Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

jueves, 15 de marzo de 2012

SOBRE LA HUELGA DE LAS "TRANSMARIBIBOLLERAS".

Que mira que ponen difícil llamarle lo que a sí mismos (mismas, mismes) se consideran, con lo fácil que sería decir, siguiendo las enseñanzas de la RAE, anormales.

El caso es que -véase La Gaceta- a través de su página web, las transmaribibolleras se postulan a favor de la huelga general: “nos afirmamos rotundamente como contrarias a las reformas laborales que se están llevando a cabo, que sólo empeoran nuestra situación. Desde Izquierda Unida, creemos que se puede crear empleo juvenil sin precarizar nuestras condiciones de vida. Porque las transmaribibolleras también somos clase obrera”.

A mi esto me parece totalmente discriminatorio. ¿Qué pasa con las transmaribibolleras que sean de clase alta, media, mediopensionista? ¿No tienen derecho a protestar? ¿O no tienen derecho a ser transmari.... eso?

Pero es que además hay algo que no entiendo. Las trans.... eso, ¿están contra la reforma laboral desde su condición sexual? ¿O es que su trabajo está íntimamente -con perdón- relacionado con el sexo?

Y otra pregunta más: las transmari... lo que sea, se apuntan a la huelga como trabajadores (trabajadoras, trabajadoros), o como trans...leches. Y en qué consistirá su huelga; quiero decir, ¿dejarán de trabajar ese día, o dejarán de maricobollear? ¿Harán huelga de mamas o congojos caídos? Ítem más: ¿dejarán ese día de percibir subvenciones?

Porque en muy pocos trabajos hay que sacar a relucir los genitales y, descartado el hecho de ponerlos sobre la mesa cuando es menester, sólo queda un sitio donde son necesarios: los lupanares.

Y no, miren, no soy machista, ni homófobo, ni translechéfobo; simplemente me desjarreto de risa viendo como estos desviados meten los genitales hasta en la sopa.

SOBRE UNAS NOTICIAS.

Así, a palo seco, y ya me contarán ustedes.

Público (17.11.2011): Las eléctricas piden al nuevo Gobierno un gran aumento del recibo de la luz.

La Gaceta (29.2.2012): El beneficio de Endesa se mantuvo en 2011

Cinco días (13.3.2012): La factura de la luz en España está en el umbral más elevado de Europa

La Gaceta (13.3.2012): El déficit de tarifa es, a juicio del ministro de Industria, insostenible. Como primera consecuencia, el recibo de la luz podría subir en abril.

miércoles, 14 de marzo de 2012

SOBRE LA INSUMISIÓN GERUNDENSE.

Resulta que -dice El Mundo- el Ayuntamiento de Gerona ha aprobado una propuesta para "liquidar, cuando sea posible, todos los impuestos -IRPF e IVA- en la Agencia Tributaria de Cataluña y deje de hacerlo en la de España, y que por tanto se apueste por la insumisión fiscal como medida contra el déficit fiscal."

La cosa viene de los grupetes declaradamente separatistas -5 votos-, y ha contado con la oposición del PP (3) y la abstención de CiU (10) y PSC -el partido de doña Carmen Chacón- (7). Es decir: la propuesta alcanzó la democrática aprobación por 5 votos a favor contra 20.

Para reducir el déficit fiscal no se les ha ocurrido pedir el cierre de miniembajadas, que suponen 32 millones de euros anuales y que son, a modo de ejemplo, 832.260 euros la de Bruselas; un millón la de Madrid. No se les ha ocurrido recortar el déficit empezando por los tres millones y medio en abortos, los 500.000 euros en subvencionar asientos vacíos en vuelos desde Lérida; los más de 100.000 euros blindados de su parlamentito aldeano...

Así es que, como vivimos en el país del absurdo -¿mejor dicho, acaso, en un país lleno de gente absurda?- voy a contribuir con mis propuestas, igualmente absurdas.

Y lo haré pidiendo que el Gobierno de España impida utilizar a los insumisos -a las personas y a las Instituciones- todas aquellas cosas que fueron construidas con el dinero de los españoles en general, sin distinción de provincia de residencia.

Por ejemplo, cortándoles el agua de los embalses construidos por el Estado; cerrando la difusión de señales radioeléctricas de Retevisión; concediendo a otras entidades que sí tributen adecuadamente, las frecuencias de radio y televisión locales que ahora usen los insumisos; imponiéndoles un canon por kilómetro recorrido en carreteras de la Red General del Estado y en trenes que utilicen las vías de las redes generales; negándole a esos insumisos el derecho a voto en las elecciones generales españolas, así como la gestión de los censos electorales; retirándoles los documentos de identidad y pasaportes españoles; obligándoles a canjear su permiso de conducir cada vez que abandonen su pueblo; exigiéndoles la devolución de las matrículas de sus vehículos, gestionadas por el Estado; en fin, todas esas cosillas y otras muchas que a buen seguro se nos podrían ocurrir.

martes, 13 de marzo de 2012

Y ALGUNA COSA MÁS.

Algo más, sobre lo de ayer y anteayer, porque la respuesta de Ocón a lo que dije me da pie para incidir con más profundidad en algunos aspectos. Lo siento, Carlos; pero si me das cuerda soy capaz de estarme horas largando.

* * * * *

Ocón ha dejado un nuevo comentario en su entrada "SOBRE EXPLICACIONES A LO DE AYER.":

¡Buf!

Primero volver a agradecerte tú atención, Rafael.

Segundo. ¡cómo me gustaría que 'no nos dejaran tan solos'!. Mucho más cuando tocas asuntos tan importantes y que tan bien nos vendría llevar al terreno de la neutralidad total, sin un ápice de monsergas ideológicas.

Yo me alargaría demasiado.

Lo bueno es que - como siempre, creo - estamos de acuerdo. Yo no puedo dejar de apuntarme a lo que has escrito, a todo (repasaré con segundas y terceras lecturas, jeje).

Para mí solo hay un gran error SIEMPRE. Que 'yo', que un ciudadano o sociedad que emplean sean los que deban cargar con otros ciudadanos.

Sinceramente me parece una perversión de una primera magnífica intención: salvaguardar derechos, hacer justicia o llámalo como quieras, sobretodo con respecto a la 'parte débil' de cualquier asunto, que en este caso sería (o fue) el empleado frente al empleador.

Se hace insufrible esa parte de llevar un negocio y emplear gente. No tiene sentido añadir artificialmente tantos inconvenientes a la ya difícil labor de mantener algo en pie y probar de 'progresar'.

...jeje, escribiría horas y no me explicaría. Lo dejo.

