Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

jueves, 8 de septiembre de 2011

SOBRE LAS INCOMPETENCIAS DE LOS TRIBUNALES.

Según dice El Mundo, don Francesc Homs, portavoz del Govern, ha afirmado que el Tribunal Supremo (TS) y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) "no están habilitados" para valorar si una ley se ajusta al marco constitucional vigente ni para obligar a finiquitar el actual modelo de inmersión lingüística en Cataluña.

El señor Homs, para los que hablamos -y escribimos- en español, es, por mucho que le pese a la incultura de los redactores de El Mundo, portavoz del Gobierno autónomo de Cataluña, lo cual se avisa a los efectos señalados por mi camarada Arturo en reciente artículo de este mismo blog.

Sobre las declaraciones del portavoz señor Homs, debo declarar que desconozco a qué Tribunal corresponde dilucidar los asuntos relativos a los derechos fundamentales que recoge el Título I de la Constitución. Incluso estoy dispuesto a admitir que el Gobierno autónomo de Cataluña esté en lo cierto, y que los tribunales señalados (Supremo y Superior de Justicia de Cataluña) sean incompetentes para dictaminar sobre el derecho fundamental a conocer la lengua que la Constitución denomina castellano y que -para los que no estamos sometidos a la gilipollez de la corrección política- se llama español. Sin que me apuren demasiado, podría admitir que todos los Tribunales de España son incompetentes.

De lo que si estoy seguro, es de que el señor Homs y su Gobierno autónomo no tendrían argumento alguno para dudar de la constitucionalidad del artículo 155.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

SOBRE UNA BIENVENIDA.

Bienvenida a un nuevo blog, de cuya existencia me entero por medio de mis camaradas José Manuel y su Cruzada Hispánica, y Álvaro y su Ballena Alegre.

Se llama In Memorian Juan Ignacio, en referencia -lo diré para despistados o jóvenes- a Juan Ignacio González Ramírez, secretario nacional del Frente de la Juventud que fue asesinado el 12 de diciembre de 1980.

Asesinato político e impune, que refleja el sentido unidireccional de la famosa transición, hecha a base de mano dura -durísima- para unos, y de permisividad absoluta para los otros.

Esto no es memoria histórica; es memoria real de quienes vivimos la época. Pero prefiero no seguir por este camino, porque la memoria de nuestro camarada Juan Ignacio es más limpia que toda aquella mugre que los asesinos, los traidores y los bastardos pretenden echar sobre nuestros Caídos.

domingo, 4 de septiembre de 2011

SOBRE EL OTRO SEPARATISMO.

El mundo es redondo, cosa que sabemos desde hace unos siglos, y que fue demostrada empíricamente por Juan Sebastián Elcano. Ya ven ustedes qué cosas: un vascongado dándole la primera vuelta al mundo por España, como certifica la siguiente redondilla:

Con instrumento rotundo
el imán y derrotero,
un vascongado el primero
dio la vuelta a todo el mundo.

Quizá a consecuencia de esta redondez terrestre, hay muchos individuos empecinados en volver sobre los mismos pasos, los mismos errores y los mismos horrores. De una de estas vueltas y revueltas en torno a la misma noria, con auténtica y evidente vocación de burros, me da noticia mi amigo Apañó en su blog La España que hace daño, cuya lectura recomiendo.

Se trata de que -a consecuencia de la pataleta separatista contra la sentencia que obliga a usar también el idioma español para la enseñanza en Cataluña- se han levantado voces alegrándose de la desobediencia de las autoridades y partidos catalanistas -doña Carmen Chacón, Ministra de Defensa, incluída- afirmando que así los catalanes no podrán hacer sombra al resto de españoles cuando -previsiblemente- tengan que emigrar para encontrar trabajo.

Esto -para los que gracias a Dios tenemos memoria- no es nada nuevo. Imbéciles siempre los ha habido, y ya nos advirtió de ello Ortega -como bien me señala Apañó-, y también nos dijo lo mismo José Antonio, reconocido orteguiano.

El caso es que la Historia no deja de repetirse -en lo cual confío, además, porque la situación va estando a huevo-, y ya hace mucho tiempo que me vi obligado a señalar que el abandono a su suerte de cualquier región española no es más que otra manera de separatismo. Así lo dije en un artículo que El Alcázar tuvo a bien publicarnos a mi camarada Eloy y a mí hace ya un cuarto de siglo largo, y así lo repetí hace unos años en mi blog.

Y como los papanatas no descansan nunca, aquí lo vuelvo a repetir:

 
EL OTRO SEPARATISMO.
EL ALCÁZAR
7 julio 1983

Estamos llegando al punto culminante de una situación de extrema gravedad. Es frecuente, cotidiano, normal en cualquier charla diaria oír decir. «¡Que ellos se las apañen como puedan!» cuando se hace referencia a algunos problemas surgidos en tierras vascongadas y catalanas, e incluso en otras regiones no tan marcadas por el separatismo. «Si no quieren ser españoles, que se las arreglen solos.»

Es tan grave la situación, que hasta en las personas más obstinadamente contrarias al separatismo va ganando importancia una actitud que, aun manifestándose como reacción, no hay más remedio que calificar de separatista, aunque sea un separatismo visto desde el extremo contrario.

Si el independentismo de unas regiones determinadas exalta el amor desmedido a un ente artificial, basado tal vez en prehistóricas suposiciones, los que queremos una Patria unida no podemos caer en la falta de amor —cuando no en el odio— a unas tierras que son parte irrenunciable de España, y que necesitan ahora más que nunca de todo el cariño, toda la solidaridad y—también—toda la firmeza de los españoles de todas las provincias.

La gravedad de lo que sucede se pone de relieve porque en esa actitud caen la mayoría de los españoles. Incluso caemos los que hemos aprendido, en el magisterio de palabras bien altas y nobles, que España es una unidad de destino en lo universal; que juntos nos salvaremos todos, o que juntos hemos todos de perecer. También a los que por pensamiento, por ideología y por estilo estamos más lejos del menor atisbo separatista, nos vence la tentación de dejar caer ese «¡allá ellos!» en alguna ocasión. Y es necesario que al primer pensamiento incontrolado se imponga la frialdad de la razón para que comprendamos el error de la primera impresión; para que comprendamos que aquellas tierras y aquellas gentes —por encima de las actitudes del momento y de la propia voluntad de determinado número de individuos— son irrenunciablemente España.

