Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

martes, 12 de noviembre de 2019

SOBRE EL FASCISMO QUE VIENE.

Que es lo que todos los partidos, partidetes y partiduchos del este sistema han venido clamando para asustar a los imbéciles con la posibilidad de que VOX siguiera presente en la vida política española.

Al final, parece -véanlo en El Correo de Madrid si gustan-, que VOX no sólo se ha quedado, sino que es el único partido que ha más que doblado sus escaños. Y ahora les toca a los señoritos de cortijo y aldea darse por enterados de que, si son tan demócratas como se venden, y si VOX es el fascismo y la ultraderecha, el 15% de los españoles apoyan esas ideas, y a los papanatas de chiringuito asustatontos les corresponde empezar a respetar a los demás, y envainársela.




jueves, 7 de noviembre de 2019

SOBRE EL VOTO ÚTIL.

Que es el motivo fundamental de todos los partidos, partidetes y partiduchos que nos piden lastimeramente un voto, por el amor de Dios. O de la Democracia, que es el dios de los tontos y también -al parecer- de la Conferencia Episcopal Española.

Ahí les dejo, por si tienen a bien leerlas, mis opiniones al respecto en El Correo de Madrid.

viernes, 25 de octubre de 2019

SOBRE LOS MISMOS CANALLAS.

Los mismos canallas de ayer, de hoy y de mañana. Los mismos canallas que ensucian con sus babas, sus pezuñas y sus cuernos la Historia de España. Esos canallas que han hecho leyes para meter en la cárcel a los que les llamen canallas. 

Ya dije ayer algo en este diario, y hoy digo algo más en El Correo de Madrid.

jueves, 24 de octubre de 2019

SOBRE LOS CANALLAS.

Los canallas que todos sabemos quienes son. Incluso ellos, pobres gusanos, mierdecillas, detritus de la Historia, que jamás se acordará de ellos.

Nadie se acordará de qué detentadores de puñetas dieron su visto bueno a la profanación de una sepultura, escudados en su soberbia y su cobardía. Nadie se acordará de los obispos que callaron como putas. Nadie se acordará de los periodistas que se sumaron valientemente a la campaña de difamación, y aplaudieron a un tal señor Sánchez, aunque guardaran la ropa diciendo que si no había cosas más importantes. Nadie recordará los periódicos de mierda que siguen viviendo contra Franco. Nadie recordará -menos aún- el nombre de ninguno de esos votantes encaramados al parlamento, que no fueron capaces de votar no a la inicua ley de hideputez histórica.

Nadie se acordará de ninguno de ellos, como no se acordará de quienes no hemos tenido los santos cojones de impedirlo, o por lo menos poner la vida en el empeño. 

En cambio, el Excelentísimo Señor Don Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España y Generalísimo de los Ejércitos, quedará, por siempre, en la Historia. La Historia grande, la de los hombres que sobresalen, que cumplen, que sirven. Esos hombres que los canallas, los desgraciados, los sinvergüenzas y los cobardes siempre miran con recelo, porque les demuestra su propia pequeñez.



martes, 22 de octubre de 2019

SOBRE MI CAMARADA LUIS TAPIA AGUIRREBENGOA.

Se cumple el aniversario del fallecimiento de Luis Tapia Aguirrebengoa. Como no soy ni Obispo, ni copernícola, ni malnacido, puedo ser agradecido y recordar a mi camarada, maestro y amigo.

En El Correo de Madrid tienen mis palabras, si gustan leerlas.

sábado, 19 de octubre de 2019

SOBRE CATALUNLLA.

Que, como mis habituales saben, no tiene nada que ver con Cataluña. 

La Catalunlla separatista, aldeana, cazurra, paleta hasta el límite de la exageración, ombliguista hasta el absurdo, es la que está demostrando hasta qué punto un pueblo lobotomizado por la prensa, la radio, la televisión, de un sistema pequeñito, de masía y complejo, puede caer en la estupidez.

La Catalunlla separatista, ajena a la Historia y al mundo, convertida en simple y burda caricatura, está volviendo -ha vuelto desde hace muchos años- a la peor versión de si misma. 

Algo de esto digo hoy en El Correo de Madrid, donde les invito a leerlo, si gustan.



sábado, 12 de octubre de 2019

SOBRE LA GUARDIA CIVIL Y EL VALLE DE LOS CAÍDOS.


Me llega por diversas fuentes la imagen de los vehículos de la Guardia Civil entrando al Valle de los Caídos. Tomando el Valle, como si quienes les han mandado tuvieran miedo de que los que allí descansan fueran a tomar las armas que en su día llevaron con honor.


Las buenas gentes de España –las que aún no han entendido que esto ya no es España, sino el sumidero de la Historia, la zahúrda donde todos los sinvergüenzas se revuelcan en su pequeñez- se escandalizan, asombrados por esa presencia. Incluso he visto escrito que hay quien piensa que antes de la disciplina está el honor.

A mi no me sorprende. Ni siquiera me escandaliza. Ni siquiera me escandalizó la referencia de que, hace unos días, guardias civiles patrullaban armados dentro de la Basílica, sin que la jerarquía eclesiástica abriera la boca, acaso demasiado llena para decir mu.

A mi no me sorprende, porque ya hace casi 19 años vimos, y conté, lo que pasó entonces. Aquí abajo se lo dejo, como recuerdo, ya que no como profecía:


* * * * *


domingo, 23 de noviembre de 2008

SOBRE LO QUE NUNCA ESPERÉ DECIR.