¡Ah!, demagogia no haces ni pizca. Mi hija tiene contrato de dos horas semanales. Y no te cuento lo que trabaja, ni cómo, ni a cuánto.

Pero las preguntas serían: ¿por 'empresarios' como ése (esa) debemos ir todos de c...?, ¿no puede EL ESTADO hacer justicia 'en paralelo' sin condenar a todo empleador 'por si acaso'?.

Lo dicho, yo necesitaría escribir una enciclopedia. Y si supiera escribir no me bastaría con un comentario.

Gracias por enésima vez. Nos seguimos viendo.

Un abrazo amigo Rafael

* * * * *

No hay nada que agradecer, Carlos. Si acaso, la gratitud debería caer por mi parte, por señalarme aspectos que no he explicado lo suficiente y darme ocasión de seguir con ello.

Este gran error que señalas, el de que "un ciudadano o sociedad que emplean sean los que deban cargar con otros ciudadanos," es la gran adulteración del sistema. Porque en un principio -y durante muchos años de uso- el sistema de la Seguridad Social servía -valga en cierta forma la redundancia- como seguro. Seguro para el trabajador, que no se quedaba sin cobrar al estar enfermo, y que tenía derecho a unas prestaciones por desempleo. Cosas ambas que había pagado por adelantado, con sus cotizaciones.

Y seguro para el empresario, que no tenía que pagar la enfermedad del trabajador, porque para eso pagaba sus cotizaciones a la Seguridad Social también.

No se, antes del advenimiento de los sindicatos actuales, si era muy difícil despedir a un mal trabajador. Si era así -que no creo- fue un error, porque un mal trabajador no es malo sólo para el empresario, sino para todos sus compañeros. Me inclino a pensar, por lo poco que recuerdo, que -en la época en que el sistema funcionaba- las causas de despido eran las suficientes y suficientemente claras para impedir que los vagos viviesen del cuento.

Sobre los contratos de horas, como el de tu hija, son invento de los diferentes Gobiernos con la sencilla intención de, ya que no son capaces de generar riqueza, repartir la miseria. Pero no me refería a un contrato de dos horas semanales; lo que he visto, es un contrato en el que se da de alta al trabajador el día tal del mes tal del año cual, se le cotiza una hora, y se le da de baja el mismo día, del mismo mes y del mismo año. Seguro que el contratante tardó más en el papeleo.

No si si alguien me podrá indicar otra cosa, pero no alcanzo a ver qué necesidad puede tener una empresa, por pequeña que sea, para tener que contratar a alguien para una hora. Parece de cachondeo. No digo ya que el empresario contrate por esa hora -sus necesidades tendría- sino que la legislación laboral lo permita y, tal vez, lo considere un gran logro porque así se reducen las horas extra. Pérdida para el trabajador de plantilla, escarnio para el contratado, y burocracia para el empleador.

Estas cosas son las que hacen de la legislación laboral un esperpento, y las que un Estado justo y social no debería permitir. Menos aún, claro, fomentar para maquillaje de estadísticas.

Ello, parejo con una normativa clara y taxativa con respecto a los contratos de trabajo y a los despidos.

Puede parecer que defiendo al trabajador y acuso al empresario, pero no es eso. Desde mi punto de vista, como ya decía ayer, la empresa es un conjunto indisoluble de empresario, trabajadores y medios de producción, en la que todos cooperan para beneficio mutuo. Es justo que el empresario tenga un beneficio, y que el trabajador también lo tenga. Lo que no se puede admitir, es que cuando las cosas vienen mal, el trabajador no se avenga a razones y hunda la empresa con exigencias desorbitadas. Por ejemplo, ¿cuantas empresas tendrán queechar el cierre a causa de la anunciada huelga general? ¿Cuantos pequeños talleres, comercios, oficinas, ecibirán ese día la última puñalada que pueden soportar?

Un poco a este propósito, y en un segundo comentario, dice Ocón:

***

Algo más: NO se están evitando, precisamente, todos estos abusos como el de mi hija. Los malagente empleadores siguen existiendo, nunca han faltado. No digamos lo que se les permite a los grandes grandes, que hasta les privilegian desde todos los puntos de vista, no solo el laboral.

Solo hemos conseguido que los malagente empleados puedan hacer lo que les dé la gana y hasta denunciar al empleador en falso, si quieren y sin problemas.

***

Y añade Daniel:

Así es ,Ocón. La única ideología que funciona en España, es el hijoputismo.

Triunfan los empleados maulas y los empleadores especuladores. Y la misma mentalidad rige a unos y otros: sacar cuanta más pasta, mejor, y si es al menor esfuerzo o coste, pues mejor, todavía.

Saludos.

***

Ahí está el problema, y lo cité el primer día: los pequeños y medianos empresarios, que son los productores de la inmensa mayoría de la riqueza nacional, son igualmente víctimas de la explotación de los grandes capitalistas, muchas veces multinacionales. Esto no puede ser una guerra decimonónica de obrero contra patrón, porque si un obrero se cruza a diario con el patrón, es que el patrón no es un capitalista, sino un trabajador que cumple en distinto puesto.

¿Solución a todo esto, hoy por hoy? Con este sistema no la veo, porque falta lo principal: la buena fe y la voluntad de entendimiento. ¿No hay solución? Para mi, sí: el Nacionalsindicalismo.



SOBRE LA "DESTRUCCION Y SAQUEO DE NUESTRO PATRIMONIO".

Que tal es el título de la conferencia prounciada por mi camarada Jesús Flores Thies el pasado día 8 en la Residencia Militar de Barcelona, y que ustedes pueden leer en Cruzada Hispánica sin más esfuerzo que seguir el enlace que me ofrece gentilmente Lobo_Ibero.

lunes, 12 de marzo de 2012

SOBRE EXPLICACIONES A LO DE AYER.

Ayer, en la entrada que titulé SOBRE EL ALBOROTO Y LA FECHA, quise dedicarme a razonar acerca del motivo que llevó a los sindicatos a manifestarse en la conmemoración del brutal atentado del 11-M. Como es de esperar, tratándose de estos sindicatos, el comentario se me fue de las manos, y acabé hablando casi más de esas organizaciones mafiosas que subvencionamos todos, y de su aspecto troglodítico, nostálgico, reaccionario, antediluviano y anticonstitucional.

También terminé hablando sobre la reforma laboral, tema del que -como habrán observado- no había dicho nada. Y no lo había dicho porque entiendo que la reforma es obligada por las circunstancias de un Gobierno y un Estado que están subordinados a la pertenencia a la UE.

En esta tesitura, no queda más remedio que hacer esta reforma -hay quien la desea mayor incluso- o irnos todos a freír espárragos. Pero ello no quiere decir que me guste, y ayer declaraba mis razones. Porque esta reforma es la que necesitan los mercados, los burócratas de Bruselas y la patronal -no confundir con los empresarios vistos de uno en uno-, pero no es la que necesita España.

