Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

sábado, 15 de septiembre de 2018

SOBRE EL DESPISTE DEL SEÑOR BORRELL.

Despiste que, si me permiten señalarlo, no es muy conveniente a un Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, ni más ni menos.

Según Ok Diario, don Josep Borrell, ha criticado hoy las formas del “todo vale” que ciertos partidos políticos y medios de comunicación han utilizado para “calumniar” (...) el ministro ha argumentado que en el actual mundo global cada vez hay “más información, pero menos conocimiento”, a causa de estas “noticias falsas” que pretenden “influir” en la opinión pública a base de “invenciones”. (... ) Borrell ha pedido un esfuerzo a los ciudadanos para saber “separar el ruido mediático” que interfiere en este “bombardeo de información”...

Supongo que ningún doctor sanchista va a leer esto, y para los demás no es necesario; pero por si acaso indicaré que lo señalado en cursiva es cita del referido periódico, y se sobreentiende que lo entrecomillado es lo que el periódico atribuye literalmente al señor Ministro. Valga esta aclaración para doctores o masterizados socialistas y peperos.

Por lo demás, el despiste que veo en las palabras del señor Borrell es sencillo. Cualquier persona normal, culta y con la imprescindible inteligencia, verá de inmediato que todas esas técnicas que el Ministro rechaza cuando se refieren a su amo, las suscribimos todos -con el mismo derecho, cuando menos- hacia otra persona. 

Porque díganme si no se ha producido ese “todo vale” que ciertos partidos políticos y medios de comunicación han utilizado para “calumniar” a Francisco Franco. O si no es evidente con respecto a Francisco Franco que en el actual mundo global cada vez hay “más información, pero menos conocimiento”, a causa de estas “noticias falsas” que pretenden “influir” en la opinión pública a base de “invenciones”. Y si no sería exigible que los ciudadanos supiesen “separar el ruido mediático” que interfiere en este “bombardeo de información”...

Lo dicho, don José: su crítica es totalmente justa; el problema es que se equivoca de objetivo.


viernes, 14 de septiembre de 2018

SOBRE MORDISCOS Y PATADAS.

Pues no; aunque es evidente que la mayoría del Congreso se comporta -cada cual actúa como lo que es, que decía un amigo mío- como auténticos animales, no les voy a hablar de los salteadores de tumbas rojoseparatistas, ni de los cobardes centroderechistas, ni de los hideputas varios sin etiqueta conocida.

Les voy a hablar de un caso que comenta el periódico 20 Minutos (pág, 12 de la edición en papel de Madrid), el cual titula así: un perro desgarra el pene a un hombre que lo había pateado.

El hecho de que el interfecto sea un senegalés de Reus -toma castañas- no creo que se relacione con los lazos amarillos que identifican a los paletos, ni que tenga mayor importancia, habida cuenta de que no se da noticia del color o raza del perro, luego no ha lugar pensar en delito de racismo perruno o xenofobia canina.

El hecho es que un simpático señor pateó a un -es de suponer- antipático perro, y este se revolvió y enganchó lo que encontró a mano o, por mejor decir, a mandíbula.

Y uno se pregunta cuando vamos a soltar una dentellada a quienes llevan tanto tiempo tocándonos los cojones.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

SOBRE EL OJO CLÍNICO.

El de Perico el Desenterrador, como bien habrán supuesto.

Porque resulta que el señor Presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha conseguido, en menos de cuatro meses, que le dimitan por diversas irregularidades o ilegalidades tres altos cargos, dos Ministros -lo que supone algo así como el diez por ciento del Gobierno-, y una Secretaria de Estado o Directora General, que de ambas formas la define la prensa. Eso sí: por lo menos, don Perico ha elegido sus corruptos con paridad de género.

Uno se pregunta si es que don Perico el Desenterrador elige a sus colaboradores con el tercer ojo, o si es que el pobre sólo tiene este tipo de gente para elegir. Sin que lo uno excluya lo otro.

Seguro que si hubieran desenterrado ya a Franco esto no habría pasado.


martes, 11 de septiembre de 2018

SOBRE UNA ANÉCDOTA NAPOLEÓNICA.

Andaba Napoleón Bonaparte investido de la dignidad de Primer Cónsul -elegido, al menos, tan democráticamente como don Pedro Sánchez-, cuando comentó con quienes le acompañaban sus impresiones al ver, unos años atrás y de Teniente, a las hordas que sitiaban el Palacio de Las Tullerías.

Alguien le preguntó si él -a la sazón ya convertido en brillantísimo General- hubiera podido hacer algo en aquél escenario. 

Napoleón fue breve y directo: unos cuantos cañonazos, y todavía estarían corriendo.

Evidentemente, señor fiscal, la anécdota que recuerdo en este modesto diario no tiene la menor relación con el aquelarre del separatismo catalanista, en tal día como hoy, cuando los lloricas, los ágrafos, los necios y los gilipollas -con máster o sin graduación- celebran que las tropas del primer Borbón les dieron p´al pelo a los partidarios de un archiduque de Austria.



SOBRE LA IGUALDAD DE GÉNEROS.

Ya saben ustedes que, según la Constitución con la que todos se llenan la boca -y muchos, los bolsillos- todos somos iguales ante la Ley. También saben, seguramente, que ya los cerdos de la Granja de animales de George Orwell, puntualizaron tan democráticamente como los actuales: pero unos más iguales que otros.

Dicho esto -que como verán viene a cuento-, les invito a ver la imagen, donde se puede leer: Detenida una joven de 21 años por lanzar piedras y botellas a unos adolescentes que se negaron a tener sexo con ella.

Si, como lo leen: una individua de 21 años agredió a un grupo de individuos de 16 años porque no quisieron copular con ella. 

También les invito a visitar este enlace al periódico 20 Minutos, donde podrán ver que la individua referida fue detenida por delitos de lesiones.

No por delito de violencia de género; no por delito de acoso; no por delito contra la libertad sexual; no por delito de intento de violación, no por delito de corrupción de menores, no; por un simple delito de lesiones que, tras abrirle la cabeza a uno y chafarle la naríz a otro, parece ser lo mínimo.

Y esta, evidentemente, es la igualdad de todos ante la Ley en esta memocracia.


viernes, 7 de septiembre de 2018

SOBRE LA HONRA DE SÁNCHEZ.

No la suya personal, señor fiscal, sino la que atribuye a la Constitución, de la que afirmó ayer que se la honra cumpliéndola y haciéndola cumplir.

Desde mi modesto punto de vista, no es que el señorito Sánchez la esté honrando mucho, puesto que se pasa por el arco de su particular triunfo bastantes de los artículos clave de la misma. Por ejemplo, el artículo 9.2 (1); el artículo 14 (2): el artículo 16.1 (3); el artículo 20.1.a (4); el artículo 30.1 (5); el articulo 35.1 (6); el artículo 46 (7); en fin, de todos estos que tienen ustedes al final, y de muchos más con cuya relación no quiero hacerles perder el tiempo.

