Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

jueves, 9 de diciembre de 2010

JUAN IGNACIO, ¡PRESENTE!.

Procedente de La Ballena Alegre, me permito unirme, en la convocatoria y la emoción, al recuerdo de nuestro camarada Juan Ignacio, asesinado a la puerta de su casa por "elementos desconocidos" y nunca hallados hasta hoy.
Aquí les dejo las palabras y la memoria del más evidente asesinato político que guarda la trastienda -sucia- de este sistema:


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Por JOSÉ PEDRO CRUZ SANZ (BUNKER)


Hace 30 años, militaba en Fuerza Joven, aún no había cumplido mi mayoría de edad, y mantenía en ese partido una militancia activa, sincera, dispuesta y sin ambages.
Era una militancia noble, de juventud, de horas restadas a los estudios, una militancia de primeras novias, y también de primeros combates. Era una militancia de pólvora y sabor a sangre en la boca; también de sabor a hieles, cuando veíamos que no teníamos el paraguas protector del estado y de la policía, (a pesar de que nosotros éramos gente de orden), que no teníamos el paraguas protector de la iglesia, (a pesar de que nosotros éramos religiosos) y que no teníamos el paraguas protector de nuestros padres, porque muchos de ellos se habían dejado ya empezar a engatusar por las mieles del sistema, desde la izquierda socializante, hasta en la mayor parte de los casos por la derecha nauseabunda.
Y no contentos con eso, nuestra militancia recibió un golpe tremendo. Mientras que por una parte teníamos un cisma interno entre la juventud y la senectud, entre el sentir revolucionario y el miedo o prudencia que dan las canas, entre la sangre caliente de los chavales y chavalas de Fuerza Joven, contra los mas “ puretas” del partido (sobre todo ellas, ) en lo que nosotros llamábamos “el imperio de la braga”; y que pretendían con una matriarcal forma de ver la vida, que los jóvenes fuésemos la mano de obra barata de Fuerza Nueva, los maniquíes que portasen las nuevas camisas azules y boinas rojas de nuestra uniformidad, y los obedientes chavales que guardasen respeto y obediencia absoluta a nuestros mayores, no porque se lo hubiesen ganado, sino sólo por el hecho de serlo. El golpe que recibimos, consistió como digo en que además de ese cisma interior, surgió una escisión en nuestra sección juvenil; una de las miles de escisiones que la sucederían, y en mi caso, una de las más dolorosas.
A Juan Ignacio le veíamos habitualmente, aunque le veíamos poco, porque se solía encerrar en aquel despacho donde se cocían las grandes cosas de Fuerza Joven, despacho por el que antes o después también vimos pasar a los Eduardo Olivares, Carlitos Agulló, o Jose María Carrera. Pues bien Juan Ignacio era un líder nato, imagen que además se veía acrecentada por la aureola de misterio que suponía para los más jóvenes el hecho de que dirigiese la sección C (la 1ª línea de Fuerza Nueva), y que estuviese tras de la puerta de su despacho permanentemente reunido. (Yo recordaba aquella canción…¿Qué habrá detrás de esa puerta verde?)
Era sin embargo, Juan Ignacio un individuo de sonrisa franca, agradable cuando nos encontrábamos con él, imponía admiración y respeto, tanto por él mismo como por su uniformidad; un poco bravucón, bueno eso era lo normal, en mayor o menor medida todos lo éramos.
Y de repente un día cuando llegamos a la sede, Juan Ignacio ya no estaba allí, se había marchado con su guardia pretoriana, se había llevado armas y pertrechos, y a lo mejor de nuestra militancia.
Yo me sentí absolutamente decepcionado con ellos, comprendiendo sus razones, y cabreado más que nunca con el “imperio de la braga” al que hacía responsable de los hechos. Pero decidí quedarme en Fuerza Joven, primero porque no había sido informado de que se iban (ja, ahora me imagino que la sección C, hubiera tenido acaso que consultar a aquel imberbe muchacho sobre su marcha); segundo porque entendía que las cosas habían de cambiarse desde dentro, y marcharse no dejaba de ser crear una escisión y dividir fuerzas, cuando la idea de todos era esperar que llegase el ansiado momento de unidad con Falange de las Jons, en vez de que otro partido patriota entrase en Liza.
Era la escisión de nuestros hermanos, con los que ideológicamente no nos separaba nada, con los que habíamos combatido en las calles, contra la izquierda radical, y contra la derecha, eran los que nos habían enseñado todo, los que hablaban de disciplina y obediencia al jefe y a la cadena de mando, y sin embargo saltándose sus propias enseñanzas, se iban.
Ahora con el tiempo, puedo comprender sus razones como las de otras escisiones, pero en el fondo de mi corazón, cada vez que hay una separación dentro de una organización, me duele, me duele mucho; quizás por eso desde entonces lucho por la unidad, unidad de las fuerzas patriotas, unidad para vencer, unidad de acción. Respeto y unidad.
Sin embargo aunque por fuera manteníamos todos (escindidos y no escindidos) una imagen, lo cierto es que seguíamos teniendo relación. Podíamos estar en agresiones con resultado de heridos entre nosotros, y al mismo tiempo darnos el “queo” de que la policía había entrado en nuestras respectivas sedes y se había llevado material contundente de defensa y ataque que teníamos en ellas. Y lo que tardaban ellos en avisarnos, tardábamos nosotros en montar un armario de pared a pared tapando un cuarto donde teníamos escudos, bates, cascos o porras que así quedaban escondidos a los ojos de la policía.
Era una situación Beligerante entre Frente de la Juventud (que así se llamaron los que se marcharon) y Fuerza Joven, pero nuestra beligerancia era de guante blanco, o al menos yo así la viví. Con respeto, con cariño, y sin embargo con dureza.
Varios de los miembros del Frente de la Juventud fueron detenidos, por su militancia, y por acciones encaminadas a financiar su estructura. Y tras un periodo de muchos avatares, de repente un día nos dicen que se han cargado a Juan Ignacio.
Su muerte nos produjo a todos una infinita tristeza (por una parte dudábamos de si habría sido algún ajuste de cuentas debido a los enemigos que se había granjeado al liderar la línea más dura del mundillo ultra), pero enseguida nos dimos cuenta de que siendo como era una mosca cojonera para el sistema, se había producido un crimen de estado, en el que como algunos policías decían “muerto el perro, se acabó la rabia”.
Extremamos las medidas de precaución personal, por si su muerte no fuera la última, mirábamos en todas direcciones al entrar a casa, pero no, ninguno teníamos la entidad, ni la importancia para el sistema que Juan Ignacio, el que sobraba era él, y por eso le dieron permítase la expresión; “matarile”.
Jamás pude pensar que aquel hito supusiese el mayor acto de unión efectiva, de todo el colectivo, gente de toda condición personal y política, con sus uniformes puestos rindieron homenaje, al camarada, al amigo, al maestro o al… (con cariño) enemigo escindido.
Aquella fría mañana esperábamos en la calle Claudio Coello la salida del Féretro, de la que había sido su capilla ardiente toda la noche. Cuando salió un bosque de Brazos en Alto le arroparon. Lágrimas, emoción, la piel con carne de gallina. Algunos recordábamos el “Eugenio” de García Serrano: Juan Ignacio había elegido su muerte. Después la marcha con el Ataúd a hombros, la policía queriendo impedirnos ese póstumo homenaje, los momentos de tensión… y la policía reagrupándose, la policía formando, la policía cargando, y todo eso mientras nosotros llevábamos en nuestros hombros los restos mortales de nuestro camarada, inerte, camino de su última morada.
Jamás en 30 años de militancia política vi cargar a la policía con tanta saña, jamás vi tanta mala leche, tanto odio en sus caras, botes de humo disparando a dar, pelotas de goma. Estaban rematando lo que sus compañeros habían empezado en el portal de la casa de Juan Ignacio unas horas antes.
Tenían órdenes de Rosón (su jefe), del que sólo espero que sus huesos no encuentren nunca el descanso eterno por su cobarde actitud; tenían orden de que no continuásemos, estábamos llegando ya a la zona de Pirámides, no suponíamos ningún problema de tráfico, ni de orden público, pero cargaron como bestias, y nosotros en la medida de lo posible, combatíamos con rabia, pero sin medios, recuerdo haber visto a un camarada meterle un bolazo de goma a un policía entre la visera del casco, lanzando la bola con la mano.
Recuerdo que me tiraron al suelo y me esposaron, con la otra mano me aferré a un anciano al que le habían separado todo el cuero cabelludo de la cabeza del impacto de un bote de humo, les pedí que me dejaran para llevarlo a una farmacia a curar, y en la misma boca del metro de Acacias me soltaron y me llevé al hombre a una farmacia que allí sigue estando, y abandonándolo allí en manos de los farmacéuticos me marche nuevamente a la calle; la comitiva estaba disuelta, intenté llegar a toda velocidad al cementerio, pero cuando llegue a Juan Ignacio ya le habían dado tierra.
Habían conseguido que no pudiéramos rendirle el homenaje deseado a nuestro amigo, también habían conseguido que por unas horas todos fuéramos uno, como deseaba nuestro jefe Blas Piñar, y también que todos fuéramos revolucionarios como deseaba nuestro jefe Juan Ignacio.
Treinta años después su recuerdo sigue vivo, treinta años después su muerte no puede quedar olvidada. Treinta años después no ha habido detenidos, y los perros y los esbirros del sistema se tapan.
Treinta años después seguimos diciendo Juan Ignacio ¡¡¡ PRESENTE !!! y hoy como aquel día os convocamos a su homenaje.