Este preámbulo viene a presentar el comentario que hacía, a propósito, mi amigo Ocón. Como en otras ocasiones, y por facilitar la tarea al lector, lo transcribo:

* * * * *

Ocón ha dejado un nuevo comentario en su entrada "SOBRE EL ALBOROTO Y LA FECHA.":

Espero, Rafael, que lo que ha hecho y lo que haga este nuevo gobierno no destruya "los últimos cimientos de la sociedad más justa, más libre, más humana, que una vez tuvimos" porque si quedaba algo de eso no es plan de terminar de liquidarlo. Sabes que opino que se quedan cortos con la reforma, pero solo es mi opinión y, siempre, sin haber profundizado en textos, leyes y reglamentos que son demasiado para mi coco.

Desde luego yo no deseo que "lo único que tienen que vender los desheredados" - su tiempo y su esfuerzo - deban venderlo barato ni "a los poderosos".

Espero que este gobierno y los que vengan nos protejan a todos de TODA injusticia y de todo intento de 'aprovechamiento'.

Si la única manera de hacer eso - en la vertiente laboral - es lo que tenemos y lo que teníamos ayer, estamos jod...., pero aguantaremos con eso, como hasta ahora (los que quedamos).

De todo lo demás que nos ofreces en el escrito, ¿qué decir?. Que todo eso NO debería tener discusiones, alternativas ni maneras. Que en el grueso de lo que expones debería haber una unanimidad universal y, por lo visto, no la hay ni la va a haber pronto.

Estamos jod... también con eso.

Un abrazo

* * * * *

Yo entiendo que esta reforma ayuda -el camino viene de lejos- a destruir la sociedad más justa y más libre que tuvimos. Y lo entiendo, precisamente, porque completa el camino hacia una cierta forma de esclavitud: la de venderse uno mismo a quien lo quiera comprar o alquilar. Este camino ya comenzó de forma descarada con la introducción de las ETT, de la mano del socialista Felipe González, y ahora culmina en la absoluta facilidad de despido, con causas de lo más peregrino, que hacen del trabajador un objeto de usar y tirar.

¿Se puede tener una vida digna cuando la ETT se queda -por la simple intermediación- parte de tu esfuerzo? ¿Se puede aspirar a echar raíces, a tener familia, cuando estás pendiente de que te firmen un contrato por una hora? Que no exagero, que no hago demagogia, que es que he visto certificados de la Seguridad Social donde constaban contratos por una hora de trabajo. No una hora diaria: dar de alta, trabajar una hora y dar de baja. ¿Es una sociedad justa, y puede ser uno verdaderamente libre, cuando no sabe si podrá comer al día siguiente?

Para mi, la reforma laboral del PP no es sólo injusta y antisocial; es claramente delictiva. Y no se si puedo defender esta opinión con sujeción a la letra de las leyes y de los códigos, pero estoy seguro de tener razón en lo que se refiere al espíritu.

Por ejemplo, el despido de un trabajador por haber estado de baja cierto número de días, es un delito. Porque si el trabajador está pagando unas cotizaciones a la Seguridad Social, es precisamente para tener asistencia sanitaria, por un lado, y para seguir percibiendo al menos una parte de su salario si cae enfermo. Por lo tanto, admitir la enfermedad como causa de despido es un delito de estafa. Por supuesto, también lo es para el empresario hacerle pagar el sueldo al trabajador enfermo, porque para eso -precisamente para eso- paga el empresario su parte de las cuotas de Seguridad Social: para que ese seguro le evite un gasto improductivo. Hacerle que pague la enfermedad del trabajador durante los primeros quince días -corríjame quien tenga mejor información si me equivoco, pero así era no hace mucho- es una estafa al empresario.

Por supuesto, no voy a caer en la dialéctica marxista de patrón explotador por definición. Cuando escribía que vamos -o estamos- en una sociedad donde los desheredados no tienen otra posibilidad que vender su tiempo y su esfuerzo a los poderosos, no lo hice desde ese punto de vista. Porque en España la gran mayoría del tejido productivo es pequeña y mediana empresa, que se ve encajonada irracionalmente entre las apetencias dictatoriales de los sindicatos subvencionados, las exigencias insufribles de las grandes empresas que mandan en la economía como señores feudales, y la voracidad recaudatoria de las administraciones. Por lo tanto, también los empresarios sufren la explotación de los poderosos que manejan el cotarro a su gusto.

En un sentido sí me parece bien la reforma laboral, y es en el de priorizar los convenios de empresa frente a los colectivos de sector. Porque nadie mejor que los trabajadores de un taller, comercio, oficina, pequeña industria, para saber cómo están las cosas. Y nadie mejor para decidir, por ejemplo, si prefieren cobrar un -pongamos- 20% menos y no despedir a nadie. Nadie mejor para saber si un trabajador es un caradura que falta al trabajo seis u ocho días al mes sin más motivo que su vagancia, y si merece que se le ponga de patitas en la calle para preservar el -en este caso, indudable- mejor derecho de los demás. Nadie mejor para saber que si la empresa ha tenido un buen año, se puede pedir alguna recompensa por el esfuerzo sin que suponga un coste inasumible.

En resumen, nadie mejor que los trabajadores y el empresario -tantísimas veces uno más entre ellos- para hacer que la empresa sea un lugar donde el ser humano desarrolle sus intereses económicos, sin explotación pero sin prebendas. Porque la empresa tiene que ser un esfuerzo de todos -cada cual desde su puesto- para el beneficio común de todos. En la empresa no deben caber ni los jefes explotadores, ni los trabajadores holgazanes, ni los sindicalistas vagos.

Por lo que hace a los sindicatos a que ayer aludí, es evidente -ellos lo demuestran- su intencionalidad política, cubriéndose con banderillas anticonstitucionales y nostálgicas. Porque uno puede ser republicano -yo lo soy- pero de otra República, no de aquella segunda de sangre y mierda.

Con respecto a lo demás, amigo Carlos, ¿qué cabe esperar de una madre que no quiere saber la verdad sobre la muerte de su hijo, si esa verdad le puede romper sus tópicos?

Un abrazo.

domingo, 11 de marzo de 2012

SOBRE EL ALBOROTO Y LA FECHA.

Son muchas las voces que se han mostrado insatisfechas porque los sindicatos hayan elegido el aniversario del 11-M para manifestarse. Casi todo el mundo, salvo -evidentemente- los sindicatos y esa asociación de víctimas elitista y exclusivista, dirigida por una señora -sindicalista antes que madre, al parecer- que se ha ido del bracito con los cocos y los ugetos a pedir que no se investigue más aquél atentado.