He visto, y lo conté en su día, a muchos chulos metidos a chequista.

He visto -y lo he contado- cómo la policía cargaba contra unos miles de españoles que protestaban por el asesinato de tres marinos. La cosa ocurrió en Cibeles, en el lejano septiembre de1979, cerca de donde estaba el entonces Ministerio de Marina, y subimos hasta la Puerta del Sol, donde estaba Gobernación y ahora aposenta a doña Esperanza Aguirre. Manifestación no autorizada, por supuesto; como tantas otras en Vascongadas. Ni viejos, ni niños, fueron respetados por los valientes maderos -que entonces vestían de color mierda- de porra en ristre, botes de humo y pelotas de goma en todos los sentidos.

He visto -y lo he contado-, cómo la policía, acaso recién desenchiquerada de sus bases, provocaba groseramente, con la zafiedad del que se sabe impune, a algunos ancianos que hacían el recorrido entre Colón y la Plaza de San Juan de la Cruz. Cuando cerca de los ancianos aparecíamos algunos que no lo éramos, y desde nuestra credencial de Servicio de Orden mirábamos fijamente su placa, los heroicos sinvergüenzas guardaban un discreto silencio.

He visto por la televisión -como todos- la ejemplar mansedumbre de la policía frente a los etarras, proetarras, filoetarras, hideputas varios, con pedigrí o a granel. He visto cómo la policía contemplaba impertérrita la quema de Banderas de España, pasándose por al arco de las órdenes o del miedo -ya que no el patriotismo del que carecen- su deber constitucional de defender la Enseña del Estado que les paga.

Y a pesar de haber visto la chulería de matoncete paleto que se gastan muchos de esos individuos, cuando uno de ellos ha resultado muerto en un atentado, o en un tiroteo con delincuentes comunes, he enviado al desván de la memoria las provocaciones vistas y vividas, y he rezado, y he gritado, y he escrito en su honor.

Desde hace muchos años, mi lema ha sido que prefiero que nadie muera; pero que si la democracia sigue exigiendo como precio la sangre de los hijos de España, mejor que caigan políticos que hombres de uniforme.

Hoy, viendo lo ocurrido en el Valle de los Caídos ayer; viendo que la actitud de los guardias civiles destacados allí no cumplían un penoso deber, sino un anhelado festejo; hoy, conociendo que la Guardia Civil ha dejado de ser la del Duque de Ahumada y goza en la cochiquera como cualquier puerco de aquella Guardia Nacional Republicana chequista y cobarde, tengo que decir lo que nunca creí que diría.

Tengo que decir que conozco guardias civiles; tengo que decir que los guardias que conocí y que conozco son personas de bien. Tengo que decir que entre los guardias que conozco hay españoles de una pieza. Pero tengo que decir que, hoy, la Guardia Civil, como Cuerpo, ha dejado de tener mi respeto.

Al igual que a los militares el valor se les supone, a la Guardia Civil le suponía el patriotismo. Un patriota, un español decente, una persona honrada, hubiera obedecido sus órdenes. Un sinvergüenza, un canalla, un cabrón, lo habría hecho con recochineo y regodeándose. Esa es la diferencia.

Y en esa diferencia está la mía: lo que va de considerar al Cuerpo como benemérito de España, a tenerlo por simple calderilla del precio de la democracia.

Ahora, maten a quien maten, me importará tres leches si no es un camarada. A la Guardia Civil ya no le supongo el patriotismo. Que cada número lo demuestre, y ya hablaremos.

(Y que los que honran el uniforme me perdonen; pero se que, aunque les duela el alma, piensan igual).




SOBRE EL MAESTRO RAFAEL.

De cuya muerte se cumplen 31 años.

Como siempre, desde que he tenido la oportunidad de hacerlo, quiero rendir el mínimo homenaje del recuerdo al mejor escritor en lengua española de todos los tiempos.

En El Correo de Madrid tienen, por si les apetece, mis palabras.


miércoles, 25 de septiembre de 2019

SOBRE LOS PROFANADORES.


Los milicianos de Sánchez, travestidos en esta ocasión de jueces del Tribunal Supremo, han cometido la iniquidad que su cargo político exigía.

Aquí, en este enlace, tienen mi opinión al respecto en El Correo de Madrid


domingo, 22 de septiembre de 2019

SOBRE EL RIESGO.

Decía ayer doña Margarita Robles que cuando los militares se alistan ya saben que hay un riesgo. Lo decía a propósito del accidente sufrido por un avión del Ejército del Aire unos días atrás y, si gustan, pueden leer mi opinión al respecto en El Correo de Madrid.


miércoles, 11 de septiembre de 2019

SOBRE LA INUTILIDAD DEL SISTEMA.

Inutilidad que intento racionalizar en El Correo de Madrid, donde podrán, si les parece bien, leerlo.

domingo, 8 de septiembre de 2019

SOBRE CAMILO.

Camilo Sesto, que se nos ha ido al Paraíso donde vaya la buena gente que nos ha dejado huella.

Vean, si gustan, unas palabras de recuerdo en El Correo de Madrid.



jueves, 18 de julio de 2019

SOBRE HOY.

Hoy, que es 18 de Julio, y que hace 83 años del Alzamiento del pueblo español -los que obedecían a la URSS no eran españoles, y los que miraban a otro lado aún menos-, contra los que, lisa y llanamente, lo querían matar.

Si les apetece, pueden leer mi opinión en El Correo de Madrid.


lunes, 15 de julio de 2019

SOBRE MI CAMARADA ARTURO.

