Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

domingo, 1 de marzo de 2009

SOBRE EL DECESO

El del individuo llamado José Rubianes, presunto actor cuyo máximo momento de gloria fué aquél en que, entre la basura teleseparatista catalana, afirmó hacerse sus necesidades en la puta España.
Se supone que, ante un óbito, debe uno mantener cierta caridad cristiana, así es que dejaremos algunas líneas en blanco para cantar sus logros personales y profesionales.






Y llenaremos otras tantas con una piadosa mancheta negra, que oculte entre las sombras la miseria y podredumbre moral.


6 comentarios:

Txiripitiflautiko dijo...

Que Dios le ponga donde se merezca aunque allí haga mucho calor...

Rafael C. Estremera dijo...

;)
Y que le aparte el termostato.

Rafa Martín dijo...

....ganó el Madrid, perdió el Barça... lo de Touriño... un gilipollas menos...¡Pobre ZP! ¡Qué fin de semana!

Rafael C. Estremera dijo...

Pero la culpa es de Franco ;)

Guripa dijo...

Una de las entradas más creativas de su bitácora. Siga así. Me ha encantado, de verdad.


Un saludo

Rafael C. Estremera dijo...

Gracias, amigo Guripa.
Pero debo confesar que la idea la he copiado de una humorada de José Antonio, en el viejo y heróico FE.

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