No vaya a ser -digo yo- que nos enteremos de qué pasó, quien fue el autor intelectual de los crímenes, y qué objetivo perseguían, aparte de matar. Porque siempre se mata por algo y para algo, salvo caso de insania; y podría acontecer que aquél golpe de Estado de los días 12 y 13 de marzo no hubiera sido oportunidad casual, cogida al vuelo. Ya ustedes me entienden; y si no me entienden, no se lo puedo explicar mejor, porque en esta democracia sólo pueden hablar los que tienen permitido organizar manifestaciones espontáneas.

Bien, a lo que iba: a mi no me ha extrañado en absoluto la elección de este día. Los sindicatos -estos sindicatos- son lo que son; lo que siempre han sido. La UGT es, desde su creación, la correa de transmisión del PSOE; CC.OO es, desde que sus iniciales creadores de la HOAC confundieron el culo con las témporas, correa de transmisión del PCE.

Ambos sindicatos hacen su bandera de la más que trasnochada lucha de clases. Son retrógrados, anclados a los comienzos del siglo XX, incluso finales del XIX; son nostálgicos. Nostálgicos, además, del paraíso comunista soviético; ese que se cayó solo, por simple putrefacción. Pero es que estos sindicatos -salvando a todos los sindicalistas de buena fe que pueda haber, porque aquí se habla de las organizaciones- son pútridos. No haría falta más razón que la por ellos mismos expresada, comparando el aniversario de un atentado que costó cerca de 200 vidas con un partido de fútbol. Así son.

Son así, y cuando sus amos les ponen el bozal callan de buena gana -siete años de discreto silencio han observado-, y cuando el enemigo -porque no es adversario, sino enemigo, desde su óptica guerracivilista heredada de los años 30 del pasado siglo-, hace algo, ahí están las calles llenas de banderillas de la IIª República, vueltos al primer tercio del siglo XX en un túnel de la Historia que nos lleva a repetir lo mismo, porque los mismos sinvergüenzas sojuzgan al sufrido pueblo español. Los mismos sinvergüenzas desde los sindicatos de clase -mala- y desde el Gobierno vendido al extranjero y a las apariencias.

Y no es que a mi me parezca bien esa reforma laboral, que destruye los últimos cimientos de la sociedad más justa, más libre, más humana, que una vez tuvimos. No es que me guste que cada día que pasa el trabajo sea más una simple mercancía, lo único que tienen que vender los desheredados a los poderosos. No es que me guste que el trabajo deje de ser un timbre de honor para ser una esclavitud por horas. Pero es que con estos sindicatos, ¿quien coño en su sano juicio va a ir a ningún sitio?

¿Quien va a ir a ningún sitio con unos sindicatos y unos sindicalistas decimonónicos, espesos, nostálgicos, inmovilistas, reaccionarios y anticonstitucionales?

Y miren, ahórrense las críticas por llamarles estas cosas, porque ahí les dejo un video -pulsen sobre la imágen para ir a mi almacén- que lo demuestra: el de un cavernícola, ataviado con una banderilla preconstitucional y nostálgica, que carga contra la reportera de Intereconomía berreando que él es sindicalista y no tiene reloj de oro, y que ya verás -le cuenta a su compañera igualmente antediluviana- cómo esto no lo ponen. Y sin enterarse, el cenutrio, de que estaba en antena y en directo.

Es que son de chiste. Y de vergüenza ajena. ¿Y estos nos van a defender?

Por lo demás, la fecha es lógica: se trata de reverdecer viejos laureles de cambios de gobiernos a golpe de manifa espontánea. Los muertos son lo de menos. Y a la decencia no se la espera.

viernes, 9 de marzo de 2012

SOBRE LA INCONSTITUCIONALIDAD DE LOS DERECHOS.

En sentencia conocida ayer -o al menos hecha pública ayer por la prensa- el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha venido a declarar que los derechos reconocidos en la Constitución no son de aplicación directa, sino que hay que reclamarlos ante los jueces.

Esto, y no otra cosa, supone la afirmación de que las tres familias que en su día reclamaron que sus hijos estudiaran en español, tienen derecho a ello; pero que si alguien más desea lo mismo, que se meta en juicios, y dentro de unos años veremos.

El precedente que se sienta, al obligar a que cada ciudadano tenga que acudir a los tribunales siempre que quiera ejercer uno de los derechos básicos constitucionalmente reconocidos, es peligroso. Porque -por esa misma regla de tres- mañana puede ocurrir que cuando uno quiera votar tenga que judicializar la solicitud, o cuando quiera desplazarse de su domicilio tenga que acudir al juez a que lo autorice.

Y a esto le llaman democracia y Estado de derecho. ¿Acaso porque la única forma de hacer valer los derechos es ser abogado en ejercicio o suficientemente millonario?

jueves, 8 de marzo de 2012

LIBERTAD PEDRO VARELA

Tras año y cuarto de reclusión penitenciaria, si Dios quiere y la autoridad competente no lo impide, ésta pretende ser mi última carta escrita desde la cárcel que recibiréis.

El próximo jueves día 8 de marzo a eso de las 11 de la mañana, abandonaré mi celda habitual tras haber cumplido esta condena a pulso y sin haber disfrutado de ninguno de los beneficios penitenciarios que me corresponderían.

Quería prometeros algo, pero está escrito “que tu sí sea un sí, y que tu no sea un no”, eso basta. Así que simplemente afirmo que sí haré cuatro o cinco cosas de mutuo interés.

Primero, continuar escribiendo mis “Cartas desde Prisión” en libertad, tal y como me solicitáis. Segundo, contestar a todos y cada uno de los que me habéis escrito personalmente la última correspondencia recibida. Tercero, estrechar la mano gustosamente a todos aquéllos que se han propuesto acudir el día de mi excarcelación a la puerta del centro penitenciario como improvisado comité de bienvenida al mundo exterior, sobre todo tratándose de un día laborable. Y cuarto, sentarme en vuestra compañía a mediodía de ese mismo jueves 8 de marzo para disfrutar de un plato decente en alguna “masía” cercana mientras nos reímos un rato de las almas pequeñas y sus fracasados intentos de doblegar lo indomable.

Una vez reintegrado a la vida familiar y laboral, tendremos tiempo de poner en evidencia a los hombres de mala voluntad y contraatacar con renovados esfuerzos, armados de un serio y honesto amor a la verdad.