Que ya los habituales saben que es Arturo Robsy, pero lo digo por si alguien cae en este diario por casualidad.

Arturo se marchó a los luceros hace ya cinco años. Poco antes -menos de dos meses antes, por concretar- me había advertido, con motivo del fallecimiento de mi madre, que ya estábamos los dos en primera línea para la muerte. La suya fue un mazazo que me privó del camarada, del amigo y del maestro. 

Quien guste podrá leer mañana, Dios mediante, mi recuerdo a Arturo en El Correo de Madrid. Quien quiera, además, conocer mejor a mi camarada Arturo y su generosidad de hombre de bien y señor falangista, puede acudir a este mismo diario siguiendo los siguientes enlaces:




SOBRE EL VOTO A BILDU DEL PP.

Y no; no me he vuelto loco. Al menos, de momento.

El hecho -por mucho que a los peperos les fastidie, y ya ven si ando comedido- es que un fulano del PP ha votado a favor de Bildu. Según el interfecto -y los que le poyan- por error.

Si desean conocer mi opinión al respecto, pueden verla, como suele ser costumbre últimamente, en El Correo de Madrid.

sábado, 13 de julio de 2019

SOBRE LOS 22 AÑOS.

Que son los que hace del asesinato de Miguél Ángel Blanco, con cuyo motivo todos los que pueden conseguir un minuto de radio, unas líneas de periódico, están contando las cosas como les gustaría que hubieran sido. Cada cual cuenta la feria según le va, y es indudable que a los que hablan ahora les ha ido bastante bien.

Pero el pretendido comienzo del fin de ETA no fue tal, ni mucho menos. Al menos, no en lo que se refiere a la reacción ciudadana que se pretende evocar. Después de aquél asesinato, la gente siguió agarbanzándose, desentendiéndose, achicándose y escondiéndose. 

Si fue el principio del fin de ETA por un simple error de cálculo de ETA, en nada achacable a reacción ciudadana alguna. El error de poner en el punto de mira del asesino preferentemente a políticos, que es la única razón de que los políticos -tan tolerantes y comprensivos cuando los muertos eran policías, militares, guardias civiles- empezaran a tomarse la amenaza en serio.

Para quien guste sumergirse en aquellos días -y los que siguieron- aquí les traigo los artículos que en aquél tiempo publiqué en La Nación. Si lo desean, pueden leer el original digitalizado pulsando sobre las imágenes.


Nº 251
Del 23 de julio al 5 de agosto de 1997

Los asesinos
Han encontrado la solución. Lo dice una individua que se autotitula madre de un preso de ETA, y a todos se les cae la baba: es la piedra filosofal, el descubrimiento del siglo, la panacea para todos sus males de incapacidad, impotencia, ineptitud y culpabilidad.

Una fulana dice por la radio que los de ETA están haciendo lo mismo que Franco, y a todos los gilipollas de la televisión se les aparece el ungüento amarillo para sus malas conciencias. Pero todos ellos saben que la culpa de lo que hace ETA hoy, la tienen ellos. La tienen todos los que protestaron por las sentencias de muerte de 1975. La tienen los que votaron la desaparición de la pena de muerte en la Constitución. La tienen todos los que se han mostrado de acuerdo con las excarcelaciones, con aquellos famosos extrañamientos de presos etarras con millones en el bolsillo, viajes pagados al Caribe y suntuosos chalets. La tienen los que hayan dicho, siquiera una sola vez, que ETA luchaba contra Franco. La tienen cuantos no han dicho esta boca es mía en contra de las reinserciones, de los regímenes abiertos, de los beneficios penitenciarios para los presos de ETA. La tienen cuantos reclaman que se acerquen los presos etarras a ese invento de Sabino Arana que llaman Euzkadi. La tienen todos y cada uno de los que han protestado ahora y no han protestado cuando han asesinado a un Guardia Civil o a un militar. La tienen cuantos ahora han convocado minutos de silencio, manifestaciones, concentraciones o lo que sea, y no lo hicieron antes; por ejemplo, cuando ETA asesinó el pasado 8 de enero, al Teniente Coronel don Jesús Agustín Cuesta Abril.

La tienen los que han hablado de ejecución en el caso del concejal del Partido Popular Miguel Ángel Blanco. ETA asesina, no ejecuta. La ejecución es prerrogativa de un Estado, tras un proceso con las garantías que prescriban las leyes en el que el acusado se puede defender, y tras la correspondiente sentencia judicial. Los que hablan de ejecuciones de ETA, le están dando carácter de Estado; están reconociéndole, implícitamente, el derecho a cobrar los impuestos revolucionarios y a disponer de la vida de sus súbditos de acuerdo con su particular legislación. Los que tal hacen —por ineptitud profesional o por mala leche— son tan culpables como los que aprietan el gatillo.

La tienen los que ponen en televisión española un rótulo donde textualmente dice: Euskadi: 088 — España (94) 4441444.

Ellos son los culpables de lo que hace ETA. De lo que ha hecho y de lo que seguirá haciendo. Los que están en contra de la pena de muerte cargan las armas de los asesinos. Los que comparan unas sentencias ajustadas a la Ley entonces vigente y a Derecho con un secuestro o un asesinato, son los que ponen en la recámara las balas que siegan vidas ajenas. Es de comprender que una mujer obnubilada por el incontestable hecho de haber parido un hijo de puta, no sepa lo que dice. Pero todos los demás, los periodistas amarillos —la tal de la Rosa María Mateo a la cabeza— los políticos cobardes, los demócratas de manifestación y pancarta sin cojones, los inútiles sin redaños para declarar el estado de guerra que la mierda de Constitución de sus amores permite; esos son los auténticos culpables. Los verdaderos asesinos.