Sin embargo, no puede ser más alarmante el síntoma. Porque si los que pensamos que España es irrevocable y que todo separatismo es un crimen, hemos de recurrir a toda la fuerza de la razón para sobreponernos al primer deseo de dejar a su suerte, en la desgracia o la dificultad, a los españoles que no quieren serlo; si hemos de recurrir a todo el bagaje doctrinal de que disponemos, ¿qué ocurrirá con aquellos que no disponen del recurso a un estilo que les haga comprender su error? ¿Qué sucederá con aquellos a quienes la razón y el estilo no obliguen a rechazar esa primera impresión de indiferencia —cuando no de una cierta alegría— en torno a las circunstancias que atraviese alguna región española?

Pues sucederá que dentro de diez, veinte años quizá, la propia existencia de España será imposible, porque en el alma de los habitantes de una región se habrá instalado la indiferencia o el odio con respecto a los de otra. Esto y no otra cosa es el primer logro del tan jaleado Estado de las Autonomías, que todos los políticos —desde un extremo al otro— aceptan y promueven.

El deber ineludible de todos los que nos consideramos españoles por encima de todo lo humano, es impedir con nuestro ejemplo —sacrificando con todo rigor los sentimientos espontáneos y erróneos— que tomen carta de naturaleza la indiferencia y el odio, dejando bien claro —en cualquier situación que lo requiera— que para nosotros todas las tierras de España son igualmente queridas y respetadas. Aunque esas regiones no quieran, aparentemente, ser españolas.

Hay que recordar que España es una unidad de destino en lo universal. Y hay que ser, ahora más que nunca, inasequibles; no sólo al desaliento, sino al ambiente disgregador generalizado que nos rodea e invade, y que es el peor enemigo —por solapado y encubierto— de esa unidad.

Rafael C. ESTREMERA / Eloy R. MIRAYO.


sábado, 3 de septiembre de 2011

EN CORTO Y DIRECTO (por Arturo Robsy).

LA DERECHA ORGANIZADA EN SEMI MAYORÍA carece de los mecanismos para luchar contra el dominio del lenguaje que mantienen y aumentan los social-comunistas y los separatistas. O sea, los gramscianos que no han leído a Gramsci. La pseudo derecha no sabe hacer propaganda. Ni ha sabido.

Bien en corto se han de decir algunas palabras que se usan ya en todos los medios de comunicación, no sea que los llamen fascistas, nazis o derechistas, pese a que esos medios suelen estar bien entregados al liberalismo, que no es conservador. Rcuérdense: Ikurriña, Euzkadi, Lendakari, "Honorable", Catalunya, "Yeneralitat", Girona, Lleida, Señera, Conseller... En fin: el lector conoce estas y muchas más y la intención no es hacer la lista sino comentar la debilidad ante el avasallamiento que gana terreno.

Ultimamente se escucha y se ve el uso de algo llamado la bandera "Estelada", que es el trapito de enganche de los separatistas e independentistas. Consiste en una bandera catalana con unas estrellas de cinco puntas y las barras de Aragón, que concedió el Papa al rey Pedro de Aragón y que se han apropiado los catalanistas con su habitual descaro casi pontifical.

En fin: si los periodistas quieren usar eso de la bandera estelada, que lo digan con su nombre español. Se trata de la "Bandera Estrellada". Y Con estas locuras maníacas, estrellada va a acabar Cataluña y arruinada. Por más que, como siempre, hayan elegido para su eclosión como nación, un momento de gran debilidad de España.

Pero, como la historia demuestra, la Bandera Estrellada siempre se ha estrellado. Como es natural.

Arturo Robsy.

viernes, 2 de septiembre de 2011

SOBRE LA ZANCADILLA DE LLAMAZARES.

Como zancadilla parlamentaria por sorpresa califica El Mundo el veto del diputado de IU, Gaspar Llamazares, a la enmienda con la que PP y PSOE pretendían comprar el voto de CiU a la reforma constitucional; y a cambio del cual estaban dispuestos a reconocer la capacidad definitoria de las autonomías sobre su déficit.

Indudablemente, don Gaspar lo ha hecho por -dicho sea a la pata la llana- joder. Por soltar una patadita bajo la mesa en las espinillas ppsoistas. Por gallear -¡ahora veréis quien soy yo!- y sentirse el centro del mundo pese a su raquítica representatividad.

Indudablemente, don Gaspar Llamazares ha debido sentirse por un instante como si contase algo en el mundo y en la política española. Indudablemente, se habrá henchido de autocomplacencia y soberbia.

Indudablemente, el señor Llamazares no sabe aún lo que ha hecho, y cuando se de cuenta seguramente se arrepentirá. Porque -aunque no haya tenido más objeto que aplacar su rabieta y embarazar la cerdita, y le haya salido por casualidad-, Gaspar Llamazares ha impedido una nueva genuflexión de los autodenominados partidos mayoritarios.

Nunca creí que llegaría a decirlo, si bien es cierto que jamás he tenido el menor inconveniente en reconocer la verdad cuando se presenta. Y hoy, Gaspar Llamazares ha sido el único defensor de España en el Congreso de los Diputados.

jueves, 1 de septiembre de 2011

SOBRE LA DENUNCIA POLICIAL.

La relativa a la inacción del Gobierno ante el 15-M, formulada por la Unión Federal de Policía (UFP) en Bruselas, a donde han ido para pedir protocolos de actuación para manifestaciones como esta, dado que ni la Delegación del Gobierno ni el Ministerio de Interior han dado instrucciones sobre cómo actuar ante las protestas.

También consideran que el Gobierno ha tratado las indignidades quincemierderas de forma diferente a otras protestas, cosa que muchos sabíamos y habíamos dicho, pero que bien está ver confirmada por los que tienen motivos para afirmarlo de primera mano.