Pedro Varela.

domingo, 4 de marzo de 2012

74 ANIVERSARIO DEL FUERO DEL TRABAJO. (Comentario de Arturo Robsy)

Estas son las fechas del 74 aniversario de la promulgación del Fuero de trabajo en plena guerra. La Fundación Nacional Fracisco Franco (www.FNFF.ES) publica la entrevista con el hijo de su autor, D. Pedro González-Bueno Benítez.

Me gusta seguir el pensamiento de las personas inteligentes: es una de las principales pistas para encontrarse con la verdad que dura. Porque la verdad que dura, que continúa siendo verdad pese a los atropellos del tiempo, es más digna de confianza y transmite más seguridad que esas verdades chicas que dejan de ser, que se transforman en otras según las necesidades del poder.

Durante un tiempo tuve una gran relación con El Fuero del Trabajo. Lo usé para demostrar a los más jóvenes que el afán de justicia era la única garantía para llegar a un mundo mejor y no hundirnos en las pesadillas vocingleras que sólo pretenden absorber nuestro espíritu para imponer falsedades. La voluntad del Fuero del Trabajo es justiciera y ecléctica Y UNE EN SU SENO las voluntades certeras que se han dirigido al mundo del Trabajo con interés de alcanzar una vida mejor, más ordenada y más segura.

Aquí abajo, la entrevista a D. Pedro González-Bueno, que se honra al honrar a su padre, ministro del primer gobierno de Franco.

Arturo Robsy.

SIEMPRE ARRIBA ESPAÑA
 
*****
También, en la web de la Fundación, se puede ver un más que interesante artículo de D. Pedro González-Bueno, sobre el Fuero del Trabajo, su gestación y espíritu.

viernes, 2 de marzo de 2012

SOBRE LOS ABORTOS POSPARTO.

Si aborto es -según la RAE, y en segunda acepción, ya que la primera se entiende por la acción de abortar- la interrupción del embarazo por causas naturales o deliberadamente provocadas, resulta más que evidente que después del parto no puede existir aborto, salvo en el sentido -cuarta acepción- de engendro, monstruo.

Vale como engendro o monstruo la opinión de dos fulanos -o, no se me enfaden las hembristas bibianas- un fulano y una fulana -Alberto Giubilini y Francesca Minerva, de las facultades de Filosofía de Milán (Italia) y Melbourne (Australia)- que han hecho pública la tesis de que un feto y un recién nacido son dos seres "moralmente equivalentes", puesto que ambos tienen el potencial de convertirse en personas.

La noticia la daba ayer mismo Infocatólica, y también -para que los anticatólicos se empapen- El Mundo, que comentaba que desde esa premisa, defienden que las mismas razones que justifican el aborto de un feto sirven también para el infanticidio.

Los firmantes sostienen que matar a un recién nacido después del parto no es una alternativa al aborto ("realizarlo en las primeras fases [del embarazo] es la mejor opción"). Sin embargo, añaden, "si después del nacimiento se detectase alguna enfermedad no identificada durante la gestación; si algo va mal durante el parto o si alguna circunstancia económica, social o psicológica cambiase y supusiese una carga inaguantable", las personas deberían tener la opción de no verse forzadas a hacerse cargo del niño. Y aunque admiten que la adopción puede ser una alternativa al infanticidio... "podría causar un estrés psicológico insoportable".

Como quiera que a estos dos fulanos o -vaya por las hembristas- fulano y fulana, que a su regurgitación le llaman filosofía, les han llamado de todo, el editor de la revista, Julian Savulescu, afirma: "más que nunca, la discusión académica y la libertad están bajo amenaza de aquellos que se oponen a los valores de una sociedad liberal".

En mi modesta opinión -la de alguien que no ha ido, en Filosofía, más allá del COU de los años 70, y lecturas por libre de Ortega y Gasset, de Kant, de Spengler y algunos otros-, el señor -es un decir, ya me entienden- Savulesco mea fuera del tiesto. Porque precisamente es la libertad la que me permite proponer que se estudie académicamente la posibilidad de someter a un aborto posparto a los fulanos -y fulanas- que han presentado esa teoría. Y al propio editor Savulescu. ¿No es esto una libre discusión académica? ¿No suponen estos fulanos y fulanas una carga social inaguantable? ¿No producen un estrés psicológico insoportable estos hijos de la gran puta? Es más: ¿no es clara la existencia de una malformación o deformación mental la exposición de esta tesis? ¿No anda chunga la circunstancia económica y parece razonable prescindir de macacos de tal calibre?

Pero, en el fondo, estos fulanos -fulano y fulana, por las bibianeces, ya saben-, han puesto el dedo en la llaga y el mejor argumento sobre la mesa. Ellos mismos lo dicen: 'Un feto y un recién nacido son moralmente equivalentes'.

Lo cual implica, necesariamente, que el aborto debe estar sujeto a las mismas leyes que el infanticidio, y debe suponer un delito de homicidio o asesinato. ¿Quien necesita más argumento, cuando los mismos prehomínidos abortistas lo admiten así de claro?

lunes, 27 de febrero de 2012

SOBRE LA PREVARICACION DEL SUPREMO.

Prevaricación dada a conocer hoy, a propósito de la absolución del ex-juez Baltasar Garzón por el llamado caso de las fosas del franquismo.

Este caso, que en esencia estaba fundamentado en que un fulano hiciera de su toga un sayo para pasarse la Ley por el forro de las puñetas, ha sido considerado como un error y un exceso, pero no lo suficiente para representar el delito de prevaricación.

A falta de leer -y entender, que esa es otra- la sentencia, me guío por lo que dice El Mundo; y lo que dice es que en la sentencia se lee que la resolución de Garzón declarándose competente contiene argumentaciones erróneas, pero "no merece el reproche de arbitrariedad" exigido por el delito de prevaricación.

Evidentemente, para el Tribunal Supremo no existe arbitrariedad en que Garzón se declarase competente para investigar sobre las llamadas fosas del franquismo, cuando él mismo había firmado que no había lugar a investigar las de Paracuellos del Jarama, precisamente por la Ley de Amnistía de 1977.

O sea: que investigo lo que me sale del birrete, y el Tribunal Supremo se la envaina.

Y si el Tribunal Supremo no condena al ya, por otra parte, condenado Garzón, es evidente que el Tribunal Supremo comete un delito de prevaricación. Cosa que, por supuesto, no me extraña lo más mínimo.

sábado, 25 de febrero de 2012

SOBRE EL AHORRO.

El de la señora ministra de Empleo y Seguridad Social, doña Fátima Báñez, que ha tenido a bien enviar una misiva a -dice La Gaceta- 853.072 pensionistas, para pedirles perdón por la subida del IRPF, argumentando que la cosa está chunga y hay que sacudirse la mosca.

