Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

martes, 24 de marzo de 2015

SOBRE LAS CONSTRUCCIONES NAZIS EN ARGENTINA.

Según nos cuenta La Gaceta, un equipo del Centro de Arqueología Urbana (CAU) informó haber hallado tres edificios levantados por los nazis en medio del parque Teyú Cuaré de la provincia argentina Misiones.

Y añade: la aeronáutica nazi generó un proyecto secreto de construcción de refugios para que los más altos jerarcas nazis pudieran esconderse allí tras una derrota", comunicó a 'Clarín' el director e investigador del CAU, Daniel Schávelzon. Los investigadores llegaron a tal conclusión tras haber hallado varios objetos como porcelana y monedas alemanas de los años 1938 y 1944, lo que indica que la construcción pudiera pertenecer a los nazis.

¡Menos mal!. Los investigadores aportan pruebas incontrovertibles, incontestables, nítidas: hay porcelana, y monedas alemanas fechadas entre 1938 y 1944.

Ahora, me gustaría qué pueden decir sobre mí los arqueólogos urbanos argentinos, teniendo en cuenta -no hace falta que vengan a mi casa, ya se lo cuento yo- que tomo mi café en una taza que dice que está hecha en Ucrania, que tengo monedas de la monarquía alfonsina, algún billetejo de la Segunda República -de aquellos que eran como estampitas y valían exactamente eso-; y también monedas argentinas, entre algunas cosas más.

¿Soy acaso un ucraniano partidario de la república de Alfonso XIII en Argentina?. ¿Soy un argentino que quiere establecer la monarquía alfonsina en Ucrania?.

Se lo pongo más fácil: tengo también -cuidadas con el máximo esmero- un par de monedas de la feroz dictadura franquista; de aquellas de 500 pesetas de plata, así es que mi casa debe ser un búnker fascista.

Abierto, por supuesto, a camaradas, y cerrado a investigadores idiotas.

sábado, 21 de marzo de 2015

SOBRE LAS CUESTIONES MORALES DE DOÑA CRISTINA CIFUENTES.

Señora Delegada del Gobierno en Madrid y candidata a presidir esta Comunidad Autónoma por el PP que, en declaraciones en la COPE ha dicho -más o menos- que el aborto es una cuestión moral de cada uno.

Partiendo del hecho científico -nada de moral ni de religión, sino pura ciencia- de que el feto tiene características genéticas únicas e irrepetibles desde el momento de la concepción, doña Cristina está afirmando que lo del asesinato es una cuestión de la moral de cada uno.

De forma que -como los tontos se repiten interminablemente- me veo en la obligación de responder lo que acostumbro: que aprueben una Ley declarando que es un derecho de cualquier ciudadano el de pegarle dos bofetadas a los Presidentes del Gobierno, y dejen a mi moral particular la elección de ejercitarme con don Mariano.

SOBRE UN BOTARATE SOCIATA EN ZAMORA.

Botarate que resulta ser alcalde de Puebla de Sanabria (Zamora) y senador del PSOE, y dicen que se llama José Fernández Blanco.

Este mamarracho no ha tenido mejor ocurrencia que decir lo siguiente, según La Gaceta: "Tenemos muy claro para qué estamos aquí, para que ustedes no nos pongan en el paredón, no nos peguen dos tiros y no nos echen de la provincia", refiriéndose a la presencia de su partido en las elecciones municipales que se nos están cayendo encima.

Este mamarracho sociata es uno de esos tontos que, en un concurso de tontos, quedaría segundo. Por tonto. Tan tonto, como para hablar de paredones y de tiros poniéndose de víctima, cuando todo el mundo -incluso él- sabe que fueron los suyos quienes pusieron en paredones y pegaron dos tiros -a los que tuvieron suerte; a los que no, los torturaron de todas las formas imaginables- a la gente de derechas que pudieron pillar.

A los falangistas y requetés también, por supuesto; pero menos, porque estos no se dejaban coger así como así, y ya procuraban llevarse puestos a unos cuantos asesinos socialistas.

O quizá este memo alcalde de Puebla de Sanabria y senador del PSOE sea uno de esos capullos -no se me altere, señor fiscal, lo digo por el emblema del partido- que, por no tener idea de Historia ni de nada, se creyó las memeces del psicópata Zapatero.

sábado, 14 de marzo de 2015

SOBRE LA ÚLTIMA DE EL PAÍS.

La última mamarrachada que saca El País en torno a Franco, que hoy versa sobre Franco y Hitler: un odio interesado.

Mamarrachada, no porque a mí me caiga mal el gilipollas que escribe, sino porque desde la primera línea se retrata: El Eje fue un salón de desconfianza a tres bandas. Hitler, Mussolini y Franco.

Y se queda tan ancho, el tonto, cuando cualquiera que haya terminado el Bachiller –al menos el Bachiller de cuando en España se estudiaba- sabe de sobra que el Eje lo formaban Alemania, Italia y Japón.

Nada extraño, teniendo en cuenta que el escritorzuelo no hace sino apiñar tópicos -en ocasiones contradictorios- sin saber de qué habla.

Por ejemplo, cuando dice que la novia a cortejar en los años treinta era Alemania. Bueno, paisanillo, sería a partir de 1933, porque hasta ese año Alemania estaba sometida a la rapiña de los vencedores de la GMI, y hundida en la miseria.

Hitler y Mussolini despreciaban a Franco -dice; pero luego añade: "Para Hitler, aunque algunos de sus colaboradores le quitaran importancia, fue fundamental tener bajo su yugo a España y Portugal con dos regímenes de su cuerda sin necesidad de invadir nada".

Falsedad e ignorancia. Falsedad, porque Alemania nunca tuvo bajo su yugo a España, y la prueba está en que, a pesar de su insistencia, Hitler no consiguió que España entrara en la Guerra Mundial. Lo de Portugal es ignorancia pura, pues cualquiera sabe que nuestro vecino tenía especial aprecio por Inglaterra desde el siglo anterior.

Pero no para la ignorancia ahí. ...Hitler soltó al conocer la desaparición de otro de los generales golpistas: “La verdadera tragedia para España fue la muerte de Mola, ahí estaba el auténtico cerebro, el verdadero líder. Franco llegó a la cima como Poncio Pilatos al Credo”... "Ya escocía entre los nazis la negativa que se produjo en Hendaya en 1940."

Cojonudo. A los nazis les escocía la negativa de Hendaya -1940- y por eso Hitler decía que Mola -muerto en junio de 1937- era el verdadero líder, tras haber sido el propio D. Emilio Mola uno de los más firmes defensores del nombramiento de Franco como Generalísimo el 1 de Octubre de 1936.

Después de esto casi no merecería la pena decir nada más. Pero vaya un último comentario: “Las intenciones de Hitler al involucrarse en la guerra española respondían a todo, menos al cariño personal”, comenta Preston.

Evidente, paisanillo. Los estadistas no se guían por las preferencias personales, ni por los gustos particulares, sino por los intereses de Estado. 

Algo que en esta memocracia nunca podréis entender los idiotas.

SOBRE LA TERCERA IDIOTEZ DE LA SERIE PAISANA.

Tercera idiotez del periodiquito antifranquista El País, que la verdad es que casi no merece comentario, porque el cenutrio que lo escribe se pasa todo el tiempo hablando de aquél divertidísimo payaso, José María Llanos, cura comunista que acabaría fotografiándose con los asesinos de sus propios hermanos, y eso ya describe al personaje.

“Él no quería, pero Franco se empeñó. Cada año hacía sus ejercicios con un jesuita y ese invierno se empeñó en hacerlos con Llanos”, dice Lamet -apunta el amarillento paisano. Y se queda tan ancho, aunque párrafos antes ha afirmado que el curita se dedicó a tirarle de los faldones de la guerrera a los ayudantes de Franco: “Mi distinguido amigo: Ruégole encarecidamente se tome la molestia de ponerme unas letras comunicándome si ha tenido alguna noticia sobre el proyecto de Ejercicios Espirituales, de que le hablé hace un mes para S. Excelencia el Jefe del Estado. Al mismo tiempo, aprovecho gustoso la ocasión para ofrecerme a vd. por si desea realice alguna nueva diligencia…”.

O sea: periodista gilipollas, que ni lee lo que lleva escrito. Normal, no hay quien se lo trague. Pero lo que ya es de traca, es que el cura Llanos le dijera a ese tal Lamet, su biógrafo -porque hay gente pa tó, que decía El Guerra- que Franco “... era un creyente milagrero, que no dejaba de narrar batallitas y que estaba convencido de que había sido la Virgen de África quien había ayudado a los legionarios a cruzar el Estrecho en lanchas salvándoles de caer ante la vigilancia, además de que se le había aparecido Santa Teresa para acompañarle en su cruzada”.

A saber cual de los tres -el periodista de El País, ese tal Lamet, o el cura comunista- se había rellenado de orujo. Porque los legionarios no cruzaron el Estrecho en lanchas, sino en los transportes que el cañonero Dato protegió de toda la escuadra roja de Cartagena, haciéndola volver popas con más miedo que vergüenza. Y Franco lo sabía, no sólo porque lo preparó, lo ordenó y lo vio, sino porque un ferrolano de estirpe militar y marinera sabe muy bien lo que es una lancha. Es más, Franco conocía de sobra las lanchas que entonces se usaban, porque fue el primero en saltar de ellas en el desembarco de Alhucemas, cuando las mismas eran incapaces de acercarse a la orilla y todo el despliegue estaba a punto de malograrse.