Viernes 10 de Diciembre, 8 y media de la tarde, Iglesia de San Miguel y San Benito C/ Alcalá 83. (Madrid)
Y después de la misa hay una concentración en la C/ Claudio Coello, 41 a las 22,00h.

¡¡¡ PATRIA JUSTICIA REVOLUCIÓN !!!

SOBRE EL ENCANTADOR RUBALCABA.

Porque según Wikileaks, esa página web dedicada a los trapos sucios, Estados Unidos considera a Rubalcaba “inteligente, capaz y encantador”. Lo cuenta Minuto Digital, que se hace eco de El País.
Nada extraño, si tenemos en cuenta que Estados Unidos consideraron en su momento como un mero reformador agrario a Mao; vieron bien -y quien sabe si no ayudaron- a Fidel Castro; abandonaron al Sha de Persia frente a Jomeini; ayudaron a la Mafia frente a Mussolini; dieron a Sadam Hussein la impresión de que no pasaría nada si invadía Kuwait; entregaron a la URSS media Europa en la GMII, y tantas otras cosas que se me olvidan en este momento, pero que demuestran la gran visión de futuro y el impresionante conocimiento de la política internacional y de los gobernantes del ancho mundo que los Estados Unidos tienen desde siempre.
Que Santa Lucía les conserve el oído, porque la vista ya no tiene arreglo.

SOBRE COMO SE ESCRIBE LA HISTORIA.

En cosa de un par de semanas, he recibido por dos sitios absolutamente diferentes un correo electrónico con imágenes, se supone que demostrativas, del horrible machismo imperante en la época de Franco, y de la esclavitud la mujer en tales momentos.
Las adjunto para que se hagan una idea. Como siempre que incluyo imágenes que debo reducir para que quepan en el diseño de la página -reminiscencia de mi época de publicaciones en papel-, pueden pulsar sobre ellas para verlas a tamaño original.


Prueba irrefutable de que en los años cincuenta del pasado siglo la mujer estaba sometida al hombre, de que Franco esclavizaba a las féminas, de que el fascismo las consideraba meros objetos, ¿verdad?. Prueba igualmente irrefutable de lo atrasadísima que estaba España, en contra de la modernidad del resto del mundo ¿no es eso?
Vale; pués ahora tengan la bondad de echar un vistazo a la siguiente imagen. Imagen que demuestra -a poco que se entiendan cuatro palabras en inglés- cómo ese aberrante trato del franquismo a la mujer, no era sino mera copia de lo que estaba en boga en la gran democracia yanqui, orígen de buena parte de los plagios hispanos, y así nos va. Pulsen sobre la imagen si quieren verla a tamaño real.


El problema es que en España siempre hay -fundamentalmente entre las clases altas, los afrancesados de cada época, y las medias con ínfulas- los suficientes snob para recibir con los brazos abiertos todo lo que venga del extranjero, sea lo que sea. Y bien está recibir con alborozo la máquina de vapor, o el aeroplano, o el teléfono; pero hay cosas que son pura chabacanería y se elogian como el no va más, lo que nos sitúa como el estercolero de la mediocridad.
Cualquier editor avispado -no veo pie de imprenta indicativo, pero en la útima página se lee un "extra" que indica claramente una publicación periódica- pensaría que tenía clientela para aquellos consejos a la buena esposa que venían de USA, tan progresista. Y ahora, cualquier necio -etimológicamente hablando, no se me sulfuren los bienhablados- lo descubre en un desván, y lo saca como prueba de lo retrógrado que era el franquismo, cuando lo cierto es que las cosas eran así en todas partes.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

RESPUESTA SENCILLA (por Eloy R. Mirayo).

Estalló el bombazo: el conflicto a tres bandas entre AENA, el sindicato de controladores aéreos y el gobierno del señor Rubalcaba. Perdón, quería decir el señor Rodríguez. Conflicto que pagaremos todos los españoles, a largo plazo, y que desde el primer momento están pagando en metálico y con sufrimiento las personas que, por turismo o por necesidad tenían que usar como medio de transporte el avión, las aerolíneas y los hoteles y restaurantes.
Ahora, con la tranquilidad de los acontecimientos sobre la mesa y los viajeros en los lugares que pretendían ir, es el momento de pasar la vista sobre la actuación de los actores, y sacar, cada cual, sus conclusiones.
Es fácil llegar a comprender que el asunto no ha dejado a nadie indiferente. Las opiniones se dividen, en lo que concierne a la opinión pública en, al menos, tres muy diferenciadas. Unos, entre los que se encuentran la mayoría de los afectados de diferentes formas, en contra de los controladores. Otros piensan que los culpables, a partes iguales, son los controladores y AENA, que a fin de cuentas, es la entidad para quien trabajan. Y otras muchas opiniones, quizá las más perspicaces, derivan hacia la persona del ¿ministro? de Fomento. Y se quedan cortos.
Valla si se quedan cortos. Como he dicho unos pocos renglones por encima, hay varias opiniones pero yo… me quedo con la mía, que seguidamente paso a explicar.
Para mí solamente hay un culpable y un tonto útil. El culpable es todo el conglomerado que conforman la cúpula semisecreta del partido socialista encabezado, no por el presidente Rodríguez, si no por el “mago” Rubalcaba. Como en la barraquilla del titiritero, nosotros vemos los muñecos, pero no vemos quien los mueve. Rodríguez, Blanco, Pajín, Aido, Salgado, de la Vega, Magdalena Álvarez etc. etc. etc. ¿Quién les puso el traje que les quedó tan grande? Tremendo arcano.
De ese aquelarre salió el decreto, que encendió la espoleta. ¿Por qué? ¿Para qué? Ya sé que esas preguntas, a quien se tome la molestia de leer este artículo, le van a salir por la boca casi sin querer. La respuesta es sencilla como la vida misma. Para enmascarar las consecuencias de las últimas decisiones, entre las que se encuentra el subsidio de los cuatrocientos veintiséis euros, tomadas por el Gobierno. ¿Parece exagerado por mi parte? Vale; pero déjenme que les recuerde como se ganaron unas elecciones el año dos mil cuatro. Para ello el partido socialista solamente usó dos ingredientes: la Mentira y el Engaño. Mienten tanto en todo y engañan tanto a todos que estas dos palabras, en los nuevos cambios que ha realizado la Real Academia de la Lengua, las han reducido a una sola: PSOE.
Querido Rafael: cuando leo tú “Mi libre opinión”, mi brazo, sin apenas darme cuenta, se va alzando en dirección a las estrellas, y de lo más profundo de mis entrañas brota un vibrante ¡¡¡ARIBA ESPAÑA!!! ¿Eso es malo?
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Eloy R. Mirayo

SOBRE LA PATRONA.

La Inmaculada Concepción es, como todo el mundo sabe -todo el mundo que esté en el mundo, ya se entiende- la Patrona de la Infantería española.
España es el país de la Infantería. Ello, sin desmerecer a las demás Armas, que también en su mayoría nacieron en nuestra tierra. La Marina -la de guerra, no la de pirateo- se la inventó Fernando III el Santo cuando se quiso pasear por Sevilla. Su hijo, Alfonso X el Sabio, probó por aquellos mismos años la artillería en Niebla, primera vez que se hacía en el Occidente. El gran don Gonzalo se inventó los zapadores en las campañas de Italia, y el glorioso bastardo Juan llevó a la gloria a la primera Infantería de Marina del mundo. Incluso aquellos heróicos locos -Ureta, Kindelán...- le encontraron utilidad al cacharro de los hermanos Wright en el salvaje Marruecos.
Pero España es, sobre todo, país de Infantería, y no sólo por los Tercios que señorearon 250 años en el mundo. Las últimas infanterías legendarias -La Legión y la División Azul- han sido españolas.
Quisiera hacer mas extensa loa de la Infantería y de su Patrona, pero creo que el lector me agradecerá más que le suministre una de las páginas más excelsas de un premio Nobel: Camilo José Cela.
Tuve ocasión de publicarla en el Número 7 de EJE -diciembre 1989, pag 15-, y aquí la dejo para que la disfruten -pulsen sobre la imagen para leerla bien-, en compañía del Himno de la Infantería. Y quien desee saber la completa historia de cómo se salvó el Tercio de Bobadilla en el Flandes hereje, tras hallar un soldado una imagen de la Inmaculada, en este enlace la tiene.

martes, 7 de diciembre de 2010

SOBRE EL PAIS QUE NO PINTA MUCHO.