Tan hartos están los policías de ser utilizados como partida de la porra -de decimonónicas resonancias- al servicio de los gustos del partido que manda, que en su desesperación piden que los agentes dependan de órganos judiciales y no de políticos.

¡Estamos listos!

sábado, 27 de agosto de 2011

LA GRAN SOLUCION (O NO). (Por Arturo Robsy)

No es posible decir que nuestros gobernantes y nuestros aspirantes sean ineptos o faltos de principios o de inteligencia, porque actúan bien desde esas ideas de doscientos años: los mismos objetivos desde el Siglo XVIII, lo que merece la medalla a la constancia, con floripondio triangular. Sólo son salvajes: algunos de nacimiento y otros fabricados. Lo que conviene tener en cuenta es que estos españoles cimarrones, entrenados en ideas extranjeras, pretenden dominar el mundo entero, y bien dicho lo tienen. Y bien actuado. Dominar por guerra, por dinero, por letras de cambio (que ya se quedaron atrás). O sea, el propio Zapatero declaró a revistas del cuché, que era un rojo, o rojazo. Y si hay alguien del "dejar hacer, dejar pasar" es el señor Rajoy: de libro francés del siglo XVIII. De manual.

Entre unos y otros nos han llevado, con mucho consenso, a la mundialización que le dicen con diferentes ingenierías sociales y con un mimetismo llamado "ideología", que sólamente es excusa, blocao, refugio y trampa para elefantones algo inocentes. Hubo un creador de La Ideología (no una u otra, sino de la ciencia que, traducida, vale por Discurso de las Ideas), o, al menos, quien primero usó la palabra fue Destutt de Tracy. Desde Francia ¿Cómo no? Y en 1789: verde y con asas. La Ideología no se preocupa ni de la moral ni de la metafísica ni de la lógica. Anda como continuadora de Locke y, claro, considera al hombre como lobo del hombre y le parece natural. Como los ideólogos pensaban que la idea era una cuestión de palabras, ya se encargó Gramsci, buen rogelio, de demostrar, a su aire, que las palabras pueden y deben cambiar de su sentido al contrario. Como método. Un ejemplo, la llamada Ley de Muerte Digna.

En otras palabras: los llamados "principios", ya socialistas, ya liberales, son todos "antiprincipios". Nada que ver con la realidad.Casi como el derecho actual. Vivimos, entre unas cosas y otras, en un mundo superpuesto, imaginario, en el que muchos dicen creer y muchos se extravían. Y hasta aquí se llega precisamente porque ya se ha citado el cuento de la Muerte Digna, cosa gramsciana.

Hay -en el momento de escribirse esto,- una señora de noventa años a la que, por palabra de su hijo, la consejera de salud de Andalucía, ha desconectado de comida y de agua en en hospital de la Blanca Paloma, Huelva. Está muriéndose de sed y de hambre, y dicen que eso se hace por justicia. Si se dice en la cabecera que aquí se contiene la gran solución, hay que irse primero a tres asuntos normales: Que, por pacto entre liberales y rojillos, van a cambiar al constitución en su artículo 135. Que la ley que están aplicando a la desventurada nonagenaria, es sólo válida en Andalucía. Debe quedar claro: ley sólo para habitantes de Andalucía. Y que tres artículos después, en nuestra constitución, el 139, afirma que todos los españoles estarán sujetos a las mismas leyes, vivan donde vivan, que no es el caso de una ley mortal sólo válida en Andalucía. ¿En nombre del Estado de Derecho?

Y ahí está la solución definitiva: Puesto que de hecho, o sea de facto, andamos todos sometidos a leyes y haciendas distintas y caminamos por la extraña vía constitucional de la ruina absoluta, ¿por qué no seguir igual, sin menealla, y crear, con la misma cara que las Caimán, que Jersey, que Suiza o Gibraltar (que es territorio nuestro), o sea, con la misma cara mundial y plutocrática, una serie de paraísos fiscales? Se puede empezar con un paraíso que coja a La Línea, a Algeciras y a Tarifa. O, si se prefiere, la Isla de Perejil, cabras incluidas.

Y luego, ya embalados, un paraíso por provincia. Madrid, por supuesto; Barcelona tendrá que discutirse, porque es demasiado voraz y mentirosa. ¿Se comprende bien que en esta recesión que nadie sabe como parar, o no lo dice, sería una entrada de dinero fresco que nos permitiría, para variar, invertir en nosotros? Y esa es la solución, además de cargarse el origen de nuestra penuria: las Autonomías. Como decía Fernando Vizcaíno Casas, "las Autonosuyas".

Y no se trata de pensar en ello sino de hacerlo.

Arturo Robsy, contra-ideólogo.

jueves, 25 de agosto de 2011

LO MALO ES DE DERECHAS.

Que no lo digo yo, sino que es el tópico de los que no tienen razones, como el señor Aranda, cineasta octogenario y hormonado, cuyas palabras les comenté ayer.

Resulta que, en respuesta a esa entrada mía, mi camarada Arturo me remitió una respuesta que completa el panorama y, encima, divierte. Y por si fuera poco, habla bien de mí, que ya es el colmo.

Así es que -como cuento su generoso permiso para publicar cuanto de su mano me venga en gana-, aquí se lo dejo. Léan, que lo merece, y deléitense.

* * * * *

Este artículo, Rafael, es muy bueno. El tal Aranda viene a usar el mismo argumento básico que lleva en danza desde antes del 75: lo malo es de derechas. En el Siglo XIX, lo malo era monárquico. He oído a un alcalde -rojo y de aquí- decir que fumar es de derechas. O sea que no ir al cine español es de derechas y, por lo tanto, ir a las películas es de izquierdas, lo que, sin darse cuenta el Aranda, demuestra que casi no hay gente de izquierdas o que la izquierda española, además de ágrafa, es sordiciega, lo que explica el capricho de votar por segunda vez a Zapatero.