No parece, por tanto, que el señorito Sánchez esté cumpliendo ni haciendo cumplir la Constitución, ergo la esta deshonrando.

Pero la guinda del pastel del estalinista Perico llega cuando afirma -véase 20 Minutos- que con la Constitución aprendimos que nunca más un proyecto político puede dividir la sociedad en dos mitades.

Coño, pues cuénteme qué leches está haciendo con su guerracivilismo, con su obsesión por desenterrar cadáveres, con sus comisiones de falseadores de la Historia, si no es dividir a la sociedad, a la espera de ganar esta vez la guerra que sus ancestros ideológicos perdieron.

______________

(1) Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

(2) Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

(3) Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

(4) Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

(5) Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España.

(6) Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades

(7) Los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad.

jueves, 6 de septiembre de 2018

SOBRE LA DISTANCIA DE TORRA.

Ya saben, el señor Tuesta del Rufián, que -según cita entrecomillado el periódico 20 Minutos- está dispuesto a ir tan lejos como Puigdemont.

Ello, a cuento de su bravata de que no aceptará la sentencia de los tribunales si no es absolutoria, y de que abrirá las cáceles -esto es, que los pondrá en la calle por su cuenta y riesgo-, cosa perfectamente posible por la brillante idea del señorito Sánchez de enviar a los golpistas presos al lado de su casita. 

Pero lo fundamental, es que el señor Torra está dispuesto a ir tan lejos como Puigdemont. O sea: otro listillo que se va de vacaciones a un palacete de Bruselas, a costa de los gilipollas que le sostienen.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

SOBRE LA COMEDIA DEL SEÑOR TUESTA.

El señor Tuesta -según el charnego Rufián- es, como ya se imaginan, el señor Torra.

El señor Torra pronunció ayer una conferencia en la que se explayó sobre las líneas políticas de su gobiernillo. Uno -que como no es demócrata liberal puede pensar- diría que donde se tienen que informar los proyectos de cualquier Gobierno es -en este sistema memocrático que nos hemos dado- en el correspondiente parlamento. 

Pero parece que en la Catalunlla cateta no es así; máxime cuando el señor Tuesta propugna para este otoño una "marcha por los derecho civiles, sociales y nacionales de Cataluña..." siguiendo el ejemplo de "grandes luchas por la libertad" como la de Martin Luther King."

Bueno, señor Torra, tenga usted en cuenta que marcha, lo que se dice marcha famosa -salvo para paletos indocumentados- es la de los camisas negras sobre Roma. Pero -ni que decir tiene- ni usted, ni los suyos, ni doscientos cincuenta millones de analfabetos históricos, pueden acercarse a la suela del zapato de Mussolini. Pero la aspiración tuestera da que pensar.

Por otra parte, dejando al lado las imposibles referencias al fascismo, el señor Torra sitúa como punto de partida de su proyecto el -dice él- referéndum del 1 de octubre, la movilización del 3 de octubre y la declaración política de independencia del 27 de octubre. Y aseguró que "no hemos dado ningún paso atrás y no hemos renunciado absolutamente a nada."

O sea: más claro imposible. El programa político del actual presidente del gobiernito autónomo de Cataluña es sostenella y no enmendalla.

Y uno se pregunta si esta declaración política del presidente autonómico no es suficiente para que el señorito Pedro corresponda en igual medida y, para no dar pasos atrás ni renunciar a nada, ponga en marcha nuevamente la aplicación del artículo 155. Pero esta vez, en serio.

Pregunta retórica, lo sé. Para los socialistas, los comunistas y otras gentes de mal vivir, lo que hay que hacer es dialogar; mucho dialogar, todo dialogar. La ley está para otras cosas, no para cumplirla, y lo importante, lo que no puede esperar, lo urgente, es desenterrar a Franco.


lunes, 3 de septiembre de 2018

SOBRE LAS QUEJAS INFUNDADAS.

Las de los vecinos del barrio de Vallecas -Madrid-, que se quejan al Ayuntamiento y a la Comunidad por la inseguridad que sufren. Según doña María Padilla, portavoz de la plataforma La Cacerolada -véase 20 Minutos-, en las últimas semanas hemos tenido cuatro apuñalamientos, dos robos, quema de contenedores y las calles están llenas de basuras.

No se preocupen los vecinos; no se preocupe doña María: van a exhumar el cadáver de Franco, y todo arreglado.


sábado, 1 de septiembre de 2018

SOBRE EL ANTIFASCISTA MANUEL GARCÍA.

El señor García, vecino de Blanes (Gerona) y de origen -del que muy legítimamente alardea- en Córdoba, parece haberse hecho famoso por enfrentarse a los cretinos del lacito amarillo en la Catalunlla cateta del separatismo.

El señor García ha conseguido denunciar -tras varios infructuosos intentos, en los que la policía municipal de su localidad se lo impedía- la invasión que los paletos separatistas hacían de su propiedad, colocándole ante la puerta de su restaurante los susodichos lacitos.

El señor García, a tenor de ello, casi se ha convertido en héroe de quienes sufren -cada vez menos en silencio, gracias a Dios- el acoso de los anarcoguarros, de los pijocatalanistas y de los gilipollas.

Pero he aquí que el señor García, entrevistado en la cadena COPE, se define como hombre pacífico, tranquilo y liberal, al que -comenta- no le importa que le digan lo que sea. Cualquier cosa la acepta, excepto -y al decirlo casi se altera- que le llamen fascista.

O sea: que don Manuel admite que le llamen -como lo han hecho- español de mierda, o incluso hijo de puta. De todo, menos fascista.

Sus razones tendrá.


SOBRE LAS AMENAZAS AL GOBIERNO

Las que dice la pandilla del señorito Sánchez que ha recibido contra la exhumación del Excelentísimo Señor Don Francisco Franco Bahamonde, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España.

Acaso al aquelarre de Sánchez le molesta que incluso socialistas como Joaquín Leguina haya firmado una petición para dejar a Franco donde está, y donde le corresponde estar. Véase el comunicado de la Fundación Nacional Francisco Franco, donde se indica:

Francisco Franco fue enterrado en la parte posterior del altar mayor de la Basílica Del Valle de los Caídos, siguiendo así la tradición secular del derecho de Patronato, privilegio que la Iglesia concedía en el Código Canónico entonces vigente, a los fundadores de un lugar sagrado. Francisco Franco es Caballero de la Orden suprema de Cristo, consideración que Roma le concedió por sus singularísimos servicios a la Iglesia.   

Acaso al aquelarre del señorito Sánchez le haya molestado la advertencia de la familia de Franco, indicándole que puede estar cometiendo un delito de prevaricación. Y acaso le molesta porque son perfectamente conscientes de que están delinquiendo.

Porque no creo que le haya molestado mi aviso de hace unos días de que les maldigo y -esto lo añado hoy, para no ser repetitivo- les juro odio eterno, como el de Aníbal a los romanos; y les dejo de considerar personas, con todas las implicaciones que el señor fiscal no me permitiría escribir, pero de las que ya se hacen cargo. O no; pero eso no es mi problema, y que les vayan dando.



viernes, 31 de agosto de 2018

SOBRE EL GOLPE DE ESTADO DEL SEÑORITO SÁNCHEZ.

