
La presentada ayer por la Conferencia Episcopal Española, poniendo de relieve -con muy buen criterio-, que con la nueva Ley de aborto que va a perpetrar el Gobierno socialista, la vida humana está menos protegida que la de un lince. O águila, o buitre, o mariposa -insecto, aclaro- o cualquier clase de animal.
Perfecta campaña y perfecta argumentación, absolutamente ajustada a la verdad.
La duda que me cabe, es si no piensa la Conferencia Episcopal que los niños asesinados hasta ahora, con la Ley actualmente vigente, no merecían también la protección legal y -sobre todo- la preocupación de la jerarquía eclesiástica. Porque no puede uno dejar de pensar que, si los monseñores hubiesen levantado su voz hace unos años -cuando el PP gobernaba en mayoría, por ejemplo-, tal vez otro gallo hubiese cantado.
Perfecta campaña y perfecta argumentación, absolutamente ajustada a la verdad.
La duda que me cabe, es si no piensa la Conferencia Episcopal que los niños asesinados hasta ahora, con la Ley actualmente vigente, no merecían también la protección legal y -sobre todo- la preocupación de la jerarquía eclesiástica. Porque no puede uno dejar de pensar que, si los monseñores hubiesen levantado su voz hace unos años -cuando el PP gobernaba en mayoría, por ejemplo-, tal vez otro gallo hubiese cantado.