Por otro lado nuestra derecha no lo es. La votan los conservadores de todo cariz, pero el PP está manejado por tipos que son liberales y que no hacen más que pregonarlo aunque, luego, en Intereconomía y en su periódico dicen eso de "orgullosos de ser de derechas", aunque acabes de oír la perorata clásica de "menos estado" en alguna de sus tertulias. Lo que pasa es que los liberales -y más los recién convertidos- tampoco tienen ideas desde el escocés Adam S. La S indica siglo pasado, exactamente el XVIII, donde las hazañas liberales fueron las revoluciones americana y la francesa, el intento de instaurar el culto y la persona de la diosa Razón, la enemiga CON LA IGLESIA nuestra y la matanza.

Porque si miramos bien y con un bólígrafo vamos sumando muerto a muerto, el liberalismo ha matado a más que el marxismo: o sea, se ha esforzado. Ha hecho más guerras; ha exterminado a más razas, incluido el pájaro Dodo y a los indios bravos. Fue el liberalismo el que declaró las guerras mundiales y el que procreó, como hijo puterino, al socialismo: entre esos dos el problema está en quién maneja el capital: o el estado o los judios llamados "el mercado" o las finanzas. Y, además, masones, que es otra de las herencias liberales del siglo XVIII. Las sociedades anónimas son un cáncer más peligroso que el marxismo.

Roma, ya ves qué lejos me voy, era capitalista y liberal, y se tragó el mundo, empezando con los vecinos. Tuvo el problema de Cartago, que también era capitalista y liberal, y ya sabemos cómo resolvió el asunto. Y los Escipiones y muchos otros patricios, presuntamente "de izquierdas", se dedicaron a la matanza, como hoy los presidentes de USA y, como ayer, mi querido Napo (que enemigo y todo me sigue pareciendo un genio de primera) y la Reina Victoria con sus conocidos Pitt, Fox y Disraeli, al cual imitó mal Mendizábal.

Y entonces llegó el Aranda y dijo que la DERECHA CARECE DE INTELECTUALES. O sea que los inventores del progreso como leyenda y del progresismo y del plan masónico y todo lo demás, eran de derechas. ¿Contra quiénes combatieron, hasta vencer, los liberales españoles?

En fin, Rafael: muy buen artículo sobre todo porque en Aranda dibujas al clásico español cimarrón que de España no ha aprendido más que las ideas extranjeras que nos dominan.

Un abrazo.

Arturo

* * * * *

Gracias, Arturo.

Ya se sabe que, según los progres, que son los listos oficiales, la derecha nunca ha dado un intelectual. Y que, por supuesto, a los falangistas ni se les imagina con uso de razón. Ellos, en cambio, son tan listos que no llegan a ver esa explicación tuya, tan clara: que si los que van al cine -a ver sus cacas- son de izquierdas, no llegan ni para pagar al taquillero.

Los liberales, con la monserga del "dejar hacer", me dan la impresión de los centristas, siempre pendientes de mirar a un lado y otro, a ver dónde se tienen que colocar. Y con tanto meneo de pupila, acaban estrábicos, o se estampan contra un poste que viene de frente. El marxismo es una consecuencia lógica del liberalismo; algo así como los inevitables excrementos que siguen a una comilona.

El liberalismo, que es igualmente materialista que el marxismo, no se para en barras a la hora de hacer una guerra por la ampliación de los mercados y de los posibles consumidores. Son los poseedores del capital los que lanzan a los Estados a la guerra, a la mayor gloria de sus acciones.

En fin, que estupenda esta respuesta tuya y que, como no quiero cansarte con mas solicitudes de permisos de publicación, que ya se que los tengo, pues simplemente te digo que mañana lo pondré en el blog, para ilustración de muchos y deleite de todos.

Un abrazo.

Rafael.

SOBRE LA DIFERENCIA.

El Mundo (22-8-2011): Dos jóvenes de 18 años mueren tras ingerir drogas en una 'rave'

Minuto Digital (24-8-2011): Sorpresa del SAMUR: “No ha habido ni una sola intoxicación etílica ni por drogas durante la JMJ”

* * *

Y digo yo que si hace falta ser un lince para entender por donde cae el futuro.

miércoles, 24 de agosto de 2011

SOBRE "LA DERECHA" Y EL CINE.

Cuenta El Plural -a ver quien, si no- que el denominado cineasta Vicente Aranda afirma que "la derecha española se niega a ver cine español".

Este señor Aranda añade, también, que "prácticamente media España se niega a ver películas españolas, de manera que el tema histórico más importante del país, la Guerra Civil, no se puede tocar porque la derecha piensa que una cinta sobre este asunto siempre es de izquierdas".

Y se queja -evidentemente- de que no hay suficientes leyes que apoyen el cine español, y de que no hay subvenciones bastantes, que es a donde van a parar siempre las quejas de según qué fauna, convencida de que debemos mantenerlos por ser quienes son.

“El público español ve muy mal las subvenciones, la gente siempre dice que por qué se dan ayudas al cine si se necesita dinero para otras cosas y no lo hay. Pues yo digo que sin subvenciones no hay cine, porque España ni siquiera tiene el número de habitantes suficiente como para que una película de éxito cubra el presupuesto de la cinta”, argumentó Aranda.

Hombre, señor Aranda, seamos serios. Películas sin ninguna subvención -como las varias entregas de Torrente- han cubierto mas que de sobra el presupuesto. Yo no las he visto, porque me parecen una basura; pero una basura que a la gente le ha gustado lo suficiente como para pagar por verla.

¿Es que, por ejemplo, Alatriste, no fue rentable en taquilla? ¿Es que no fue rentable, después, la venta de DVD?

El problema es que las películas que ustedes, los llamados cineastas españoles, hacen, son una auténtica mierda. El problema es que ustedes -los llamados cineastas- no hacen mas que repetir las mismas historias de mentira, de falsedad, de miseria y de desvergüenza. El problema, es que ustedes no saben hacer cine si no hablan mal de Franco ni sale una meretriz luciendo sus -generalmente dudosas- gracias.