Para sus mentes enfermas de podredumbre, de mentiras mil veces repetidas, de complejos mal digeridos, es muy sencillo recurrir a la infamia de comparar las sentencias de muerte, varias de ellas conmutadas, dictadas en su día para asesinos convictos y confesos, con la vileza del secuestro, de la extorsión, del asesinato.

Con los remordimientos de conciencia a flor de piel, los papanatas se hacen eco de lo que dice la madre que parió a una alimaña. La que le inculcó la superioridad de la raza vasca, el odio a España y a los maketos, o permitió que se lo inculcaran. La que le enseñó —o permitió que le enseñaran en las ikastolas— a ganar juegos matando Guardias Civiles. La que le dio las cerillas —o no se las quitó con dos bofetadas cuando se las vio en el bolsillo— para quemar la Bandera de España.

Esa madre, a fin de cuentas, tiene la excusa de que el aborto de Satanás que echó al mundo es su hijo. Para todos los lameculos que han intentado lavar su mala conciencia echando, una vez más, la inmundicia de la calumnia sobre Francisco Franco, no hay perdón posible. 

Como no hay perdón posible para esos engendros híbridos de los comunistas reciclados, para esos sinvergüenzas como el tal de López Garrido y otros compañeros de viaje, que se ha permitido decir que ETA es un residuo del fascismo, cuando sabido es que, para los comunistas, fascistas es cualquiera que les quita el chollo. Y cuando todos sabemos que ETA es, no un residuo, sino un legítimo descendiente, del marxismo leninismo. Del mismo marxismo leninismo y estalinismo de que son hijos los comunistas. Ellos —todos los cochinos que quieren lavar su responsabilidad con la mentira— son los auténticos culpables. Si les quedara un ápice de valor, de honradez, de decencia, no permitirían que la sangre de los demás siguiera pagando sus culpas. Si tuvieran un ápice de dignidad, se meterían todos —políticos y periodistas— en el edificio del Congreso de los Diputados, mandarían atrancar las puertas, y le pegarían fuego.

Y si ellos no lo hicieran, y al pueblo español —el de las manifestaciones, los lacitos, las pancartas y las velitas— le quedara algo de sangre en las venas, asaltaríamos las cárceles, colgaríamos en las plazas mayores de los pueblos a los etarras y a sus cómplices; después quemaríamos en la hoguera a todos los separatistas, y por último, para escarmiento, fusilaríamos por la espalda a todos los políticos que con su interminable chauchau se lavan las manos. Amén,




Núms. 254-255 
Extra septiembre de 1997

Sobre la frase 
El pueblo español, a raíz del asesinato de Miguel Ángel Blanco Garrido, ha protagonizado una de las más impresionantes manifestaciones de dolor y de ira. Y de impotencia.

Impotencia, porque al pueblo español lo han domesticado, adiestrado en la dialéctica de los lemas insulsos (lo que los políticos llaman slogans) y de los pareados ripiosos.

Así, una de las frases más celebradas, más repetidas en los resúmenes televisivos, más jaleadas como muestra de la determinación popular, más aplaudida y difundida, como queriendo que se grabe bien incluso en las molleras más duras, ha sido la de ETA, escucha, aquí tienes mi nuca. Esta frase nació en la Puerta del Sol de Madrid. En el mismo escenario donde la Policía repartió estopa allá por el 79 a los que no gritábamos aquí tienes mi nuca sino contra ETA, metralletas, pareado igualmente ripioso, lo confieso, pero que demostraba un talante radicalmente distinto. Un talante que molestaba al Gobierno ucedarra, no sé si porque temía que el pueblo se hartase y tomara la determinación de hacerse la justicia que nadie le hacía —ni le ha hecho después— o porque les daba envidia no tener los arrestos de el más anciano de aquellos manifestantes.

Me ha causado, debo decirlo, una enorme impresión ver a decenas —acaso cientos— de personas, generalmente jóvenes, ofreciendo su nuca, arrodillados y con las manos tras de la cabeza, en actitud de cordero presto al sacrificio.

No puede caer más bajo e! orgullo, la dignidad, la gallardía de un pueblo, que se ofrece a morir de rodillas porque ni siquiera ha pensado en combatir de pie. Que ha perdido el instinto de supervivencia, o acaso eso otro que diferencia al toro bravo del cabestro.

El pueblo español se ha convertido, definitivamente, en una lengua sin manos.

Sobre la esterilidad
La de todas aquellas manifestaciones, concentraciones, lazos azules, pancartas, que llenaron las calles y plazas de España hace —cuando escribo, a mitad de agosto— un mes.

Protestaron entonces contra un asesinato, muchos cientos de miles —acaso millones— de personas que no habían protestado antes. Fue, qué duda cabe, un gesto emotivo. Pero condenado, por falta de continuación, a la esterilidad.

Todo muy bien los primeros días, claro. Pero, una vez consumida la emotividad y el riesgo de que el pueblo, harto y hastiado; peor aún, burlado una vez más, se tomara la justicia por su mano, han vuelto las cosas a sus orígenes. Ya tenemos de nuevo a los separatistas del PNV acusando al Gobierno —y a los partidos españolistas en general— por no tender la mano negociadora a los asesinos. Por no seguir manteniendo a cuerpo de rey, de vacaciones en el Caribe, a asesinos confesos.

