Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

martes, 13 de marzo de 2012

Y ALGUNA COSA MÁS.

Algo más, sobre lo de ayer y anteayer, porque la respuesta de Ocón a lo que dije me da pie para incidir con más profundidad en algunos aspectos. Lo siento, Carlos; pero si me das cuerda soy capaz de estarme horas largando.

* * * * *

Ocón ha dejado un nuevo comentario en su entrada "SOBRE EXPLICACIONES A LO DE AYER.":

¡Buf!

Primero volver a agradecerte tú atención, Rafael.

Segundo. ¡cómo me gustaría que 'no nos dejaran tan solos'!. Mucho más cuando tocas asuntos tan importantes y que tan bien nos vendría llevar al terreno de la neutralidad total, sin un ápice de monsergas ideológicas.

Yo me alargaría demasiado.

Lo bueno es que - como siempre, creo - estamos de acuerdo. Yo no puedo dejar de apuntarme a lo que has escrito, a todo (repasaré con segundas y terceras lecturas, jeje).

Para mí solo hay un gran error SIEMPRE. Que 'yo', que un ciudadano o sociedad que emplean sean los que deban cargar con otros ciudadanos.

Sinceramente me parece una perversión de una primera magnífica intención: salvaguardar derechos, hacer justicia o llámalo como quieras, sobretodo con respecto a la 'parte débil' de cualquier asunto, que en este caso sería (o fue) el empleado frente al empleador.

Se hace insufrible esa parte de llevar un negocio y emplear gente. No tiene sentido añadir artificialmente tantos inconvenientes a la ya difícil labor de mantener algo en pie y probar de 'progresar'.

...jeje, escribiría horas y no me explicaría. Lo dejo.

¡Ah!, demagogia no haces ni pizca. Mi hija tiene contrato de dos horas semanales. Y no te cuento lo que trabaja, ni cómo, ni a cuánto.

Pero las preguntas serían: ¿por 'empresarios' como ése (esa) debemos ir todos de c...?, ¿no puede EL ESTADO hacer justicia 'en paralelo' sin condenar a todo empleador 'por si acaso'?.

Lo dicho, yo necesitaría escribir una enciclopedia. Y si supiera escribir no me bastaría con un comentario.

Gracias por enésima vez. Nos seguimos viendo.

Un abrazo amigo Rafael

* * * * *

No hay nada que agradecer, Carlos. Si acaso, la gratitud debería caer por mi parte, por señalarme aspectos que no he explicado lo suficiente y darme ocasión de seguir con ello.

Este gran error que señalas, el de que "un ciudadano o sociedad que emplean sean los que deban cargar con otros ciudadanos," es la gran adulteración del sistema. Porque en un principio -y durante muchos años de uso- el sistema de la Seguridad Social servía -valga en cierta forma la redundancia- como seguro. Seguro para el trabajador, que no se quedaba sin cobrar al estar enfermo, y que tenía derecho a unas prestaciones por desempleo. Cosas ambas que había pagado por adelantado, con sus cotizaciones.

Y seguro para el empresario, que no tenía que pagar la enfermedad del trabajador, porque para eso pagaba sus cotizaciones a la Seguridad Social también.

No se, antes del advenimiento de los sindicatos actuales, si era muy difícil despedir a un mal trabajador. Si era así -que no creo- fue un error, porque un mal trabajador no es malo sólo para el empresario, sino para todos sus compañeros. Me inclino a pensar, por lo poco que recuerdo, que -en la época en que el sistema funcionaba- las causas de despido eran las suficientes y suficientemente claras para impedir que los vagos viviesen del cuento.

Sobre los contratos de horas, como el de tu hija, son invento de los diferentes Gobiernos con la sencilla intención de, ya que no son capaces de generar riqueza, repartir la miseria. Pero no me refería a un contrato de dos horas semanales; lo que he visto, es un contrato en el que se da de alta al trabajador el día tal del mes tal del año cual, se le cotiza una hora, y se le da de baja el mismo día, del mismo mes y del mismo año. Seguro que el contratante tardó más en el papeleo.

No si si alguien me podrá indicar otra cosa, pero no alcanzo a ver qué necesidad puede tener una empresa, por pequeña que sea, para tener que contratar a alguien para una hora. Parece de cachondeo. No digo ya que el empresario contrate por esa hora -sus necesidades tendría- sino que la legislación laboral lo permita y, tal vez, lo considere un gran logro porque así se reducen las horas extra. Pérdida para el trabajador de plantilla, escarnio para el contratado, y burocracia para el empleador.

Estas cosas son las que hacen de la legislación laboral un esperpento, y las que un Estado justo y social no debería permitir. Menos aún, claro, fomentar para maquillaje de estadísticas.

Ello, parejo con una normativa clara y taxativa con respecto a los contratos de trabajo y a los despidos.