Tampoco nadie, salvo un cura borracho -de matarratas o de soberbia- ha dicho jamás que Franco pensara o dijera que se le había aparecido Santa Teresa. Lo que si es cierto, es que durante mucho tiempo llevó junto a sí una reliquia de la Santa, pero de lo uno a lo otro hay la misma diferencia que entre un periodista amarillo y asombrosamente estúpido y un escritor serio y riguroso.

Todo se explica en esta vida. Antes o después, pero se explica. Después de los ejercicios espirituales que al final el curita lameculos logró dar ante Franco, “entró a formar parte de la lista de intocables. Cuando las revueltas del Pozo, en el Consejo de Ministros varios de sus miembros se quejaban de él. Se lo advirtió Alberto Martín-Artajo, amigo suyo y encargado de Asuntos Exteriores. Pero Franco se mostró muy claro: A Llanos, ni tocarlo”. 

Así es que, lleno de fervor comunista, el curajo “se presentaba en la Dirección General de Seguridad y decía: ‘Vengo a que me detengan’. Pero los guardias no podían hacer nada. Figuraba en la lista”.

Un dechado de valor, vaya. Y un aguijonazo a su soberbia, porque en el fondo era consciente de que nadie se lo tomaba en serio.

viernes, 13 de marzo de 2015

SOBRE UNA NECEDAD QUE ROZA LA ESTUPIDEZ.


Porque estupidez, señor fiscal, es la torpeza notable en comprender las cosas. Se me ocurren otras muchas palabras para calificar la cortedad de falsario del plumífero de El País que, acaso por no tener capacidad para más, persiste en la repetición de tópicos, estereotipos, medias verdades, mentiras completas y gilipolleces sin cuento, aunque con cuenta. Corriente.

Ayer, el capullo paisano que sigue viviendo cojonudamente contra Franco, titulaba su vómito así: El desprecio de Franco a José Antonio. Y subtitulaba: Una carta de María Santos Kant, novia desconocida del líder falangista, y la respuesta del dictador español refleja el desprecio de este por su rival político.

Apenas habían pasado cuatro días del fusilamiento. José Antonio Primo de Rivera empezaba a ser El ausente. Entonces, el 24 de noviembre de 1936, María Santos Kant, desconcertada, se armó de cuajo para dirigirse en una carta ni más ni menos que a Francisco Franco.

Ahí es nada: a cuatro días de ser asesinado, José Antonio empezaba a ser El Ausente. Ni puta idea de nada, ni siquiera de lo que critica, pero el plumífero amarillo larga, por si algo queda. Por supuesto, como buen cenutrio, no entiende que si José Antonio era El Ausente, es porque no estaba entre sus falangistas, pero nadie creía que hubiera muerto. Asesinado. Cuando la certeza se impuso, dejó de ser El Ausente y fue ¡Presente!. Pero pedir al bellotero de El País que entienda -o se acerque mínimamente- a la mística falangista es como pedir naranjas al alcornoque.

Pero, además, esa señorita María Santos Kant, sólo cuatro días después del asesinato, ya pregunta por José Antonio a Franco. Portentosa celeridad si se tratase -como el plumilla insinúa- de que la noticia era de dominio público y Franco la quiso ocultar. Pudiera bien haber ocurrido que esta mujer, harta de oír los infinitos rumores que corrieron sobre el paradero de José Antonio, quisiera cerciorarse con información oficial y coincidiese con la fecha. 

Y la información oficial llega a vuelta de correo, el 1 de diciembre: El Sr GENERAL FRANCO me encarga manifieste a usted que recibió su carta del 24 actual referente al Sr. Primo de Rivera. El Sr. General no sabe directamente nada relativo a la suerte de dicho señor, porque las emisoras rojas aseguran haberlo fusilado y no es creíble lo digan sin que sea ello verdad, pues el mentir en este asunto no tendría para ellos utilidad. Sintiendo no poderle dar mejores noticias, usted disponga de su affmo….

Respuesta que el estúpido de El País comenta como escueta y ambigua, en la línea del más puro Franco siempre provisto de claroscuros y una baraja de ases en la manga. Respuesta, más bien, oficial, plumilla amarillento; como requiere el asunto. No se trata de correspondencia amistosa o familiar, sino de una petición a la máxima autoridad del Estado, contestada en el típico lenguaje administrativo. Franco manda contestar -a alguno de sus colaboradores- que no sabe nada directamente. Las radios rojas dicen que lo han fusilado, y a 11 días del hecho no hay confirmación, porque las radios rojas también habían dicho -desde julio a finales de septiembre, y cada dos o tres días-, que habían tomado el Alcázar, o que habían recuperado Talavera. 

¿Tendría Franco que haber escrito una carta afectuosa y de su puño y letra, señor plumífero? A una persona desconocida, de la que usted mismo dice que María Santos Kant podía ser una de tantas enfebrecidas fans del soltero de oro, abogado de éxito y diputado con porvenir. “Alguien que en mitad de la confusión se autocondecorara como la novia de José Antonio”, comenta Gibson.

Y si el plumífero paisano no ha sido capaz de encontrar rastro de la existencia real de esa persona, me contará cómo la iban a investigar -para juzgar si merecía una respuesta mas concreta, caso de haberla- en una semana y en medio de una guerra. Cierto que el plumífero, como buen tontolaba, afirma que no ha encontrado información ni en Google, ni en los índices onomásticos. Y claro: lo que no está en Google no existe, ya se sabe. Así es un periodista de El País: capaz de buscar en Internet para afirmar que no hay noticia de la existencia de alguien nacido a primeros del siglo XX. Con un par.

Pero esta respuesta es la prueba del desprecio de Franco hacia José Antonio. Esto, y el fracaso de los intentos de canje y las negociaciones emprendidas para salvarle, en las que discreta pero vagamente, se mezcló Franco. Sin duda -para el gilipollas amarillo- Franco tenía que haber ido a Alicante en persona ¿no?. 

Y, por supuesto, si no lo hizo fue porque a Franco le vino al pelo la muerte de José Antonio. Lo dicen historiadores tan imparciales como Stanley G. Payne, así es que no hay mas vueltas que darle, ¿verdad, paisanillo?. Nada nuevo bajo el sol. Lo mismo han dicho todos esos falangistas hiperauténticos, megapuros e incontaminados. Todos esos siempre dispuestos a tirar de navaja trapera contra sus iguales, y convenientemente camuflados ante el enemigo, al que dan la razón para que no se moleste. Hablemos mal de Franco para que los rojos nos dejen vivir para pelearnos entre nosotros, es su lema, al cual los rojos hacen eco, faltaría más.

Mal conocen a José Antonio esos falangistas. Por supuesto, los periodistas amarillos y los historiadores que siguen viviendo cojonudamente contra Franco no tienen ni idea, y se les da una higa mientras les paguen sus panfletos. Ya se sabe, y lo escribió Ángel Palomino: ellos siempre han estado seguros de que la URSS se acabaría comiendo a Europa, y entre la dacha y el gulag, no hay color. Ni siquiera un cuarto de siglo después de desmoronarse -sola- la entelequia del socialismo real.

Pero José Antonio -entre otras muchas enseñanzas no asequibles a gilipollas- nos marcó nítidamente el camino del servicio y del sacrificio. Mal le conoce quien piense que, con España en guerra o acosada por el extranjero, se iba a rebelar contra la autoridad del Generalísimo. Hubiera, probablemente, disentido en algunas decisiones, y hubiese tratado de guiarlas según su criterio. Hubiese tratado de influir -no con el peso de sus escuadras, sino con el de sus razones- en la regeneración española. Y hubiera servido a España sin reticencias, sin condiciones y sin cortapisas. Y sin anteponer la politiquería partidista al interés nacional.

Total, que el escritorzuelo paisanillo no saca a relucir mas que refritos de todos los resabiados precedentes, aunque a su panfleto amarillo se las haya conseguido vender como novedad basada en documentos recién encontrados. Es lo que tiene ser editor o director de periódico sin saber leer: que cualquier mindundi se la cuela.

Otro detalle demuestra qué clase de sujeto es el plumífero: llama a José Antonio Primo. No Primo de Rivera. Esto también suele ocurrir en ciertos casos. Cuando no se tiene educación. Cuando no se tiene puñetera idea de la Historia de España. O cuando se tiene tal desconocimiento de la genealogía propia, que se desconoce la existencia de apellidos compuestos.

O cuando concurren las tres cosas a la vez.

jueves, 12 de marzo de 2015

SOBRE LA NECEDAD PAISANA.


Se que lo repito con frecuencia y que mis habituales no lo necesitan; pero nunca se sabe cuando puede caer por aquí un fiscal progre, un juez garzoniano o un plumífero gilipollas, así es que recordaré que necio es el que no sabe lo que debería saber.

Lo de paisano quizá tampoco necesite mucha explicación, pero vaya, por si acaso, que se refiere al panfleto amarillo que se autotitula El País. Igual podría llamarse la zahúrda, y acertaría, acaso porque a estepaís lo han convertido en una vulgar cochiquera, donde toda miseria tiene asiento y todo villano reluce.

Pero a lo que voy, que es una infamia -una más de ese periodiquillo, acaso porque para salir de sus millonarias pérdidas sigue necesitando vivir contra Franco- publicada ayer y que prometía continuar.

