es concebible que actúe sin su conocimiento. Y mucho menos lo es que -aunque los diplomáticos españoles, como Sanz Briz- rescataran ese medio olvidado Decreto, lo aplicaran con la manga ancha con que se actuó, pues se le concedió al nacionalidad española a multitud de judíos que no eran sefarditas ni tenían la menor relación con España.
 
También tengo dicho, no ya sin que nadie me lo rebata, sino sin que nadie pueda hacerlo, puesto que está en las hemerotecas -búsquelo quien quiera, porque no tengo a mano el documento, pero existe-, que la comunidad judía rogó por Francisco Franco a su muerte, considerándolo uno de los justos que protegieron al pueblo judío de la persecución.
 
Cosas todas ellas que, de haber sido explicadas por el señor Ministro o por la prensa, hubieran puesto las cosas en su sitio.

viernes, 7 de febrero de 2014

SOBRE LA ENCUESTA PAPAL.

La encargada a las parroquias por el Papa Francisco para -dice El País- pulsar la opinión de los católicos del mundo entero sobre asuntos corrientes, como los niños nacidos fuera del matrimonio, la contracepción, las parejas de hecho, los divorciados que se han vuelto a casar, las uniones homosexuales o el aborto.

Las respuestas, al parecer, han sido las que cualquiera podría esperar sin necesidad de meterse en berenjenales, viendo cómo anda al patio; o sea: que los llamados católicos desean que la Iglesia institucionalice la flojera de bragueta, con lo cual no han descubierto nada que no hiciesen ya Lutero, Enrique VIII y, si nos vamos atrás, Sodoma y Gomorra.

Porque lo que los llamados católicos encuestados recomiendan que se reconozca y bendiga a los divorciados casados por segunda vez; que se acoja a las parejitas homosexuales; que se abandone la postura de la Iglesia sobre la contracepción y sobre las relaciones prematrimoniales.

Particularmente, los jóvenes alemanes -cita el susodicho periódico- recuerdan a la jerarquía católica que es irresponsable casarse sin haber probado antes la solidez de la relación. O sea -y esto es de mi cosecha- que hay que probar a la pareja, como antiguamente se probaban los melones: a cala.

En resumen, los que se llaman católicos, quieren que la Iglesia Católica se transforme en protestante, bien sea luterana o anglicana, para dar satisfacción a las llamadas del bajovientre.

Lo que no parecen entender es que ser católico supone aceptar los Mandamientos de la Ley de Dios -todos ellos, no uno si y otro no y otro según- y que a nadie se obliga a ser católico. Pero que llamarse católico y no aceptar la doctrina supone, lisa y llanamente, una hipocresía.

Y, por supuesto, me apresuro a afirmar que ninguno somos perfectos -o al menos yo no lo soy, y que cada cual se mire la conciencia-; que todos cometemos errores, que todos pecamos, que todos tenemos de qué arrepentirnos. 

Ser católico significa -en mi modesta opinión, nada cualificada teológicamente- saber cuando se peca, y arrepentirse de ello y, en lo posible, repararlo. Lo que estos encuestados quieren, es hacer de su capa un sayo y quedarse tan panchos. Y eso no es.

Y lo que uno no se atreve a presuponer, es qué interpretación dará el Papa Francisco a esta encuesta; si la de reducir el número de católicos a los que verdaderamente lo son, o la de santificar, a cinco siglos vista, la concupiscencia del fraile alemán y el rey inglés.

jueves, 30 de enero de 2014

SOBRE LA IGUALDAD DE TRATO.

Igualdad que promete nuestra bien amada Constitución, y que incluso exige una Directiva europea, amenazando con fieros males a quien ose tratar de manera diferente a quien sea diferente, porque es que los europeos somos así.

Ahora, vean estos dos titulares:

- El País: Detenidas seis personas por agresiones a un grupo de ultraderecha el 12 de octubre.
 Seis jóvenes han sido detenidos por agentes de los Mossos d´Esquadra por su presunta relación con una agresión a un grupo de personas que asistieron a la manifestación ultra del pasado 12 de octubre.

- La Gaceta: Seis detenidos por las agresiones a un grupo de extrema derecha el 12-O 
Al menos seis personas han sido arrestadas por los Mossos de Esquadra (...)  por su supuesta participación en las agresiones que sufrió un grupo de ultras de extrema derecha.

* * * * *

Los jóvenes o personas han sido detenidos en una casa okupada desde hace la friolera de 17 años, ahí es nada, y varios de los detenidos -según El País- tienen ya antecedentes policiales por delitos de lesiones, daños contra el orden público, contra la salud pública o denuncias por portar armas prohibidas.

O sea: unos angelitos, tanto los detenidos, como los jóvenes y vecinos que -en número de centenar y medio, lo cual no es mucho para un barrio como el se Sants- han cortado la carretera, con pancartas con lemas como "El fascismo avanza si no se le combate" o "Fuera los mossos de nuestro barrio".