El señorito Sánchez, y su gobiernillo de retales, de rectificadores impenitentes y de encajagoles cualificados, ha decidido -dice El Mundo- cambiar la Ley de Enjuiciamiento Criminal para darle una "perspectiva de género", porque no hacerlo supondrá que continuemos impartiendo una Justicia deficiente y parcial, que trata igual a los que son desiguales y se aleja de la equidad a la que debemos aspirar como sociedad avanzada.

Es decir: que la Ley tratará de forma distinta a las personas, según sean sus órganos reproductores.

Y con esto, la señora Ministra de Justicia -cuyo nombre desconozco y me importa una higa saberlo- establece la desigualdad ante la Ley como principio jurídico, a la par que el señorito Sánchez se pasa el artículo 14 de la Constitución por los susodichos órganos reproductores.

Esto es lo que pasa cuando se piensa con... bueno, ya ustedes se hacen una idea.

sábado, 25 de agosto de 2018

SOBRE LOS PROFANADORES.

En la Historia, suplantar creaciones, profanar tumbas, robar sepulturas, ha sido actitud constante de todos los incapaces, de todos los resentidos, de todos los ladrones, de todos los sinvergüenzas. 

En el Antiguo Egipto, los Faraones maldecían a quienes se atrevieran a turbar su descanso. Estoy total y absolutamente seguro de que el Excelentísimo Señor Don Francisco Franco Bahamonde, católico a machamartillo a pesar de la Institución eclesiástica, jamás pensaría en maldecir a quienes profanaran su tumba, que -sin que él lo indicara así- acabó estando en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, por decisión del Rey Juan Carlos I. 

(Entre paréntesis: sobre el tema de la sepultura de Franco y de quién decidió que estuviera en el Valle de los Caídos hay documentación, y hace unos días -véanlo dos entradas más abajo- la ofrecí. Pese a ello, hay periodistuchos, politicastros, historiadorcetes y cabestros en general, que pontifican sobre que Franco se hizo un mausoleo. La prueba definitiva está en que la tumba hubo que excavarla de prisa y corriendo según todas las fuentes, luego ni estaba hecha, ni previsto allí el enterramiento, ni Franco construyó el Valle para sí mismo. Fin del paréntesis).

Decía que estoy total y absolutamente seguro de que Franco jamás pensaría en maldecir a quienes profanaran su tumba. Probablemente, porque nunca pensó que en España se volvieran a profanar tumbas, como fue costumbre entre los milicianotes que preferían desenterrar cadáveres en los conventos a irse al frente. Evidentemente, los cadáveres no respondían al fuego, ni al acero, y era mucho más seguro combatir contra difuntos enterrados en las iglesias que contra falangistas y requetés en campo abierto y en igualdad de condiciones.

Probablemente, Franco nunca creyó que en España volviera a haber un pueblo cobarde, pasivo, esclavo, sometido a la mayor incultura de los últimos siglos, manipulado desde la escuela, que pudiera ser nuevamente pasto de caciques, canalla buena para la comprobación de las doctrinas marxistas -como explicaba don Carlos Marx a su colega Engels-; un pueblo de miserables, de corruptos, de traidores, de cabestros.

Por lo tanto, es imposible que Franco pensase en maldecir a quienes profanaran su tumba. 

Pero yo, que soy católico a pesar de la Institución eclesiástica española; que soy católico por la gracia de España, me temo que no soy lo bastante bueno para poner la otra mejilla, para aceptar con mansedumbre la iniquidad, para inclinar la cabeza ante los señoritos feudales. Y tampoco -modestia aparte- soy lo suficientemente tonto para creerme las mentiras de los necios, las falsedades de los iletrados, los tópicos de los resentidos.

Y como no soy lo bastante bueno, ni lo bastante tonto, yo si maldigo. Os maldigo a todos. A todos los canallas que no levantasteis la voz hasta que vuestro enemigo -aunque él no os tuviera como tales- estuvo muerto y enterrado. A todos los que nunca pudisteis soportar que vuestra pequeñez no fuera digna de la persecución de la que luego habéis alardeado, faltos de otro motivo de orgullo. A todos los que mentís, como los cabrones que sois, para congraciaros con la plebe envenenada. A todos los que habéis aprobado, con la afirmación o -peor aún- con el silencio, leyes inicuas para establecer desde el BOE una versión sesgada, falsa y revanchista de la Historia. A todos los que, con vuestro voto, habéis llevado al poder a los ineptos, a los mentirosos, a los trepadores, a los mentecatos que os desvían la atención del paro que os consume, de la injusticia que os abruma, de la desesperanza que os envenena, para poneros como muleta ante los hocicos la profanación de las tumbas.

Os maldigo a todos los que habéis promovido una España donde el punto de referencia sea volver a una guerra civil, a ver si los cobardes que la perdieron porque no tenían cojones para combatir de frente la ganan ahora. 

Maldigo a los obispos que nadan y guardan la ropa, pastores cobardes, tibios, que quieren preservar su independencia política, fomentando el espíritu de concordia entre todos los españoles y cultivando la oración para el logro de una convivencia en paz, justicia y libertad. (Comunicado del Arzobispado de Madrid, recogido por InfoCatólica). Maldigo a los que para fomentar la concordia abandonan a los suyos y se postran ante los enemigos. En la "X" de la declaración de la renta os espero; y espero que Dios -ese Dios al que malvendéis por una puñetera subvención- que ya os lo avisó (Apocalipsis 3:15-19: ... por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca), os lo tenga en cuenta.

Os maldigo a todos, y vosotros ya sabéis quienes sois. Y como no soy lo suficientemente bueno, os maldigo con la esperanza de que podré solazarme en vuestra desgracia antes de que me llegue la hora. 

jueves, 23 de agosto de 2018

SOBRE LO QUE MAÑANA NO SE PODRÁ DECIR.

Y si no mañana, pasado, o dentro de quince días porque -según informaciones no confirmadas, pero probablemente ciertas- cuando el señorito Sánchez haya pagado lo suficiente a sus socios, la Ley prohibirá hablar bien del Excelentísimo Señor Don Francisco Franco Bahamonde, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España por la Gracia de Dios.

Dicha prohibición chocará frontalmente con el artículo 20 (1) de la Constitución. Dicha prohibición chocará frontalmente con el artículo 14 (2) de la Constitución. Dicha prohibición chocará frontalmente con el artículo 16 (3) de la Constitución. Y no habrá nadie -de los legitimados por la Ley, porque los ciudadanos de a pié no contamos- que promueva un recurso de inconstitucionalidad.

Por ese motivo, y aprovechando que -por lo menos hoy- ninguna Ley democrática, avanzada y progresista, promulgada por la izquierda con la anuencia de la derecha, el centro y los que no saben qué son ni dónde están me lo prohíbe, voy a copiar un artículo que publiqué en su día en La Nación, cuyo editor a la sazón, Félix Martialay, me hizo el honor de situar en primera página como podrán comprobar pulsando sobre la imagen.