Y tenemos a esos partidos llamados españolistas con los habituales paños calientes, con las discusiones bizantinas de si se acordó esto o lo otro, de si se interpreta lo de allá o lo de acullá.

Y tenemos al Gobierno de vacaciones, y en septiembre empezaremos a hablar.

Y tenemos —ahora sin la menor duda, si es que alguna quedaba— la más completa seguridad de que no cabe más salida que pasar a cuchillo a los que, pudiendo poner soluciones, permiten que todo siga igual.



Nº 256 
Del 14 al 29 de octubre de 1997

Sobre las manos blancas
Esas que se ha puesto de moda pintar —incluso pintarse, a estilo payaso pero sin serlo— como símbolo de rechazo al terrorismo. Es un buen símbolo: dejar la conciencia plagada de suaves huellas, apenas leves manchas, de blancas banderas de rendición.

Manos blancas —ya lo dijo don Tadeo Calomarde— no ofenden. No desestabilicemos, pues. Manos blancas, leve huella de melosidad de gato castrado.

Manos blancas no ofenden.

Y eso es lo malo: que las manos están para ensuciárselas con el trabajo, no con la mascarada; para el apretón sincero o la bofetada limpia.

Manos blancas no ofenden.

Y ya va siendo hora de que las manos dejen de estar blancas, impolutas, recién lavadas como la conciencia, y empiecen a levantarse. Para defender y para ofender.

Amén.

SOBRE LA EFICACIA DE LOS GOBERNANTES.

Que es eso que todos decimos querer, pero que muy poquitos tienen en cuenta a la hora de votar.

Ayer nos regalaba la prensa el anuncio de los cuartos que tienen ahorrados los políticos mas relevantes de la Comunidad de Madrid. Como no podía ser menos, en esta prensa amarilla que nos atosiga y deforma, se hacía hincapié en que Rocío Monasterio, de VOX, era quien más dinero confesaba tener. Como quien dice que, claro estos de la ultraderecha, que son ricos.

El Correo de Madrid ha tenido a bien publicarme un artículo con este tema, que pueden ustedes leer, si gustan, pulsando sobre la imagen.


sábado, 22 de junio de 2019

SOBRE EL AMO EXTRANJERO.

El de don Albert Rivera, que ha confesado -basta leer los entrecomillados de la prensa- que está en contacto con el señor Macron, presidente de la República Francesa.

Como viene siendo habitual, y por aquello de no repetir innecesariamente, quien guste puede ver mi opinión al respecto en El Correo de Madrid. Basta que pulse sobre la imagen.


jueves, 20 de junio de 2019

SOBRE LA CENSURA DE FACEBOOK.

Ayer, los analfabetos de Facebook tuvieron a bien censurar El Correo de Madrid. Una prueba de que cuanto más presumen de liberales, tolerantes y demócratas, más zorrunamente estalinistas son.

Como no es cuestión de repetir lo mismo, si desean leer mi comentario al respecto, pueden hacerlo pulsando sobre la imagen.

miércoles, 19 de junio de 2019

SOBRE LA CELEBRACIÓN MONÁRQUICA.

Dicen la prensa y la radio que hoy se cumplen cinco años de acceso de Felipe VI a la Corona. Y, como no podía ser menos, todos se hacen lenguas de la maravillosa trayectoria del Rey en este tiempo, y de la monarquía desde su -atención monárquicos- Instauración por decisión del Excelentísimo Señor Don Francisco Franco Bahamonde.
Imagen del Ministerio de la Presidencia. Gobierno de España.

En este momento, tras haber intentado -la verdad, sin mucho entusiasmo- hacer caso del testamento político de Franco, lo único que puedo decir al respecto es lo que ya dijo José Antonio:


¿Cayó la Monarquía española, la antigua, la gloriosa Monarquía española, porque había concluido su ciclo, porque había terminado su misión, o ha sido arrojada la Monarquía española cuando aún conservaba su fecundidad para el futuro? Esto es lo que nosotros tenemos que pensar, y sólo así entendemos que puede resolverse el problema de la Monarquía de una manera inteligente.

Pues bien: nosotros –ya me habéis oído desde el principio–, nosotros entendemos, sin sombra de irreverencia, sin sombra de rencor, sin sombra de antipatía, muchos incluso con mil motivos sentimentales de afecto; nosotros entendemos que la Monarquía española cumplió su ciclo, se quedó sin sustancia y se desprendió, como cáscara muerta, el 14 de abril de 1931.

Nosotros hacemos constar su caída con toda la emoción que merece y tenemos sumo respeto para los partidos monárquicos que, creyéndola aún con capacidad de futuro, lanzan a las gentes a su reconquista; pero nosotros, aunque nos pese, aunque se alcen dentro de algunos reservas sentimentales o nostalgias respetables, no podemos lanzar el ímpetu fresco de la juventud que nos sigue para el recobro de una institución que reputamos gloriosamente fenecida.

JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA.
Discurso sobre la revolución española.
Cine Madrid, 19 de mayo de 1935.



domingo, 26 de mayo de 2019

SOBRE LA ENTREVISTA.

La que he tenido el honor de que me hagan para El Correo de Madrid, a la que pueden acceder pulsando sobre la imagen.

No es que me considere digno de tal distinción -vaya eso por delante-, pero sí que me hace ilusión incorporarme a ese proyecto que está dando unos espléndidos y merecidos resultados.