Puede parecer que defiendo al trabajador y acuso al empresario, pero no es eso. Desde mi punto de vista, como ya decía ayer, la empresa es un conjunto indisoluble de empresario, trabajadores y medios de producción, en la que todos cooperan para beneficio mutuo. Es justo que el empresario tenga un beneficio, y que el trabajador también lo tenga. Lo que no se puede admitir, es que cuando las cosas vienen mal, el trabajador no se avenga a razones y hunda la empresa con exigencias desorbitadas. Por ejemplo, ¿cuantas empresas tendrán queechar el cierre a causa de la anunciada huelga general? ¿Cuantos pequeños talleres, comercios, oficinas, ecibirán ese día la última puñalada que pueden soportar?

Un poco a este propósito, y en un segundo comentario, dice Ocón:

***

Algo más: NO se están evitando, precisamente, todos estos abusos como el de mi hija. Los malagente empleadores siguen existiendo, nunca han faltado. No digamos lo que se les permite a los grandes grandes, que hasta les privilegian desde todos los puntos de vista, no solo el laboral.

Solo hemos conseguido que los malagente empleados puedan hacer lo que les dé la gana y hasta denunciar al empleador en falso, si quieren y sin problemas.

***

Y añade Daniel:

Así es ,Ocón. La única ideología que funciona en España, es el hijoputismo.

Triunfan los empleados maulas y los empleadores especuladores. Y la misma mentalidad rige a unos y otros: sacar cuanta más pasta, mejor, y si es al menor esfuerzo o coste, pues mejor, todavía.

Saludos.

***

Ahí está el problema, y lo cité el primer día: los pequeños y medianos empresarios, que son los productores de la inmensa mayoría de la riqueza nacional, son igualmente víctimas de la explotación de los grandes capitalistas, muchas veces multinacionales. Esto no puede ser una guerra decimonónica de obrero contra patrón, porque si un obrero se cruza a diario con el patrón, es que el patrón no es un capitalista, sino un trabajador que cumple en distinto puesto.

¿Solución a todo esto, hoy por hoy? Con este sistema no la veo, porque falta lo principal: la buena fe y la voluntad de entendimiento. ¿No hay solución? Para mi, sí: el Nacionalsindicalismo.



9 comentarios:

Ocón dijo...

Que yo te he dado cuerda ¿eh Rafael?, pues tú me das tanta que espero no acabar ahorcado en un despiste, juajua

Verás cuando encuentre un buen rato para sentarme tranquilamente delante del ordenador...

Hasta me estaba leyendo la parte del curro en el enlace del Nacionalsindicalismo.

Me parece que tendré que hacer una entrada y que saldrá un peñazo de larga, JUAJUA, que no se la zampará 'naide'... o solo tú y yo quedaremos arreglando el mundo JUASJUAS.

Un abrazo, amigo

Rafael C. Estremera dijo...

Vaya, Carlos: tu me das un cabo, y yo me tomo la madeja ;)

Estaré encantado de leer lo que escribas sobre esto y -ya lo sabes- sobre cualquier otra cosa. Creo que coincidimos en muchas cosas básicas; y en lo que no cincidamos, ya debatiremos con buena voluntad

Un abrazo.

daniel dijo...

Los sindicatos están para hacer el caldo gordo a la banca y las multinacionales. Son parte del Sistema y de él viven. A mayor presión sindical, más endeudamiento de las empresas, sobre todo de las pequeñas, y más quebraderos de cabeza para el empresario, desaliento y desánimo a la hora de emprender o crecer.

Yo suelo partir de la base, de que las relaciones laborales son ante todo y sobre todo, relaciones humanas, se supone que entre personas aunque últimamente, individuos.
Para que las relaciones humanas sean posibles, todos sabemos cuales son los principios que deben regirlas, pero al introducir la lucha de clases en dicha relación, todo principio o fundamento queda anulado. No hay entendimiento, sino mala educación.
Una vez se establece la lucha de clases, ambas partes enfrentadas necesitan de intermediarios aun no habiendo deseado dicho enfrentamiento, pero el sistema nos coloca en bandos diferentes. Y esos intermediarios son las mafias sindicales, los jueces de lo laboral y toda la cofradía de comunistas que domina estos ámbitos.
Con lo que dichos intermediarios necesitan la conflictividad constante, para hacerse necesarios y seguir justificando su existencia y su papel de bomberos pirómanos.

Saludos.

Ocón dijo...

Con tu permiso, añadiré tu comentario a lo que edité ayer, para complementarlo

http://decarlosfernndez.blogspot.com/2012/03/ladrillo-de-dialogos-sobre-el-trabajo.html

Saludos

Apañó dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Apañó dijo...

Había escrito sobre mi caso personal, pero me lo pensé mejor, ya que en estas Españas hay que callar como las putas para poder sobrevivir.
Perdona el vacío que ha quedado en el hilo de comentarios.

Saludos.

Ocón dijo...

Apañó, ¿qué te ha pasado?, jejeje
Has hecho bien, 'las paredes oyen', hay mucho malnacido y algunos creo que están muy nerviosos.

Saludos

daniel dijo...

He contestado en tu blog agradeciendo tu atención, pero no se ha publicado, no obstante te reitero desde este blog que nos brinda Rafael, las susodichas gracias.

Saludos.

Ocón dijo...

Duendes de internet :-I
Gracias a ti
Saludos

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