Se trataba en aquél tiempo de hacer frente a las absurdas patrañas de los pijoprogres, que elogiaban la labor de los embajadores españoles en la salvación de miles de judíos durante la GMII, pero no dejaban de afirmar que estos diplomáticos lo hacían en contra de las directrices del Gobierno de España, presidido por Franco.

Ahora no se trata del tema de los judíos rescatados por diplomáticos españoles -aunque es una falacia recurrente-, sino de condenar, vilipendiar y anatematizar a Franco como sea, desde todas partes -ahí están las declaraciones del Pablito populachero hace unos días-, desde todos los periódicos salvo contadas excepciones, desde todas las covachas partidistas, desde todos los muladares creadores de opinión. Todo ello, sin darse cuenta -porque encima son cortitos- de que hacen que toda su inquina, toda su garrulez, toda su topiquería, gire en torno a quien falleció, de forma natural y en la cama de uno de los hospitales que él había creado, hace casi cuarenta y tres años. 

Siguen, los hideputas, viviendo cojonudamente contra Franco, y sería parecerme a ellos el callar lo que dije hace casi un cuarto de siglo. 


LA NACIÓN
NUMERO 128 - 30 DE MARZO AL 12 DE ABRIL DE 1994

Yo sí colaboré con Franco.

Leyendo la prensa, viendo la televisión y escuchando la radio, he llegado a la conclusión de que nadie, nunca, colaboró con Franco. Al menos, nadie de los que tiene voz en los medios de comunicación, y nadie de los que esos medios de comunicación llevan a su palestra.

Así, el Embajador Sanz Briz salvó a millares de judíos de la persecución nacional-socialista por propia iniciativa y —según Antena 3 TV— en contra del entonces Jefe del Estado, Generalísimo Franco. Otros muchos embajadores españoles, exactamente igual.

Parece ser que todo lo bueno que se hizo —que fue mucho— en casi cuarenta años, fue obra de personas que trabajaban en contra de Franco. En cambio, todo lo malo que ocurrió —que también lo hubo, qué duda cabe, porque nadie es perfecto— lo hizo Francisco Franco directa y, si me apuran, personalmente.

Como ya comentaba La Nación en un número anterior, no deja de ser extraño que tantas personas que hacían su labor en contra —dicen— de las órdenes de Franco, fueran mantenidas en su puesto por el feroz dictador. No me cuadra que ningún Jefe de Estado o de Gobierno mantenga en las Embajadas al personal diplomático que no sigue sus instrucciones.

Pero es que, profundizando un poco, me parece que hay que padecer cierto cretinismo congénito para creer que un Embajador de España pudiera salvar a miles de personas, ateniéndose a un Decreto del General Primo de Rivera —otro dictador, ya ven ustedes— pero en contra de los deseos de Franco. Por la sencilla razón de que a Francisco Franco le hubiera basta un plumazo para derogar ese Decreto, si le hubiese venido en gana. Y con el beneplácito —no se olvide— de buena parte de la población española de la época.

Sin embargo, me parece muy lógico que la prensa liberal aproveche cualquier ocasión para atacar a Franco. A falta de algo bueno que comentar sobre la actualidad, lo más natural del mundo —particularmente entre cobardes— es seguir dando lanzadas a moro muerto, y vivir —todavía— de la herencia. ¡Menuda herencia, la de Franco, que dura después de casi 20 años de dilapidación! ¡Menuda figura histórica, que casi 20 años después de muerto sigue siendo imprescindible para todo tipo de prensa, radio y televisión!

Por otro lado, no deja de asombrar la ubicuidad de Franco. Si creemos a los plumíferos o verborreicos de hoy, en todas partes estuvo para hacer el mal. En cada ciudad, en cada pueblo, y en cada casa de España, se personó Francisco Franco para hacer daño. Cada Ley, cada Decreto, cada Orden Ministerial, cada Reglamento, lo redactó él personalmente. Ya me dirán ustedes si no supone esto el reconocimiento implícito de una asombrosa dedicación y capacidad de trabajo.

Estoy tentado de terminar aquí este artículo. De admitir que todo lo hizo él; solo, sin ayuda, sin colaboración; que todo lo hizo él, y en contra de todos los españoles o, al menos, del noventa y nueve por ciento. Que Franco tuvo en su contra a los diplomáticos, a los militares, a los ministros, a los funcionarios, a todo el pueblo. Que él, solo, hizo su santa voluntad frente a 20, 30 ó 40 millones de españoles. Y de terminar, entonces, con la única frase —en tal supuesto— posible; ¡Ole tus cojones! 

Sin embargo, voy a terminar de otra forma. Voy a terminar declarándome corresponsable. Aunque no sea cierto, porque en 1975 el que suscribe no había alcanzado la mayoría de edad y, en consecuencia, no podía participar en la vida política nacional. Es lo mismo; cuando todo el mundo se afana en declarar que estuvo en contra de él, yo estoy dispuesto a jurar (seguro que Dios no me tendrá en cuenta la falsedad, porque si bien es cierto que no lo fui de hecho, también es cierto que me hubiera encantado llegar a tiempo de serlo) un ferviente colaborador del Caudillo Francisco Franco.

__________
(1) Artículo 20.
1. Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

(2) Artículo 14.
Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

(3) Artículo 16.
1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.


martes, 21 de agosto de 2018

SOBRE LOS MAMARRACHOS DE LA CADENA COPE.

Que es, como ustedes ya saben, la emisora de la Conferencia Episcopal Española; la cadena de los Obispos, como la suelen llamar los rojetes.

Pues bien; en la tarde -así se llama el programa, la tarde- de hoy, día 21 de agosto, dos de los tertulianos habituales han demostrado su ínfimo nivel intelectual y personal.

Uno de ellos, un tal Pablo Iglesias -del que suelen citar el segundo apellido para diferenciarlo del estalinista podemita aunque, como se verá, poca diferencia hay- ha dicho que Franco, gracias a Dios, lleva casi 43 años muerto y enterrado.

Ejemplar frase; sobre todo, para ser dicha en una emisora de la Iglesia Católica. Ejemplar frase, que coloca al susodicho Pablito a la altura moral de cucaracha que le corresponde. Ejemplar frase, que define al canalla cobarde, al nauseabundo reptil que se regodea con la muerte de otra persona, agradeciéndole a Dios una defunción en la que, como buen cobarde, no ha tenido nada que ver. Hasta ahí llega esta clase de puercos, a los que su pequeñez intelectual les lleva a reconocer implícitamente que, de no haber sido porque Dios quiso llevárselo -con Él-, Franco seguiría gobernando, porque los enanos nunca llegaron a ser capaces de enredársele en los pies.