Y uno no tiene más remedio que preguntarse si acaso doña Fátima no tendría que subir el IRPF a los pensionistas, en caso de mostrarse menos generosa -ella y los múltiples ministros, directores generales y administraciones varias- con las misivas.

Porque el Ministerio de Empleo y Asuntos Sociales -que ya envió una carta a todos los pensionistas comunicándoles el incremento de su pensión- se ha gastado -a razón de 0,36 € por carta, según tarifa oficial- nada menos que 307.105,92 euros.

Y si estos 853.072 pensionistas suponen -según fuentes del Ministerio- el 11,5 por ciento del total, resulta que la primera comunicación se dirigió a unos siete millones y medio de beneficiarios. Lo cual, a razón de esos 0,36 euros por carta, suma 2.700.000 euros.

Añadiéndole los últimos trescientos mil euros largos, tenemos más de tres millones de euros gastados en cartitas.

¡Normal que haya que subir impuestos!

viernes, 24 de febrero de 2012

SOBRE UNA TACTICA REPETIDA.

Imagino que, al menos una parte de mis posibles lectores, estudiarían en Institutos o Universidades en los últimos años 70. Si así es, todos recordarán -la cosa no es para menos- las innumerables huelgas, o intentos, siempre en solidaridad con los compañeros del metal. Supongo que -si como fue mi experiencia- les pusieron un examen final a las cuatro de la tarde de un sábado del mes de junio, ningún compañero del metal se solidarizaría con ustedes. La solidaridad -en lo que a manifestaciones, huelgas y algaradas se refiere- raramente es recíproca, salvo que lo ordenen los amos.

Quiero decir con ello que cualquiera que pasara por un Instituto en aquellos años -últimos 70, repito- está más que de vuelta con respecto a la movida valenciana -que no es primaveral por un mes largo, por mucho que los partidos de ultraizquierda se lo inventen reservándose una dirección web al efecto-, y saben de sobra de qué van estas cosillas.

Estas cosillas van de individuos, generalmente vagos y un tanto maleantes, que viven divinamente de provocar algaradas. En mi Instituto -el Quevedo, de Madrid, para quien guste detalles- había dos de ellos claramente caracterizados, y algunos subcontratados cuando hacían falta. Digo subcontratados y digo bien, porque aquellos dos elementos, y los ayudantes ocasionales, cobraban por su actividad. Y cualquiera que haya vivido esa época no me dejará por mentiroso.

Estas cosillas van de individuos que animan a los estudiantes a pasar de ir a clase montándose una huelguecita, una manifa, una solidaridad con los compañeros del metal o -dado que ya de eso casi no queda tras la europeización industrial- con los que sea. Los estudiantes, generalmente, son bastante proclives a aceptar cualquier cosa que les exima de estudiar, y no me queda tan lejos como para no recordarlo, así es que el principio es fácil. Les dicen, por ejemplo, que los estudiantes de no se que Instituto no tienen calefacción y hay que solidarizarse con ellos, y allá que van los de este otro, que sí la tiene, a la movida. Que además, tiene su poquito de aventura, de cambiar el mundo y de heroica defensa de los oprimidos.

Si luego de hacer un poco el vago, de permitirse alguna pequeña algarabía, se van a casa, no pasa nada. Pero si al lado de los estudiantes se ponen los vagos y maleantes contratados al efecto para contagiar la excitación, para difundir rumores, para exagerar las cosas, alguno acabará por salirse de madre. Y si entonces la Policía carga, harta de que los niñatos -que uno a uno suelen ser muy majos cada cual en su casa, pero que juntitos se envalentonan hasta resultar unos energúmenos protegidos en el número y el anonimato- les insulten, les apedreen, les tiren botellas y les lancen patadas, basta con filtrarle a los estudiantes que ha habido detenciones para lanzarles a la solidaridad con los compañeros detenidos.

¿Creen ustedes que algún estudiante de los que andan en la movida va a preguntar por el nombre del detenido? ¿Creen que, aunque se lo dijeran, se va a parar a pensar si lo conoce o no? ¿Creen que -aunque le llame la atención- va a decir que ese no es estudiante, que tiene 40 años y que no lo conoce de nada? Yo se lo digo: no.

Y los agitadores seguirán echándole leña al fuego, armando gresca para que liberen a sus compañeros. A los compañeros de los agitadores, claro. A los individuos con antecedentes de antisistema, de ultraizquierda, de anarquistas, de okupas o de vulgares maleantes, que son los detenidos.

Y al final, ya caldeado el ambiente y los tópicos en plena ebullición, saldrán los lidercillos, los que ya desde el Instituto -o desde la cuna- tienen madera de sindicalista paniaguado o de izquierdista con pedigrí, descendiente de la pata izquierda de don Carlos Marx, el que siempre vivió del cuento, del braguetazo y de los sablazos. El mismo que aleccionó a su canalla buena para la comprobación de nuestras teorías -según carta a su compinche Engels- para que pusiera en primera fila de las huelgas a las mujeres y a los niños.

Y los niños, debidamente arrastrados por el compañerito sindicalista que presenta sus reivindicaciones de izquierdas contra la derecha que les agrede -sentido literal de las explicaciones dadas por un chulillo topiquero-, acaban convencidos de que defienden más estudio y menos violencia, sin parar mientes en que los que están insultando -violencia verbal- y apedreando -violencia física- son ellos, y que mientras lo hacen no estudian. No importa: son de izquierdas, y se lo deben todo.

Así es que, ya llegados a ese extremo, lanzan a su canalla -Marx dixit- contra las sedes del PP. Que yo sepa -tengan la bondad de corregirme si hay error- ningún recorte del PSOE se ha visto contestado con manifestaciones, concentraciones o meras algaradas ante sus sedes. Solamente una vez se permitió a AES manifestarse ante Ferraz; después, en posteriores ocasiones, la concentración fue obligada a desplazarse un centenar de metros, seguramente para que ningún sociata se sintiera definido.

Y esto ya nos suena de algo, ¿verdad? Lo de manifestarse, concentrarse, romper cristales de las sedes del PP, digo. A mi -creo innecesario repetirlo para los habituales, pero nunca se sabe quien puede acabar aquí- no me gusta el PP. No soy del PP, ni lo he sido, ni lo voy a ser. Pero los hechos son hechos, con el PP o con Perico el de los Palotes.

Y el hecho es que en España siempre hay incontrolados y espontáneos ante las sedes del PP cuando ocurre algo. Si están acordándose de la espontánea movida en torno al 11-M no es por casualidad, obviamente.