Por esta parte, nada nuevo bajo el sol: ellos son jóvenes y vecinos, y por lo tanto pueden apalear, tirar piedras o apuñalar a quien quieran. Tampoco nada nuevo bajo el sol del amarillismo y la hideputez de la prensa: la agresión de los jóvenes se justifica porque los que estaban tomando un refrigerio en la terraza de un bar venían de una manifestación ultra.

Y luego, claro, se nos hincharán las narices un día, responderemos con la misma moneda -o con la escala de espléndidas matizaciones que enseñaba un carlista de pro en la anteguerra del 36: al insulto responded con el bofetón; al bofetón, con el palo; al palo, con el tiro- y seremos una banda fascista que agrede a simpáticos navajeros, drogadictos, antisistema e hideputas; eso si, profesionalmente jóvenes.

Con respecto a los titulares y comentarios de ambos periódicos citados y amarillos, sólo indicar al señor fiscal que corresponda la diferencia de trato y el radicalismo que muestran, para que tome las medidas correspondientes, empapelando a los redactores y directores de ambos panfletos.

Comprenderá, señor fiscal, señores jueces, que no vaya en persona a presentar la denuncia. Temo que sería arrestado por un incontenible ataque de risa. No merecen siquiera un modesto cabreo.

Comprenderá también, señor fiscal, que si afirmo y proclamo que los citados y amarillos panfletos son unos marranos, lo hago sin intención de dudar de su conversión, y por tanto no cabe interpretarlo en el sentido que le adjudicaba don Francisco de Quevedo y Villegas a su archienemigo don Luis de Góngora y Argote, sino que debe entenderse en su literalidad de puercos, cochinos, tocinos, cutos, chanchos si nos vamos a las Américas, guarros, gorrinos; palabras todas ellas que valen por cerdos.

miércoles, 29 de enero de 2014

DIGAN LO QUE DIGAN (SOBRE BLAS PIÑAR).

Blas Piñar fue mi primer Jefe Nacional.

Era Presidente de Fuerza Nueva, pero a los militantes nos gustaba más llamarle Jefe, y así lo hacíamos todos los que pusimos nuestras ilusiones en aquella agrupación de esperanzas de los últimos años 70. En mi caso particular, desde que un buen día de 1977 me acerqué a Núñez de Balboa 31 y sin encomendarme a nadie me afilié.

Tenía el conocimiento básico de lo que entresacaba de la revista del mismo nombre, que llevaba algunas semanas leyendo, y el rechazo visceral a la patulea canallesca que se había apoderado de la antaño tranquila y sosegada vida española.

Ayer, día de su fallecimiento, comentaba la prensa -creo que El País, pero no guardé el enlace porque el plumífero que escribía no tenía idea de nada, como es habitual- que Blas Piñar no era falangista; que había obtenido un escaño solitario en un parlamento en contra de cuya existencia estaba, lo cual no era lógico; que había terminado por admitir la Constitución; que había terminado con un pensamiento más cercano al catolicismo de derechas que al franquismo o falangismo.

No se si Blas Piñar era o no era falangista. Estoy seguro de haber visto fotos suyas con camisa azul en actos de esos años 77 a 81, y estoy seguro de haberle oído citar a José Antonio en muchísimas ocasiones. Esto -me dirán los falangistas megahiperpuros- no significa nada. Esto -diré yo, que tengo tanto derecho a hablar como los hipermegapuros- me enseñó a mí a llevar esa camisa azul, y a leer a José Antonio, cuyas Obras Completas adquirí en la librería de Fuerza Nueva.

Sin Blas Piñar y la FN de aquellos años 70 finales, mucha gente como yo no habría encontrado sitio a donde ir, ni donde usar útilmente el asco que nos producía la situación. Sin Blas Piñar y aquella FN, mucha gente como yo no habría encontrado quien le enseñara y le guiase. 

Cierto que los falangistas superpuros -esos que no conocen a nadie más tan digno como ellos- siempre le achacaron a FN su franquismo. Ellos -los que  todavía siguen dilucidando al cabo de casi cuarenta años quien es más puro y lava más blanco- eran y son antifranquistas, renegando de las mejores obras del Régimen de Franco que fueron hechas por falangistas, y renegando de las muchas generaciones que Franco quiso que pudieran acceder al pensamiento de José Antonio.

Sin la voluntad de Franco, el pensamiento falangista habría desaparecido por completo, y -al menos así lo veo- Blas Piñar y FN -y cuantos en sus filas militamos-, rendían a Franco el tributo de agradecimiento por el engrandecimiento de la España ruinosa de la monarquía alfonsina y la república criminal. Y por la transmisión del ideario joseantoniano que -lo repito- muchas generaciones pudieron conocer porque a Franco le vino en gana.

Y sin Blas Piñar y FN, todos los que no habíamos tenido ocasión de conocer a José Antonio -porque a nadie se le imponía, y solamente se facilitaba a quien quisiera- hubiéramos seguido sin conocerle. Sin Blas Piñar y su liderazgo, muchos no habríamos tenido la ocasión de conocer a tantos y tan buenos camaradas que nos enseñaron, nos guiaron y nos acompañaron y, en parte, aprendieron con nosotros. 

