Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

domingo, 4 de septiembre de 2011

SOBRE EL OTRO SEPARATISMO.

El mundo es redondo, cosa que sabemos desde hace unos siglos, y que fue demostrada empíricamente por Juan Sebastián Elcano. Ya ven ustedes qué cosas: un vascongado dándole la primera vuelta al mundo por España, como certifica la siguiente redondilla:

Con instrumento rotundo
el imán y derrotero,
un vascongado el primero
dio la vuelta a todo el mundo.

Quizá a consecuencia de esta redondez terrestre, hay muchos individuos empecinados en volver sobre los mismos pasos, los mismos errores y los mismos horrores. De una de estas vueltas y revueltas en torno a la misma noria, con auténtica y evidente vocación de burros, me da noticia mi amigo Apañó en su blog La España que hace daño, cuya lectura recomiendo.

Se trata de que -a consecuencia de la pataleta separatista contra la sentencia que obliga a usar también el idioma español para la enseñanza en Cataluña- se han levantado voces alegrándose de la desobediencia de las autoridades y partidos catalanistas -doña Carmen Chacón, Ministra de Defensa, incluída- afirmando que así los catalanes no podrán hacer sombra al resto de españoles cuando -previsiblemente- tengan que emigrar para encontrar trabajo.

Esto -para los que gracias a Dios tenemos memoria- no es nada nuevo. Imbéciles siempre los ha habido, y ya nos advirtió de ello Ortega -como bien me señala Apañó-, y también nos dijo lo mismo José Antonio, reconocido orteguiano.

El caso es que la Historia no deja de repetirse -en lo cual confío, además, porque la situación va estando a huevo-, y ya hace mucho tiempo que me vi obligado a señalar que el abandono a su suerte de cualquier región española no es más que otra manera de separatismo. Así lo dije en un artículo que El Alcázar tuvo a bien publicarnos a mi camarada Eloy y a mí hace ya un cuarto de siglo largo, y así lo repetí hace unos años en mi blog.

Y como los papanatas no descansan nunca, aquí lo vuelvo a repetir:

 
EL OTRO SEPARATISMO.
EL ALCÁZAR
7 julio 1983

Estamos llegando al punto culminante de una situación de extrema gravedad. Es frecuente, cotidiano, normal en cualquier charla diaria oír decir. «¡Que ellos se las apañen como puedan!» cuando se hace referencia a algunos problemas surgidos en tierras vascongadas y catalanas, e incluso en otras regiones no tan marcadas por el separatismo. «Si no quieren ser españoles, que se las arreglen solos.»

Es tan grave la situación, que hasta en las personas más obstinadamente contrarias al separatismo va ganando importancia una actitud que, aun manifestándose como reacción, no hay más remedio que calificar de separatista, aunque sea un separatismo visto desde el extremo contrario.

Si el independentismo de unas regiones determinadas exalta el amor desmedido a un ente artificial, basado tal vez en prehistóricas suposiciones, los que queremos una Patria unida no podemos caer en la falta de amor —cuando no en el odio— a unas tierras que son parte irrenunciable de España, y que necesitan ahora más que nunca de todo el cariño, toda la solidaridad y—también—toda la firmeza de los españoles de todas las provincias.

La gravedad de lo que sucede se pone de relieve porque en esa actitud caen la mayoría de los españoles. Incluso caemos los que hemos aprendido, en el magisterio de palabras bien altas y nobles, que España es una unidad de destino en lo universal; que juntos nos salvaremos todos, o que juntos hemos todos de perecer. También a los que por pensamiento, por ideología y por estilo estamos más lejos del menor atisbo separatista, nos vence la tentación de dejar caer ese «¡allá ellos!» en alguna ocasión. Y es necesario que al primer pensamiento incontrolado se imponga la frialdad de la razón para que comprendamos el error de la primera impresión; para que comprendamos que aquellas tierras y aquellas gentes —por encima de las actitudes del momento y de la propia voluntad de determinado número de individuos— son irrenunciablemente España.