Y otro memo singular, el llamado Julio César Herrero, un fulano al que presentan como Catedrático de Periodismo en el CEU y otras diversas Universidades. Ejemplar catedrático de periodismo, que miente a sabiendas cuando dice que el Valle de los Caídos se construyó para que fuera el mausoleo de Franco, cuando ahí está el Decreto firmado por el Rey Juan Carlos I que ordena que el fallecido Generalísimo sea enterrado en él, y sin que nadie haya encontrado ningún documento en el que Francisco Franco expresara su intención de recibir sepultura en esa Basílica.

Ejemplar catedrático de periodismo, que conociendo documentos se permite pontificar en contra de ellos para que la realidad se amolde a su gusto. Ejemplar catedrático de periodismo, que aprovecha para ejercer de chivato mafioso advirtiendo que junto a Franco está enterrado José Antonio Primo de Rivera y que este fue el fundador de la Falange y que algo habrá que hacer con él.

Ejemplares ambos, y lo digo en serio; porque este es un claro ejemplo de a qué gentuza se le ofrece micrófono en la cadena COPE, y qué ínfima catadura moral e intelectual tienen los tertulianos que los señores Obispos ponen en antena.


martes, 31 de julio de 2018

SOBRE EL OTRO NIETÍSIMO.


Ya tuvimos un nietísimo socialista en Rodríguez Zapatero -aunque renunciase al apellido de su abuelo rojo y fusilado por traidor- y ahora tenemos a otro nietísimo pepero en don Pablo Casado. Tenemos también un hijísimo en don Pablo Iglesias, y no se si saldrá algún otro que pueda llevarse un familiar a las terribles represalias de la Oprobiosa.

El abuelísimo de Rodríguez fue el capitán Rodríguez Lozano, fusilado -como queda dicho- por traidor, cosa que en cualquier guerra y el cualquier Ejército suele acabar así. El padrísimo de Iglesias pasó por la cárcel en razón de su colaboración con organizaciones terroristas. El abuelísimo de Casado -Hermán Blanco- fue un médico ugetista que se opuso a la sublevación militar con las armas en la mano -luego diría que él fue como médico, pero que le dieron un fusil y lo cogió-, que fue encarcelado y que, tras la guerra, fue puesto en libertad con informes favorables del servicio de investigación falangista, y siguió ejerciendo su profesión con absoluta normalidad, según informa el artículo de Francisco Torres en El correo de Madrid.

Y esta represalia -la de haber tenido abuelo encarcelado por el enemigo contra el que había hecho armas- es la razón por la que don Pablo Casado -¡joder, qué lío de Pedros y Pablos, que esto parece ya Los Picapiedra!- afirma que sinceramente, no seré quien defienda ese edificio ni quien está enterrado allí, porque soy nieto de un represaliado por el régimen franquista, pero dicho eso yo no gastaría ni un Euro en desenterrarlo y volverlo a enterrar. Ello, en referencia a la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos y al cadáver del Excelentísimo Señor Don Francisco Franco Bahamonde, Capitán General de los Ejércitos.

Esto, que en la forma difiere de lo que expele el otro Pablo -Iglesias- pero en el fondo -esto es, el resultado final- es exactamente lo mismo, es lo que piensa el nuevo mandamás del PP -ese licenciado con carrera académica cuando menos extraña-, que topiquea y estereotipa como cualquier otro necio de la amplia panoplia de la estulticia nacional. Lo cual, evidentemente, será profundamente olvidado por los votantes en las próxima cuchipanda electoral; esos votantes que después de meter la papeleta se rasgarán las vestiduras ante los actos de su elegido. Y que deben haberse rasgado tantas vestiduras que -salvo ser accionistas de una cadena de ropa- no tendrán ya ni un cacho de pellejo sin rasgar.

Porque don Pablo Casado es otro guerracivilista; otro que, aunque él no se va a gastar un euro, no tiene inconveniente en que los otros guerracivilistas sigan en su empeño de ganar una guerra que sus abuelos perdieron hace casi ochenta años.

Es el triste sino de los progres, los memócratas, los que viven sin ideas pero con antipatías, los vividores que no han trabajado jamás salvo en el partido político que les nutre o la Universidad que les enchufa. Es el triste sino de los cobardes que votan tapándose la nariz y los ojos; de los traidores que vociferan una cosa y votan otra.

Es el triste sino de los que -por imbéciles- lo mismo se acaban encontrando con que se les concede lo que desean.

Amén.


domingo, 29 de julio de 2018

SOBRE EL MURO.

El muro cuya construcción ha propuesto VOX para la defensa de las fronteras españolas de Ceuta y Melilla.

A mi, VOX no me cae bien, ni creo que sean solución para nada. VOX proviene del cabreo de unos señores del PP que en su día se quedaron sin cargo, y que desde entonces quieren volver a él como sea. Incluso diciendo cosas distintas, en emisoras de radio diferentes, y en días sucesivos, según lo que creen que pueden preferir los oyentes de cada medio. No es hablar por hablar; he oído a don Alejo Vidal Quadras defender unas cosas en Radio Intercontinental un día, y al siguiente otras cosas radicalmente distintas en la COPE.

Todo ello no obsta para que la construcción del muro pueda ser idea acertada, y hasta el advenimiento del paraíso socialista todos los pueblos del mundo han defendido sus fronteras, con los medios que han podido, -entre ellos, los muros- contra las invasiones extranjeras y contra cualquiera que quisiera pasar sin tener derecho a ello. Los paraísos socialistas inventaron una nueva utilidad de los muros, que fue la de impedir salir a los ciudadanos propios, pero ese es otro tema.

Queda, además, un detalle, y es que los muros, por sí mismos, sirven de poco. Para que los muros sean efectivos, hay que defenderlos.

Y para que no me llamen fascista -lo cual me importa tres leches-, racista, xenófobo y todas esas lindezas de los topiqueantes necios, pondré como ejemplo de muro bien defendido esa maravilla que se inventó la izquierda: el muro de Berlín, con sus buenos nidos de ametralladora y sus buenos soldados dentro de ellos.




miércoles, 18 de julio de 2018

SOBRE LA MEMORIA HISTÓRICA DE ESTE DÍA.

Día que es 18 de Julio, y que se cumplen 82 años de aquél otro en que el pueblo español dijo que hasta allí habíamos llegado, y que ya estaba bien.

El pueblo español, no los militares como dicen los idiotas, los cretinos, los necios y los hideputas, condiciones que, evidentemente, no son excluyentes entre sí. El pueblo español, representado por las decenas de miles de requetés, de falangistas, de gentes sin adscripción política que, simplemente, no querían dejarse asesinar como borregos. El pueblo español, representado también -ni que decir tiene- por las decenas de miles de soldados que estaban hartos de ser insultados, infamados, agredidos ante la pasividad de los mandos pesebreros, y que formaban parte -evidentemente- del pueblo español con los mismos derechos que cualquier otro.

El pueblo español, que esperaba la voz de alerta, la voz de mando, para hacer frente a los que cotidianamente les asesinaban, les robaban, les falseaban las elecciones, les dejaban a merced de hordas patibularias y prostibularias.