Que eso es lo que opina el señor Guardiola, según ha recogido la prensa, y en este enlace de 20 Minutos pueden incluso ver el vídeo.
No es la primera vez que el señor Guardiola muestra su filiación separatista y -como es consustancial con el aldeanismo paleto de los nacionalistas- su victimismo. Ya hace cosa de un año, dijo -véase Minuto Digital- que respondía a los periodistas ucranianos en catalán porque “es nuestra lengua. Somos un país con lengua propia y cuando salimos, los que la utilizamos, la hablamos”.
Como mi nunca desmentido madridismo podría hacer que mis comentarios sobre don Josep fueran interpretados como poco objetivos, procederé a copiar un correo recibido hace unos días. Y procedente de Cataluña, que conste.
Ahí se retrata y define a los aldeanoseparatistas como el señor Guardiola.

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¿Qué es un catalibán?

Según la Necional Geographic, un catalibán es un homínido bípedo originario de Cataluña, o acomplejado por no haber nacido allí, con escasa masa neuronal y aspecto no muy agraciado -a juzgar por el de sus jefes de manada-. Camina habitualmente erguido (es erectus), excepto cuando se agacha a coger una subvención. Gusta de incurrir en la repetición compulsiva de consignas absurdas y delirantes falsedades, inculcadas por los mismos líderes a quienes aupó hasta la opulencia. Cada espécimen sigue siempre el mismo patrón de actuación social:
1º Recita una letanía de mentiras y sandeces.
2º Cuando alguien con una mínima inteligencia y escolarización elemental se las rebate, el catalibán se queda sin argumentos y contraataca gritándole: «Feixista!» ('¡Fascista!').
3º Si su injuriado interlocutor responde con otro insulto, el catalibán recurre al victimismo cínico y le espeta con dolido mohín: «Maleducat» ('Maleducado').

El catalibán, en época de apareamiento y fuera de ella, adolece de comportamientos contradictorios:
- Se queja de un presunto imperialismo de España, pero ha confeccionado un collage anexionista con mapas de otras regiones al que pomposamente denomina «Països Catalans» ('Países Catalanes').
- Pese a incluir a los valencianos en su fantasmagórico mini imperio, les niega el agua del Ebro y prefiere tirarla al mar antes que canalizarla para paliar su sed.
- Condena el supuesto "nacionalismo español". En cambio, considera que el nacionalismo catalán, el suyo, ése sí que es bueno y legítimo.
- Desprecia a los habitantes del resto de España, pero no le hace ascos a su dinero cuando compran la mayor parte de cuanto produce Cataluña.
- Boicotea productos no etiquetados en catalán, pero se indigna y lloriquea por el boicot a su cava.
- Detesta España, pero ni se le ocurre proponer que el Barça abandone la Liga y juegue sólo contra el Mollerussa, el Gramanet, el Gavà, el Atlètic Roda de Barà y equipos netamente catalanes.
- Echa a la Guardia Civil, para luego suplicarle que vuelva a combatir a los delincuentes que asaltan sus chalés.
El catalibán presume de demócrata y pacífico; y al que no le crea, lo muele a palos o amenaza de muerte, sobretodo cuando va en manada. Incluso hallándose en su hábitat, vive en permanente tensión por ilusorias conspiraciones maléficas que cree se ciernen sobre él y teme encaminadas a la eliminación de su especie. Posee una naturaleza cobardona y poco gallarda, que le lleva en sus rituales a taparse el rostro con caretas y pañuelos para evitar ser identificado.
Ocasionalmente, puede establecer corrientes migratorias hacia el sur de Francia para pactar con la ETA, o esconderse cuando la situación se le pone políticamente fea en su medio ambiente.
Numerosos vestigios indican que su número mágico es el 3: tripartito, TV3, Canal 33, corrupción del 3%... Ha evolucionado hacia costumbres funerarias asaz curiosas, como la de homenajear anualmente con honores de héroe a un antepasado (Rafael Casanova) que se hizo el muerto en una guerra y huyó, tras haber incendiado los archivos que lo involucraban y falsificado el acta de defunción de un cadáver.
El macho dominante parece presentar cierto grado de deficiencias anatómicas estructurales, pues se auxilia de costosísimos reposapiés cuando se desplaza en coche oficial.
Desde que sus ancestros cavernarios lo descubrieran hace 790.000 años, los catalibanes muestran una atávica fascinación por el fuego, el cual utilizan profusamente para:
- Quemar fotos del Rey y de la Reina.
- Quemar banderas de España.
- Quemar banderas de Francia.
- Incendiar contenedores de basura.
- Quemar ejemplares de la Constitución (se desconoce si danzan alrededor).
- Achicharrar con gasolina a los seguidores de la selección española de fútbol en tierras tarrasenses.
- Acudir con antorchas en procesión nocturna a la tumba del golpista Lluís Companys.
Pese a su indudable interés zoológico, no constituyen actualmente los catalibanes una especie protegida, pues abundan en platós de telebasura y se multiplican fuera de ellos con extraordinaria rapidez en proporción inversa a la calidad de la enseñanza impartida por la Generalidad. Son muy territoriales, es decir, desarrollan hostilidad hacia otros seres, salvo si éstos se mimetizan y emiten sus mismos sonidos guturales.
Ahí va una pequeña muestra:

lunes, 6 de diciembre de 2010

DÍA DE LA CONSTITUCIÓN



domingo, 5 de diciembre de 2010

SOBRE UNAS PRECISIONES A UN COMENTARISTA.

Como es habitual, transcribo el comentario realizado a mi entrada de ayer:

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Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "SOBRE LA ALARMA DEL ESTADO.":

Hola Rafael C., este artículo tuyo es bueno y útil, y me gusta lo de tu "almacén", pero para empezar, pones la música muy alta, se lleva uno un susto al entrar en tu blog, luego y es lo que mas me preocupa, intentas denigrar a los que no comulgan con tus ideas políticas, que en este articulo dejas bien claras, y lo que haces perjudica tu credibilidad. Entonces permíteme una recomendación: un tío que escribe tan bien no debe ser tan grosero, y si mencionas la Constitución en tu cabecera, pon también el escudo constitucional español. Por lo demás casi estoy de acuerdo contigo.
PD. lo de Anónimo lo pongo porque no se como funciona lo demás. Un saludo.
El Zorro.

***
Lo primero, agradecer la buena opinión que le merecen mis palabras al comentarista. Despues, las explicaciones avisadas en el título.
El tema del volumen de la música no es una elección mía. En la barra donde -al comienzo de la página- se observa el nombre de la canción o himno, su duración, etc, hay un botón deslizante -abajo, derecha- que permite seleccionar el volumen sonoro al visitante. O, si se prefiere -abajo, izquierda- detener la reproducción.
En cuanto a que dejo mis ideas políticas bien claras, es evidente; especialmente, si se lee la página titulada ¿Qué es esto?, inmediatamente bajo la cabecera. Soy Nacionalsindicalista, cosa que desde 1977, año en que conocí el pensamiento de José Antonio, no he ocultado jamás.
Lamento no coincidir en la idea de que intento denigrar a quien no piense como yo. Quien no piense como yo y ofrezca razones, será rebatido en lo que mi capacidad permita, pero siempre en el tono correcto que emplean dos personas cultas para debatir. Buena prueba de ello, si es menester, está en el intercambio de pareceres mantenido días atrás entre un comentarista que firmaba José y este que suscribe, a propósito de la ley de muerte digna, o cosa así, que propone el Gobierno. O como en este mismo caso presente, en que habiendo recibido una crítica -absolutamente lícita, por otra parte- de manera correcta y educada, intentaré responder en igual tesitura.
No denigro a nadie; simplemente, defino. De llamar a los socialistas sociatas, a los de CCOO cocos, a los de UGT ugeteros, sobre no ser insulto, me siento sobradamente justificado por el uso indiscriminado que hacen -y ellos sí tienen ánimo de faltar- del término facha. Llamar rojillo a El Plural tampoco creo que sea insulto, máxime cuando lo de llamarse rojo ha sido puesto de moda por el señor Bermejo -aquél ex ministro que cazaba con Garzón sin licencia- y el propio señor Presidente Rodríguez, que como tales se han definido ufana y prolijamente. Además, la RAE nos dice que rojillo es quien tiene tendencias políticas más bien izquierdistas. Y si El Plural, y Público, y El País no son rojillos, que venga Stalin y lo vea.
Ocurre que a veces las palabras, por uso y abuso, toman en el inconsciente colectivo un sentido distinto -aunque posiblemente más perfilado- del que el diccionario les reconoce. Entiendo que hay palabras que son consideradas insultos, o que han quedado reducidas a un sentido zafio; pero ¿vamos a renunciar a la riqueza de nuestro idioma por ello? Desde luego, no estoy dispuesto a hacerlo.
Por tanto, no dejaré de llamar imbéciles -esto es, alelados, escasos de razón- a los que si la militarización la hace Franco la considerarían una medida dictatorial, y en cambio la aplauden si la hace el PSOE; ni dejaré de pensar que quienes para denostar una acción no tienen en cuenta su oportunidad o legalidad, sino su procedencia, son inocentes, cándidos, tontos o lelos, que es lo que significa gilipollas, término descendiente de gilí.
¿Es que los ciudadanitos que cuando les fastidian las huelgas de controladores aéreos o pilotos maldicen todo lo maldecible, pero cuando quien les joroba el trabajo, o la visita médica, o el exámen, son los conductores de autobús, metro, tren, huelguistas cortacarreteras, se muestran dóciles y solidarios, no están reducidos a domesticidad, que es una característica de los animales bovinos?
¿Es que no son engreídos sin fundamento para ello -que es lo que idiota, en segunda acepción, significa- los que se consideran por encima del bien y del mal para sentar cátedra sobre quien puede hacer o no hacer huelga, quien puede o no defender sus derechos laborales y su vida profesional?
¿Es denigrar a los sindicatos que metieron cuchara en el lío del metro de Madrid hace unos meses -esto es, CCOO y UGT además del profesional- llamarles rojipaniaguados? Véanse estas noticias y díganme si no es razonable, y si no me quedo corto:
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El Gobierno subvenciona otra vez con más de un millón de euros a los sindicatos