Sin embargo, no puede ser más alarmante el síntoma. Porque si los que pensamos que España es irrevocable y que todo separatismo es un crimen, hemos de recurrir a toda la fuerza de la razón para sobreponernos al primer deseo de dejar a su suerte, en la desgracia o la dificultad, a los españoles que no quieren serlo; si hemos de recurrir a todo el bagaje doctrinal de que disponemos, ¿qué ocurrirá con aquellos que no disponen del recurso a un estilo que les haga comprender su error? ¿Qué sucederá con aquellos a quienes la razón y el estilo no obliguen a rechazar esa primera impresión de indiferencia —cuando no de una cierta alegría— en torno a las circunstancias que atraviese alguna región española?

Pues sucederá que dentro de diez, veinte años quizá, la propia existencia de España será imposible, porque en el alma de los habitantes de una región se habrá instalado la indiferencia o el odio con respecto a los de otra. Esto y no otra cosa es el primer logro del tan jaleado Estado de las Autonomías, que todos los políticos —desde un extremo al otro— aceptan y promueven.

El deber ineludible de todos los que nos consideramos españoles por encima de todo lo humano, es impedir con nuestro ejemplo —sacrificando con todo rigor los sentimientos espontáneos y erróneos— que tomen carta de naturaleza la indiferencia y el odio, dejando bien claro —en cualquier situación que lo requiera— que para nosotros todas las tierras de España son igualmente queridas y respetadas. Aunque esas regiones no quieran, aparentemente, ser españolas.

Hay que recordar que España es una unidad de destino en lo universal. Y hay que ser, ahora más que nunca, inasequibles; no sólo al desaliento, sino al ambiente disgregador generalizado que nos rodea e invade, y que es el peor enemigo —por solapado y encubierto— de esa unidad.

Rafael C. ESTREMERA / Eloy R. MIRAYO.


6 comentarios:

Soldado Vikingo dijo...

Suelo pensar a menudo que tan dañinos para España son los vascos y catalanes separatistas como los castellanos que están deseando mandarlos a la mierda. Pese a lo que diga la Constitución, actualmente no se está asegurando la riqueza cultural de España dentro de la unidad.

Apañó dijo...

Es que lo de la chacona, como ministrísima de Defensa, no tiene nombre ni perdón de Dios.
Bueno, nombre sí que tiene: Hijoputez sociata.

Maite C dijo...

Magnífico artículo Rafael. Lo escribiste en 1983, pero a día de hoy sigue siendo de rabiosa actualidad. Me alegro que lo hayas colgado, no ha podido ser más oportuno.

Efectivamente, los españoles de bien deben apoyar a las regiones en las que ya domina ese nacionalismo y cuya meta final es la independencia.

Hay que tener en cuenta que hay muchos que luchan desde dentro para que eso no ocurra y necesitan la ayuda del resto de España.

Un abrazo.

Dasein dijo...

Ciertamente, son peores los separadores que los separatistas, pues aquéllos destruyen lo que dicen amar (España).

Catalunya, terra profunda i eternament espanyola! Visca Catalunya i amunt Espanya!

Anónimo dijo...

Naci en 1973.Mis padres compraban todos los dias El Alcazar y fueron defensores del mismo cuando esta "democracia" cerro ese diario. Sus articulos y los del tristemente desaparecido D. Ismael Medina en la pagina Vistazo a la prensa suponen un soplo de aire fresco para esta generacion. Por esto le animo a que en su blog incluya una seccion en la que recupere todos esos articulos que nos avisaron de la que se nos venia encima. Muchas gracias por mantenernos vigilantes y en lo alto las estrellas.
PATRIA TRABAJO Y JUSTICIA
ARRIBA ESPAÑA

Rafael C. Estremera dijo...

Gracias por los comentarios a todos.

Amigo "Anónimo": en comparación con Ismael Medina no llego siquiera a aprendiz, pero le agradezco que me cite en la misma frase.

Si lo desea, todos los artículos que he escrito los tiene disponibles en la la página "Ediciones anteriores", a la que podrá acceder justo debajo de la cabecera. Desde allí podrá elegir lo que prefiera, y descargarlo.

Un saludo. ¡Arriba España!

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