El pueblo español, en fin, que llenó los cuarteles y las formaciones en cuanto El Director dio la señal. Porque el 18 de Julio de 1936 no se levantó Franco contra el Gobierno llamado legítimo de la llamada República. Fue el 17 de julio cuando las tropas de África -donde aún no estaba Franco- se levantaron contra una República de asesinos y ladrones, y lo hicieron siguiendo las instrucciones del General Don Emilio Mola Vidal, El Director.

Franco sólo era el General Jefe del Ejército del Sur, y bajo su mando las columnas nacionales emprenderían una fulgurante ofensiva que sólo terminó cuando las Brigadas Internacionales -recolección de maleantes, de sinvergüenzas, de criminales de baja estofa, y de algunos idealistas que pronto pasarían por la criba del Carnicero de Albacete, el comunista André Marty- se atrincheraron en la Ciudad Universitaria.

La guerra dejó entonces de ser una guerra de columnas rápidas, que avanzaban sin apenas consolidar sus bases y asegurar su retaguardia, a ser la guerra de grandes Ejércitos y de grandes maniobras. Mientras los llamados republicanos -o sea, los rojazos de pistolón en retaguardia y carreras en pelo en el frente- se dedicaban a cazar fascistas lejos de la lucha, los nacionales previeron que el avance alegre y casi despreocupado de los primeros meses -tampoco el enemigo daba mayores quebraderos de cabeza- se estaba terminando. Urgía organizar, abandonar la improvisación inicial, y para eso era fundamental un mando claro.
Y el elegido -por sus iguales- para la jefatura fue el General Francisco Franco. El último que se había sumado a la sublevación; el que intentó por todos los medios hacer entrar en razón a un Gobierno republicano que se proclamaba beligerante contra media España; el que trató de que los políticos republicanos gobernaran para todos, no sólo para ellos mismos. Pero también el más capacitado para ejercer el Mando único.

Ahora es muy fácil decir que Franco era un mal militar, que no sabía mandar, que era un militarote inculto. Lo dicen unos individuos que, en su cortedad intelectual, no piensan en qué lugar quedan, entonces, los que no pararon de correr ante las tropas que Franco mandaba. Lo dicen unos necios que, en su incultura, ignoran la profunda preparación profesional de Franco en los mejores centros europeos. Lo dicen unos soldaditos de salón, que seguramente no han tocado un chopo desde que dejaron la Academia, y a los que causaría espanto una salva de artillería.

Lo dicen, sobre todo, los hideputas, y véase el comentario de ayer de mi camarada Eloy.

Hideputas (1) que se proponen ganar la guerra que perdieron sus abuelos por gilipollas, por canallas y por criminales, dedicados más al robo que a la lucha; más al asesinato en retaguardia que al combate de frente; más al destripamiento del que -en su propio bando- tenía diferente militancia, que a pegar tiros en el campo.

Hideputas (1) que han institucionalizado el Ministerio de la Verdad -léase 1984 de George Orwell-, si bien con la rebaja nominal de simple y puñetera Comisión.

Hideputas y canallas que conseguirán imponer, por Ley, sus tópicos, eliminando el derecho a la libertad de expresión que recoge la Constitución -ahí en mi cabecera tienen el texto-, y lograrán que uno pueda acabar en la cárcel si dice que con Franco vivíamos mejor. Queda la duda de si la frase de don Alfonso Guerra -contra Franco vivíamos mejor- podrá citarse.

Porque para estos hideputas, canallas y perdularios, la verdad la dictará una comisión de políticos, elegida por los políticos. Nada podrá decirse que no esté debidamente aprobado por el comisario político; nada podrá escribirse, publicarse, que no se ajuste a la visión sectaria de los cobardes que han esperado a que Franco lleve muerto cuarenta años para gritar como mujerzuelas -o como hombrezuelos- lo que no tuvieron cojones de decir cuando había quien conocía la verdad de primera mano y podía darles el ejemplo de su propia vida.
Han esperado cuarenta y tres años; más de los que Franco estuvo en el poder sin ninguna oposición seria, y sólo la testimonial y bien consentida de tres monárquicos anquilosados y cuatro rojazos con los que nadie se metía, y que vivían mejor de lo que nunca soñaron en su paraíso soviético; han esperado cuarenta y tres años -si bien con la anticipación del señor Zapatero- para atreverse a insinuar que van a exhumar los restos de Franco de su sepultura. De la sepultura donde decidió que fuera enterrado Juan Carlos I.

Y lo acabarán haciendo, por supuesto. Acabarán exhumando los restos de Francisco Franco. De José Antonio Primo de Rivera, que no tuvo en la guerra ninguna participación porque el Gobierno sectario de la República lo había encarcelado meses antes del Alzamiento, y que fue fusilado tras un proceso ilegal. Exhumarán los restos de aquellos que fueron inhumados con el consentimiento de sus deudos y ahora reclaman a ver si consiguen trincar pasta con el cadáver del abuelo o bisabuelo.

Lo acabarán haciendo, porque esta canalla no es capaz de crear nada, de solucionar nada, de mejorar las condiciones de vida de nadie mas que de sí mismos y sus paniaguados. Porque esta canalla vive del rencor, de la envidia, de la miseria moral del salteador de tumbas; porque está encastillada en mantener viva una guerra que terminó hace casi ochenta años; porque, como queda dicho, siguen viviendo cojonudamente contra Franco.

Lo acabarán haciendo, y probablemente no habrá quien lo impida, porque los que aún tenemos vergüenza estamos desunidos, desorganizados, algunos incluso engañados por chalanes que se hacen pasar por algo diferente a lo que realmente son -vulgares lacayos del sistema corrupto-, y algunos otros tan hartos y aburridos que no creemos ya en palabras y únicamente creeremos en acciones.

Lo acabarán haciendo; exhumarán los restos de Franco y José Antonio, y profanarán las tumbas, y volarán la Cruz -la cabra tira al monte, y sus padres aún más-, y todo ello ya está vaticinado en el magistral V Centenario de mi camarada Rafael García Serrano.

Y, ¿saben qué, señores canallas, señores hideputas, señores cabestros y gilipollas? Que también está escrito el final de todo ello.

Dios lo quiera, y me permita verlo y aún tomar parte. Amén.

_____________
(1) Hideputas, señor fiscal, es término abundante en el cervantino Quijote. Además, siempre conviene declarar que no es lo mismo ser un hideputa, que es condición particular de cada individuo (o individua, o individue), que ser el hijo de una puta, lo cual afectaría a la madre del interfecto. Quede, pués, aclarado, que no pongo en tela de juicio la moralidad y las costumbres de las progenitoras B (ó A, ó Z) de los susodichos.




lunes, 16 de julio de 2018

SOBRE EL ANIVERSARIO.


El del fallecimiento de mi camarada, maestro y amigo Arturo Robsy.