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Queda una palabra que acaso sea el paradigma de esa grosería que el amigo El Zorro me achaca: la derivada del suave godere que los veteranos de Italia castellanizaron. Pero joder no es mas que -en segunda acepción, que es la que lógicamente concuerda con el texto- molestar, fastidiar.
La mención de mi cabecera a la Constitución vale en cuanto significa que digo lo que digo porque tengo derecho a decirlo, y la libertad de expresión también reza conmigo, no es sólo para rojos. Mi aprecio a la Constitución es conocido, pero por si acaso lo explicaré. Pienso que las leyes están para cumplirlas. Todas: desde la Constitución, hasta el último reglamento. Cuando una Ley no sirve, no se puede dejar de cumplir a voluntad, ni retorcer en busca de otra lectura más agradable; lo que hay que hacer es modificarla, de acuerdo con los procedimientos establecidos para ello.
Por tanto, mi aprecio y respeto a la Constitución llegan hasta el acatamiento hoy por hoy, y sólo hasta el momento en que sea posible modificarla por sus pasos establecidos en ella misma. Decir esto es plenamente legal; decir otra cosa no lo sería.
En cuanto al Escudo que el amigo El Zorro me aconseja cambiar por el que llama constitucional, no tengo mas que insertar la imagen de la primera página de la edición príncipe firmada por el rey, para demostrar que el Escudo de España que figura en mi cabecera es perfectamente compatible con la Constitución.
Otra cosa es que, por Ley posterior a la Constitución, se le recortaran definitivamente a España las alas de la ilusión colectiva y de la esperanza en el futuro.

sábado, 4 de diciembre de 2010

SOBRE LA ALARMA DEL ESTADO.

Cuenta Gonzalo Fernández de la Mora en sus memorias -Río arriba- que, allá por los primeros años setenta -si la memoria no me falla- había sospechas de que los empleados, no se si de Metro o de los ferrocarriles, podrían ponerse en huelga -evidentemente ilegal- para los primeros días del verano. Estaba preparado el Decreto de militarización, por si hacía falta.
El Caudillo se iba a sus vacaciones y el Ministro Fernández de la Mora quiso saber si, en caso de necesidad, le podría llamar. Preguntó Franco para qué, y respondió el Ministro que por si finalmente se producía la huelga. Para eso -dijo Franco- tiene usted el Decreto, aplíquelo.
Aquello, obviamente, era una postura que los sociatas, comunistas, cocos, ugeteros, imbéciles con master o a granel, hubieran calificado de dictatorial. Que yo sepa -y que la prensa digital diga- ningún comunista, socialista, coco, ugetero o gilipollas sin graduación, ha dicho palabra sobre la militarización del espacio aéreo español, de lo que da noticia El Plural, tan rojillo, con evidente satisfacción.
Y vayamos por partes, que no nos liemos. No es que a mi me parezca mal que se militarice el espacio aéreo, que se aplique el Estado de Alarma, o que se ponga firmes a quien lo haya menester. Pero eso, señores, es lo que los clasistas sindicales llaman romper una huelga ¿O no?
¿Qué hubieran dicho cocos y ugetos si el Gobierno autónomo de Madrid -el de doña Esperanza Aguirre- pide a Rodríguez que aplique el Estado de Alarma cuando la huelga del Metro madrileño? De facha hacia arriba no la libra nadie, pese a que hubiera estado en su derecho, de acuerdo con la Ley Orgánica que regula estos casos, y que si no quieren entrar en el BOE pueden ver en mi almacén.
Entiendo que eso de que a uno le joroben el puente, las vacaciones, los negocios, incluso las consultas médicas, fastidia mucho. Pero ¿dónde están ahora los ciudadanitos con espíritu bovino que, en las huelgas de otros transportes, berrean que hay que solidarizarse con los trabajadores, que ellos defienden sus derechos y que hoy por ti y mañana por mi? ¿Dónde andan los solidarios, los concienciados, los idiotas?
Pues están aplaudiendo al Gobierno, arrodillándose ante su ídolo Rodríguez a cuatro patas, porque ha hecho lo que, de hacerlo otro, habrían criticado como dictatorial, autoritario, contrario a los trabajadores, esquiroleante.
¿Acaso la clave estará en que los controladores aéreos no pertenecen a los sindicatos rojipaniaguados?
Y, repito: no es que apoye a los controladores, porque nadie -entiéndase bien: nadie- puede llevar su protesta hasta el punto de cerrar el espacio aéreo de un país, como no puede cerrar el tráfico ferroviario, o cortar las carreteras. Lo que digo es que, cuando son los metreros, o los ferroviarios, o los camioneros o los mineros, o los de cualquier fábrica, los que joden al personal, el Gobierno no toma las mismas medidas, como sería lógico y justo, porque la Ley -se supone- es igual para todos.
Ahora, descendiendo a otro nivel, advierto que -como empleado público-, estoy militarizado también, de manera que al que me lleve la contraria lo entrullo, ea. Porque -enterémonos bien- el Estado de Alarma faculta a las autoridades a hacer libremente muchas cosas que normalmente la Ley no permite.

viernes, 3 de diciembre de 2010

ROCAMBOLESCA HISTORIA (por Eloy R. Mirayo).

Hoy aparezco aquí, en casa de mi camarada Rafael C. Estremera, para comentar un suceso que, seguramente conoceréis, pero no en tanta profundidad como yo lo conozco.
Por ese motivo, y porque no soy capaz de guardar un secreto, os voy a desvelar todos los entresijos de tan rocambolesca historia: sucede que ayer han robado unos individuos encapuchados, en una nave situada en un polígono industrial de Getafe, un camión cargado de obras de Chillida, Tápies, Botero, Julio González, Antonio Saura... valorados en unos cinco millones de euros.
¡Qué audacia!, dirán los que no han seguido, como yo, la historia. Seguramente alguno de vosotros, los que tenéis el acierto de visitar esta casa de Rafael, también consideraréis que este suceso es un ejemplo de audacia y de planificación para hacerse con esas obras de arte. Pues no; no ha sido un trabajo bien planteado para hacerse con un botín concreto. El robo de las obras de arte en cuestión, ha sido una casualidad. Los ladrones iban buscando algo de un valor fácilmente contrastable, seguramente cable de cobre.
Me cuentan quien tiene un conocimiento exacto de lo que ocurrió al principio y de lo que siguió ocurriendo, que cuando los ladrones, lejos del lugar del robo, descubrieron lo que el camión tenía en su barriga, se llevaron un profunda decepción. Los tres ladrones se miraron desconcertados y el que parecía el jefe, encarándose con el que condujo el camión, le espetó de muy mala manera, en francés (no sé si en francés correcto, porque yo no sé francés): “eh tú, garsón, sir buplé, ques que sé, esto ser une merdé”.
Otro de los ladrones, el más alto, para poderles distinguir, jurando en arameo, parece ser que gritó: “joder tíos, hemos robado el camión de la tramoya de una verbena de pueblo.”
“Pues yo creo (comenzó a hablar el tercero que, para ser reconocido les diré que es bajito, gordo y calvo, después de cavilar durante un buen rato) que lo que hemos robado es un camión municipal, de los que van recogiendo trastos viejos e inservible, por las calles de este pueblo”.
Estos comentarios se han producido esta misma mañana y en uno de esos momentos silenciosos en los que todos los presentes están esperando que haya a quien se le ocurra algo, el bajito, gordo y calvo dijo: "me voy a comprar el periódico”. Y fue entonces cuando se enteraron que aquellos horrores, eran obras de arte de las mejores firmas contemporáneas españolas. Mi sobrinillo Pedrito, un chavalín de cuatro años, esta mañana viendo las fotos que han salido en la prensa, se pego un susto de órdago a la grande y se puso a llorar durante un buen rato.
Los propietarios de las obras en cuestión están tranquilos porque saben que la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, se ha encargado de la investigación del robo. Ellos temían que fuera encargado a la policía del caso “faisán”.

jueves, 2 de diciembre de 2010

SOBRE PRIVATIZACIONES.