El problema, señor Aranda, es que ustedes se refocilan de contínuo en la basura moral, en la miseria intelectual, en la mayor chabacanería y en el colmo de lo soez. El problema, es que son ustedes -los cineastas- unos acomplejados, tan imbéciles como para creerse el centro del Universo, y tan fátuos como para pensarse merecedores de todo premio, cuando no pasan de aficionadillos sin sustancia.

El problema, señor Aranda, es que no son ustedes capaces de hacer una película si no sacan esperpentos y no excitan el bajovientre. El problema, es que ustedes viven su vida como vulgares chulos de lupanar, y no entienden que haya vida fuera de su miseria.

El problema, señor Aranda, es que dan ustedes asco. Y pena, porque -aunque sea muy en el fondo- uno conserva algo de caridad, y no es plato de gusto observar la infrahumanidad de que hacen gala.

Y el problema, señor ombligodelmundo Aranda, no es que la derecha española “no tiene intelectuales a su favor y por eso los niega”; el problema es que ustedes le llaman ser intelectual a pensar con la entrepierna, y sus argumentos nunca van más allá de las glándulas mamarias y los glúteos. Y, señor Aranda, en el mundo hay muchas cosas además de tetas y culos. Aunque usted, en su octogenaria existencia, jamás haya pasado de la hormona.

Y ojo, que no es que yo diga que la derecha tiene intelectuales -que a la vista está, por lo mal que hacen las cosas, que no le sobran-; pero es que para la izquierda todo pasa por la entrepierna.

Así es que, señor Aranda, soy uno de los muchos millones de españoles que -sin ser de derechas, ya ve usted- se niega a ver cine español. Cine español de ahora; de 1975 en adelante. Tanto me niego, que ni siquiera lo busco en internet, lo cual ruego a la señora Sinde y a la SGAE que tengan en cuenta.

Sí veo, en cambio, películas españolas de las que no recibían subvenciones y, todo lo más, se buscaban la vida con créditos sindicales. Créditos, señor Aranda, señores cineastas, de esos que luego hay que devolver. Cosa pefectamente factible cuando el público paga por verlo, e imposible cuando la gente se aburre como una ostra con sus engendros.

Porque esa es otra, señor Aranda: que ustedes son aburridos, que ustedes duermen a las ovejas, y que aunque a uno le apeteciera tirar el dinero, no merece la pena invertir hora y media en sus complejos y sus tópicos.

martes, 23 de agosto de 2011

Carta a Jauregui.

Como en otras ocasiones, aprovecho el permiso que generosamente me tienen otorgado mis camaradas para reproducir la siguiente carta, de la que me asegura el autor que ya hay constancia de que ha llegado a su destinatario:

Carta a Jauregui.

Cuando un enemigo de tres al cuarto nos vence, la derrota es más dolorosa. Y no hay duda de que ser vencido por usted, telonero de tercera fila del partido social-capitalista PSOE, es muy duro, es una humillación muy difícil de soportar.

El corrupto gobierno le ha encargado la misión de emporcar el Valle de los Caídos, y todas las trazas nos indican que lo conseguirá ¿Y quién es usted, telonero encargada de tan miserable misión? pues un individuo que, nacido en 1948, consiguió acceder al uso de razón allá por los años sesenta con quince o diez y seis años, cuando la España en paz que trabajaba se ponía de pie, y alcanzaba niveles sociales e industriales de primera división. Su huella profesional o técnica es irrelevante, hasta que entró en un sindicato amarillo y en el partido social-capitalista, y hoy, convertido por esos milagros de la política, nada menos que vicepresidente del chiringuito del gobierno, es el encargado de acabar con el Valle de los Caídos.

Solamente en la sorprendente y muchas veces incomprensible España se puede dar el caso de que a las ratas se les encargue la protección de los almacenes de grano. Y es que los que hoy deciden sobre el Valle son los herederos políticos e ideológicos de los que arrasaron con todo monumento religioso, con iglesias, templos, conventos, seminarios…, eliminando, por si acaso, a todo sacerdote, fraile, monja que se les ponía al alcance de la mano Estos son los que han decir cómo ha de ser un monumento religioso, monumento que sus creadores quisieron que fuera de reconciliación, con los gigantescos brazos de una Cruz, que el odio quiere hoy dinamitar, abrazando a caídos de uno y otro bando. Sí, también a los caídos del bando cuyos dirigentes odiaban esa Cruz.

Usted, tan poquita cosa, no pasará a la Historia, pero posiblemente en el futuro, alguien, un investigador o rata de bibliotecas y archivos, descubra que el que consiguió envilecer por odio sectario uno de los más majestuosos monumentos de la Tierra, se llamaba Ramón Jáuregui no se cuantos. Un telonero de nada pero, en un momento histórico, la reina de las termitas.

Jesús Flores Thies
Coronel de Artillería-retirado

lunes, 22 de agosto de 2011

SOBRE LAS DIVISIONES DEL PAPA.

Conocida es la respuesta que el padrecito Stalin -henchido de soberbia e hinchado de estupidez- dió a quien le insinuaba el peligro del catolicismo para su marxismo ateo y materialista: ¿cuántas Divisiones tiene el Papa?

No seré yo quien caiga en la fácil transposición de buscar Divisiones en estos jóvenes -y no tan jóvenes- que han asistido en Madrid a la llamada de Su Santidad. Evidentemente, el Papa no tiene Divisiones, ni Ejércitos, ni soldados; ni los tiene -más allá de la Guardia Suiza-, ni los necesita.

Andan el materialismo y el relativismo galleando, bravuconeando, berreando, como esos borrachos que gritan porque ni a sí mismos se oyen, o esos necios que gracias al ruído se piensan vivos. O como esos chulos cobardes, que presumen de lo que no tienen para engañar a los demás y tratar de creérselo ellos mismos.

Quedan partidas de bandoleros -los zapateriles, los rubalcabeños, los cayolaros, los indignos con fecha- que aún harán daño pero que, inevitablemente, acabarán en el muladar que les corresponde, vomitados por la Historia.

