Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

sábado, 30 de septiembre de 2017

SOBRE UN ADIÓS.

O mas bien, hasta luego.

Hasta luego a mi camarada y amigo, el Ilustrísimo Sr. D. Jesús Flores Thies, Coronel de Artillería, luchador incansable por la Patria que siempre defendió, ya fuera con las armas, con la palabra o con los lápices de excepcional dibujante.

Conocí a Jesús Flores a través de otro gran camarada y amigo, Arturo Robsy. Desde entonces, sus Implacables me trajeron la alegría del reencuentro con el amigo y el maestro, y el conocimiento y la inteligencia que siempre desplegaba en sus páginas. Además, las copias de las muchas cartas que remitió a tantos malandrines a los que intentaba desasnar, rebosante siempre de fe y esperanza y, a veces, con el puntito de asco inevitable cuando se trata con gentuza de la peor calaña.

Caballero español en toda la extensión del concepto, amigo, camarada, el Coronel Flores Thies -mi Coronel- no nos ha dejado; simplemente, ha cambiado de destino y ahora forma ya la guardia sobre los luceros.

Jesús Flores Thies: ¡Presente!

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