De su camaradería, generosidad y disposición para arrimar el hombro a cualquier causa que le requiriese, ya di cuenta en este mismo diario, y quien guste podrá verlo si busca cuatro años atrás. De su clarividencia, quien lo desee podrá comprobarla leyendo cualquiera de sus muchos y espléndidos artículos sobre el separatismo catalán, el separatismo basko, el encanallamiento de la sociedad pepe-pesoista, y cualquier otra cosa que tocara, de la que siempre dijo lo más justo, lo más acertado y lo más claro.

Te daba asco esta España embrutecida y emputecida, como solías decir -y díganme si no había y sigue habiendo motivo-, y eras capaz de retratar, con sorna y delicadeza a partes iguales, a los patanes orgullosos de serlo. 

Te echamos de menos, Arturo. Y a veces, hasta te envidiamos la guardia sobre los luceros.



miércoles, 4 de julio de 2018

SOBRE LAS PRIORIDADES SOCIALISTAS.


Después de un mes largo sin dar señales de vida, supongo que algunos se habrían hecho la ilusión de que me hubiera muerto, y otros habrán imaginado que la actualidad me aburre profundamente. 


Lamento desilusionar a los primeros -bueno, no, ¡que coño!, no lo lamento en absoluto-, y doy la enhorabuena por su perspicacia a los segundos.

Lo que ocurre es que todo esto ya lo conozco; no diré que lo he vivido, pero sí que lo he leído, y es inútil comentar o vaticinar sobre algo cuyo final se conoce. La Historia se repite o, como afirmaba mi camarada Arturo Robsy -¡presente!-, personas igualmente tontas, sinvergüenzas y canallescas, realizan acciones idénticas que acaban de la misma forma.

Sea lo que sea, el caso es que -con las inevitables diferencias de forma, producto de tiempos distintos- el fondo de la cuestión viene a ser el mismo.

Y a lo que iba, que me enrollo. 

El PSOE -no Pedro Sánchez, sino el PSOE, porque los socialistas son quienes lo han puesto al frente- tiene muy claras sus prioridades. 

Lo primero, pagar a sus socios. No pagar, como cualquier persona honrada, porque sea lo justo, sino para poder contar con la misma voluntad comprada en el futuro. Así pues, ya hemos visto cómo en pocas semanas don Pedro Sánchez le regalaba -lo intentaba, al menos- RTVE a Pablo Iglesias. No le ha salido la jugada porque el candidato podemita era tan impresentable, que ni siquiera la banda que aupó al PSOE a la Moncloa ha sido capaz de tragárselo.

Segundo pago, el traslado de los asesinos etarras en prisión a cárceles próximas a su domicilio, ya en trámite. En el mismo plano, traslado de los golpistas catalanes a prisiones de Cataluña, con la cesión de las competencias sobre los centros penitenciarios al separatista gobiernito del señor Tuesta -Rufian dixit-, también previsto o en trámite.

Tercer pago, la vuelta al más cerril guerracivilismo, iniciado por Rodríguez Zapatero y tan querido por toda la caterva de canallas emperrados en ganar una guerra que perdieron hace casi ochenta años, y que no tardando mucho convertirá en delito una cabecera como la que abre este diario, o decir que con Franco se vivía mejor. Tienen que prohibirlo por ley, los cabritos, a ver si así se olvida la gente de quién instauró las pagas extraordinarias; de quién creó la Seguridad Social; de quién -43 años después de muerto- nos facilita aún el agua de nuestros grifos; de quién abrió la Universidad a todo el mundo; de quién llevó la economía al octavo lugar del mundo; de quién bajó el paro a niveles prácticamente inexistentes; de quién dió a los trabajadores -Fuero del Trabajo- más derechos de los que nunca antes, ni después, tuvieron; de quién construyó cientos de miles de viviendas de protección oficial.

Será delito decir todo esto -por más que los datos lo sigan demostrando- en tanto que la señora Carmena, alcalda de la desgraciada ciudad de Madrid, proyecta un monumento -paralizado hoy por decisión judicial, pero todo se andará- de homenaje a los chequistas rojos.

Y, como colofón, don Pedro Sánchez se entrega -como antes Rodríguez- a la necrofilia. En su primera acepción, que se sepa. Necrofilia de profanador de tumbas -fijación habitual entre los socialistas durante la guerra que perdieron, entre otras cosas porque en vez de ir al frente iban a desenterrar cadáveres de decenios o de siglos-, que no tiene mejor cosa a la que dedicarse desde el Gobierno al que ha accedido por las componendas, y no por las urnas.

Don Pedro Sánchez tiene como prioridad de su Gobierno desenterrar el cadáver del Excelentísimo Señor Don Francisco Franco Bahamonde, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España. Desenterrar el cadáver de José Antonio Primo de Rivera, Jefe Nacional de Falange Española de las JONS asesinado en Alicante tras un simulacro de juicio, con un tribunal ilegal y unos cargos insostenibles habida cuenta de que llevaba encarcelado varios meses. 

Y también, por supuesto, una muestra de necrofilia mucho más perversa: la primera ley promovida por los socialistas, es la que permitirá pasaportar ancianitos y enfermos cuando empiecen a molestar. ¿Para qué mejorar la Seguridad Social, si podemos quitar de en medio a los enfermos; para qué mejorar -de verdad- las pensiones, si podemos ultimar a los ancianos con total modernidad?




domingo, 20 de mayo de 2018

SOBRE LA DIMISIÓN DE DON PABLO Y DOÑA IRENA.

Dimisión que ellos mismos han planteado a sus bases, con la evidente pretensión de salir absueltos.

Desde mi punto de vista, cada cual puede comprarse lo que le venga en gana, siempre y cuando lo pague. Otra cosa es si -como se dice- la hipoteca que le han facilitado a don Pablo y doña Irena lo ha sido en unas condiciones nada habituales y muy favorables.

Desde mi punto de vista, don Pablo y doña Irena no tienen por qué dimitir por haberse comprado una casa. Pero no sólo tendrían que dimitir, sino desaparecer de la vida pública, por haber hecho lo mismo que han criticado en otros. Por haber caído en la actitud que -en su opinión- suponía motivo de descalificación si lo hacía otro. 

Cuando se ha usado como arma política contra el enemigo -porque para los comunistas no hay adversarios, sino enemigos- el hecho de vivir en un chalet o de comprar un ático, o de no usar el transporte público, la mínima coherencia obliga a desaparecer de la palestra.

Algo que, por supuesto, no harán, porque cuando los comunistas hacen estas cosas están bien, y sus bases tienen que aplaudirlo, y solazarse con la idílica vida del sufrido proletario jefe, tan necesitado de sosiego para su ardua tarea de desenmascarar capitalistas.

Y -lo repito- si don Pablo no hubiera criticado a los demás por sus compras o su lugar de residencia, nada malo tendría que adquiriese un chalecito. Lo malo es la besuguez de hacerlo tras ponerlo como ejemplo de lo que él y sus huestes tenían que despreciar y combatir.


viernes, 18 de mayo de 2018

SOBRE EL PISITO.


El de don Pablo Iglesias y doña Irena -portavoza- Montera, que está dando tanto de que hablar entre los tertulianos, políticos y gentes sin graduación.