Con la historieta de ayer, el plumífero "se centra en la relación con el dinero del dictador". Dejando a un lado la construcción gramatical -que sugiere lo contrario de lo que luego dice, y demuestra qué clase de iletrado escribe-, el caso es que todo lo que cuenta no sólo no indica que Franco tuviese particular interés en el dinero, sino que afirma lo contrario.

Empieza hablando del sueldo del General Franco como Jefe del Estado Mayor. Un sueldo de 2.429.98 pesetas de 1935, equivalente -dice- a 14,6 euros y -actualizado a día de hoy- a 5.261,80 euros. Poco -dice el propio plumilla- que afirma que el actual detentador de cargo similar cobra 118.701,86 -se supone que anuales, lo que daría 8.478,7 al mes, menos descuentos.

Quizá el plumífero -o mejor, dicho, bípedo implume- sea de los afortunados que pueden fijar su sueldo a voluntad, o goza del mamoneo correspondiente en su empresa. Franco -como cualquier militar de entonces y de ahora- tuvo el sueldo que le fijó el Gobierno de la República, en el cargo para el cual le había nombrado. Pero el necio escribidor sigue a lo suyo: aquél sueldo era mucho con arreglo a las pagas que en aquel momento previo al golpe percibían las tropas. ¿Para qué repetir quien fijaba los sueldos de los militares, quien incorporaba a los Presupuestos las partidas correspondientes, quien las aprobaba?

En un Estado de Derecho, es el Gobierno el que elabora los Presupuestos, y las Cortes quienes lo aprueban. Y en ellos se incluyen todos esos detalles de los sueldos del personal. Hay otro tipo de Estados y de administraciones, donde cualquier Chávez -y Chaves, o Griñan-, Maduro, Tomás Gómez, un hemmano de Arfonso, un Pujol, hace y deshace y se embolsa. El plumífero sabrá si su intención es decir que aquella republiquita era de ese tipo.

Otra cosa que dice el paisanete, es que Franco -desde ese puesto para el cual le había nombrado el Gobierno mas o menos legítimo de la más o menos legítima República- firmó acuerdos con fabricantes de armas alemanes como parte de un planeado rearme. Otra falacia con la que el plumilla demuestra no tener ni idea de nada, porque un General, por mucho que sea Jefe del Estado Mayor, no es quien para firmar acuerdos para la compra de armas. Eso compete al Ministerio, tras la aprobación del Consejo de Ministros si el gasto es considerable. El General, lo más que puede hacer, es recomendar tal o cual opción entre las que le ofrecen.

Pero si nos fijamos en otro detallito, quedará todo claro: Franco se forjó en La Legión. O sea, que -según este gilipollas-, la carrera militar de Franco no existía antes de La Legión, y sólo en ella tuvo lugar. No mandó tropas indígenas en Marruecos, no fue herido de gravedad, no estuvo destinado en Oviedo, y no fue llamado por Millan Astray para que fuera su lugarteniente en la creación de La Legión.

Total, que para este paisanillo necio, Franco salió de la Academia ya de Teniente Coronel. 

martes, 10 de marzo de 2015

SOBRE LA MEGALOMANÍA DE DOÑA ESPERANZA.


La que dice que no tiene, en vista de lo cual no piensa pisar la sede de Cibeles, en la que su enemigo Gallardón se gastó entre 126 y 140 milloncejos de nada, según qué fuente indique la cifra.

Doña Esperanza dice -lo cuenta 20 Minutos de hoy, página 4- que el mantenimiento, conservación, seguridad, calefacción y aire acondicionado del palacio de Cibeles cuesta demasiado, así es que si logra la alcaldía se volverá a la Casa de la Villa. Pero, eso si, no piensa gastarse mucho en el traslado, porque sólo se llevara su despacho. Se supone -digo yo- que también se llevará los despachos de sus colaboradores más próximos, porque si no el despiporre de viajes entre Cibeles y la Casa de la Villa iba a ser de aúpa.

Pero demos por bueno ese minitraslado y vayamos a otras cosas. Por ejemplo, a qué va a hacer doña Esperanza con el Palacio de Cibeles. Porque si sólo se traslada ella y unos cuantos colaboradores y funcionarios, el resto deberá quedarse allí. Y entonces habrá que seguir gastando lo mismo en calefacción y en aire acondicionado. ¿O es que doña Esperanza tiene derecho a estar calentita o fresquita -según la época, no me sean malpensados- y el resto del personal que se joda?

Y habrá que seguir gastando lo mismo en mantenimiento. ¿O es que doña Esperanza tiene derecho a lavabos con agua corriente y techos sin goteras, y ascensores que suban y bajen, y el resto del personal que se apañe con un cubo para recoger el agua de lluvia cuando jarree, y la use en los cuartos de baño; y que suba y baje por las escaleras aunque lleve encima mucho más peso que el bolso de marca?

Y habrá que seguir teniendo seguridad. ¿O doña Esperanza merece tener guardias a las puertas, pero al resto del personal no importa si le roban o pinchan, o apalean, en su puesto de trabajo?

¿Qué hará, entonces, doña Esperanza con el Palacio de Cibeles? ¿Lo dejará como está, sólo que gastándose más en colocar sus posaderas en otro edificio? ¿Lo dejará vacío? 

Y si lo deja vacío y no se gasta en mantenimiento ni conservación ni seguridad, ¿qué tendremos en Cibeles dentro de unos años? ¿Otro Palacio vacío, lleno de telarañas, de polvo y de mugre, que necesitará de una inversión millonaria para ser puesto de nuevo en uso; otro palacio fantasmal? 

¿O tendremos -con o sin traslado, y gane quien gane- un edificio lleno de fantasmas?

lunes, 9 de marzo de 2015

SOBRE LOS PUESTOS DE TRABAJO DE RAJOY.

Decía ayer La Gaceta que el señor Rajoy afirmaba ayer que 'en Andalucía se pueden crear 575.000 empleos'.

El deseo es muy loable, máxime viniendo de quien -dado su cargo- puede tomar medidas para ello. Es tan loable, que uno se pregunta por qué no lo ha hecho antes el señor Rajoy; y antes que Rajoy, Zapatero, y Aznar, y González y Calvo-Sotelo y Suárez. 

Cito los presidentes de la memocracia por la sencilla razón de que ahí se corta la línea de la dejadez, y antes de ellos si se hacían cosas para dar trabajo -no sopa boba, sino trabajo- a los españoles en general y a los andaluces entre ellos. No es que lo diga yo -fascista y todo eso- sino que lo dijo en su día el secretario general del Sindicato Obrero del Campo (SOC), Diego Cañamero: «Franco dio mil veces más tierras a los jornaleros andaluces que el Gobierno socialista en 25 años»

Si, ese mismo Diego Cañamero que luego se ha dedicado a asaltar supermercados de la mano del fantoche Sánchez Gordillo.

Pero a lo que íbamos, que es a la creación de puestos de trabajo que promete Rajoy, y que hoy se explica muy bien en otro titular de prensa, esta vez 20 Minutos: Los contratos de 7 días o menos suben un 43% durante la crisis y ya suponen uno de cada cuatro.

O sea: que cada contrato de siete días o menos es un puesto de trabajo creado ¿no?. Y los de media hora, un sólo día -que los he visto, palabra, en tiempos de Zapatero-, ¿también?

Joder, don Mariano, qué cara tienen ustedes.

miércoles, 4 de marzo de 2015

SOBRE LA PISADA EN EL BARRO DE UN SEÑOR SÁNCHEZ.


"¿Que coño tiene que pasar en este país para que Rajoy pise el barro?", dicen las crónicas -por ejemplo, 20 Minutos, página 6- que preguntó ayer el señor Sánchez, mandamenos del PSOE, mientras miraba las aguas desbordadas del Ebro desde una cómoda carretera.

En estepaís no se, señor Sánchez; en España, que pretende ser un Estado serio aunque sus supuestos representantes y gobernantes no lo sean ni por el forro, el sitio de un Presidente del Gobierno no está asomándose a las inundaciones desde un metro de distancia, sino disponiendo desde su despacho lo que sea menester. Otra cosa es que no lo haga.

Esto, señor Sánchez, es como decir que qué hace un general que no se mete en las trincheras de la primera línea. Que también los hay -los hubo- y, por ejemplo, el general Asensio ponía sus puestos de mando tan junto al tango, que de él comentaba un subordinado: El día menos pensado va a meter su puesto de mando en el de Lister, como si fuese a jugar al ajedrez, certifica Rafael García Serrano en su Diccionario para un macuto.

También Franco -ya Generalísimo- visitaba frecuentemente los frentes, y más de un soldadito se vio sorprendido por su presencia en la primera línea. Por ejemplo, en la fase más dura de aquella, de por sí, durísima batalla del Ebro; o en la batalla de Brunete, donde Términus -nombre clave del cuartel general avanzado- llegó a estar copado por el enemigo.

Pero el puesto de un general no es la primera línea, se ponga el señor Sánchez como se ponga, y si la presencia de un general en la avanzada puede motivar a las tropas -y la de Franco lo hacía, ¡vaya si lo hacía!- el sitio del general es aquél que le permita ver, no el combate, sino la batalla. 