Quien no la viviera, nunca podrá comprender la camaradería de aquella Fuerza Nueva; el ímpetu, la voluntad de sacrificio, de esfuerzo; la alegría del servicio cumplido y de los proyectos por realizar. La disciplina y la fe en el mando -cuando el mando se lo ganaba a pulso, claro está-, y la hermandad entre todos. Aquello fue una escuela de doctrina, de pensamiento y de vida, y quien no lo entienda así es que no entiende nada.

Blas Piñar -dicen- obtuvo un escaño en un parlamento en contra de cuya existencia estaba. ¿Y qué? ¿Creían en este parlamento los batasunos, los separatistas del PNV, de CiU? ¿Creía el PSOE que acababa de abandonar el marxismo-leninismo? ¿Creía la UCD? En aquél parlamento no creía nadie. Pero Blas Piñar lo declaraba con honradez, en tanto que los demás callaban como... Bien, ya ustedes saben.

Blas Piñar obtuvo un escaño solitario. Cierto. Cierto también que Unión Nacional estuvo a pocos cientos de votos de alcanzar el segundo, que hubiese correspondido a Raimundo Fernández-Cuesta. Y cierto, igualmente, que aquél escaño solitario representaba la voluntad de algo más de 300.000 españoles, lo cual -para la población del momento- podría fácilmente corresponder a un 1,5 ó 2 por ciento del censo a nivel nacional. ¿Qué partido regional -PNV, HB, CiU- ha alcanzado nunca esa representatividad, aunque en la traducción a diputados les corresponda una decena?

Blas Piñar -dicen- había terminado por admitir la Constitución. ¿Y quién no? Cualquiera que quiera participar en la vida pública tiene que admitirla; tiene que aceptar que ese es el marco que hay, y jugar según las reglas establecidas. La diferencia es que los politicuchos al uso se derriten hablando de una Constitución que ni aplican ni respetan, y Blas Piñar siempre dijo que había que cambiarla. Lo mismo que ahora dicen todos, con tres décadas largas de retraso.

Blas Piñar estuvo siempre en contra de esta democracia. ¿Y quién está a favor hoy, cuando ya no sólo los que entonces venteábamos el futuro, sino hasta los más lerdos, la han conocido en lo que es? La diferencia está en que Blas Piñar -y los que estuvimos con él- lo dijimos siempre, a cara descubierta y con argumentos y razones. Sin ocultarnos, sin engañar, sin trapichear con la fe de quienes iban a elegir en las urnas, aunque las urnas no nos gustaran por lo que tienen de mascarada y de falsedad. Blas Piñar lo dijo muy claro en la campaña del referéndum sobre la ley de Reforma Política, que fue la primera vez que lo oí hablar, y cuyos argumentos -tan distintos de los que berreaban los demás- tanto coincidían con mi sentir íntimo. En este enlace pueden descargarse aquella intervención.

Que había terminado con un pensamiento más cercano al catolicismo de derechas que al franquismo o falangismo, dicen. La Falange, sin desear un Estado confesional, reconoció siempre la importancia de la Religión Católica y declaró que la misma inspiraría las Leyes. Franco, creador de un Estado confesionalmente católico hasta que la Iglesia quiso lo contrario, también tuvo como inspiración el catolicismo. En ocasiones, lamentablemente, incluso el clericalismo, que tantas piedras tiró tras la cara del Régimen.

Pero es que lo que resulta meridianamente claro para cualquiera que conozca algo de Historia, es que España ha de ser católica o no será. Que el distanciamiento entre el catolicismo y España está trayendo la destrucción de la Patria y -ya se verá- acaso el de la Iglesia. 

Que Blas Piñar -dicen- clamaba contra la destrucción de España que se seguiría de la implantación de los partidos políticos, de las autonomías, de la Constitución del 78... Pero ¿es que no está claro hoy la razón que tenía entonces al decirlo? ¿Es que los rojos -se lo dijo él- de Zapatero no han abierto la puerta al genocidio del aborto, a la aprobación de estatutos de autonomía cada vez más rencorosos y destructores? ¿Es que los separatistas no han utilizado las autonomías para crecerse y multiplicar el proselitismo merced a la mentira, al totalitarismo bananero y al tiro en la nuca?

Digan lo que digan -que lo dirán de uno y otro lado- Blas Piñar fue la cabeza visible de la reacción nacional frente a la traición de Suárez y sus compinches, frente al travestismo de Fraga y sus cómplices. Fue la voz de la España profunda y verdadera en un tiempo en que serlo no era fácil, ni cómodo ni bien pagado, y mantuvo hasta el final la bandera con honradez. 

Se que el ritual sólo adjudica la invocación final a quien ha caído en acto de servicio, y habrá quien me lo censure. Pero pienso que toda una vida de continuo servicio bien lo vale. Blas Piñar, ¡Presente!


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