Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

martes, 7 de julio de 2009

SOBRE LAS AYUDAS A LOS COCHES ELECTRICOS.

Que ha prometido el señor Ministro de Industria, Miguel Sebastián, y que supondrán hasta 7.000 euros de forma directa.
 
A mi, lo de los coches eléctricos me parece muy bien; me encantaría tener uno, y agradecería mucho esa ayuda. Ocurre, sin embargo, que no tengo donde enchufarlo; cosa que a estos ministros socialistas y socialistos acaso les cueste creer. Porque subírmelo a casa no es apropiado; y tender un cable de quince o veinte metros -siempre que consiguiera aparcarlo justo debajo de mi ventana- o de doscientos no es fácil, ni creo que me lo permitiese la autoridad supuestamente competente.
 
Otrosí, si tuviera una plaza de garage, dudo mucho que la comunidad de propietarios me permitiera tirar de electricidad así como así; y dudo también de que la compañía eléctrica accediera a instalarme un contador propio -en mi plaza de garage, si la tuviera- a estos efectos.
 
¿Quien podrá, pues, tener coches eléctricos? Evidentemente, los que posean garage en su propia vivienda individual, o las empresas con instalaciones adecuadas.
 
No voy a caer en la demagogia fácil de decir que quien habita en lo que llaman vivienda unifamiliar sea un potentado. Hay infinidad de familias que han logrado esta forma más humana de vivir que las insufribles colmenas ciudadanas, a costa de enormes sacrificios. Pero tambien es indudable que quien vive en un chalet tiene menos agobios que el que habita un cuchitril de alquiler.
 
En consecuencia, y como es norma en este socialismo felipista o zapaterista, se beneficia a los que menos necesidad tienen.

1 comentario:

soldado-1992 dijo...

Lo del coche electrico es un mito.

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