Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

lunes, 23 de marzo de 2009

SOBRE MI DESAPARICION GUADIANA.

Desaparición de la red y de este diario, porque nuevamente los duendes informáticos -a los que quiero suponer desprovistos de placa y, por tanto, meramente casuales- me tienen a medio comunicar con el mundo.
 
Mi ordenador ha decidido ponerse en huelga, y mientras negocio con él un discreto formateo y reinstalación, temo que todo lo que pueda hacer sea enviar algún comentario por correo electrónico. Como no tengo acceso a Internet, no puedo saber si esto se va a publicar, ni cómo; y tampoco tengo acceso a mis cuentas de correo habituales, porque estos comentarios los envío desde un ordenador ajeno.
 
Por tanto, que mis camaradas y amigos no se preocupen por mi ausencia, que gracias a Dios todo lo que ocurre es cuestión de microchips; y que mis enemigos -que, dicho sea con ejemplares palabras, no tengo otros que los que lo sean de España- no se regocijen, porque la vuelta a la plena normalidad es cuestión de tiempo.

2 comentarios:

Rafa Martín dijo...

Deseando estamos del pronto restablecimiento de tu ordenador.

Alvaro Romero Ferreiro dijo...

Que sea muy breve y a traves de mi coreo personal que ya conoces,me pongo a tu disposicion por si quieres colgar algo de urgencia en tu blog.

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