Y además, seamos sinceros, la presencia de Rajoy a pié de agua no va a animar ni a las ranas, señor Sánchez. La suya, evidentemente, tampoco y si ha ido a ver las inundaciones es para hacer creer a la gente que tiene memoria de pez -ya que de agua hablamos-, que ustedes, los socialistas hubieran resuelto la situación mejor. O quizá, señor Sánchez, para que nadie le recuerde que son ustedes, los socialistas, los que derogaron el Plan Hidrológico Nacional del último gobierno Aznar nada más llegar Zapatero -en tren de cercanías, ya usted sabe- a La Moncloa.

Y repito -como dije en la anterior entrada- que ignoro si aquél plan era bueno, malo o regular: lo que se es que ustedes lo derogaron sin establecer nada útil en contrapartida, y nada hicieron al respecto durante los casi ocho años que gobernaron.

O sea, señor Sánchez: que -sin que esto suponga la menor loa a don Mariano- usted estaría mas mono calladito y sin meterse en charcos. Y la prensa, tirando de hemeroteca.

viernes, 27 de febrero de 2015

SOBRE EL PLAN HIDROLÓGICO QUE NO HAY.

Lo dice 20 Minutos en su página 8: Aragón pide ayuda al Ejército ante la crecida "extraordinaria" del Ebro.

Esto ni siquiera merece un gran alarde de titulares para el citado periódico, lo que viene a demostrar que tampoco es mucha noticia. No lo es, porque raro es el año en que el padre Ebro y sus afluentes no se encabritan y arrasan -poco o mucho- lo que tienen por delante. No lo es, porque en España las crecidas de ríos y torrenteras es tan usual como la sequía, y mientras pueblos y ciudades y campos se anegan en un sitio, en otro las tierras se cuartean de pura sed, y animales y humanos dependen de fuentes distantes muchos kilómetros, y de camiones que les surtan del líquido más esencial.

Esto no es noticia, aunque sea una desgracia para quien lo sufre y una terrible lacra para la economía nacional, ambas caras de la misma moneda resuelta en promesas que no valen ni el aire en que se propagan las palabras huecas, en lamentos elegíacos y en subsidios que nunca bastan para recuperar lo perdido.

Y uno se pregunta si esto no se podría cambiar; si tenemos tan poca capacidad como para sufrir resignadamente, año tras año, estación tras estación, los mismos rigores de la naturaleza. Y sin ser ingeniero, deduce que algo si se podría hacer. 

Por ejemplo, pantanos. Pantanos que recojan las crecidas, las encaucen y amansen. Pantanos que tras sus compuertas contengan riadas y crecidas. Pantanos que, cuando los de cabecera tengan que desembalsar agua, la reciban en las cuencas medias y bajas. La orografía española es razonablemente propicia para ello, y si los políticos que sufrimos fueran capaces de prescindir de tópicos, se darían cuenta de que ya es hora de abandonar su complejo de que las obras hidráulicas son cosa franquista. Aunque les costara tener que reconocer que gracias a la época de Franco tenemos aún agua, y que lo único razonable es continuar aquella política hidrológica, puesta al día tras 40 años de inacción.

Por ejemplo, trasvases. Política de trasvases donde no tengan voz los aldeanos cafres que prefieren ver perderse el agua en el mar antes que dársela al vecino necesitado. Donde no tenga sitio la demagogia de negar el agua al Levante y la Andalucía mediterránea porque la quieren para hacer campos de golf.

Estos demagogos saben -o deberían saber si no fueran necios- que en los campos de golf las aguas se reciclan y reutilizan. Pero aunque fuera cierto, también los campos de golf son una fuente de riqueza que da empleo -hostelería, restauración, jardineros, electricistas, fontaneros, mecánicos, personal administrativo...- y genera ingresos. Pero antes de los campos de golf están los campos de cultivo, los naranjales, las huertas.

No se si el Plan Hidrológico aprobado por el último Gobierno de Aznar -que Zapatero derogó para favorecer el crimen ecológico de las plantas desaladoras-, era bueno, regular o malo. Quizá los turolenses se quejaron con razón -no se si hubo algo previsto o no-, aduciendo que si las aguas del Ebro iban a regar Valencia o Almería, justo era que también a Teruel llegaran adecuadamente. Quizá los catalanes querían mayores garantías de que sólo se desviaría el caudal sobrante. O quizá fue todo una pelea de gallos.

Pero lo que es evidente, es que España necesita poner en orden sus aguas, amansar crecidas, desviar riadas, embalsar sobrantes y llevar el líquido de la vida a donde hace falta para vivir, a la vez que se impide que cause desolación y muerte donde sobra.

O sea: un Plan Hidrológico que no se hipoteque a los aldeanos cazurros -los que prefieren inundaciones en sus casas a regadíos en la del vecino- ni a los votos de señoritos separatistas, sino al interés general.

miércoles, 25 de febrero de 2015

SOBRE LA SEGURIDAD Y LA ELEGANCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL.

Decía el maestro Rafael García Serrano que la rapidez es una virtud que demuestra seguridad y elegancia. Creo que esta es una máxima bastante lógica y puesta en razón.

Por este motivo, me llama la atención que hoy -25 de febrero de 2015-, el Tribunal Constitucional haya acordado -lo dice El País- declarar inconstitucional parte de la llamada ley de consultas catalana y suspender la carnavalada que los separatistas catalanes celebraron el 9 de noviembre de 2014.

No seré yo quien diga nada, señor fiscal. Ahí queda la máxima del maestro Rafael, y que cada cual saque sus consecuencias.

martes, 17 de febrero de 2015

SOBRE EL PAJARITO MADURO.

Porque es el pajarito del difunto Chávez el que permite que un gilipollas como Nicolás Maduro sea Presidente de Venezuela.

Y no contento con ser gilipollas, con ser un cenutrio, un zopenco, un imbécil con máster y un canalla cum laude, va el heredero del gorila y ordena -como solía su cabronil predecesor- en una emisión televisiva obligatoria para todas las cadenas, celebrar en Madrid, del 1 al 3 de marzo próximos, lo que llamó Expo Venezuela, una exhibición de “los logros sociales” del chavismo pensada para el público español con el fin de “demoler en vivo y en directo las mentiras allá de la derecha franquista”

Los logros del gorila Chávez y del macaco Maduro son conocidos en todo el mundo, salvo en Venezuela, donde el pueblo vive en la miseria, con la mayor inflación del mundo confesada por el propio Gobierno venezolano. Donde el pueblo malvive haciendo colas interminables para poder adquirir -cuando por casualidad se encuentra- papel higiénico, azúcar o leche; donde los periódicos ni siquiera disponen de papel; donde las importaciones de comida -¡de comida!, en un país como Venezuela- se pudren en los contenedores del puerto porque la administración es incapaz de poner orden en las descargas; donde los millones de dólares del petróleo se van en regalos a los amiguetes -fideles, evos y otros malandrines, con y sin coleta-; en pagar a precio de oro supuestos estudios de profesorcetes antediluvianos; en las fincas de supermegalujo para los dirigentes; en la exportación de revoluciones chabacanas, como de matones de patio de colegio.

Y este hijoputa -que no es insulto, señor fiscal, sino definición- se permite hablar de franquismo. Y se permite hablar de franquismo asociándolo a la derecha, lo cual demuestra su incultura, su necedad, su idiotez y su cortedad intelectual -sólo comparable a la de su predecesor-, y su evidente intento de exportarnos el marxismo bananero chavista, comprando voluntades, votos y partidos.

Sin embargo, el intento del pajarito Maduro de identificar la derecha pepera -que no es sólo la derecha, porque no hay partido ni periódico serio en España que no ponga a los mequetrefes chavistas ante la realidad del su rotundo fracaso- con el franquismo, demuestra dos cosas.

Primera, que los tópicos y los estereotipos del marxismo -sea stalinista o castrista o chavista- siguen siendo los mismos de hace un siglo. Pero al menos, Stalin tuvo cierta decencia al sacar de paseo el fantasma de la madrecita Rusia -que los suyos habían asesinado-, en tanto que Nicolasillo no es capaz de sacar a relucir mas que los genocidas etarras que cobija y el pajarito de Chávez.

Segunda, que Franco fue alguien tan grande, que hasta los simios extranjeros siguen viviendo cojonudamente contra él.

miércoles, 11 de febrero de 2015

SOBRE EL "INVICTO"

EL PAÍS (15-4-2011):
El 'invictus' Tomás Gómez
http://elpais.com/elpais/2011/04/15/actualidad/1302855445_850215.html



EL PAÍS (10-2-2015):
El fiscal indaga vínculos delictivos del Gobierno de Tomás Gómez
http://politica.elpais.com/politica/2015/02/08/actualidad/1423424730_462657.html

EL PAÍS (11-2-2015):
Pedro Sánchez destituye a Tomás Gómez y crea una gestora en el PSM
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/02/11/madrid/1423647485_897542.html



jueves, 5 de febrero de 2015

SOBRE LO QUE VIENE.

Anda la prensa, radio, etcétera, revuelta con las últimas encuestas del CIS. Esas que preveen el hundimiento del PSOE y el ascenso de Podemos. Se rasgan las vestiduras los que alaban el bipartidismo como la panacea, y se alegran los que quieren cambiar como sea y hacia donde sea.