Lo cual debería servir de aviso al PP, si el PP no fuera tan cortito, tan blando, tan fofo. Aunque bien visto, si no fuera todas estas cosas no haría falta aviso, puesto que no habría motivos, y de sobra sabrían los agitadores de ultraizquierda que a sus sedes convenía dejarlas en paz, como en su día aprendieron -tras un par de intentos que no acabaron para ellos demasiado bien- que a la sede de Fuerza Nueva no se la tocaba.

Y debería servir de aviso, porque la izquierda siempre emplea la misma táctica, desde hace siglo y medio: capitalizar las reivindicaciones -probablemente razonables en principio- de cualquier grupo, e inflarlas hasta convertirlas en inaceptables, porque no buscan soluciones, sino enfrentamientos, y cuanto más enconados mejor.

De la misma forma, la propia ultraizquierda hace la función de dique de contención de las iras populares que no convienen a sus intereses. ¿No se les ha ocurrido pensar que aquella movida del 15-M, que en principio pudo ser auténticamente una protesta popular contra todo un sistema corrupto y nefasto, dejó de tener fuerza en cuanto se hicieron con la dirección los ultraizquierdistas?

Valen para todo estos chicos, y lo mismo te montan un tiberio con los estudiantes que te anulan el desasosiego popular. Para eso les pagan.

jueves, 23 de febrero de 2012

HOLA AL TRABAJO OBLIGADO. (por Arturo Robsy)

Un elevado cargo de la Empresarial, convencido de que la oportunidad le va a venir del gobierno del PP, se ha descolgado con la petición de que el parado que rechace un trabajo que pierda el seguro de paro. Si tiene que irse a Finlandia, se va.
La ministra de Sanidad, casi a la vez, habla de prohibir las terapias inútiles, aunque no define lo que significa inútil. Se trata de ahorrar gasto a costa de los más débiles: los enfermos, como ya se hace en Cataluña.
Estas medidas, de momento en el nido, hacen pensar en el capitalismo salvaje y en la idea básica, ya dicha desde hace años, de la privatización de los servicios sociales. Algunos locutores ven bien lo de privar del seguro de paro a quienes rechacen un trabajo, tanto da si saben hacerlo o no. Se trata del trabajo obligado se quiera o no, se conozca o no. O sea, un ataque a la libertad y a los derechos humanos. Es, claro, un paso más hacia el trabajo esclavo que tanto se ha criticado sin distinguir entre tiempos de guerra ni tiempos de paz.
¿Medidas de catástrofe bélica en tiempos de paz? Trabajos forzados como se ha hecho con presos o prisioneros? La mentalidad que puede pensar así es propia de quien se imagina que ha vencido en un conflicto bélico y de quien piensa que la globalización ha sido y es invasión y que los invadidos, nosotros entre muchísimos más, deben empezar a pagar los costes que han tenido los que tratan de dominar el mundo.
¿Y la terapia inútil? Se sabe bien, y lo dice la clase médica, que salvo las infecciones, nada se cura en realidad. En lo demás, se aplacan las molestias, los dolores, pero se trata de ir poniendo muletas químicas para que, aunque no se vea la recuperación de la salud, se alivie el sufrimiento y se recupera cierta calidad de vida. Pero la recuperación de la salud es, suele ser, inviable.
Y eso ya sucede con la eutanasia más o menos encubierta. Si la persona no se va a recuperar ¿por qué no matarla como cuando a un caballo se le rompía la pierna en las películas del Oeste? Y con los abortos: si se descubre una enfermedad genética o la posibilidad de que el nasciturus no vivirá más allá de la infancia, puede ser eliminado.
Ahorrar al precio del sufrimiento humano o de la libertad son prácticas muy peligrosas, muy humillantes, muy inhumanas. Periódicamente ideas como esas se lanzan sobre la sociedad como solución a la pobreza que avanza o como remedio al pago de la exorbitante deuda, lo que equivale a dinero. Y por dinero la gente debe sufrir, no nacer, morir o trabajar en lo que le manden.
A esto se le suele llamar progreso, idea insistente del siglo XIX en España que perdura en el XXI. Lo que parece lógico al bolsillo no lo es a la inteligencia. ¿Cree alguien que si se bajan los costes de la sanidad, por ejemplo, o de las ayudas laborales, se va a cobrar un euro más?
Demasiados ilusos cuando no se ignora que se está dando un acoso y derribo al estado de derecho. Desde las dos bandas.
Arturo Robsy.

miércoles, 22 de febrero de 2012

EL HUMANISMO FUE SIEMPRE CATÓLICO. (por Arturo Robsy)

No siempre vale la pena enfrentarse a las maniobras oscuras que hacen los que conducen el estado, la educación y el desarrollo de la sociedad, pero empieza a ser necesario hablar de esa punta diamantina que prevalece en algunos ilustrados y en la mayoría de los sin lustre.


Ya se que lo de cristianismo, cristiano, cristiandad y su símbolo universal, la Cruz, están perseguidos por estas ideas importadas como el liberalismo y el social comunismo. De determinados asuntos, como lo gay, lo religioso o lo simbológico, sólo se puede decir lo que se ve: que hay coincidencia plena del Pipi y del Psoe. Con una diferencia de método: el socialismo prohíbe y el PP busca lo mismo pero con vaselina.


Cuando esto sucede, cuando dos ideologías buscan lo mismo pese a estar enfrentadas, es que su impulsor está más allá, agazapado. Y con esto me refiero a los masones, que procuran estar en todas las salsas.


El escrito que he recibido sobre este asunto da buenas razones, está muy bien, pero se desvía: conviene hacer una corrección: los que quieren cargarse el humanismo cristiano no son ignorantes. Al contrario: saben muy bien que lo cristiano es el soporte de la idea de patria y del concepto de Europa, antes llamada cristiandad. Quieren quitarnos algo básico que nos hace próximos a todos, y saben cómo hacerlo: o de golpe como el tabaco o pasito a paso, sin asustar demasiado.


Eso sin olvidar que cuando Europa era la Cristiandad no había aparecido Lutero y la Reforma, y se trataba de la Cristiandad Católica. Y que el Renacimiento es un fenómeno cultural que nace y se extiende desde el Catolicismo. Decir "cristiano" también es separarlo de su origen y desnaturalizarlo.


Cambiar el sentido de las palabras es el método que vienen usando con éxito. Y eso es gravísimo: no conocer las ideas reales que contiene cada palabra es olvidarlas. Las cargas subterráneas, las minas, son eso, subterráneas.


Arturo Robsy.


Nota bene: El católico es siempre cristiano,  pero el cristiano a secas no siempre es católico.

SOBRE UN CORREO RECIBIDO.

Correo electrónico que me trae una muy razonada exposición de lo que -por otra parte- hace lustros que llevo diciendo, pero con el aliciente de ser -al menos eso parece- escrita por quien tiene mejor motivo para conocerlo de primera mano. Aquí se lo dejo:
 
LA HISTORIA NO PERDONA MITOS.
 