Pero lo que está claro, es que quien no tiene ninguna División, hoy, es Stalin.

domingo, 21 de agosto de 2011

SOBRE LA "RECEPTIVIDAD" DEL VATICANO.

Dice El Mundo que "El Gobierno señala que el Vaticano es receptivo a transformar el Valle de los Caídos".

Ya días antes había comentado la prensa -mi camarada Lobo_Ibero me puso sobre la pista antes que nadie, con la fecunda combatividad que acostumbra-, que el Gobierno pediría -véase El País- ayuda al Vaticano sobre el Valle de los Caídos, para transformarlo en un lugar de memoria reconciliada y que deje de ser un espacio de lo que fue el viejo nacional-catolicismo franquista.

Pongo en cuarentena esa pretendida receptividad del Vaticano con respecto a las intenciones socialistas hacia el Valle de los Caídos, porque estos sociatas giliprogres mienten más que hablan. Ya ha trascendido -aunque la prensa lo ha ocultado generosamente, salvo 20 Minutos- que vuestros representantes no han respondido al Gobierno, porque el tema merece mayor estudio. Pero, por si acaso, Santidad, quiero deciros las verdades que vuestros pastores no os dirán, demasiado preocupados en ponerse a bien con el poder terrenal. Ya decía El País que Rouco evita criticar al Gobierno en su homilía ante miles de jóvenes, y para que esto lo diga El País la cosa no debe ofrecer duda.

Quiero deciros, Santidad, que el Valle de los Caídos es -ha sido siempre- un monumento de reconciliación. Que el ataque al Valle de los Caídos es una ofensiva de los que no admiten reconciliación; de los que ni olvidan ni perdonan; de los que quieren volver a torturar, a fusilar, a asesinar, a los católicos; de los que viven en el rencor, en la venganza, en un pasado que quieren retornar.

Quiero deciros, Santidad, que el ataque al Valle de los Caídos no es una transformación de virtuoso perdón, sino una manifestación de odio revanchista, cuya máxima aspiración es desenterrar los muertos, asaltar las tumbas y profanar los cadáveres que allí yacen.

Quiero deciros, Santidad, que las hordas de salteadores de tumbas no pararán hasta -cual talibanes- volar la Santa Cruz que bajo sus brazos acoge, en ejemplar muestra de -esta si, verdadera- reconciliación, a caídos de ambos bandos.

Quiero deciros, Santidad, que este mismo Monseñor Rouco Varela que hace unos días os daba la bienvenida, ha dejado a su suerte tanto a la Basílica como a la comunidad benedictina que la sirve, y ha despreciado la posibilidad de ofreceros una visita a uno de los más hermosos monumentos erigidos en honor al Creador.

Quiero deciros, Santidad, que los mismos que os solicitan ayuda para "transformar" el Valle de los Caídos, son los que dan alas, protegen y miman a los que han gritado a los peregrinos de la JMJ que «os vamos a quemar como en el 36».

Quiero deciros, Santidad, que en España no existen los laicos. Ni siquiera los anticlericales. Son -neta y claramente- anticatólicos. No piden la aconfesionalidad del Estado -cosa que el propio Vaticano impuso en su día-; no van contra la Iglesia ni los sacerdotes. Van contra todos y cada uno de los que nos atrevemos a llamarnos católicos. De los que tenemos a gala dar testimonio de nuestra fe, en contra de la recomendación episcopal de guardarla en el ámbito de lo privado.

No soy buen católico, Santidad, y decir lo contrario sería mentir a conciencia. Intento serlo, pero poner la otra mejilla me cuesta mucho en lo personal, y no lo concibo en lo público. No tengo derecho, como español, a poner la otra mejilla de mi Patria hasta que la cara de España esté llena de bofetadas, y si -con considerable esfuerzo- podría acaso tolerar la ofensa personal, jamás podré admitir la injuria a mi Patria.

Y el abandono del Valle de los Caídos en manos de las hordas marxistas, revanchistas, llenas de odio y de mediocridad, de soberbia y estupidez, supone, Santidad, una bofetada en la cara de España. Esa España que nació del catolicismo, y que dejará de ser España si el catolicismo se pierde en estas tierras.

Pero acordaos, Santidad, de que España dió a la Iglesia de Cristo un Nuevo Mundo, y la salvó del Islam en la mas alta ocasión que vieron los siglos. Acordaos de cuántos mártires del Siglo XX en España ha beatificado la Iglesia en los últimos tiempos, a impulsos de vuestro antecesor Juan Pablo II.

Y sabed, Santidad, que estos que hoy piden la ayuda del Vaticano para "transformar" el Valle de los Caídos -esto es, para que vos, Santidad, déis vuestro beneplácito a la profanación de las tumbas de quienes allí descansan- son los mismos que hace unos días amenazaban a los católicos, y -fuera ya caretas que no necesitan- afirmaban: «es que nos están provocando», «es que están rezando», «porque están aquí, porque existen, porque les vamos a prender fuego otra vez, como en el 36».

Esto es así, Santidad. En España se libra una nueva batalla, y si bien vuestro deber pastoral es recomendar la radicalidad evangélica de la mansedumbre, el respeto y el perdón, nuestro deber de españoles es sacar de paseo la espada si no queda otro remedio.

No soy buen católico, Santidad. Pero no voy a guardar mi fe en la intimidad, ni voy a ocultar que soy católico. Soy, Santidad, español por la Gracia de Dios y católico por la gracia de España. No provoco a nadie por decir que soy lo que soy, y si alguien se siente provocado, que ejerza la mansedumbre él.

Lo siento, Santidad, pero este es el catolicismo español. Sin paños calientes, sin guardar la ropa mientras nada, sin medias tintas y sin prudentes silencios. Es el catolicismo que hace el milagro de meter a un comunista bajo un paso de Semana Santa, ese espectáculo de la fe viva que os mostraron de lejos y sin la sustancia profunda, porque en nada se semeja ver obras de arte varadas a ver los pasos en movimiento, llevados a hombros y a pulso. En nada se parece ese Cristo de la Buena Muerte, yaciendo sobre el asfalto, y ese Cristo levantado a pulso por los legionarios que le cantan.