El día de la huelga de funcionarios -allá por junio- hecha por los liberados sindicales y tres despistados más, comenté una información de Público en la que un señor -o lo que fuese- de CCOO ó UGT afirmaba que había que hacer la huelga porque iban a privatizar la función pública, y otra liberada de CCOO ó UGT, respondía que eso era Esperanza Aguirre, que Zapatero nunca lo haría (1).
Pues, a la vista de la decisión del Gobierno de privatizar los aeropuertos de Barajas y El Prat, y casi la mitad de AENA, y un buen pellizco de las Loterías, pienso que esta señora liberada, así como sus compinches que la adoctrinaran en este tema, deberían pedir perdón por sus mentiras.
Cosa que, obviamente, espero sentado. Cómodamente.
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(1) En uno de los coches que sirvió de cobertura a la marcha (varias decenas bloquearon el carril de servicio de la Castellana) Emilia, Jesús, Eduardo y Emilio reconocían que Zapatero lo ha hecho bien en otras cuestiones, pero querían expresar "su derecho a la pataleta". "Es que van a privatizar la función pública", lamentaba Emilio. "Esa es Esperanza Aguirre, Zapatero nunca haría eso", le corrigió su tocaya.

martes, 30 de noviembre de 2010

SOBRE EL PAPEL DEL PCE EN LA GUERRA CIVIL.

Siquiera sea por desengrasar después de debatir sobre temas serios, comentaré uno de los chistes -sin puñetera gracia, pero chistes, porque no se les puede tomar en serio- con que Público -entre otros panfletillos- nos agasaja regularmente.
En este caso, a propósito de un libro de un señor Fernando Hernández que se dice historiador, titulado Guerra o revolución, y que -según el articulista de Público- "desmonta parte de los argumentos incendiarios de las memorias escritas por franquistas y exiliados."
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"La guerra terminó con la división de las izquierdas. Había que echar la culpa a alguien del desastre colectivo. Se produjo cierta unanimidad entre socialistas, anarquistas y parte de los republicanos: la culpa la tuvo el PCE por su afán proselitista, su búsqueda de la hegemonía y su sumisión a intereses foráneos", cuenta Hernández a Público. Y añade: "El franquismo, además de su viejo mensaje anticomunista, no aporta nada nuevo; bebe fundamentalmente de las querellas del exilio"
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Hombre, señor Hernández, el franquismo aportó algo bastante nuevo: la descripción pormenorizada de los crímenes comunistas -los que unos años después los vencedores de la GMII tipificarían como crímenes contra la Humanidad- en la Causa General, cuyo enlace tiene quien guste en la columna lateral.
Evidentemente, señor Hernández, la Causa General no le parecerá digna de tener en cuenta, porque usted es un rojo y lo mira desde su propia subjetividad. Ciertamente, tampoco yo soy objetivo. La diferencia está en que usted pontifica como historiador, y yo no; luego usted engaña a sus posibles lectores, y los míos saben desde ver la cabecera cual es mi opinión.
Partiendo de su evidente rojez, todo se entiende mejor. Y se responde por sí mismo.
Así, dice que el ascenso del PCE empezó a fraguarse tras la fallida revolución asturiana de octubre de 1934, gracias a su campaña por la amnistía de los presos políticos y el apoyo a huérfanos y detenidos. Muy loable la ayuda a huérfanos y detenidos, eso no hay quien lo discuta, o al menos no seré yo quien lo haga, siquiera sea porque también he realizado esas labores -para con los míos, claro está- cuando ha sido menester.
Eso de llamar presos políticos a los de la revolución de octubre, le define. Presos políticos los que dieron un golpe de Estado contra la República; presos políticos los que arrasaron y expoliaron la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo; presos políticos los que asaltaron cuarteles y asesinaron militares, y guardias civiles, y paisanos sin graduación, a mansalva.
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"La mayor controversia giró en torno a la supuesta obediencia ciega del PCE a las órdenes que emitía el padrecito Stalin. En realidad, la cadena de mando no era tan unidireccional como parecía, aunque sólo fuera porque la guerra obligó a tomar decisiones urgentes en clave nacional que escapaban a la lógica de la geopolítica internacional" -explica el señor Hernández.
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De lo cual -a poco que se use la lógica- se deduce que si las decisiones no hubieran sido urgentes, se habría obedecido ciegamente a la URSS.
Despues de otras muchas perlas similares, el señor Hernández se acerca al tema de Paracuellos. Evidentemente, para descargar de responsabilidad a su PCE. Así, dice que la aproximación del enemigo, la intensificación de que la sensación de derrota iría acompañada de una brutal represión, acentuó la ola de terror depurador en la retaguardia.
Terror en la retaguardia que venía de bastante antes, porque los primeros asesinatos de presos -presos políticos, estos sí, puesto que estaban detenidos antes de comenzar la guerra y por sus ideas- sucedieron desde julio, cuando el enemigo aún estaba bastante lejos de Madrid. Pero, como suele decirse, el miedo es libre y cada uno coge cuanto quiere, de forma que los comunistas lo cogieron bien y desde el principio, porque una cosa es asesinar presos indefensos en la cárcel, y otra irse a la sierra a combatir contra los voluntarios navarros de Mola.
"El número de presos fusilados en Torrejón y Paracuellos (incluidos oficiales del ejército nacional) entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre fue de 2.400", asegura el señor Hernández. El resto -hasta las cifras generalmente admitidas en torno a siete mil- fallecieron probablemente de gripe. Y, eso si, se justifica comentando que entre ellos había oficiales del ejército nacional. Cosa imposible, evidentemente, porque los militares que asesinaron en Paracuellos podían ser, todo lo más, de los detenidos en el Cuartel de la Montaña, pero difícilmente del Ejército Nacional, que aún no existía cuando fueron apresados. Para decirse historiador, este señor Hernández es bastante poco preciso.
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"La responsabilidad por las sacas correspondió a un sector neocomunista y otro anarquista de las organizaciones madrileñas. Pero si a ellos compete la ejecución material, la incitación tuvo un origen externo", escribe Hernández.
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Bien, todo dependerá de lo que entienda por neocomunista. ¿Era Carrillo un neocomunista, dada su vinculación a las Juventudes Socialistas Unificadas, a las que vendió al PCE incluso al precio de renegar de su padre, el socialista Wenceslao Carrillo?
En cualquier caso, para los comunistas la culpa siempre es de otro. Por ejemplo, de los anarquistas, tan socorridos a la hora de pagar el pato. Lástima que el propio Público (7-7-2009) escribiera lo siguiente:
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... hay un hecho histórico incontrovertible: el 8 de diciembre de 1936 evitó casi en solitario, como delegado de Prisiones de la República por la CNT, que una turba incontrolada vengara unos bombardeos recientes pasando por las armas a los 1.532 presos, sospechosos de apoyar a los fascistas.
(Habla de Melchor Rodríguez, anarquista en cuyo funeral -en 1972, pleno franquismo- sonó A las barricadas y las autoridades permitieron que se cubriera el féretro con una bandera anarquista).
Véase lo que pasa cuando se miente compulsivamente, señores de Público: que ustedes mismos se contradicen, y resulta fácil, a poco que se tenga algo de archivo, demostrarlo.
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La orden la dieron miembros del comisariado ruso del NKVD, posiblemente sin consultar a Moscú. "No era fácil, en aquella dramática situación en la que se debatía la capital martirizada por los bombardeos, discutir las orientaciones de un camarada que hablaba con la autoridad de su condición de agente soviético".
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Pero ¿no decía antes, señor Hernández, que el PCE no obedecía tanto como se cree a Moscú?
Menos mal que los propios comunistas de la época lo dijeron bien clarito, y así su casi homónimo Jesús Hernández escribió un libro titulado Yo, ministro de Stalin en España; y Enrique Castro otro titulado Hombres made in Moscú, donde se lee lo que sigue:
“-Comienza la masacre... Sin piedad... La Quinta Columna de que habló Mola debe ser destruida antes de que comience a moverse... ¡No te importe equivocarte! Hay veces que uno se encuentra ante veinte personas. Sabe que entre ellas está un traidor, pero no sabe quién es... Entonces surge un problema de conciencia y un problema de partido... ¿Me entiendes?”

¿Lo quiere usted más claro, señor presunto historiador Hernández?
Pues vea en qué quedaba todo el ideal comunista: Valentín González “El Campesino”, que entonces era comunista, relata -Vida y muerte en la URSS- que a su llegada a la patria soviética se encontró allí a su llegada de general invencible, pero derrotado, dos chiquitas jóvenes y estupendas, “encargadas -dice angelicalmente- de jabonarme y atender a mi tocado. Sentía mucho pudor y sonrojo desnudarme ante ellas y utilizar sus servicios.
‘Mi amigo alemán me susurró al oído:
‘-No protestes y sométete a todo; destila comunismo a cada instante, que cada palabra o gesto tuyo será cuidadosamente anotado y transmitido.
‘Había una ‘doncella’ -el entrecomillado es de ‘el Campesino’- también joven, guapa, bien vestida y perfumada para cada refugiado de categoría.
‘No tardé en saber que todas estas muchachas, disfrazadas con el carnet del Konsomol pertenecían en realidad a la NKDV y estaban destinadas a compartir nuestro lecho y a adivinar nuestros pensamientos y a vigilar nuestras acciones. Aquello era una especie de prostitución generalizada al servicio del espionaje comunista.”

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En fin,. señor Hernández, léase usted esos libros, que cuentan las cosas de primera mano y desde su lado. Y, si no los encuentra -porque evidentemente a ustedes, los rojos de la mentira histérica, no les interesa que se conozcan- léa el Diccionario para un Macuto, de Rafael García Serrano, que da cuenta de ellos y de mucho más.

lunes, 29 de noviembre de 2010

¡GATILLAZO! (Por Eloy R. Mirayo.)