Soy consciente de que no he escrito mucho sobre los pablitos, pabletes y pablones, y apliquen ustedes la rima si lo juzgan conveniente. No lo he hecho porque hay poco que decir sobre ellos, dado que ellos no dicen nada sobre lo que se pueda razonar. Son el más palmario ejemplo de lo que afirmaba Longanessi: no tienen ideas, sino antipatías.

En cambio, hoy trae la prensa -página 6 de El Mundo, y pulsen sobre la imagen para ver más grande el recorte- una información que da auténticamente la medida de Podemos: la eurodiputada gaditana Teresa Rodríguez abandona su carguillo bruselense para aspirar a presidir la Junta de Andalucía. Y esta señora tiene como referencia -dice El Mundo- la Candidatura Unitaria de Trabajadores (CUT) de Juan Manuel Sánchez Gordillo y el Sindicato Andaluz de Trabajadores de Diego Cañamero.

Es decir, la referencia de Podemos es la del salteador de supermercados Sánchez Gordillo, que en sus ratos libres también se iba de acampada a las fincas de los demás. Simplemente por gusto de hacer ruido, pues en tales casos de ocupaciones nunca se ha visto a nadie arando la tierra, ni sembrando, ni recogiendo cosechas. Tocar las narices y vivir de la subvención, lo único que ha hecho este fulano en todos los años que ha sometido a su pueblo a la dictadura bolchevique.

Este es el estilo y la referencia de Podemos, dicho por ellos. Y lo que se puede esperar -cualquiera que sepa algo de Historia- es evidente, porque esto suena, y mucho, a cosas que ya hemos conocido. ¿No suena esto a Frente Popular, a los primeros meses de 1936? A mi si, y me gustaría equivocarme, pero no creo.

Por supuesto, no quiero con estas palabras avisar de nada, ni alarmar a nadie, ni despertar a la derecha cobarde. No pretendo sino dejar constancia, porque soy -y a buen seguro no el único- de los que piensan que esto no tiene más salida que la que todos estamos pensando, y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

Lo que no veo nada claro es que se pueda repetir la solución de entonces, así es que iremos derechitos a la maravilla venezolana, o boliviana, o cubana. 

Y yo espero no llegar a verlo y haberme quedado antes en el camino de la democracia avanzada esa. Llevándome puesto lo que pueda, evidentemente.

lunes, 2 de febrero de 2015

SOBRE EL GENOCIDIO ETARRA.


Cuenta la prensa de hoy -20 minutos, edición papel de Madrid, página 6- que el juez Javier Gómez Bermúdez está instruyendo, en la Audiencia Nacional, una causa por genocidio y crímenes de lesa humanidad contra ETA. El resumen es de 2.472 acciones terroristas, con cifras de asesinados que, según quien las cuente, varían entre 843 y 856. El juez -añade la noticia- ha pedido que se identifique a todos los jefes de ETA.

Y uno piensa -en primer lugar- que ya era hora de que alguien se enterase de que lo de ETA no era la acción criminal porque si; que no era una casualidad, que no era algo que naciera por generación espontánea y se desarrollara al albur, sino que era un plan preconcebido, con unas metas fijadas y unos métodos -el asesinato, el secuestro, la extorsión- bien definidos.

Ya era hora de que alguien -en las altas instancias- se atreviera a decir que ETA, junto a sus apéndices más o menos juveniles y más o menos políticos, era un plan de exterminio de españoles.

Creo que en esta iniciativa faltan varios aspectos, pero por algo se empieza. Luego llegará el momento de buscar cómplices, de establecer quien favoreció, colaboró, animó y sufragó el genocidio.

Entonces -espero- llegará el momento de ver en los banquillos a los que sin la menor vergüenza confesaban aprovecharse -unos agitan el árbol y otros cogen las nueces- de los asesinatos; a los que disculpaban la guerrilla urbana de los chicos de la gasolina; a los que solo protestaban cuando el asesinado era uno de los nuestros

Y también, ni que decir tiene, a los que han negociado con ETA, desde Felipe González hasta -que se sepa- Rodríguez Zapatero. Pasando -nadie lo olvide- por Aznar.

Espero que den con sus huesos en la cárcel los que aún vivan de aquellos que amnistiaron a los etarras durante la transición/traición. Espero que acaben debidamente empapelados los jueces que han soltado etarras sin ajustarse a la Ley; los que han retrasado los trámites hasta conseguir la liberación de asesinos, sea por conveniencia del poder político del momento, sea por simple ineptitud.

Y espero que la apología de ETA sea, por lo menos, tan perseguida como cualquier mención meramente dubitativa acerca del famoso holocausto.

Si, lo se: mas vale que me siente a esperar. Pero es que, en el fondo, soy un optimista.

jueves, 29 de enero de 2015

SOBRE EL ESCÁNDALO OBAMA.

En este caso, el protagonizado por doña Michelle al presentarse al funeral del rey Abdalá, en Arabia Saudí, sin velo ni cosa similar.

El asunto ha sido, por lo visto, bastante criticado por los saudíes, y de ello se han hecho eco los tolerantes de la prensa española y quizá universal.

Aquí, claro, estamos acostumbrados a ver a nuestros reyes con la kipá judía cada vez que visitan Israel, y hemos visto ministras ataviadas con velo en viaje oficial a Marruecos. Suponemos -suponen los tontainas de guardia- por tanto, que cuando se va a países musulmanes la mujer debe cubrirse en señal de respeto a sus costumbres.

Pero, entonces ¿por que las mujeres musulmanas no se despojan de velos y burkas, y los hombres de sus túnicas y turbantes, por respeto a nuestras costumbres?

Porque, si se respetan las costumbres del país que recibe la visita, todos estos aditamentos sobran en nuestras calles; y si se respetan las costumbres del viajero, nada hay que decir de la mujer occidental que vista en países musulmanes con arreglo a sus costumbres habituales. O sea: que doña Michelle Obama ha hecho muy requetebién en lucir su cabeza descubierta.

¿O la costumbre que respeta los ultratolerantes de Occidente es que los musulmanes siempre pueden hacer lo que les salga de la chilaba?

SOBRE EL HOMENAJE REAL.

Homenaje rendido por el actual rey, Felipe VI, en la conmemoración del Día Oficial de la Memoria del Holocausto en el Senado, que El Mundo (28-1-2015, pag, 14) sintetiza en titular con esta frase: «Que algo así no pueda volver a suceder.»

"Felipe VI ejemplificó en Ángel Sanz-Briz, Sebastián Romero Radigales y Eduardo Propper de Callejón, todos diplomáticos, la lucha de los españoles contra el régimen nazi. También en el miembro del Servicio Exterior de España José Ruiz Santaella y su esposa, Carmen Schrader. (...) Algunos, como recordó, reconocidos por la ONU como Justos entre las Naciones, el mismo título concedido a Oskar Schindler."
Pulsar sobre la imagen para verla a mayor tamaño.

Entiendo que S.M., quizá esté más cerca del cine que de la Historia, pero creo que tampco hubiera estado de más recordar que ese mismo título de Justo entre las Naciones le fue reconocido al Exmo. Sr. D. Francisco Franco Bahamonde. Si, ese señor que hizo rey al padre del actual.

Entiendo, también, que siendo heredero de -Zapatero dixit- un rey muy republicano, los exiliados republicanos confinados en Mauthausen merecieran una mención especial en el discurso del rey. Sin embargo, me atrevo a aventurar -no lo vea como afirmación ilegal, señor fiscal, sino como simple duda intelectual- que esos exiliados republicanos españoles no serían judíos, y si fueron internados en campos de concentración las razones serían otras. Quizá -simple duda, señor fiscal- por haber ejercido actos que la Convención de Ginebra, a la sazón vigente, calificase de terrorismo, espionaje o alguna otra figura consistente en combatir -sin vestir uniforme- a un ejército de ocupación. 

Pero no quiero exponer más dudas, por si acaso el trasunto actual del Mini-Verdad orweliano -véase 1984- busca más vueltas de las que hay. Sólo quiero sumarme al deseo de «que algo así no pueda volver a suceder.»

Que no vuelva a meterse a la gente en campos de concentración por pensar distinto, por su religión, por su situación social o laboral; que no vuelva a asesinarse gente en forma mecánica y casi científica, preparando lo necesario para los crímenes con antelación, premeditación y mala leche. 

Espero que S.M. siga pensando, de aquí a Noviembre, «que algo así no pueda volver a suceder.» Y que lo afirme, con la misma contundencia, en Paracuellos.

miércoles, 28 de enero de 2015

SOBRE LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN Y EXTERMINIO.

La prensa, la radio -supongo que la televisión, aunque no puedo dar fe- llevan varios días hablando y escribiendo sobre los campos de concentración de los alemanes en la GMII. De exterminio, los llaman, por cierto.

Por supuesto, no voy a decir que hablen con verdad o con falsedad; no voy a discutir todos los horrores que los vencedores dan como ciertos; no voy a negar el Holocausto -así, con mayúsculas, porque ya se sabe que sólo ha habido uno-; no voy a poner en duda las cifras oficiales -de los vencedores-; ni siquiera voy a recordar que el Partido Nacionalsocialista Alemán fue democráticamente elegido. 

No voy a hacer nada de eso, porque si cayera en la tentación de insinuarlo cualquier señor fiscal podría buscarme las vueltas, con mucho más ahínco del que suelen poner en empapelar etarras; en investigar cohechos y prevaricaciones; en perseguir la guerrilla urbana ultraizquierdista y, en suma, en buscarle al gato las cuatro patas que todos sabemos que tiene. 