Os han hurtado eso, Santidad, como os quieren hurtar la realidad de esta España que se desangra en tolerancia, en correcciones políticas, en mansedumbre cobarde.

No soy buen católico, Santidad. Pero a mi, ni por católico ni por español, me van a cazar sin que me defienda.

También, Santidad, vuestro primer antecesor, Pedro, sacó la espada aún a riesgo de morir por el hierro. No abandonéis el Valle de los Caídos, Santidad. No cedáis a los engaños, a las mentiras, a las tibiezas de los mansos por cobardía, que se aprestan a escupir sobre la memoria de todos aquellos mártires, ni dejéis que os hagan cómplice de los martirios que, si Dios no lo impide, vendrán.

miércoles, 17 de agosto de 2011

BIENVENIDO A ESPAÑA, SANTIDAD.

Bienvenido, Santidad.

Bienvenido a esta España que acaso ya no lo sea pero que, de aspirar a continuar siendo, ha de ser católica.

Bienvenido a esta España que se suicida por horas, a esta sociedad encanallada y emputecida. Bienvenido a esta España que -aunque no lo haya dicho un acomplejado resentido- ha dejado de ser católica hasta en los católicos practicantes. Bienvenido a esta España que acaso guarda sus raíces profundamente católicas -y por tanto universales- precisamente en los que se han alejado de la Institución eclesiástica, expulsados del Templo por mostrar su escándalo ante los mercaderes.

Bienvenido, Santidad, a España.

Bien se que estas líneas de mi modesto diario no va a llegar a Su Santidad, pero quizá algún artilugio de búsqueda las presenten a alguien de su entorno. Por eso quiero comenzar con mi bienvenida.

Porque este país chabacano y hortera, guarro y snob, no es la España que de siempre ha recibido, con secular hidalguía, a quienes la visitaban, y les ha abierto las puertas, las casas y los corazones, fueran Papas o fueran Presidentes de cualquier lugar del mundo, y aquí se recibió por igual a Eva Perón, al genocida Eisenhower o al genocida Ceaucescu.

Bienvenido a España, Santidad. A esta España donde la hez de la sociedad gana terreno, donde los sinvergüenzas mangonean, los corruptos dirigen la opinión, los golfos levantan la voz y las gentes de bien callan, abandonadas por quienes debían ser guías.

Y esta, Santidad, es mi contribución a vuestra visita: deciros la verdad de esta España vendida al mejor postor de un voto cobarde en una urna sucia de mentira. Una verdad, Santidad, molesta pero al alcance de todos, de la que os deberían haber informado los Obispos y Cardenales de esta España doliente y moribunda.

Y la verdad, Santidad, aunque nos duela, es que la Iglesia no es ajena a esta situación. Que la Iglesia, Santidad, se ha convertido en demasiadas ocasiones en piedra de escándalo. Que la Iglesia ha colaborado con el terrorismo de ETA; que la Iglesia se ha mostrado de acuerdo con el aborto; que la Iglesia ha visto bien una Ley de muerte digna que abre la puerta a la eutanasia; que la Iglesia ha tolerado que algunos sacerdotes casen a homosexuales y tengan concubinas. Que la Iglesia ha consentido que bajo su nombre se manifiesten individuos y grupos contrarios a la Doctrina, todo ello sin reacción de la jerarquía.

La verdad es, Santidad, que la Iglesia en España se muestra sumisa ante los poderosos, y encuentra fácilmente subterfugios para obviar hechos que, por otra parte, son de dominio público, ofreciendo la Comunión a notorios excomulgados.

Y así, Santidad, el catolicismo en España ya sólo es en la mayoría una máscara, un rito puramente formal que ha perdido su significado profundo. Casi una cáscara muerta a punto de desprenderse, porque no va más allá de la simple escenificación vacía que no mueve los corazones, y en la que parece que los propios pastores no creen en lo que enseñan.

Vos mismo, Santidad, habéis hablado de la necesidad de evangelizar a España. Sabéis, pués, el riesgo enorme en que esta Patria doliente se halla, y sabéis que si bien España será católica o no será, también la Iglesia sería muy distinta sin España.

Por ello, Santidad, os ruego que no nos dejéis en manos de pastores cobardes y pusilánimes, y que roguéis a Dios Nuestro Señor para que conceda vigor a la fé de quienes deben ser guías, y fortaleza a los que deben ser ejemplo, y para que no sigan tolerando que haya sacerdotes convertidos en piedra de escándalo.

Y como todo esto pudieran parecer exageraciones de lo que ahora llaman un integrista católico, aquí al final dejo la información periodística de cuando va dicho. No quiero hoy enlazar estas noticias en el texto para no distraer del contenido fundamental de mi mensaje.

Que es, sencillamente, este: Bienvenido a España, Santidad.

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-El cura catalán que pagó abortos casa a gays en la cárcel y tiene "amiga especial". Manel Pousa, sacerdote de Barcelona que presumió de pagar abortos vuelve a poner en un aprieto al cardenal Sistach con nuevos escándalos.


Un grupo de operarios ultimaban la semana pasada el macroescenario ubicado en Cuatro Vientos, donde tendrá lugar la vigilia del papa con los jóvenes. -I. A. es un joven empresario, católico practicante y homosexual.

Febrero: robo del sagrario en Santa Catalina (Majadahonda). Marzo: robo en la Ascensión (Carabanchel). Abril: robo en una iglesia (Ciempozuelos).

Se trata de la segunda vez que una iglesia de Majadahonda recibe un atentado anticlerical. En el mes de julio del año pasado la iglesia de Santa Genoveva sufrió un atentado con siete artefactos colocados en el tejado del edificio.

Benedicto XVI defiende la vida "sagrada e inviolable" desde la concepción en alusión directa a la Ley del Aborto de Zapatero



El arzobispo en persona le ofreció la hostia consagrada en la misa del Corpus.

