No he comentado casi nada sobre Ceuta, la situación de la ciudad, la mansedumbre de los dirigentes y la evidencia de estado de guerra -real, aunque no político- que sufrimos. O que disfrutamos, porque el señor Presidente de esto que llaman Gobierno demuestra su satisfacción con Marruecos, los paisanos marroquíes invasores, los militares marroquíes invasores, la fragata marroquí invasora, las barquitas de pesca marroquíes invasoras. En fin, que don Pedro Sánchez es muy feliz cuando le invaden. También son muy felices cuando les invaden los demás miembros, miembras y miembres del Gobierno, Gobierna, Gobierne, pero con tanta gilipollez lingüística no les da tiempo a todos a expresarse.
El caso es que Ceuta sigue invadida y sigue pidiendo que no les olvidemos, pero como los políticos y los periodistas -particularmente los blanditos de COPE y medios adscritos- siguen pidiendo que no se vaya a provocar, que no se digan las verdades desnudas como son, sino como a ellos les parece que quedan mejor vestidas para su tolerancia, mi presencia y mi palabra sigue sin estar en Ceuta.
Y así seguirá mientras no pidan voluntarios para el chopo. Que ya no está uno para florituras, pero aún puede -aunque necesite ayuda- subirse a un BMR para manejar una fusila loca. A otra cosa no, y no por falta de ganas, sino porque si salimos de los cochecitos semiblindados ya no tenemos material militar que podamos utilizar.
En fin, mi Coronel, que así están las cosas, y aunque tu ya lo sabes -es más, sabes incluso cómo va a terminar esto- porque ahí en los luceros no hay ya misterios, yo te lo cuento porque me alegraría escuchar tu opinión sobre esta situación, y aún más me gustaría leer uno de aquellos artículos con que tan certeramente explicabas la realidad de las cosas.
Mi Coronel -por si algún despistado no se acuerda, o si algún visitante nuevo se encuentra por aquí casualmente- es el Ilustrísimo Sr. D. Luis Tapia Aguirrebengoa, Coronel Legionario, español, caballero. Un hidalgo de los antiguos Tercios de los que ya no parece haber, y que se nos fue tal día como hoy de hace ya demasiados años.
Y me gustaría saber lo que piensas, mi Coronel, aunque en verdad no necesito mucha imaginación para suponerlo. Más o menos lo mismo que cualquier persona decente y con un mínimo de luz en la mollera.
Pero mejor que no lo veas, al menos no desde aquí. Los que, como tú, empleasteis vuestra vida en servir a la Patria, no merecéis tener que ver esto. Eso se queda para los que no hemos sido capaces de evitar esta vergüenza.