Y una vez NO hecho todo esto, si voy a transcribir un artículo sobre ciertos campos de exterminio, publicado originalmente en Bitácora Pi:

(http://bitacorapi.blogia.com/2009/110201-los-campos-de-la-muerte-de-eisenhower-el-ultimo-secreto-sucio-de-la-segunda-guer.php)

* * * * *

LOS CAMPOS DE LA MUERTE DE EISENHOWER: 
EL ÚLTIMO SECRETO SUCIO DE LA 
SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

James BACKE

Llámelo crueldad, llámelo represalias, llámelo una política de hostil negligencia: un millón de alemanes capturados como prisioneros por los ejércitos de Eisenhower murieron en cautiverio después de rendirse.

   En la Primavera de 1945, el III Reich de Adolf Hittler estaba a punto del colapso, atrapado entre el Ejército Rojo avanzando desde el este hacia Berlín y los ejércitos norteamericanos, británicos y canadienses, bajo el comando total del General Dwight David Eisenhower, moviéndose desde el oeste a lo largo del río Rhin. Desde el desembarco del día D en Normandía, el pasado junio, los aliados occidentales habían recapturado Francia y los Países Bajos y algunos Comandantes de la Wehrmacht estaban tratando de negociar las rendiciones locales. Otras unidades, sin embargo, continuaban obedeciendo las órdenes de Hitler de luchar hasta el último hombre. La mayoría de los sistemas, incluyendo el transporte, habían colapsado y los civiles huían en pánico, de los rusos que avanzaban a lo largo.

   "Hambrientos y atemorizados, yaciendo en terrenos de cultivos, a 15 metros de nosotros, esperando el momento apropiado para saltar con sus manos alzadas": Así es como el Capitán H. F. McCullough del 2º Regimiento anti-tanques de la 2ª División Canadiense, describe el caos de la rendición alemana al final de la Segunda Guerra Mundial.
  
 En un día y medio, de acuerdo con el Mariscal de Campo Bernard Montgomery, 500.000 alemanes se rindieron a su 21º Grupo de Ejército en el norte de Alemania. Poco después del día V-E - el 8 de mayo de 1945- los británicos y canadienses capturaron a más de dos millones de alemanes. Virtualmente casi nada del tratamiento que les fue dado, sobrevive en los archivos en Ottawa o en Londres, sólo algunas escasas evidencias del Comité Internacional de la Cruz Roja, los ejércitos involucrados y los relatos de los prisioneros mismos que indican que la mayoría continuaron con buena salud. En todo caso, la mayoría fueron pronto liberados y enviados a casa, o fueron transferidos a Francia para ayudar en el trabajo de reconstrucción de post-guerra. (El ejército francés había capturado poco menos de 300.000 prisioneros.)

Tal como los británicos y canadienses, los norteamericanos se enfrentaron con un sorprendente número de soldados alemanes rendidos. La cuenta final de prisioneros capturados por el ejército norteamericano en Europa (excluyendo Italia y el Norte de África) fue de 5,25 millones. Pero los norteamericanos respondieron en forma diferente.

Entre los primeros cautivos en manos de EEUU había uno, el Cabo Helmut Liebich, que había trabajado en un grupo anti-aéreo experimental en Peenemunde en el Báltico. Liebich fue capturado por los norteamericanos el 17 de abril, cerca de Gotha en el centro de Alemania. Cuarenta y dos años después, recuerda perfectamente que no habían tiendas de campaña en el Campo Gotha, tan sólo un cerco de alambres de púas alrededor de un campo que pronto se transformó en un barrial.
   
Los prisioneros recibían una pequeña ración de alimentos el primer día, pero fue reducida a la mitad. Para obtener la ración fueron forzados correr una manga. Agachados debían correr entre los guardias norteamericanos, que les golpeaban con palos mientras se movían hacia el alimento. El 17 de abril, fueron transferidos al campo norteamericano Heidesheim más hacia el oeste, donde no hubo alimentos durante días; luego muy pocos.

   Al aire libre, hambrientos y sedientos los hombres comenzaron a morir. Liebich vio sacar a entre 10 y 30 cuerpos cada día desde su sección, la "B", que al principio tenía alrededor de 5200 hombres. Vio a un prisionero golpear a otro hasta la muerte para obtener su pequeño trozo de pan. Una noche, mientras llovía, Liebich vio a los costados del agujero donde estaban refugiados, agujeros cavados en la blanda tierra arenosa, colapsar sobre los hombres que estaban muy débiles para luchar por salir. Se ahogaban antes de lograr sacarlos. Liebich se sienta y comienza a llorar: "Me es muy difícil creer que los hombres puedan ser tan crueles unos con otros" 

  El tifus estalló en el Campo Heidesheim aproximadamente desde principios de mayo. Cinco días después del día V-E, el 13 de mayo, Liebich fue transferido a otro campo norteamericano de prisioneros, a Bingen Rüdesheim en Rhineland cerca de Bad Kreusnach, donde se le dijo que había una gran cantidad de prisioneros, algo así como entre 200.000 y 400.000, todos ellos sin algo para cobijarse, sin alimentos, sin agua, ni medicinas o suficiente espacio.

   Pronto se sintió enfermo con disentería y tifus. Fue transferido nuevamente, semi inconsciente y delirando, en carros de ferrocarril sin techos hacia el nororiente bajando el Rhine, con un desvío a través de Holanda, donde los holandeses se apostaban sobre los puentes para lanzar piedras sobre las cabezas de los prisioneros. A veces los guardias norteamericanos disparaban tiros de advertencia hacia los holandeses para mantenerlos alejados. A veces no.

   Después de 3 noches, sus compañeros prisioneros le ayudaron tambaleante, a ingresar al enorme campo en el Rheinberg, cerca de la frontera con Holanda, nuevamente sin protección ni alimentos. Cuando llegó una pequeña cantidad de alimento, estaba descompuesto. En ninguno de los cuatro campos vio Liebich protección alguna para los prisioneros.

   La tasa de muertes en los Campos norteamericanos en el Rhineland en ese momento, de acuerdo con los datos de sobrevida de una encuesta médica, fue del 30 por ciento al año; la tasa normal de muertes de la población civil en 1945, estaba entre el 1 y el 2 por ciento.

   Un día en junio, a través de sus alucinaciones por la fiebre que le consumía, Liebich vio a los "Tommies" que llegaban al Campo. Los británicos se hacían cargo del Campo Rheinberg y eso probablemente salvó su vida. En ese momento, Liebich que mide 1,75 mts. pesaba 43 Kg. De acuerdo con las historias referidas por otros ex prisioneros del Campo de Rheinberg, el último acto de los norteamericanos, antes que los británicos tomaran el control del Campo, fue aplanar con buldózer una sección del campo mientras aún había hombres vivos en los agujeros que habían cavado en la tierra.

   Bajo la Convención de Ginebra, tres derechos fundamentales están garantizados para los prisioneros de guerra, (a) que serán alimentados y cobijados en la misma forma que las tropas de base o de reserva de las Fuerzas que capturan, (b) que podrán enviar y recibir cartas y (c) que serán visitados por delegados del Comité de la Cruz Roja Internacional quienes reportarán en secreto, acerca del trato que reciben a un Poder de Protección. (En el caso de Alemania, como el gobierno se desintegró en las etapas finales de la guerra, Suiza había sido designada como Poder Protector)
  
 De hecho, a los prisioneros alemanes capturados por el ejército norteamericano a fines de la Segunda Guerra Mundial, se les negaron estos y la mayoría de los otros derechos, a través de una serie de decisiones y directivas específicas, que se originaban principalmente desde Cuartel Central del Ejército norteamericano o SHAEF –Cuartel Central Supremo de las Fuerzas Aliadas Expedicionarias.

   El general Dwight Eisenhower era el Supremo Comando de SHAEF – de todos los ejércitos al noroeste de Europa y el Comandante General de las Fuerzas norteamericanas en el teatro europeo. Estaba sujeto al Staff Combinado de Jefes (CCS) de Bretaña y EEUU, a la Junta del Staff de Jefes (JCS), y a las políticas del Gobierno norteamericano, pero en ausencia de directivas explícitas –de lo contrario o de otra forma- la responsabilidad última para el trato dado a los prisioneros alemanes en manos norteamericanas, yacían en él.
  
 “Dios, cómo odio a los alemanes” escribió Eisenhower a su mujer, Marnie, en septiembre de 1944. Antes, en frente del embajador británico en Washington, había dicho que todos, los 3.500 aproximadamente, de los oficiales del Staff de Generales alemanes deberían ser “exterminados”.

   En marzo de 1945, un mensaje al Staff Combinado de Jefes e iniciado por Eisenhower recomendaba la creación de un nuevo tipo de prisioneros -Fuerzas Enemigas Desarmadas, o DEF -quienes a diferencia de los prisioneros de Guerra, definidos por la Convención de Ginebra, no serían alimentados por el ejército después de la rendición de Alemania.

   Esto era una directa violación de la Convención de Ginebra. El mensaje datado el 10 de Marzo, argüía en parte: "El compromiso adicional de manutención que conlleva el declarar a las Fuerzas armadas alemanas, Prisioneros de Guerra (sic) haría necesaria provisiones de raciones en una escala igual a las tropas de base, lo que podría estar más allá de la capacidad de los Aliados, incluso si todas las fuentes alemanas fueran usadas." Finaliza: "Se solicita su aprobación, ya existen planes preparados sobre esta base."

