(El País)
(Minuto Digital)
Señora o lo que sea, ya me entienden, que es la jueza -aquí, sí, en femenino- que ha venido a pasearse y preguntarles a los viejecitos por las feroces persecuciones sufridas en tiempos de Franco; persecuciones feroces que les han permitido sobrevivir con buena salud, aunque aún con el miedo de la mala conciencia.
La señora Servini, que se ha venido -ignoro si ya se ha ido- a España a investigar no se qué crímenes del franquismo, sin duda porque en Argentina no hay crímenes que investigar. O no le trae cuenta hacerlo, como al condenado prevaricador juez Garzón no le traía cuenta investigar delitos de narcotráfico.
Pues, señora Servini, como homenaje a mi nacimiento en Argentina le voy a facilitar las cosas dándole algún dato que acaso desconozca, o que prefiera ignorar.
Le voy a decir que determinado personaje que ha dejado de ser irresponsable -ante la Ley, se entiende- debe sus títulos, prebendas, sinecuras y -ya que no honor- honores, al franquismo. Individuo -ahora ya particular- que juró lealtad a Franco y a las leyes promulgadas por las Cortes en tiempos de Franco; que alabó al difunto Generalísimo y ordenó su entierro en el Valle de los Caídos; que nombró a Franco Capitán General de los tres Ejércitos a perpetuidad. Todo ello, antes de ser legalmente irresponsable.
Podría usted, señora Servini, investigar alguna otra cosilla -ajena a sus funciones públicas- en las que el referido personaje particular ha participado. Algunas amistades peligrosas de financieros condenados; algunos regalos -personales, no oficiales- poco claros; algunas ausencias físicas en momentos en que la presencia oficial se publicaba en el B.O.E.; algunas relaciones privadas que acabaron de mala forma, o costándonos un ojo de la cara a todos los españoles...
Comprenda, señora Servini, que todos somos iguales ante la Ley, pero -ya usted lo sabe, y lo practica- unos más iguales que otros, así es que no le puedo dar más detalles; pero lo que yo se es de dominio común, porque no tengo fuentes secretas. Algunas, tan públicas como para haber sido publicadas en un libro, puede usted encontrar en el de don Amadeo Martínez Inglés -Juan Carlos I el Ultimo Borbón, las Mentiras de la Monarquía-, que es un gilipollas rojo, con lo cual a usted le será totalmente fiable.
En fin, señora Servini: aproveche usted el viaje que tan caro le habrá costado a los hermanos argentinos.
La noticia, que circulaba desde primeras horas de la mañana y luego me ha llegado confirmada por SMS, es la abdicación de Juan Carlos I.
Ignoro todavía los motivos que aducirá el rey para ello, pero me parece que se destacan dos principalmente. El primero, no querer pasar a la Historia como liquidador de la Monarquía en España, y de España misma, como si no supiéramos de sobra lo que recibió y lo que entrega.
El segundo, permitir que su hijo pueda titularse -por unos meses, quizá un par de años- Rey, que es cosa que queda bonita en las tarjetas del exilio.
Porque en España no hay monárquicos -salvo los Tradicionalistas, que no es esta la monarquía que defienden-, y cada vez quedan menos juancarlistas. A la vuelta de año y poco, las próximas elecciones generales pueden deparar el pistoletazo de salida de la carrera que nos lleve a la segunda república, si es que no volvemos antes -por mor de separatistas varios, fundamentalmente los catalans (que no catalanes)- a la primera.
Que no es el de la papeletada del domingo, pero díganme si con esto que les voy a contar no se entiende todo mejor.
Por fin la democracia que nos hemos dado a nosotros mismos -el difunto señor Suárez dixit-, ha logrado batir al resto de la UE en toda la línea. Lo cuenta 20 minutos, en su página 8 de la edición en papel de Madrid: España, a la cabeza en el consumo de coca en la UE.
Nada menos que el 3,6% de los demócratas comprendidos entre 15 y 34 años consumió cocaína el año pasado, según el Observatorio Europeo de las Drogas (OEDT). Pero eso no es nada; también el 17% consumió cannabis (ahí sólo tenemos el cuarto puesto), y el 1,4% éxtasis, donde también alcanzamos un primer puesto.
Y esto -ser el más corrupto en todos los sentidos- que era el máximo a que podía aspirar nuestro sistema político ya se ha conseguido.
* * * * *
En el Mundo Feliz de mi fantasía, la eugenesia y la disgenesia se practicaban sistemáticamente. En una serie de botellas, los huevos biológicamente superiores, fecundados por esperma biológicamente superior, recibían el tratamiento prenatal mejor posible y quedaban finalmente decantados como Betas, Alfas y Alfas Pluses. En otra serie de botellas, mucho más nutrida, los huevos biológicamente inferiores, fecundados por esperma biológicamente inferior, eran sometidos al Tratamiento Bonanovsky (noventa y seis gemelos idénticos de cada huevo) y a operaciones prenatales con alcohol y otros venenos proteínicos. Los seres finalmente decantados aquí eran casi subhumanos, pero podían efectuar trabajos que no reclamaran pericia y, si se los acondicionaba debidamente, calmándolos con un libre y frecuente acceso al sexo opuesto, distrayéndolos constantemente con espectáculos gratuitos y fortaleciendo sus normas de buena conducta con dosis diarias de soma, cabía contar con que no darían trabajo a sus superiores.
* * * * *
Este párrafo de Aldous Huxley en su Nueva visita a un mundo feliz se me ha venido a la mente, no se por qué... ¿no se por qué?. ¡Pues claro que lo sé, coño!
![]() |
| Pulse sobre la imagen para ver el vídeo |
Si ayer alguien tuvo la curiosidad de echarle un vistazo a este diario, seguro que al ver el titular y el contenido de la entrada precedente debió pensar que me había vuelto majara.
- ¿Actualidad el parte del final de la guerra civil? ¿Actualidad el 1º de Abril de 1939? Este Estremera está como un cencerro.
Bueno, no niego la mayor, pues todas las personas de elevada inteligencia tenemos un cierto puntito donde la genialidad puede rozar con algo de locura. Entiéndase que lo que digo no es inmodestia, ni soberbia, sino la simple constatación del hecho de que para ser falangista hay que tener una inteligencia excepcional, a la que nunca alcanzarán, por ejemplo, los politicuchos del sistema, los políticamente borregos, los aconjogados del mal menor, los plumíferos serpentinos ni -obvio- los infrarrojos.
O sea, que desde una inteligencia normalita para lo que soy, puedo explicar por qué la actualidad es el parte de la Victoria. Si es que hace falta, que creo que no, pero vaya.
Y la explicación -para quien la haya menester- es que 39 años después de muerto, Franco sigue siendo la referencia de politicuchos, plumíferos, acongojados e infrarrojos. Que después de 75 años -aniversario redondo, fíjense ustedes- de aquél parte final de la guerra que barrió la mugre de España -no toda, porque nadie es perfecto- la guerra sigue más presente que nunca, como si pasado mañana fueran a verse asomar los guiones legionarios por la Ciudad Universitaria -que buena falta haría- o los falangistas estuvieran resistiendo en la Sierra de Alcubierre, o los requetés fueran a dar el asalto definitivo a San Marcial.
Pues bueno: si ellos -el enemigo: los infrarrojos, los blandengues, los castrados y los vendidos- siguen haciendo que la política española gire en torno a aquella guerra que perdieron, ¿tengo que explicar por qué digo que el parte de la Victoria es de actualidad?