El juez de la Audiencia Nacional ha citado el próximo día 21 de enero al sacerdote Félix Salvador Placer Ugarte, que convocó la manifestación a favor de los presos de ETA celebrada el pasado sábado en Bilbao y en la que investiga si pudo producirse un delito de enaltecimiento del terrorismo.

La iglesia vasca, que durante las últimas décadas ha seguido fielmente las estrategias identitarias marcadas por el independentismo más sectario, que nunca ha perdido oportunidad de equiparar a las víctimas de ETA con sus verdugos y que, salvo honrosas excepciones, actúa permanentemente movida por la idea de que el terrorismo es la consecuencia de un presunto “conflicto” nunca resuelto, no ceja en su empeño de divulgar desde los púlpitos la hoja de ruta nacionalista hacia la paz.

-La Iglesia vasca, años de plomo y Setién. Llegó a decir que los etarras "en el fondo, eran revolucionarios"

martes, 16 de agosto de 2011

SOBRE LA REGLA Y LAS EXCEPCIONES DEL PP.

El Plural, ese tebeillo digital tan divertido que sigue en la lucha antifranquista -aunque el Generalísimo Francisco Franco falleciera hace mas de 35 años en un hospital de la Seguridad Social que crease bajo su mando José Antonio Girón de Velasco-, y que sigue en la denuncia del franquista, con ímpetu chivato digno de mejor causa, lleva unos días revuelto.

Señala, con fruición de soplón de película gangsteril, los -a su corto juicio- síntomas fascistas en el PP. Así, el 13 de agosto chivateaba que la alcaldesa de San Sebastián de los Ballesteros (Córdoba), “se niega” a inaugurar un monolito a los fusilados por el franquismo.

El 15 de agosto denuncia que el PP repone el retrato de un general franquista en el Ayuntamiento de Maó, -que debe querer decir Mahón para los que no consideramos idioma propio el español escrito con faltas de ortografía-, en referencia al del general D. Miguel Ponte Manso de Zúñiga, al que la ciudad declaró hijo adoptivo en 1951.

Por último, hoy día 16 de agosto acusa al Ayuntamiento de La Coruña de mantener como hijo predilecto a un General franquista. General que no es otro que D. José Millán Astray, el fundador de La Legión, héroe de África, al que la distinción le fue concedida en 1922.

Por mi parte, no creo en esta sintomatología, y me temo que sean meras excepciones de personas decentes. Pero me atrevería a sugerir a don Mariano que lleve en su programa electoral una propuesta que las convierta en regla: derogación de la Ley de Memoria Histórica; compromiso de restauración y apertura del Valle de los Caídos, y libertad para el culto y para rendir homenaje a los que en él tienen sepultura.

Y por ahí quizá podríamos empezar a entendernos.

sábado, 13 de agosto de 2011

SOBRE LAS FARMACIAS.

Tema que seguramente es mucho más complicado de lo que conocemos por la televisión y los periódicos, pero esto es lo que hay y con esos bueyes habrá que arar.

Ni soy farmacéutico ni conozco la profesión de cerca, pero es evidente que si no les pagan no pueden seguir comprando a los distribuidores, ni estos a las industrias.

Según El Plural, los 125 millones que la Junta adeuda a las farmacias corresponden a los tres meses que lleva el PP gobernando la región, dado que -afirma- con Barreda cobraban todos los meses. Veamos: a mi me parece un tanto exagerado que se consuman cuarenta y un millones de euros al mes en medicinas. Máxime teniendo en cuenta que basatntes recetas serán de las normales; o sea, de las que los usuarios pagamos un porcentaje. Algun atrasillo debe haber de otros tiempos, porque si no, lo que hay es una trampa monumental, dado que hablamos de medicamentos expedidos en farmacias, no de hospitales, clínicas y otros servicios sanitarios.

Dice el referido Plural que la factura impagada corresponde a los meses de mayo, junio y julio. Ignoro cómo trabaja la administración autonómica manchega, pero lo normal es que los bienes y servicios prestados a la administración se cobren a dos o tres meses vista, porque los gastos deben ser autorizados y fiscalizados de acuerdo al procedimiento establecido, preicsamente para evitar chanchullos. Por tanto, lo que los farmacéuticos deberían haber cobrado en mayo, correspondería a lo suministrado en febrero, más o menos.

Imagino que el señor Barreda -ese que pagaba tan bien, según dicen- no ha dejado en la caja ni las telarañas; pero, si es así, el deber de quien le sucede es, en primer lugar, buscar soluciones. Y si no hay arreglo posible a corto plazo, debe explicarlo claramente, con documentos y con denuncias en el juzgado de guardia. Porque sacar cuartos de una partida presupuestaria -pogamos que la de gasto farmacéutico- a otra, si no se realiza por sus pasos debidos y dejando constancia, es un delito.

Sea como sea, lo que no se puede hacer es meter la cabeza bajo el ala y decir que ahí me las den todas, cuando se debe una cantidad tan abultada a los pequeños empresarios que han prestado su servicio a la administración.

Y lo que menos aún se puede hacer, es largarse de vacaciones y dejar el asunto en manos de un imbécil al que todo lo que se le ocurre es decir -véase Público- que no se ha cumplido el protocolo de convocatoria de huelga, y que el cierre puede ser considerado como "falta grave", sancionable con multas entre los 3.000 y los 15.000 euros.

Esto, señora De Cospedal, es vergonzoso. No sólo no paga usted; no sólo no hace el menor esfuerzo, sino que encima deja al mando a un gilipollas que amenaza con sanciones.

Seguro que con su sueldo, el de sus Consejeros, el de sus paniaguados, el de sus diputadines autonómicos, puede ofrecer un adelanto; y seguro que todos ellos, tan entregados al servicio de su ámbito correspondiente -póngase país, jamás España, que no la nombran ni por error; región, provincia, municipio o retrete con bandera y banda de música. según proceda-, lo aceptarían de buen grado, como un servicio más.

Porque, señora De Cospedal, eso de amenazar con multas a quien le ha adelantado 125 millones de euros, se parece mucho a la pretensión de que las farmacias, además de meretrices, pongan el lecho.

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