Si ustedes, amigos lectores, sienten curiosidad por mis respuestas, les ruego que vayan al citado periódico. Y a los que no tengan interés en saber de mi -cosa perfectamente comprensible- les agradeceré que, de todas formas, accedan a El Correo de Madrid.

Lo merece, y me lo agradecerán.


jueves, 16 de mayo de 2019

SOBRE LA DECEPCIÓN DE VOX.

Artículo previamente publicado en 


O, mejor dicho, la decepción con VOX. Porque son muchos los que, teniendo esperanzas de un resultado en torno -como decía una de las encuestas de ultima hora- a los 70 escaños, consideran que la obtención de 24 ha sido decepcionante. Y son muchos los que ahora afirman que volverán a votar al PP, porque hacerlo a VOX no sirve para nada.

Son los seguidores intelectuales del señor Casado, ese Presidente del PP que acusa a otro partido de haberle quitado votos, como si el voto fuera de los partidos y no de los votantes. En ellos ha calado la idea -tan difundida por la cadena radiofónica de la Conferencia Episcopal- de que ha habido cientos de miles de votos otorgados a VOX que a esta formación no le han valido de nada, puesto que no se han transformado en escaño, y que emitidos a favor del PP le hubiera dado casi veinte diputados más.

Son personas que no votan por principios, por ideas, sino que votan en contra de otro. En España -ignoro si en el resto del mundo, pero hay síntomas de que también-, no se vota a favor de alguien, de algo, sino en contra de otro. La derecha vota contra el socialismo; la izquierda, contra el PP. Y todos ellos -al parecer- en contra del fascismo. Esto de estar contra el fascismo es el bálsamo de fierabrás que cura todas las corrupciones, todas las ilegalidades, todas las incapacidades. Estar contra el fascismo legitima a cualquier ladrón, a cualquier corrupto, a cualquier vividor, a cualquier sinvergüenza, a cualquier tonto; es decir: a cualquier político del sistema.

Estas personas -las decepcionadas con los resultados de VOX respecto a las encuestas- no son capaces de entender que los votantes de VOX no lo hemos hecho por ir en contra de unos, sino por creer que sus propuestas eran las mejores. O en algunos casos -quizá muchos- por entender que eran lo suficientemente menos malas como para merecer un voto de confianza.

No entienden, por tanto, que los votos a VOX no han sido para que no ganen los otros, sino para afirmar una forma de entender la vida y la sociedad: con estas propuestas podemos empezar a hablar; con el resto no tengo nada que ver y no quiero hacerme cómplice. Y que, en consecuencia, la mayor parte de los que hemos votado a VOX, no hubiéramos votado al PP de ninguna manera.

Tampoco entienden una razón que, matemáticamente, es muy sencilla: si unos 700.000 votos a VOX no han valido para nada -en su opinión-, tampoco han valido para nada más de un millón de votos al PP. Si esos votantes peperos, en vez de elegir un partido corrupto, cobarde, pusilánime, sin principios ni valores, hubieran votado a VOX, ese millón de papeletas se hubiera traducido en muchos más escaños para este y hubiera dejado al PP como está. Y sin votar con la nariz tapada.

Ahora bien: nos queda pensar en si este resultado de 24 escaños es tan malo como dicen los desencantados. Dejando a un lado esas referidas encuestas que le daban en torno a 70 diputados a VOX, -encuestas que habría que ver si no estaban hinchadas para provocar esta decepción- pasar de nada a 24 no puede ser considerado mal resultado de ninguna forma.

¿Me puede alguien decir cuánto tiempo hace que no tiene España, representada en el Congreso, alguien que la defienda de la politiquería al uso?. Se lo puedo recordar fácilmente: desde la primera legislatura de este sistema (1979-82), cuando la coalición de Fuerza Nueva y FE-JONS obtuvo un escaño que ocupó Blas Piñar, y se quedó a poco de obtener el segundo, que hubiera sido para Raimundo Fernández Cuesta. Desde entonces, los intereses de España, nuestra forma de entender España, ha estado ausente del Parlamento.

Ya se que me dirán que no tiene comparación posible aquella Unión Nacional con este VOX. Anteriormente he afirmado que VOX era lo menos malo, y no tengo empacho en repetir que VOX no es lo nuestro. Sin embargo, creo que -pese a no ser lo nuestro- es lo suficientemente parecido para tenerlo como opción que merezca la pena.

Sobre todo, si se trata de elegir entre VOX y un partido corrupto, pusilánime, cobarde, que en su eterno viaje al centro ya va por unas propuestas cercanas al socialismo de hace 20 años. Creo que fue Rodríguez Zapatero el que dijo que el PP siempre acababa donde había estado el PSOE unos años antes.

Probablemente, lo único en lo que Zapatero acertó.




viernes, 10 de mayo de 2019

SOBRE LA DEFUNCIÓN.

Que hoy, al menos por lo que hace a prensa, radio, televisión, tertulias y todo ese etcétera, sólo puede ser la de don Alfredo Pérez Rubalcaba.

Como suele ser habitual en estos casos, el señor Pérez Rubalcaba está siendo elevado a los altares de la democracia, ya que no -salvo opinión en contra de los señores Obispos españoles, que todo pudiera ser- a los eclesiásticos.

Como mis amigos y camaradas saben, jamás he caído en tales aberraciones. Tampoco, como falangista, soy de los que brindan por la defunción natural de un enemigo.

