Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

sábado, 18 de julio de 2026

SOBRE LOS "DIOSES"

"Dioses" que me acaban de llegar, por gentileza de mi camarada Martín Sáenz de Ynestrillas y SND Editores.

Los "dioses" son aquellos que nacían en Extremadura, y que han vuelto a la batalla para dar réplica a los monicacos negrolegendarios, los necios de guardarropía y los estúpidos cum laude. Los "dioses" son la reedición que acaba de lanzar SND Editores de la novela del maestro Rafael García Serrano, cosa que se comunica a quien me pueda leer para que no deje pasar la ocasión -mejor hoy que mañana- de hacerse con un ejemplar. 

Quien lea -o quien mire la foto de la portada- verá que a la magistral novela de la Conquista de Méjico se une un justo prólogo de Eduardo García Serrano, como no podía ser menos; un prefacio que nos sitúa al maestro Rafael y que firma Juan V. Oltra, porque corresponde que a un maestro lo presente otro; y una introducción del que suscribe, que intenta desasnar a los previamente referidos monicacos, necios y estúpidos negrolegendarios.

A fuer de sincero, mis palabras pintan bien poco ahí, y no encuentro justificada mi presencia en este libro. Pero fui requerido para ello -seguramente más por afecto que por merecimiento- y no pude negarme, porque -aunque soy consciente de que ya no estoy a la altura necesaria, si es que alguna vez lo estuve- en estos tiempos que corren, declinar la invitación me habría parecido cobardía. 


La de SND Editores es una edición elegante, bien cuidada, digno resultado de un trabajo bien hecho, y al verla me asombró por el gran formato del libro, porque mis "dioses" primigenios los conocí en una edición de la Colección Austral, de Espasa-Calpe; aquellos libros casi de bolsillo que en aquél tiempo -últimos años 70, acaso primeros 80 del pasado siglo- era la única que se podía encontrar rebuscando mucho. La de SND es una edición de la máxima calidad, como corresponde al maestro Rafael García Serrano, aunque una pequeña queja cabe, y es que las notas a pie de página tienen un cuerpo de letra algo pequeño para los que ya nos acercamos peligrosamente, en nuestra singladura vital, al cabo de los 70. 

Y es, sobre todo, una reedición que la monumental estupidez que nos circunda hacía más que necesaria. Porque los tontos no van a descansar nunca -para ellos ser tontos es lo natural, no les supone esfuerzo-, pero por lo menos que quede constancia de la realidad que fue, para que quien quiera salir de la horda necia y esnob tenga instrumentos para hacerlo. 

Y si la verdad les llega contada por un maestro, mejor. Ahí está, para todos nosotros, la fabulosa historia de la época en que los dioses nacían en Extremadura.



miércoles, 15 de julio de 2026

SOBRE MI CAMARADA ARTURO.

Que si, que ya se que siempre titulo igual -o de manera muy similar- este modesto recuerdo. Pero es que no tengo mejor forma de decirlo, ni frase que lo pudiera explicar mejor.

Porque Arturo fue -es- mi camarada. Para quien entienda lo que eso significa, no es necesario explicar nada. Para quien no lo entienda, cualquier explicación sería insuficiente.

Un camarada es una persona con la que se habla aunque ya no esté, porque su espíritu no nos abandona. Y tampoco su recuerdo. Hoy puede, quien quiera, encontrar gran parte de lo que escribió en la página textos.info

Poco antes de irse a los luceros -dos meses y medio cortos- Arturo me lo dijo cuando falleció mi madre: "Ya estamos los dos en primera línea." La suya también había fallecido poco tiempo antes, y los dos notábamos -¡y cómo se nota!- la ausencia. Pero él se fue antes que yo, y a mi me sigue faltando su ironía, su humor, su sabiduría y, sobre todo, su camaradería. 

Me faltan aquellos largos correos electrónicos donde Arturo daba el sentido exacto de la realidad. Me falta la clarividencia con que definía circunstancias, personajes y personajillos. Me falta la generosidad con que siempre me autorizó a reproducir sus artículos en mi blog. 

Me faltan, también, las ganas de seguir combatiendo solo, sobre todo porque ya no tengo ninguna esperanza de que haya un futuro que merezca la pena. Yo no he cambiado, Arturo. Estoy donde siempre. Pero ya no me siento uno más de los que pensaba que eran "los míos." 

Por eso, amigo, hermano, camarada, te echo de menos cada día. Y cada día te tengo más presente.

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