Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

SOBRE EL ANALFABETO MENDOZA.

Fulano gilipollas, evidentemente necio -esto es, etimológicamente inculto, sin ciencia- y livianamente cabrón, al cual el peso de su espiritual cornamenta no basta para sujetarle a la realidad, y se cree -plumífero pavorealesco al fin- ser alguien porque le han dado un Premio Planeta bien surtido de pasta. Y, actualmente, de mierda.
Desde ese picacho caprino, el imbécil Mendoza -el mismo que promocionando su novelucha premiada llamó a José Antonio hombre de plastilina y memo- aconseja leer su bodrio a Benedicto XVI porque -señala según Público- el Papa es un analfabeto por afirmar que hoy en España se da un laicismo y un anticlericalismo agresivo similar al de los años treinta del pasado siglo, y añade: "¿Cuántas iglesias se queman hoy en España? Ninguna, y si se quema es por un cortocircuito; y aquí es que iban a echar gasolina y poner fuego. La gente quemaba iglesias, claro que la Iglesia quemaba gente antes, que es peor", ha dicho.
Con lo cual queda de manifiesto que este cabroncillo -le faltan gónadas para llegar a cabronazo-, se considera moderno, cuando sigue viviendo en el siglo XVII, porque ya en el XVIII no se practicaban autos de fe, y en el XIX fue abolida por la Pepa.
Supone el fulano Mendoza -impávido en su oceánica incultura- que todos son de su condición, y que todos son tan analfabetos como él. Pero el caso es que las profanaciones de iglesias estan a la orden del día y que -si de quemar habla-, tengo por lo menos un ejemplo localizado: el de una iglesia de Majadahonda, ocurrido el 12 de julio de 2009, con gasolina y sin cortocircuito, que en su día comenté en este diario. Y si de momento no han recurrido al fuego, si se han producido cierres gubernativos de lugares de culto. El nombre anda en todos los periódicos, tarugo Mendoza: Basílica Pontificia de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.
Y los ataques a la Iglesia son contínuos, y a los derechos de los católicos también. Y se subvenciona la blasfemia, y se promueve el anticlericalismo. Desde el Gobierno. Y si esto no es el primer paso para repetir lo del 31 -no hablo de la guerra, Mendoza idiota, sino de antes, porque la quema de iglesias no fue reacción ante la guerra-, que venga Dios y lo vea.

2 comentarios:

Maite C dijo...

¡¡Un impresentable, con el seso de un mosquito!!

Esa es la gentuza al uso, cada día más abundante.

Soldado Vikingo dijo...

La persecución actual es más disimulada y lograda a través de los medios de "información", con el objetivo de acabar con el cristianismo de aquí a unos años. No hace falta que se quemen iglesias para ir en contra de nuestra fe...

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