De forma que hoy sólo tengo que recordar un par de cosas: el asuntillo de los GAL, y el golpe de Estado que llevó a Rodríguez Zapatero a La Moncloa con las manifestaciones espontáneas en el día de reflexión tras los atentados del 11-M.

jueves, 2 de mayo de 2019

SOBRE LA DEFINICIÓN DEL PP.

Definición consistente en darse cuenta -don Pablo Casado dixit- de que VOX es la ultraderecha, y que el Partido Popular no tiene nada que ver con eso. No dijo -como alguno de los mamarrachos del sindicalismo rojo- que con VOX ni a tomar una caña, pero le faltó poco.

Lo que está claro, es que los gilipepés no aprenden. Han perdido no se cuantos cientos de miles de votos -no se si millones- que han ido a VOX, y no se enteran aún de que en España hay mucha gente que jamás va a votar a un PP que sigue la estela del PSOE con unos años de diferencia.

Pero lo que me interesa resaltar es que el PP no tiene intención ni de hablar con VOX -que ha sobrepasado el 10% de los votos emitidos-, pero jamás ha tenido inconveniente en hablar, pactar y bajarse los pantalones con CiU, el PNV y similares.

¿Se enteran los votantes del PP de a quién le están votando?. Votar PP es votar separatismo.


martes, 30 de abril de 2019

SOBRE LOS 700.000 VOTOS.

Los que dicen los medios de intoxicación social que VOX le ha quitado al PP.

Después de la vergonzosa campaña a favor del PP realizada por la emisora de la Conferencia Episcopal Española, ahora no dejan sus estrellitas de repetir que ha habido 700.000 votos para VOX que no han obtenido representación y en cambio ha hecho perder al PP buen número de escaños. Y repiten que VOX le ha quitado esos votos al PP.

Bueno, señores demócratas desde el inicio de los tiempos de las cavernas -en las cuales siguen-: el voto, aunque ustedes no lo sepan, no es de los partidos, sino de los votantes. Cada cual hace con el voto lo que prefiere, y lo mismo puede decir -como el que suscribe durante muchos años- que no se lo da a nadie para no ser cómplice de tanto desaguisado, como se lo da -como el mismo suscribiente- al partido que le parece menos malo, que en este caso era VOX. 

Nadie quita votos a nadie; ningún partido le quita votos a otro. Es el elector el que -a veces- piensa y decide. Otras veces no piensa, y vota a los de siempre.

Por otro lado, vean ustedes, señores de la radio, la prensa, la tele, las tertulias... en fin vean ustedes, individuos de mal vivir en general, que también se podría argumentar en el sentido de afirmar que si el casi millón de votos al PP que -siguiendo su razonamiento- no han valido para nada porque no se han convertido en escaño, hubieran ido a VOX, este podría haber tenido mejores resultados quedándose el PP como está. Lo cual sería mucho más razonable, puestos a elucubrar y hacer quinielas.

Y vean ustedes, los antedichos, que muchos -no me atreveré a decir todos- de los que hemos votado a VOX, jamás lo hubiéramos hecho a la derechita cobarde, corrupta, trincona y estafadora en las ideas. Ni al centro derecha, izquierda, cualquiera sabe, según me convenga, de Ciudadanos.

Así es que sean ustedes demócratas -ya que no se les cae de la boca la palabreja- y admitan que los votantes pueden elegir a quien le salga de las papeletas; y que si no votan a su preferido, acaso es porque su preferido es una mierda.

Dicho lo cual, ruego a ustedes que vayan a la misma.



domingo, 28 de abril de 2019

SOBRE MI VOTO.




Y tenga en cuenta, señor fiscal, 
que el secreto del voto es un derecho
no un deber.




lunes, 22 de abril de 2019

SOBRE EL VOTO EN ESTAS ELECCIONES

En estas elecciones votad lo que os parezca menos malo. Pero no saldrá de ahí nuestra España, ni está ahí nuestro marco. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto. Y esto lo digo ahora, cuando ello puede hacer que se me retraigan todos los votos. No me importa nada. Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera, aunque tal vez transitemos, de paso, por el otro. Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas.

DISCURSO DE LA FUNDACIÓN DE FALANGE ESPAÑOLA. 
(29 de octubre de 1933).

* * * * *

Desde que leí estas palabras de José Antonio, han sido mi norma básica en cuantas convocatorias electorales se han producido. La primera -permítanme recordarlo- para votar NO a esta Constitución. 

Desde entonces, mi voto siempre ha sido para las opciones nacionales que en cada momento se presentaban: primero la coalición de Fuerza Nueva y Falange Española de las JONS; después, a Juntas Españolas. Desde aquél tiempo, sólo en unas pocas convocatorias había algo -Alternativa Española- que fuera merecedor del esfuerzo de ir a votar. Para mi, nacionalsindicalista, las diversas Falanges nunca han sido una opción por su inquina hacia la figura de Francisco Franco y por su -así lo veo- deseo de congraciarse con el poder establecido a través de criticar al Caudillo, cuando toda persona inteligente sabe que si hace cuarenta años -y hoy en día- existen falangistas, es porque Franco lo quiso.

En el resto de los procesos electorales no he ido a votar, por una sencilla razón: porque no quería ser cómplice de ninguno de los mangarranes que aspiraban a hundirnos.

Pero ahora se presenta un panorama diferente: ahora existe VOX. 

Y si; ya se que VOX no es lo nuestro. Que VOX es derecha liberal, y que no recoge muchas aspiraciones de los que pensamos más o menos de forma aproximada.