Soy un barcelonés de 30 años que, como mi generación, creció con el Club Super 3, el Tomàtic, la Bola de Drac, la Arare , Sopa de Cabra, Els Pets, Els Caçafantasmes, "Regreso al Futuro"... Veíamos la predicción del tiempo en la TV3, con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los Países Catalanes.
 
En la escuela nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el emperador franco con la sangre de Wilfredo el Velloso sobre un escudo o tela de color amarillo-dorado: así nació nuestra bandera (la Senyera). Los domingos por la mañana bailábamos sardanas en la plaza de la Iglesia , y daba gozo ver en un mismo círculo a los abuelos y los nietos, cogidos de la mano. En Navidad hacíamos cagar al "Tió", y poníamos un "Caganer" con barretina en el Nacimiento. Así, disfrutábamos de una auténtica Navidad catalana como Dios manda.
 
En la primavera cogíamos las Xirucas (Chirucas, marca de calzado), y nos íbamos a nuestros Pirineos a disfrutar de nuestras montañas y sierras, en nuestra tierra. Celebrábamos la "Diada", con ánimo de no olvidarnos de la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles.
 
Somos un pueblo trabajador, con carácter, distinto del resto. Tenemos la Caixa, el RACC, los Mozos de Escuadra y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué más queremos? Pues queremos, queremos, queremos...
 
Pero la verdad no se puede ocultar siempre. Te vas de Erasmus a Londres, y descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán. Que también hay trabajadores con carácter en otros territorios. Que la Caixa no es tan importante, si se compara con el Comercial Bank of China. Que solamente una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas (tres veces toda Cataluña).
 
Descubres la verdad: que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso sólo era una leyenda, un mito, sin fundamento histórico. Ni Wifredo fue contemporáneo del emperador, ni se usaba la heráldica en ese siglo. Además, hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata).
 
Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español.
 
Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco podía serlo el baile denominado "El Españolito". Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.
 
Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la de
Austria (de tierras germánicas). En todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña. La Diada, otro mito.
 
Descubres que el "Caganer" del belén es una "tradición" que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el "Tió" es otra milonga identitarias y absurda. La Navidad catalana, otro mito.
 
Te das cuenta que (los nacionalistas) nos han tomado el pelo. No nos han educado, sino adoctrinado. Que nos han alimentado, sin darnos cuenta, de una "ideología total" que se encuentra por encima de todo y de todos. Lo abarca todo: permite pisar el derecho de las personas, modelar la Historia a su gusto, y determinar qué está bien o mal.
 
Te das cuenta que (los nacionalistas) nos han adoctrinado a través de mitos, leyendas, mentiras. Que han construido o falseado una realidad, con tal de fundamentar su ideología. Intentaré poco a poco ir comentando esos mitos. Pido ayuda y la colaboración de todos, para tratar de encontrar otras mentiras. Así, (los catalanes) podremos liberarnos de esos mitos, y ser libres de verdad.
 
Está claro que eso de viajar, es para algunos, una estupenda vacuna contra la estupidez y el aldeanismo. Si estás de acuerdo difúndelo para conocimiento de todos.

martes, 21 de febrero de 2012

SOBRE CIFRAS QUE CANTAN.

Sin duda han oído ustedes hablar de la brutal represión policial contra los estudiantes de un Instituto valenciano que protestan por los recortes educativos. Lo han visto en todas las televisiones, y con preferencia en los momentos en que un policía sacude a algún mozalbete huidizo.
También habrán visto -ayer mismo en el telediario de Intereconomía, a las 8,30- cómo un joven arengaba a las cámaras con soflamas sobre el derecho de manifestación y la libertad de circulación. El hecho de que el individuo de marras tuviese edad más que suficiente para doblar la de un estudiante de Instituto, no obsta para que fuera llamado joven y estudiante. Y acaso lo fuera en realidad -estudiante, digo; joven, ni de coña-, y su, en tal caso, evidente cortedad intelectual, que le lleva a seguir en el Instituto con la treintena larga, cuando no cuarentena, justifique el desconocimiento de que el derecho de manifestación debe atenerse a las normas vigentes; esto es, la solicitud de autorización en un plazo mínimo determinado, y el visto bueno de la autoridad gubernativa correspondiente.
Acaso también su cortedad intelectual le haya impedido darse cuenta de que el mismo derecho a la libertad de circulación rige para él y sus compadres de algarada callejera, que para los ciudadanos vulgares -esto es, los que no son jóvenes de 40 años que siguen en el Instituto- que quieran circular por las calles que ellos cortan.
No seré yo quien defienda a la Policía a capa y espada. Después de muchos años sacando la cara por esa Institución, hace otros muchos que llegué a la conclusión de que no valía la pena y de que cada palo aguante su vela. 
He visto a la policía cargar, con saña, contra una manifestación -tan no autorizada como las de los estudiantes de Valencia o los garzonitas de la semana pasada- que protestaba contra el asesinato de unos altos mandos militares. Algún golpe -aunque no sobre mí- cayó lo suficientemente cerca para no admitir duda de la mala leche del que lo daba. 
He visto -esto ya lo he contado, y además mi camarada Eloy lo puede corroborar- cómo los maderos de las UIP recién desenchiquerados, provocaban a algunos manifestantes -debidamente autorizados- que marchaban desde la Plaza de Colón hasta la de San Juan de la Cruz, Castellana arriba. Provocaban con preferencia a los ancianos y a las mujeres. Cuando pasaban cerca los que llevaban a la vista credenciales de la organización, guardaban un discreto silencio. Y los que, aun perteneciendo a la organización, no llevábamos credenciales a la vista porque nuestro cometido era otro, lo pudimos observar repetidamente.
Por lo tanto, lejos de mí la defensa a ultranza de la Policía, y más lejos aún la de los Delegados del Gobierno. De este, del anterior o del que venga. Pero temo que hay cifras que hablan claro a quien sepa leer. Es lo que tienen los números, que son muy tozudos.
Y los números son los que da la prensa -véase 20 Minutos-, y cantan así: de 25 detenidos, sólo 5 eran menores de edad. De 13 heridos leves, 11 eran policías.
Es decir: que de jóvenes estudiantes sólo había un 20% -al menos entre los que más gresca montaban-, y que el 84,6% de los heridos han sido policías. 
Si además tenemos en cuenta que la Policía lleva casco, chaleco, protecciones diversas, y que es mucho más difícil lesionar a alguien así uniformado que al que va a cuerpo gentil, hagan ustedes un cálculo aproximado de la cantidad de violencia empleada por unos y otros.


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