Y que es -lo diré desde el principio y por derecho, para tranquilidad de amigos y fastidio de enemigos- un olvido.

Podría aducir que no ando muy centrado en el calendario, y que este año -entre otras cosas por la personal circunstancia familiar que mis amigos y camaradas conocen- el tiempo se me escurre entre los días que me pasan sin darme cuenta.
Pero sería vana excusa, así como la de afirmar que -por exceso de confianza- no tengo incluida esta fecha en mi agenda, confiando -erróneamente, como se ve- en que semejante día no se me iba a pasar nunca. Valga, si acaso, el hecho de que este año estoy, en este mes de Octubre, disfrutando las vacaciones veraniegas, y que los días se me hacen iguales, sin saber cual es lunes o jueves.
Perdónenme ustedes, amigos. Y perdóname tu, maestro, desde los luceros.