  El 26 de Abril de 1945, la combinación de Jefes aprueba el Status DEF, solamente para los Prisioneros de Guerra alemanes en manos de los norteamericanos: Los miembros británicos habían rehusado adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros. La Combinación de Jefes estipuló que el status de las tropas alemanas desarmadas sería mantenido en secreto. En ese momento, el general del Cuartel Central de Eisenhower en el SHAEF, el General Robert Littlejohn, había ya reducido dos veces las raciones de los prisioneros y un mensaje del SHAEF firmado "Eisenhower" había informado al General George Marshall, Jefe de Staff del Ejército de EEUU, que los corrales para los prisioneros "no tendrán refugios, o techo u otros acomodos".


                      Vista aérea de un campo de prisioneros

   Las provisiones no eran un problema, había material suficiente acumulado en Europa para construir locaciones de Campos de Prisioneros. El ayudante especial de Eisenhower, el General Everett Hughes, había visitado los enormes almacenes de provisiones en Nápoles y Marsella e informado: "Existe más stock del que podamos llegar a usar. Puesto en línea hasta donde la vista puede alcanzar". Los alimentos no habían sido un problema, más bien, en Estados Unidos la sobreproducción de trigo y maíz eran las mayores de toda la historia, y existía un record de cultivos de papas. El ejército mismo tenía tanto alimento de reserva, que un almacén totalmente cargado fue sacado por accidente de las listas de vituallas en Inglaterra y no se dieron cuenta hasta 3 meses después. Además, el Comité Internacional de la Cruz Roja tenía más de 100.000 toneladas de alimento en almacenes en Suiza. Cuando la Cruz Roja intentó enviar dos trenes cargados con alimentos al sector norteamericano de Alemania, oficiales del Ejército norteamericano hicieron volver los trenes, diciendo que sus almacenes ya estaban sobresaturados de alimentos de la Cruz Roja, alimento que ellos jamás distribuyeron.
  
 Sin embargo, fue a través de la provisión de alimentos que la política de aniquilación fue llevada a cabo. Agua, alimentos, tiendas de campaña, espacio, medicinas, - todo lo necesario para los prisioneros fue fatalmente negado. En el Campo Rheinberg, donde el cabo Liebich, arribaría a mediados de mayo, con tremores por la disentería y el tifus, no tenía algo de alimentos el 17 de abril cuando fue inaugurado. Tal como en los otros Campos, en las "praderas de Rhine", abiertos por los norteamericanos a mediados de abril, allí no había torres de vigilancia, tiendas de campaña, edificios, edificación para cocinar, agua, letrinas o alimentos.

   George Weiss, un mecánico de tanques que ahora vive en Toronto, recuerda el Campo donde estuvo junto al Rhine: "Toda la noche teníamos que estar sentados uno contra otros. Pero la falta de agua era la cosa peor de todas. Durante tres día y medio no tuvimos nada de agua. Teníamos que beber nuestra orina...."

   El soldado Heinz T. (su nombre se mantiene en reserva ante su solicitud) había cumplido justo 18 años en el hospital, cuando los norteamericanos entraron en su sala el 18 de abril, él y sus compañeros heridos fueron sacados del hospital y llevados al Campo en Bad Kreuznach en el Rhineland, donde ya se encontraban varios cientos de miles de prisioneros. Heiz llevaba solamente un pantalón corto, zapatos y una camisa.

   Heinz estaba lejos de ser el más joven en el campo, Había niños de 6 años entre los prisioneros, así como mujeres embarazadas y hombres de más de 60 años. Al comienzo cuando los árboles comenzaron a crecer en el campo, algunos lograron cortar sus ramas para hacer fuego. Los guardias ordenaron apagar el fuego. En muchos lugares estaba prohibido cavar agujeros en el suelo para hacer refugios. "Todo lo que teníamos para comer era el pasto". Recuerda Heiz.

   Charles von Luttichau estaba convaleciente cuando decidió entregarse voluntariamente a las tropas norteamericanas que estaban cerca de su casa. Fue llevado al Campo Kripp, en el Rhine cerca de Remagen.
  
 Fuimos mantenidos en hacinadas prisiones de alambres de púas, al aire libre, con escasos alimentos, recordaba recientemente. "Más de la mitad del tiempo no tuvimos alimentos, el resto del tiempo teníamos una pequeña ración K. Pude ver desde el encierro que nos estaban dando una décima parte de lo que le entregaban a sus propios hombres...Le reclamé al Comandante norteamericano del Campo que estaban violando la Convención de Ginebra, pero simplemente me dijo: ¡Olvide la Convención, ustedes no tienen ningún derecho!"

  "Las letrinas eran sólo una tabla sobre una zanja junto al cerco de alambre de púas. Por las enfermedades, los hombres tenían que defecar en el suelo. Pronto muchos de nosotros estábamos demasiado débiles para sacarnos los calzoncillos. Así nuestra ropa estaba infectada, y así estaba también el barro donde caminábamos, nos sentábamos o nos acostábamos. Es esas condiciones nuestros hombres muy pronto, dentro de pocos días, hombres que habían ingresado sanos al Campo estaban muertos. Vi a nuestros hombres llevar muchos cuerpos a la entrada del Campo donde eran apiñados arriba de un camión que se los llevaba".
  

   La madre de Luttichau era norteamericana y él posteriormente emigró a Washington D.C., donde llegó a ser historiador y escribió una historia militar para el ejército norteamericano. Estuvo en el Campo Kripp cerca de tres meses.

   Wolfang Iff, que estuvo prisionero en Rheinberg y aún vive en Alemania, informa que, en su sección de aproximadamente 10.0000 prisioneros, se sacaban de 30 a 40 cuerpos cada día. Como miembro del equipo de enterradores, Iff dice que ayudaba a sacar los cuerpos del espacio cercado hasta la entrada del Campo, donde los cuerpos eran llevados en carretillas hasta grandes garages de fierro. Allí Iff y su grupo le sacaban la ropa a los cuerpos, partían en dos sus medallas de identificación, ponían los cuerpos en hileras de 15 a 20 hombres, aplicaban 10 paladas de pegamento rápido sobre cada hilera de cuerpos hasta que alcanzaban un metro de alto, ponían los efectos personales en una bolsa que entregaban a los norteamericanos y luego se iban.
  
 Algunos de los cuerpos habían muerto de gangrena como consecuencia del congelamiento (fue una lluviosa y fría primavera anormal ese año). Una docena o más estaban tan débiles para sostenerse en las tablas sobre la zanja de las letrinas que habían caído allí y se habían ahogado.



Los campos de prisioneros de guerra a lo largo del Rhin marcan el éxito final del avance al interior de Alemania. Los oficiales del ejército norteamericano capturaron 5,25 millones de prisioneros.

   Las condiciones en los Campos norteamericanos a lo largo del Rhine a finales de abril fueron observadas por dos coroneles del Cuerpo Médico del Ejército norteamericano, James Mason y Charles Beasley, quienes escribieron en un informe publicado en 1950:  

   El 4 de mayo de 1945, los primeros prisioneros de Guerra alemanes fueron transferidos al status DEF [hoy los sionistas usan el status de ‘Combatiente Enemigo para justificar Guantánamo’]. El mismo día el Departamento de Guerra de EEUU prohibió toda la correspondencia desde y hacia los Prisioneros. (Cuando el Comité Internacional de la Cruz Roja sugirió un plan para considerar el fin de la Guerra en una semana, una orden del SHAEF firmada "Eisenhower" los anuló el 15 de mayo)
  
 Ese mismo día, de acuerdo con una minuta de una reunión, el General Eisenhower y el Primer Ministro Churchill hablaron acerca de la reducción de las raciones de los Prisioneros. Churchill pidió un acuerdo en la cantidad de ración para los prisioneros, porque el quería anunciar pronto un recorte en las raciones británicas de carne y quería estar seguro que los Prisioneros "podrían ser alimentados con esos suministros que nos podríamos perfectamente ahorrar". Eisenhower replicó que él ya había "prestado a esa materia una atención considerable", pero que estaba pensando revisar todo este asunto para ver "si era o no posible una reducción aún mayor". Le dijo a Churchill que los prisioneros de Guerra estaban recibiendo 2150 calorías diarias (El Cuerpo Médico del ejército de EEUU ha obtenido que 2.200 calorías diarias es el mínimo absoluto para el nivel de subsistencia de adultos sedentarios viviendo bajo techo en un refugio. Las tropas norteamericanas eran provistas de 4.000 calorías diarias). Lo que no le dijo a Churchill fue que el ejército ya no estaba alimentando a los DEF, (Fuerzas enemigas desarmadas), o los estaba alimentando con mucho menos que aquello que recibían el status de-Prisioneros-de- Guerra.

    Las raciones fueron prontamente reducidas después de esto: una reducción directa fue grabada en los informes del Cuartel Central. Pero las reducciones indirectas también fueron llevándose a cabo. Una de estas, fueron las extraordinarias diferencias entre el número de prisioneros en las listas de raciones y el conteo oficial "a mano", y entre el conteo oficial "a mano" y el número real de prisioneros en los Campos.
  
