Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

sábado, 15 de septiembre de 2018

SOBRE EL DESPISTE DEL SEÑOR BORRELL.

Despiste que, si me permiten señalarlo, no es muy conveniente a un Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, ni más ni menos.

Según Ok Diario, don Josep Borrell, ha criticado hoy las formas del “todo vale” que ciertos partidos políticos y medios de comunicación han utilizado para “calumniar” (...) el ministro ha argumentado que en el actual mundo global cada vez hay “más información, pero menos conocimiento”, a causa de estas “noticias falsas” que pretenden “influir” en la opinión pública a base de “invenciones”. (... ) Borrell ha pedido un esfuerzo a los ciudadanos para saber “separar el ruido mediático” que interfiere en este “bombardeo de información”...

Supongo que ningún doctor sanchista va a leer esto, y para los demás no es necesario; pero por si acaso indicaré que lo señalado en cursiva es cita del referido periódico, y se sobreentiende que lo entrecomillado es lo que el periódico atribuye literalmente al señor Ministro. Valga esta aclaración para doctores o masterizados socialistas y peperos.

Por lo demás, el despiste que veo en las palabras del señor Borrell es sencillo. Cualquier persona normal, culta y con la imprescindible inteligencia, verá de inmediato que todas esas técnicas que el Ministro rechaza cuando se refieren a su amo, las suscribimos todos -con el mismo derecho, cuando menos- hacia otra persona. 

Porque díganme si no se ha producido ese “todo vale” que ciertos partidos políticos y medios de comunicación han utilizado para “calumniar” a Francisco Franco. O si no es evidente con respecto a Francisco Franco que en el actual mundo global cada vez hay “más información, pero menos conocimiento”, a causa de estas “noticias falsas” que pretenden “influir” en la opinión pública a base de “invenciones”. Y si no sería exigible que los ciudadanos supiesen “separar el ruido mediático” que interfiere en este “bombardeo de información”...

Lo dicho, don José: su crítica es totalmente justa; el problema es que se equivoca de objetivo.


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