Ya se que -es una de las principales objeciones que he oído- no propugna la derogación del aborto. Pero es que, ya hace ocho o diez años, un sacerdote cuyo nombre gracias a Dios no recuerdo, decía que había que elegir entre los males el menor; esto es: el que diera menos facilidades para asesinar a los no nacidos. Pero no dijo que no se debía votar a un partido (que en aquél caso era el PP) que mantenía el aborto en su programa. Aquellas declaraciones las hizo en clérigo de marras en un programa de Radio Intercontinental de Madrid -"La V Columna", probablemente, o el que iba por delante-, y no las puedo ofrecer porque el señor Obama me las robó.

En este enlace pueden ver la referencia que hice en su día. Después de oír eso -y sin que al cura de marras le cayera el chorreo correspondiente, al menos que yo sepa- ¿vamos a criminalizar a un partido por ser menos papista que los representantes del Papa?.

Yo, que cada vez ando más distanciado de la Institución eclesiástica porque cada vez me parece menos católica y más sociedad anónima inclinada al "márqueting" y sin ningún fundamento espiritual, no seré el que ponga por delante del interés de España el de una jerarquía eclesiástica que traiciona lo más sagrado.

Por lo demás, he leído el programa de VOX -cosa que probablemente no hayan hecho algunos de los que lo critican-, y no encuentro una sola, entre las 100 medidas, que no pueda suscribir. Me faltan algunas -quizá bastantes-; pero ni una sola me produce un rechazo integral. 

Ahora, la pregunta es: ¿hay algo más que pueda considerarse "menos malo"?. Porque en las futuras elecciones europeas está la opción de ADÑ, pero... ¿y ahora?. Ahora no tenemos más opción que VOX o la abstención. 

Y hay mucha gente que, con buen criterio, afirma que no quiere ser cómplice votando a un partido que no refleja totalmente su pensamiento, y con el que difieren en cosas importantes. No puedo criticar esa postura, que ha sido la mía durante años. 

Pero, para mi, en estas elecciones si existe algo "menos malo". No saldrá de ahí nuestra España, pero por lo menos podrá ralentizar; acaso -seamos optimistas por una vez, aunque llevemos la contraria a Spengler, hace poco citado en Facebook por mi camarada 27 Puntos-, detener la horda antiespañola que avanza.

No quiero convencer a nadie; simplemente, expongo mi razonamiento. Ni soy de VOX ni lo voy a ser. Pero -quizá porque eso del voto me gusta tan poco que no le doy la importancia que otros- en esta ocasión votaré a VOX.

Sencillamente, por jorobar. Y no me digan que no es buen motivo.



jueves, 4 de abril de 2019

SOBRE LA CASILLA DE LA IGLESIA.


Como todos ustedes saben, ya estamos metidos en época de confiscación de la renta. Llega el momento en que el Gobierno nos saca los cuartos para dilapilarlos en sueldos para los suyos, en dádivas compravotos para los suyos, en proyectos faraónicos e inútiles para que trinquen sus empresas protegidas o subvencionadoras que -llegado el caso- darán puestos en consejos de administración a los suyos. A los de cada partido, porque esto no es cosa de unos, sino de todos.

Dando esto por sabido, y sentado el principio de que al votante no le importa que le saquen los higadillos siempre que lo hagan los suyos, parece que lo importante no es crear empleo y facilitar y proteger la vida y los derechos de los ciudadanos, sino la memez histórica y la exhumación de Franco.

Y también damos por sabido que en esta época nos van a pedir que marquemos la casilla de la Iglesia Católica en nuestra declaración de la renta. No dejan de repetirlo así desde los medios de comunicación vinculados a la Iglesia: desde esa cadena COPE que pertenece a la Conferencia Episcopal Española.

Esa misma cadena que, un día si y otro también, no deja de lanzar diatribas contra Franco; que no deja -por boca de cualquiera de sus estrellitas- de hablar de la feroz dictadura, de los represaliados, de los exiliados del franquismo; no deja de calumniar a Francisco Franco y a los millones de españoles que lo siguieron para hacer una España que -43 años después- aún puede pagar sinvergüenzas con la herencia recibida.

Esa misma Conferencia Episcopal que ha intentado guardar bien sus ropas en el asunto de la venganza exhumatoria. Que ha dicho que no era asunto suyo que se desenterrara a Franco del Valle de los Caídos, ni dónde se le fuera a enterrar de nuevo. Que eso era cosa del Gobierno y de la familia.

Desde que empecé a presentar la declaración de la renta he marcado siempre la casilla de la Iglesia. Porque soy católico, y por tocar las narices, que también es un motivo. Menos este año. 

Este año, no. Que a los Obispos cobardes los subvencione el socialismo y el comunismo con los que se quieren congraciar al precio de la traición. Que a los curas rojos los mantengan sus amos. Que a la institución eclesiástica que abandona a sus hijos y se morrea con los asesinos de sus hermanos en el sacerdocio, la ayude el estalinismo de Sánchez. Que a las emisoras de radio que mienten por sistema para no hacerse antipáticos a sus amos políticos, las sufrague su abuela.

Este año, no. Este año, que la Conferencia Episcopal Española no cuente con mi marca en la casilla de la Iglesia. Este año, no voy a seguir siendo cómplice de los mentirosos, de los traidores, de los chalanes y mercachifles que trapichean con la fe, se refocilan en la iniquidad y se deshonran en la condescendencia, que no es misericordiosa, sino culpable.

Y en lo que valga mi consejo, ahí queda para quien quiera usarlo. Este año, NO. Y a los traidores que los mantengan los socialistas a los que tanto quieren agradar. 

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