El pisito no es tal, sino un chalet que -dicen- les ha costado la calderilla de 600.000 euretes. Vamos, lo que cualquiera lleva en el bolsillo a diario. Y la gente, los políticos -evidentemente los contrarios- y los tertulianos les afean ese dispendio por ser de izquierdas.

Pero, señores, no sean ustedes tan cerrados de mente. Don Pablo y doña Irena se han ganado sus sueldos, y tendrán sus ahorrillos, como cualquiera. ¿O no?. 

El problema viene, como le suele ocurrir a los besugos -vaya, y a cualquier otro pez-, por la boca. Porque don Pablo dijo en su día que para saber lo que le pasa a la gente hay que vivir en Vallecas, no en un ático de lujo. Pero es que las cosas se ven distintas cuando las hace el de enfrente ¿verdad?

Además, señores quejicosos: ¿es que ustedes todavía no saben que lo primero que hacen los comunistas es quedarse con los chalecitos, los palacios -de Invierno, o de verano, o de entretiempo- e incluso los coches de los demás? ¿Es que no saben todavía que la aspiración máxima del buen comunista es la dacha?

¿Entonces, de qué protestan, de qué se asombran? Don Pablo y doña Irena no han hecho mas que lo que les caracteriza, aquello a lo que les obliga su religión; con la salvedad de que, en su caso, no se han apropiado del chalet, sino que han conseguido que algún banco les conceda una sustanciosa hipoteca -o un sustancioso hipoteco- en términos amistosos. En términos de -según decía ayer no se cual de sus siervos podemitas- 500 eurillos al mes, que luego la prensa ha subido hasta 1.600.

Lo mismo que cualquier trabajador de Vallecas ¿no, don Pablo?

miércoles, 16 de mayo de 2018

SOBRE JOAQUIN TUESTA.


Que es la interpretación del nombre del monigote de Puigdemont que nos ofreció el jienense rebotado Rufián, en una supuesta indicación a la Guardia Civil. 

O sea, que -jienenses rebotados aparte- me refiero a don Quim Torra, con cuyos artículos anda el personal un pelín molesto.

El que suscribe no; el que suscribe comprende perfectamente que en todas partes hay de todo. Así, entre los españoles hay gente lista y gente tonta; hay gente honrada y hay ladrones; hay gente con amplitud de miras y hay gente cerrada de mente; hay gente pacífica y gente buscapleitos; hay gente de mundo y hay gente de aldehuela; hay gente seria y gente ridícula; hay gente de lira y hay gente de gaita. Por resumir: hay gente como cualquiera de los que hacen la merced de leer estas palabras -salvo que hayan llegado por error y pertenezcan al otro grupo- y hay gente como don Quim Torra.

Porque esto es, ni más ni menos, lo que ocurre. Que don Quim Torra hace -en esos artículos que al personal le andan quemando- el perfecto retrato de esa minoría de españoles que son obtusos, romos, paletos, catetos, aldeanos, de miras tan limitadas como el valle donde pacen, borricos que jamás podrán ser águila y por eso la desdeñan; de esos españoles que se refocilan en la mugre, que reniegan de lo que les hace universales, que tienen las ideas tan cortas como largos los tópicos, que se revuelcan en la zahúrda del estereotipo y huyen de la clara luminosidad de la verdad. Don Quim Torra hace, en esos artículos, el perfecto retrato de sí mismo y de cuantos españoles como él han desandado el camino de la Historia para volverse a la caverna. 

"Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que destilan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua."

Esto es lo que escribía don Quim Torra. ¿Hay mejor definición, mejor retrato, del paleto independentista, del separatista llorón, ombliguista, cerril y reconcentrado en su parcelita sin horizontes, incapaz de elevarse a lo universal desde su madriguera de hiena, o de zorra que desprecia las uvas que no alcanza? ¿Hay mejor retrato de toda esa mugrienta hez de guarros, okupas, perroflautas y matones de patio de colegio que amenazan a quienes usan la segunda lengua mas extendida del mundo? ¿Hay algo más mohoso, más cerrado, más pequeño, que esos pobres catetos perturbados por el odio hacia lo grande, hacia lo que su pequeñez les impide comprender?

Lamentablemente, señor Torra, hay españoles así; como usted. Aunque acaso sólo quede compadecerle, pensando en qué situaciones habrá usted vivido; qué traumas habrá usted cosechado, obligado a ver y conocer en su aldea, en su cueva, a gentes nauseabundas de dentadura postiza con moho. Estas son cosas que a ninguna persona con la imprescindible higiene física y mental se le hubiera ocurrido; estas cosas hay que verlas, porque de lo contrario son inimaginables. 

Con esos antecedentes, señor Torra, ni siquiera parece usted un mamarracho, ni siquiera un pelele, ni siquiera un ser empequeñecido por su soberbia de enano mental. Ni siquiera parece usted un ser disminuído por el victimismo, cercado por el odio hacia el mundo, con el rostro hinchado de llorar por una pataleta de niño malcriado. Con estos antecedentes, señor Torra, usted parece -lisa y llanamente- un gilipollas.

Y, por supuesto, señor Torra, si usted considera mis palabras inconvenientes, sepa que son fruto de la intensidad.



viernes, 4 de mayo de 2018

SOBRE LA DERROTA DE ETA.

De la que periodistas, tertulianos y otros muchos tontos más se están haciendo lenguas. Y lo hacen afirmando que Eta ha sido derrotada por la Guardia Civil -en lo cual tienen toda la razón- y por la democracia.

Y en esto último, como de costumbre, meten la pata hasta el fondo. Porque ETA no solo no ha sido derrotada por la democracia, sino que ocurre todo lo contrario, y si es cierto que la Guardia Civil y la Policía han terminado con la carrera delictiva de los asesinos, ladrones, extorsionadores, secuestradores y etc., de ETA, también es cierto que la democracia ha sucumbido ante las pretensiones políticas etarras.

¿Es que no están en los parlamentitos autonómicos? ¿Es que no sustenta sus mismas tesis el PNV en el gobiernillo de Vascongadas? ¿Es que no mandan en Navarra? ¿Es que no están cobrando sueldos, dietas, subvenciones, de todos nosotros? ¿Es que se ha reducido el separatismo basko, aunque el esperpento catalanista lo haya relegado de las portadas? 

¿Es que ETA no tiene voz en los parlamentos, en los periódicos, en las televisiones? ¿Es que no se han ido de la manita con ellos los comunistas de Podemos, a los que está dispuesto a darles la mano el -como lo llama mi camarada Eloy- señorito Pepis del PSOE, Perico Sánchez? 

¿Es que no ha obtenido ETA beneficios de todos -entiéndase bien: todos- los gobiernos habidos desde 1976? ¿Es que no se oyen ya voces de generosidad, de perdón, de pelillos a la mar? 

ETA, al contrario de lo que dicen los periodistas, los sinvergüenzas y los tontos -condiciones no excluyentes- es la que ha vencido a este sistema memocrático, donde todo crimen tiene recompensa y todo hideputa asiento. 

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