Estos últimos días hemos asistido, entre otras cosas, a la campaña electoral en las provincias catalanas para el gobierno de la Generalidad.
Vista la campaña de algunos partidos, más que la llamada a participar en las elecciones locales, parecía una invitación a erecciones generales, ya que las imágenes, además de verse en Cataluña, también se vieron en el resto de España. Hoy, a las 23 horas, ya sabemos los resultados de tan irregulares comicios. Todos recordamos el video de la señora Nebrera, muy sugerente, envuelta en una toalla de baño, como acabada de salir de la ducha, después de ir sembrando el suelo con las prendas de vestir más íntimas. También estará en el recuerdo de todos, el video del PSC en el que una señorita con cara de estar poca “atendida”, trataba de alcanzar un orgasmo, o dos, metiendo y sacando el sobre con su voto por la rendija de la urna, mientras que las señoras que la estaban mirando ponían cara de pedir lo mismo. Lo siento por ti, moza, tu “doncel”, el charnego Montilla, a pesar de sus palmeros, el señor “X González” y el, en breve expresidente del gobierno de España, señor Rodríguez, ha pegado un gatillazo de órdago a la grande. Insisto.
Lo siento por ti, moza de tan escaso amor, tu “doncel”, con carita de sacristán, te ha dejado con las bragas en la mano y sin comerte una “rosca”; mientras él, dolorido en el lomo, se refugiara en la oposición, entreteniéndose en contar los euros del “subsidio” que le quedará por sus dos legislaturas.
Me alegra tanto la marcha del ciudadano Montilla, como me apena la llegada del candidato de CIU, el señor Más. Por cierto, engañoso apellido, ya que el buen hombre es de corta talla (entre nosotros, esto es una maldad que me permito, desde mis 175 centímetros).A partir de la toma de posesión de su cargo, parece ser que, como primera disposición, mandará prender por los Mozos de Escuadra, a todos los ciudadanos del resto de España, que según se decía en el video de CIU, le quitábamos a los catalanes las carteras. Pero lo que yo creo que debería de hacer, es reunirse con los otros seis enanitos e ir a buscar a Blancanieves.

Eloy R. Mirayo.
Posdata. De todas las formas que se mire hoy, es un malísimo día para España mi Patria.

sábado, 27 de noviembre de 2010

SOBRE LA EUTANASIA NUEVAMENTE.

Prosigamos con el tema, puesto que entiendo que este intercambio de razones está siendo de interés para los lectores, y siempre merece la pena debatir con las personas que saben hacerlo.
En la última entrada sobre este asunto, José comentó lo siguiente:
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jose ha dejado un nuevo comentario en su entrada "MAS SOBRE LA EUTANASIA.":
Hola,
Muchas y muy oportunas son sus consideraciones. Como siempre, procedamos mediante distinciones.
Eutanasia: ética.
Definamos eutanasia como matar a otro con la intención de privarle de una vida en que hay más de disvalioso que de valioso.
Definamos eutanasia voluntaria como aquélla que se realiza a petición expresa de la víctima, y sólo de la víctima.
Definamos eutanasia involuntaria como toda la que no cae dentro de la definición de eutanasia voluntaria. Ejemplos de ésta serían: eutanasia sin petición de nadie, eutanasia a petición de personas distintas de la víctima (como su familia, la dirección del Hospital, o la Administración).
Mi creencia moral es que si la futura víctima pide que la maten porque cree que no vale la pena seguir viviendo y ésta es una creencia formada conociendo bien todos los hechos relevantes y pensando claramente, entonces está moralmente permitido que la persona a quien ha hecho dicha petición cumpla con ella matándola. Es decir, es tan moralmente correcto cumplir con la petición como negarse a cumplirla.
Asimismo creo que en todos los otros casos existe el deber moral de no cumplir con la petición.
Eutansia: derecho
El problema de la eutanasia no se plantea actalmente con carácter general, sino sólo en una de sus especificidades. Nos peguntamos si es adecuada la legalización de la eutanasia voluntaria cuando:
a) Quien realiza la petición es un paciente.
b) A quien se dirige la petición es un facultativo.
c) El paciente padece dolores graves, crónicos e incurables dado el estado actual de la ciencia médica
Asumamos que se dan los requisitos que he enumerado para que sea moralmente correcto que el médico atienda la petición del paciente.
Ello no basta: ahora cabe preguntarse si es prudente legalizar este tipo de eutanasias voluntarias.
Por mi parte creo que:
a) La permisión legal de la eutanasia voluntaria en estos casos debe estar acompañada de la promoción de los cuidados paliativos. Sólo cuando el paciente tiene a su disposición tales cuidados puede formarse un buen juicio acerca de si su vida le resulta o no soportable.
b) No todo médico ha de poder atender la petición ni seguir el proceso. Debe tratarse de facultativos que no tengan interés en la muerte del paciente.
c) La petición de muerte del paciente sólo puede tener validez tras asegurarse que recibe toda la información relevante y de garantizar que no padece ningún trastorno que le impida decidir su futuro por sí mismo.
d) El médico no ha de tener el deber legal de atender la petición el paciente, sino sólo la facultad legal de hacerlo. Es lo que algunos llaman derecho a la objeción de conciencia.
Pero bueno, no conocemos el texto de la reforma. Lo tomaré como bueno si encaja en lo que digo y como malo si es de otro modo.
Por supuesto, entiendo que quienes creen que la eutanasia voluntaria es moralmente incorrecta en todo caso tengan dificultades en aceptar una legislación que la permita. Pero eso ya es una discusión de filosofía política.
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Por supuesto -lo aclaro para aquellos que se hayan extrañado de que no use argumentos religiosos- estoy tratando el tema desde un punto de vista estrictamente ético y moral, entendiendo la moral en su etimología; esto es, las costumbres. Si lo hiciera desde un punto de vista religioso, la cuestión está clara: matar es pecado, el suicidio es pecado.
Pero no se trata de eso, sino de evaluar la necesidad o la bondad de una Ley.
En este sentido, diré que coincido con las precisiones de José en gran parte, aunque guardo algunas reservas en varios aspectos.
Partiendo de las definiciones de eutanasia voluntaria e involuntaria, que me parecen muy claras y totalmente correctas, haría una distinción entre pacientes que están inconscientes y los que conservan la consciencia y las facultades mentales.
En el primer caso -enfermos terminales e inconscientes- no se puede recabar su autorización y, de las declaraciones del señor Rubalcaba (1) se desprende que podrán tomar la decisión los familiares y los médicos. La futura Ley, por tanto, incumple uno de los requisitos que señala José como necesarios para que sea moralmente correcto aplicar la eutanasia. Se entiende que, si es la familia la que autoriza, será porque el enfermo no está en condiciones de hacerlo. En tal caso, no se puede saber qué desearía el paciente.
Se podría aducir que el enfermo tendría que dejar expresada su voluntad para tal caso, y ello abriría nuevos caminos al debate. Pero el hecho es que el Ministro no dijo nada al respecto en la presentación de la Ley.
Tampoco me parece bien que -de autorizarse- fueran médicos en nada relacionados con el paciente los que atendieran la petición. Si no hubiese más remedio, por mi parte exigiría que -por lo menos el estudio del caso- lo hiciera su médico habitual, mucho más capacitado para discernir si se trata de un deseo meditado y con toda la información necesaria, o de una momentánea depresión. Se da por supuesto que en el proceso, bajo ninguna circunstancia, se podría permitir la participación de un médico que tuviese interés en la muerte del enfermo.
Nos queda el caso de los enfermos que conservan la consciencia y las facultades mentales. Se puede pensar que si una persona, teniendo toda la información sobre su enfermedad y las consecuencias de la misma, y no siendo víctima de una depresión o de un ataque de desesperación, decide no esperar a que se le hayan de aplicar cuidados paliativos y prefiere morir en el momento, ¿por qué negárselo?
Entonces, lo que me pregunto es por qué tiene el Estado que autorizar que uno mate a otro, cuando ese otro que no desea vivir se puede suicidar si así lo quiere. Si yo quiero morir y no tengo el valor de suicidarme, ¿cargo a otro con la responsabilidad de matarme?
Según lo veo, un sólo caso quedaría fuera de las dos posibilidades citadas: la de la persona que, conservando la lucidez mental, no tenga el dominio de su cuerpo para poder poner fin a su vida. Sólo en esta situación entiendo que podría ser admisible permitir el suicidio asistido, facilitando al enfermo los medios para poner fin a su vida voluntariamente y por sus propios medios -esto es, sin que nadie lo mate, sino que simplemente le facilite la posibilidad- y siempre después de un profundo estudio psicológico del paciente.
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(1) "Se produce cuando alguien en el pasillo de un hospital recibe a un médico que le dice que un familiar, su madre, su hermano o su mujer, está muy mal, que se muere irremediablemente, y lo que es peor, nos tememos que lo va a pasar muy mal de aquí a que se muera, va a sufrir, y el familiar le dice al médico si no lo podemos evitarlo", ha explicado Rubalcaba.

SOBRE EL MURO.

