Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.
José Antonio Primo de Rivera. (F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)
Que es lo que todos los partidos, partidetes y partiduchos del este sistema han venido clamando para asustar a los imbéciles con la posibilidad de que VOX siguiera presente en la vida política española.
Al final, parece -véanlo en El Correo de Madrid si gustan-, que VOX no sólo se ha quedado, sino que es el único partido que ha más que doblado sus escaños. Y ahora les toca a los señoritos de cortijo y aldea darse por enterados de que, si son tan demócratas como se venden, y si VOX es el fascismo y la ultraderecha, el 15% de los españoles apoyan esas ideas, y a los papanatas de chiringuito asustatontos les corresponde empezar a respetar a los demás, y envainársela.
Si seremos decentes que el Psoe, mientras arruinaba, no dejaba de insultarnos y falsificarnos y de hacernos películas fantásticas de los años 30.
Si seremos decentes que aún tenemos vergüenza, no vamos a ver a Obama y ni siquiera tenemos un E.R.E. Si lo seremos que no hemos escapado hacia el PP a jurar fidelidad a Merkel.
Ni siquiera nos hemos refundado porque seguíamos siendo los modernos. O sea, los de Falange.