 El meticuloso General Lee estaba tan abrumado acerca de la s discrepancias que envió un cable desafiante desde su Cuartel Central en París al Cuartel Central del SHAEF en Frankfurt: "Este Cuartel Central está teniendo considerables dificultades en establecer una base adecuada para requerir raciones para los Prisioneros de Guerra actualmente mantenidos en el teatro.....En respuesta a interrogantes de este Cuartel Central...... Varios declaraciones difieren del número de hombres en nuevos campos o implica alguna nueva organización para obtener raciones de la población civil alemana para ellos". Los hombres están donde estaban. Todo lo que sucedió fue eso, por el ruido de una máquina de escribir, su escaso y poco alimento del ejército de EEUU fue detenido.
  
El efecto de una política arreglada entre libros de contabilidad y transportada entre guiños y movidas de cabezas -sin órdenes escritas- primero mistificó, luego frustró y finalmente cansó a los oficiales de rango medio que eran los responsables de los Prisioneros de Guerra.

  Un coronel en el Cuartel Central de la sección de unidades de combate avanzada norteamericana escribió una petición personal al General Robert Littlejohn del Cuartel Central el 27 de abril; "Aparte de la 750 toneladas recibidas del 15º Ejército, no se ha recibido subsistencia y tampoco la espero recibir. Las deseables raciones de Clase II y IV han sido totalmente debido al sufrimiento del ejército, sobre la petición personal y ha sido insignificante en relación a la demanda que ha sido puesta sobre nosotros por la influencia de los Prisioneros de Guerra".

    Los rumores acerca de las condiciones en los Campos corrieron a través del ejército norteamericano, "Muchacho, esos Campos fueron una mala noticia" dijo Benedict K. Zobrist, un Sargento técnico en el Cuerpo médico. "Fuimos advertidos de mantenernos tan alejados como fuese posible". En mayo y a principios de junio un grupo de médicos del Cuerpo Médico del Ejército de EEUU hizo una encuesta en algunos Campos del Rhineland, que mantenían más de 80.000 Prisioneros de Guerra alemanes. Su informe está perdido de la sección correspondiente en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, pero dos fuentes secundarias reproducen parte de lo encontrado. Los tres mayores asesinos fueron las diarreas y la disentería (tratadas como una categoría), las enfermedades cardíacas y la neumonía. Pero al buscar la terminología médica, los doctores también apuntaron a las muertes por "falta de alimentos y agotamiento total" y sus datos revelan un índice de muertes 80 veces más alto que las normas en tiempos de paz.
  
 Sólo el 9,7% de los Prisioneros habían muerto por causas claramente asociadas a la falta de alimentos, tal como extrema desnutrición, deshidratación y "agotamiento". Pero las otras enfermedades, directamente atribuibles a la exposición a un hacinamiento, suciedad extrema y la falta de medidas sanitarias fueron indudablemente exacerbadas por el estado agónico. Tal como el informe hace notar, "Contagio, hacinamiento en las jaulas y la falta de alimentos y lugares de sanidad todos ellos contribuyeron a este índice excesivo de muertes". Los datos, debe recordarse, fueron tomados de los campos de Prisioneros de Guerra no de los Campos DEF (Fuerzas Enemigas Desarmadas).
  
 A finales de mayo, habían muerto más personas en los campos norteamericanos que morirían con el estallido de la Bomba Atómica en Hiroshima.
  
 El 4 de junio de 1945, un cable firmado "Eisenhower" decía a Washington que era urgente reducir el número de prisioneros, que a la primera oportunidad había que deshacerse de toda clase de prisioneros que no fueran aptos para ser requeridos por los aliados. Es difícil de comprender a qué incitaba este cable. No hay ninguna razón para esto, y es evidente en el masivo tráfico de cables que sobrevivieron el período en los archivos de Londres, Washington, y Abilene Kansas. Y está muy lejos de ordenar a Eisenhower de capturar o mantener prisioneros. El mensaje de la Combinación de Jefes del 26 de abril, le ordenó no capturar más prisioneros después del Día V-E, incluso para trabajos. Sin embargo más de dos millones de DEF fueron encerrados después del 8 de mayo. Durante junio, Alemania fue dividida en zonas de ocupación y en julio de 1945 SHAEF fue desmantelada, Eisenhower es relevado de su único cometido como Comandante General de EEUU en Europa: se transforma en Gobernador Militar de la zona norteamericana. Continúa manteniendo alejados a los representantes del Comité de la Cruz Roja Internacional y el ejército de EEUU también informa a los grupos de socorro que la zona estaba cerrada para ellos. Fue cerrada también para todos los embarques de ayuda hasta diciembre de 1945 cuando se produjo una leve relajación.

   También a comienzos de julio, los norteamericanos entregaron entre 600.000 y 700.000 cautivos alemanes a los franceses para ayudar a reparar los daños hechos a su país durante la guerra. Muchos de los transferidos estaban en 5 campos agrupados alrededor de Dieterheims, cerca de Mainz, en la sección de Alemania que estaba justo en la porción de Alemania que quedaría en las manos de Francia (la mayoría de los que restaban estaban en campos norteamericanos en Francia).


    El 10 de julio, una unidad del ejército francés tomó Dietersheims y 17 días después el Capitán Julien arribó para asumir el mando. Su informe sobrevive como parte de una investigación del ejército en una disputa entre Julien y su predecesor. En el primer Campo al cual entró, dijo haber encontrado un terreno fangoso "habitado por esqueletos vivientes" algunos de los cuales murieron mientras los observaba. Algunos se apretujaban unos junto otros bajo trozos de cartón a pesar de que el día de julio era cálido. Mujeres que yacían en agujeros cavados en el suelo le miraban directamente con edemas de hambre en sus abultados vientres en una grotesca parodia de embarazo; ancianos con largas barbas grises le miraban débilmente, niños de seis o siete años con los anillos de un mapache en sus ojos del hambre le miraban con sus ojos faltos de vida. Dos médicos alemanes en el "hospital" estaban tratando de cuidar a los moribundos en el suelo, bajo el cálido cielo, entre las marcas dejadas por las tiendas de campaña que los norteamericanos se habían llevado con ellos. Julien que había luchado contra los alemanes con su regimiento, el Tercer Regimiento de Tiradores Escogidos Argelinos, se encontró a sí mismo pensando en el horror: "Esto es exactamente igual a las fotografías en Buchenwald y Dachau".

   Había 103.500 personas en los cinco campos alrededor de Dietersheims; entre ellos los oficiales de Julien contaron a 32.640 que absolutamente no podían trabajar. Estos fueron liberados inmediatamente. En total, dos tercios de los prisioneros tomados por los franceses ese verano que venían de Campos en manos de los norteamericanos en Alemania y en Francia eran inservibles para el trabajo de reparación de post-guerra.

  En el Campo en Saite Marthe, según los informes, 615 de los 700 cautivos eran incapaces de trabajar. En Erbiseul, cerca de Monz en Bélgica, de acuerdo a un reclamo escrito, 25% de los hombres recibidos por los franceses eran "deshechos" o basura. En julio y agosto, tal como el General Littlejohn del Cuartel Central señala a Eisenhower a su debido tiempo, las reservas de alimentos del ejército en Europa habían crecido en un 39 por ciento.

  El 4 de agosto, en una frase, firmada "Eisenhower" condenaba a todos los prisioneros de guerra, que aún estaban en manos de los Campos norteamericanos, al status DEF (Fuerza Enemiga Desarmada): "Con efecto inmediato todos los miembros de las Fuerzas Alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no tendrán el status de Prisioneros de Guerra.

   No se dieron razones; las cuentas semanales de los sobrevivientes sugieren que ambas clasificaciones fueron preservadas, pero, para los prisioneros que ahora eran tratados como DEF, la tasa de muertes se cuadruplicó en pocas semanas, de un 2 por ciento por semana, a un 8 por ciento. Durante largo tiempo los DEF fueron muriendo a casi cinco veces esa tasa de muertes.
  
 El "Weekly PW & DEF report" [Informe semanal de Prisioneros de Guerra (POW) y Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF)] para la semana que finalizaba el 8 de septiembre de 1945, aún existía en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, muestra un agregado de 1.056.482 prisioneros que estaban en manos de los norteamericanos en el teatro europeo, de los cuales cerca de dos tercios son identificados como Prisioneros de Guerra (POW). El otro tercio 363.587 hombres son Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF). Durante una semana 13.051 de estos últimos murieron.

  En noviembre de 1945, el General Eisenhower alcanzó el puesto de George Marshal como Jefe de Staff del Ejército norteamericano y retornó a EEUU.
   
En enero de 1946, los campos aún mantenían un número considerable de cautivos pero EEUU había rebajado el número de sus prisioneros casi a cero a finales de 1946. Los franceses continuaron manteniendo a cientos de miles durante 1946, pero gradualmente redujeron el número hasta la nada cerca de 1949. Durante el año 1950 la mayoría del material no archivado, con relación a los Campos de Prisioneros en manos norteamericanas fue destruido por el Ejército.

  Eisenhower lamentaba la inútil defensa alemana del Reich en los últimos meses de la guerra por la pérdida de vidas. Pero por lo menos 10 veces más alemanes, -sin duda 800.000, quizás más ciertamente 900.000 y bastante probable, más de un millón de alemanes- murieron en los Campos norteamericanos y franceses, más que aquellos que murieron en todos los combates en el Frente Occidental al norponiente de Europa, desde que EEUU entró en la guerra en 1941 hasta abril de 1945.-


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