Y no me refiero al disco de Pink Floid -bastante inferior a los anteriores, todo sea dicho-, sino al que quiere levantar el señor Montilla, charnego pata negra del socialismo andaluz trasplantado a Cataluña.
Para que no me digan que exagero o -directamente- que miento, aquí está la referencia de El Plural:
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José Montilla llamó a la ciudadanía catalana a “alzar un espigón alto y fuerte, un muro que resista la envestida de las olas y que defienda el Estado del Bienestar, las políticas sociales, la justicia y el autogobierno, un muro muy alto y muy fuerte construido por toda la gente de izquierdas y progresista de este país”.
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(Entre paréntesis: la cita es un simple corta y pega, de modo que la V de envestida es de los analfabetos de El Plural)
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Cataluña siempre había presumido -y generalmente con razón- de cosmopolitismo, de europeísmo, de progresismo -que no es lo mismo que giliprogresía-, de avanzada cultural. Esto es: de todo lo contrario a lo que los separatistas decían que representaba el resto de España, que a su juicio -a veces también con razón-, era cerrada, vuelta sobre sí misma.
Ahora resulta que el Partido Socialista -y separatista, salvo cuando llegan las elecciones y hay que recabar el voto de los charnegos que no han tocado poltrona como Montilla-, quiere levantar un muro muy alto y muy fuerte. O sea, cerrar Cataluña, aislarla del mundo, no sólo por la imposición paranóica de un idioma minoritario, sino por la creación de un muro.
¿Será que la memoria genética tira mucho, y no se les va de la cabeza el Muro de Berlín, logro máximo del socialismo real, para cuyo derribo ni siquiera hizo falta maquinaria pesada?

jueves, 25 de noviembre de 2010

MAS SOBRE LA EUTANASIA.

Un nuevo comentario sobre el tema me da ocasión de profundizar más. El comentario -que como casi siempre traigo a primera página para evitarles bucear en las entradas anteriores- dice así:
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Jose ha dejado un nuevo comentario en su entrada "SOBRE LA RELACION QUE UN COMENTARISTA NO VE":
Hola,
Gracias, pues no creía que mi escueto comentario mereciera toda una entrada de su blog.
Lo que Ud. dice es alarmante, ya que sostiene que lo que pretende el Gobierno es permitir la eutanasia involuntaria. Pero vayamos por partes.
1) Ud. se pregunta si el suicidio es un delito. Como jurista que soy puedo contestarle que no lo es.
2) Si es delito el homicidio voluntario, que el Código Penal llama 'cooperación al suicidio que llega hasta la ejecución'. La eutanasia voluntaria sería un subtipo de esta cooperación: aquella en la que el que pide morir padece un dolor permanente e insoportable o algo parecido.
3) La eutanasia involuntaria está castigada simple y llanamente en el CP como homicidio común o como asesinato. No importa que el asesino tuviera intenciones pidadosas.
Mi comentario a su anterior entrada respondía a que yo imaginaba que lo que pretendía el Gobierno era legalizar la eutanasia volunatria, en el sentido de mi párrafo 2. Es decir, no castigar al médico que ayuda a morir a un paciente que se lo ha pedido, incluso hasta el punto de ejecutar él la muerte, si tal paciente padece dolores permanenetes e insoportables.
Pero Ud. dice que pretende adémás legalizar la eutanasia involuntaria, o sea, el homicidio o asesinato por motivos 'piadosos'.
Creo que la eutanasia voluntaria es moralmente correcta, pero que la involuntaria no lo es. No sé si es prudente legalizar la primera, pero sé que es de justicia prohibir la segunda.
Así que me opongo a la legalización que pretende el Gobierno, si es como Ud. dice (y así veo la relación con el caso del periodista); y quedo reflexivo si es la que yo pensaba, y sigo sin ver la relación con dicho caso.
Infinitas gracias por prestar atención a mi comentario.
Un saludo.
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Espero, amigo José, que no le moleste que traiga aquí su comentario, y que lo aproveche para tratar de profundizar más en el asunto. Pienso que razonar nunca está de más, y siempre resulta enriquecedor.
La referencia a la consideración como delito del suicidio la hice porque creo recordar -aunque puedo equivocarme- que así era hace tiempo, lo cual me parecía absurdo. Sí es delito, al menos de momento, pegarle dos tiros a alguien -quien dice dos tiros, dice un chute de cianuro-, por mucho que ese alguien lo pida. También creo que es delito la asistencia al suicidio, la incitación al suicidio, o la simple inacción -omisión del deber de socorro- ante un intento de suicidio.
El Gobierno dice que pretende legalizar la eutanasia voluntaria -aunque no lo llama así-, pero sus argumentos son falsos, por varias razones.
En primer lugar, el derecho a morir dignamente, que en las declaraciones de Rubalcaba asimila a morir sin dolor, no es necesario legislarlo de nuevo, porque ya existe. Hay unidades de cuidados paliativos, que evitan el dolor al enfermo. Existe el inconveniente de que esos cuidados paliativos suelen acelerar la muerte; pero hay una considerable distancia entre evitar el dolor a costa del efecto secundario de acortar la vida, y producir directamente el fallecimiento.
La Ley que anuncia el Gobierno pretende que los médicos y los familiares tengan el derecho, no ya de evitar sufrimiento, sino de producir voluntariamente la muerte de una persona. Es decir, con lo que se dice que será esa nueva Ley, el caso del famoso doctor Montes -condenado por sedaciones irregulares a pacientes que no lo necesitaban, y a los que aceleró la muerte sin motivo- sería la norma. Las declaraciones de Rubalcaba lo dejan claro: se quiere garantizar los derechos de los pacientes, sus familiares y médicos.
Porque, como ya dije, actualmente -y desde hace muchos años- cualquier persona puede renunciar a tratamientos que no quiera recibir, puede renunciar al llamado ensañamiento terapéutico, y puede dejar dispuesto que no quiere ser mantenido vivo de manera artificial.
Por otra parte, el Ministro Rubalcaba declaró que la nueva medida se aplicaría sólo en situaciones en las que el enfermo va a morir irremediablemente y va a sufrir.
Bien; así puestos, resulta de aplicación para todos nosotros, uno por uno, porque todos vamos a morir irremediablemente, y muy posiblemente vayamos a sufrir durante nuestra vida. Pero yendo a lo concreto, hay que preguntarse quien decide cuándo alguien va a morir irremediablemente, y hasta qué punto ese diagnóstico puede entenderse definitivo.
Como decía, con varias opiniones médicas que daban el caso por imposible, la hija de mi camarada Alberto Pascual habría sido eliminada para que no sufriese. En caso de que los padres de la niña se hubieran negado, ¿qué opinión prevalecería, la de la familia o la de los médicos? Ese es sólo un ejemplo. Con frecuencia se despiertan personas -véase aquí y aquí las noticias- que llevan años en coma y están desahuciados clínicamente.
Se puede decir que los médicos son enemigos de la muerte, y esto es cierto evidentemente. Pero también hay médicos que ponen sus estudios al servicio de los negocios de la muerte, y no resultaría difícil encontrar a los suficientes para formar en cada hospital una unidad, o un Consejo, o lo que fuese, encargado de dictaminar sobre quien vive y quien muere. Ya se les dotaría de poder de decisión a los afines a la ideología de la norma legal, para desplazar a los que mantuvieran su juramento hipocrático.
Aún en el caso de que la decisión última correspondiera al paciente -si está en condiciones de prestar su consentimiento- o a la familia, ¿qué van a hacer si un médico les dice que está en las últimas, que no tiene remedio y que si no se le ayuda a morir va a sufrir horriblemente? Sobre todo, si no se le da la elección de los cuidados paliativos, que evitan el sufrimiento, pero que no tienen como objeto la muerte rápida del enfermo.
Hay también casos de personas que, enfermas pero manteniendo una razonable calidad de vida, han sido convencidas por asociaciones pro-eutanasia para suicidarse, facilitándole los medios, en previsión de que más adelante seguramente iban a sufrir. Si se legisla que un médico pueda proponer la eutanasia a los pacientes, ¿qué impide que estas asociaciones vayan buscando enfermos a los que convencer de que más les vale morirse?
Ya hace un cuarto de siglo, en Holanda se empezó como ahora se pretende en España. El resultado -véase La Razón- es que ahora se debate si extender la ayuda al suicidio a los mayores de 70 años, aunque gocen de envidiable salud.
Todo esto -debo aclararlo nuevamente- son especulaciones basadas en las declaraciones del Ministro Rubalcaba. La Ley no ha sido enviada al Congreso, así es que no se puede saber cual es su contenido exacto ni sus posibles interpretaciones. Pero si de lo que se trata es nada mas que de morir sin dolor, y eso ya está regulado y establecido, ¿a qué viene legislarlo de nuevo?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

SOBRE LOS DESAYUNOS.

