Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

jueves, 19 de febrero de 2009

SOBRE EL TRABAJO DEL ROJO BERMEJO.


El rojo Bermejo -él se autotitula, y no le vamos a llevar la contraria-, declaró ayer que no piensa dimitir porque tiene que trabajar por este país.
No lo dijo -cómo lo iba a decir, si es rojo y sinvergüenza, condiciones por otro lado complementarias- pero uno piensa que lo mismo en su no-dimisión hace algo de peso lo de poderse gastar doscientos cincuenta mil euros en remodelarse un pisito, o poderse ir de caza a las fincas del Patrimonio Nacional.
Estos socialistas -o rojos, que se lo llaman ellos- piensan que el dinero público no es de nadie, pero que el Patrimonio Nacional es suyo. Ya lo demostró Felipe González usando el Azor -y ordenando el traslado forzoso de un funcionario que se permitió el choteo de pedir que lo pusieran en lista de espera para lo mismo-; o Corcuera y Barrionuevo trincando los fondos reservados para regalarle joyas a las queridas esposas. O queridas y esposas, vaya usted a saber, y cómo cambia una simple conjunción -copulativa, vaya por Dios- una frase.
O el propio rojo Bermejo, pasándose por el arco de la canana la obligación legal de tener licencia de caza, papelín -y tasa- que por ejemplo a mí me exigen para renovar mi permiso de armas, aunque maldita la intención de cazar que tengo.
Piensa uno, también, que acaso el rojo Bermejo no dimite, pero no porque quiera trabajar por estepaís, sino porque si dimitiera tendría que ponerse a trabajar. Y eso ya no, ¿verdad, rojillo?


2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡ Qué fuerte !
Pensé que la gente que opinaba como tú estaba ya en la prehistoria.
por supuesto que mi comentario es anónimo. Os tengo más miedo que al diablo.
Amuéblate la cabeza, chaval.

Rafa Martín dijo...

Para anónimo:
No dejarse modelar el pensamiento y la voluntad segun la corriente imperante impuesta por los poderes capitalistas que se forran vendiendo camisetas del CHÉ, no significa que se le pueda faltar el respeto, como ha pretendido usted.
En cuanto a lo del miedo al diablo... Me alegro de ello. Al menos se le denota un cierto sentimiento religioso, que por otro lado, es muy saludable y dice algo bueno de usted.
El miedo es un sentimiento que ya no lo pueden tener los mas de 100.000 niños asesinados en España cada año, pero si lo pueden experimentar las cientos de miles de personas que CADA MES ven peligrar su subsistencia al perder su trabajo gracias a la encomiable labor de nuestro presidente ZP.
En cuanto a lo de amueblarse la cabeza. Si es algo referente a la entrada de D. Rafael, éste no hace mas que recordar la denominación que de sí mismo hace el Sr. Ministro.
Afectuosamente.

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