Asunto de fundamental importancia, según los nutricionistas y -al parecer- tema digno de ser ordenado legalmente, según informa La Gaceta.
Si ya el Gobierno del señor Rodríguez ha ordenado que se supriman en los colegios las máquinas expendedoras de bollería industrial, el gobiernillo catalanista no podía ser menos, de manera que obligará por decreto a "los hoteles de cuatro o más estrellas a ofrecer en sus desayunos productos catalanes y pan con tomate."
Sinceramente, no se cual es la producción de tomates en Cataluña, y si dará para tanto. Lo que sí creo poder asegurar, es que el trigo que se cultive en la región difícilmente llegará para todo el pan entomatado que se deba servir, de manera que difícil veo la catalanización del desayuno.
Igualmente, ignoro la cantidad de cerdos que se crían en Cataluña. De los de cuatro patas, digo; de los de dos ya sabemos que se crían muchos, pero esos no cuentan a la hora de fabricar butifarras, así es que lo mismo resulta que los tomates, el pan y la materia prima butifarrera son de importación, y -hablando con propiedad- no son productos catalanes, sino de las irredentas provincias levantinas o murcianas, de la odiada Castilla o de la charnega Extremadura.
No soy muy viajero, pero en mis escasos periplos fuera de Madrid siempre he observado que en todas partes se ofrecen los productos de la tierra, no sólo por ser más accesibles, sino porque representan también un atractivo turístico. Es lo normal. Pero hay que ser muy paleto, muy aldeano, muy cazuro, para ordenar por decreto el desayuno de los visitantes.
De manera que, a los hosteleros obligados por la psicosis separatista a presentarse como aldeanos, paletos y cazurros, les ofrezco una idea: que cuando algún baranda, barandilla o baranduelo se aproxime a sus locales con la reconocida intención de ponerse las botas a cargo del contribuyente, entre los alimentos ofrecidos les den morcilla.
Y, puestos a obedecer al aldeanoseparatismo, que les hagan una butifarra.

martes, 23 de noviembre de 2010

SOBRE LA RELACION QUE UN COMENTARISTA NO VE

En comentario a la entrada donde reproduje un artículo de Alberto Pascual en que relataba su vivencia personal con relación a la enfermedad de su hija, he recibido el siguiente comentario:
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Jose ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Salvad a mi hija de Rubalcaba y Pajín.":
Hola,
Es realmente muy emocionante. Pero no acabo de ver la relación entre el caso de la hija de este periodista y una posible despenalización de la eutanasia voluntaria.
Un saludo.
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Bien, amigo José: esto, precisamente, demuestra la perversidad de esa Ley.
Pero vayamos por partes. Esa eutanasia voluntaria se llama suicidio, y no se si aún las leyes civiles lo consideran delito, pero es evidente que, si se ha cometido el delito -esto es, sino ha quedado en grado de tentativa- al delincuente que lo comete le importa poco que le juzguen y hasta que le condenen.
Otra cosa es si la eutanasia voluntaria la tiene que administrar otro. A eso se le llama homicidio. Y ahí, precisamente, está la relación que usted no ve.
Porque -véase El Plural, poco sospechoso de ser facha- la prensa lo cuenta así:
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Según Pérez Rubalcaba, con esta regulación se quiere garantizar los derechos de los pacientes, sus familiares y médicos y "a morir dignamente", que es lo mismo que decir "morir sin dolor". El vicepresidente ha aclarado que la nueva medida se aplicaría sólo en situaciones en las que el enfermo va a morir "irremediablemente" y va a "sufrir".
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Ojo, que aquí no estamos hablando de mantener a una persona viva artificialmente, conectada a máquinas sin las cuales no podría vivir y sin esperanza de recuperación, situación para la que cualquiera de nosotros puede expresar su deseo de que no se le mantenga vivo.
Nos referimos a unas declaraciones que, junto a otras informaciones de prensa, indican que los médicos podrían tomar la decisión de aplicar la eutanasia a un enfermo incurable, sin preguntarle al enfermo y dándoselo a la familia como hecho consumado, queda claro que -aplicando esa ley- los familiares y los médicos pueden disponer de la vida de una persona.
Y hay familiares que se agarrarían a un clavo ardiendo y lucharían hasta el fin para salvar la vida de su enfermo. Ahí está el caso narrado por Alberto Pascual, con la muerte diagnosticada como inevitable felizmente superada y vencida. Pero hay familias que se quitarían de en medio al abuelito molesto en cuanto pudieran, o al hijo enfermo que no hubiesen abortado antes.
Y lo peor es que la Ley va a permitir que sean los médicos los que decidan cuando un enfermo "va a morir irremediablemente", y les va a otorgar el derecho a matarlo. Así de claro. Todo ello, repito, según los comentarios de prensa y las declaraciones de Rubalcaba. Habrá que ver luego el proyecto de Ley que se presenta en el Congreso, pero la intención declarada es la que digo.
De manera, amigo José, que con esa Ley -aun nebulosa- la hija de mi camarada Alberto Pascual, desahuciada en dos ocasiones por los médicos, habría sido eliminada. ¿Ve usted ahora la relación?

DE AYER A HOY (por Eloy R. Mirayo).

Hoy, en un diario de tirada nacional, en unas de las páginas que raramente se leen (a doble página) se publica una fotografía en la que puede verse a cinco señores que fueron ministros en la “época anterior”, que es la forma en que se denomina los casi cuarenta años de gobierno del Generalísimo Franco. En esa fotografía están don José María López de Letona, don Licinio de la Fuente, don José Luis Villar-Palasí, don Alberto Monreal Luque y don Fernando de Liñán.
Don José María López de Letona, fue ministro de Industria, 1969- 1974 (hoy el ministro de Industria es Miguel Sebastián Gascón, el de las bombillas). Don Licinio de la Fuente, fue ministro de trabajo, 1969- 1975 (hoy el ministro es Valeriano López, tomando el relevo de Celestino Corbacho Chaves, el de los cinco millones de parados). Don José Luis Villar-Palasí, fue ministro de Educación Nacional, 1968-1973 (hoy es ministro Ángel Gabilondo Pujol, quien no encuentra la forma de enderezar el rumbo, a la deriva, de la educación en España). Don Alberto Monreal Luque, fue ministro de Hacienda, 1969-1973 (hoy la ministra es Elena Salgado, la que cuando se asoma a la ventana de su casa, ve los brotes verdes de sus geranios). Don Fernando Liñán, fue ministro de Información y Turismo (hoy entra en la órbita de Miguel Sebastián, alias “el iluminao”).
Don José María López de Letona: Llegó, él dice que le sacaron, a la política desde la empresa privada y a ella volvió al dejar la política. Después gobernó el Banco de España, fue vicepresidente de Banesto, para retornar de nuevo a la empresa privada.
Don Licinio de la fuente: Abogado del Estado, no reniega de su ¿pasado? Falangista. Llegó, según el periódico, como abogado del Estado jefe en el Tribunal Supremo.
Don José Luis Villar-Palasí: Letrado del Consejo de Estado y catedrático de Derecho Administrativo. Habla varios idiomas europeos, además del japonés y el chino.
Don Alberto Monreal Luque: Fue Economista del Estado y llegó a ministro de Hacienda, después de estar un tiempo como subsecretario de Educación con Villar-Palasí.
Don Fernando Liñán: Licenciado en Ciencias Exactas y doctor en Económicas, se especializó en investigación operativa en Paris.
Hoy, esos ministerios los usurpan cuatro personas de capacidad limitada para ejercer tan alta responsabilidad. Jesucristo dijo: “Por sus obras les conoceréis” Que así sea
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Eloy R Mirayo

lunes, 22 de noviembre de 2010

SOBRE LA CRISPACIÓN EN LA MISA.

La celebrada ayer en el Valle de los Caídos, a la que según El Mundo asistieron cientos de personas y que, un día más, hubo de retrasarse por el monumental atasco en la carretera, organizado por la Delegación del Gobierno al enviar Guardia Civil a registrar los coches de los pacíficos ciudadanos que no delinquen.
Entre paréntesis: por el mismo precio, la Delegación del Gobierno podría mandar a la Guardia Civil que registrase los vehículos de los asaltantes de chalets, o de los traficantes de droga, o de los traficantes de explosivos; pero eso no conviene, porque lo mismo los encuentran y meten al Gobierno en un lío. Fin del paréntesis.
Pues bien: al parecer, durante la Misa ha aparecido una pancarta con la leyenda PSOE profana tumbas, lo que ha valido la identificación de los culpables de tal delito, a cargo de varios miembros de seguridad vestidos de paisano -esto es, de la secreta, que husmea quien va a Misa o quien reza por Franco, acaso para los futuros paseos-, y la reprimenda -no sacar las cosas de quicio- a cargo del oficiante.
Nunca criticaré a quien cumple su deber, de forma que nada tengo que decir sobre la Policía o la Guardia Civil que realiza su obligación. Otra cosa es si también lo hace con fruición, en cuyo caso entrarían en la categoría de chulos prepotentes; pero no es ese el tema.
El tema es la tibieza del cura oficiante, de los benedictinos de la Abadía, de la jerarquía eclesiástica en general, y de muchos de los asistentes a esas Misas del Valle de los Caídos. Todo ello está magistralmente explicado en un artículo de Germán Menéndez, en Religión en Libertad, cuya lectura les recomiendo pulsando sobre el enlace.
La persecución a Franco -a lo que representó, a lo que hizo, a lo que vivimos con él los que tuvimos el privilegio de existir en su tiempo- es consustancial con la persecución al catolicismo. Y mientras la Iglesia no se entere de ello, ponga las cosas en su sitio y se enfrente con la verdad por delante a lo que sea menester, poco quehacer le queda en España.

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