Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

miércoles, 7 de diciembre de 2011

SOBRE LOS PUENTES.

En la sexta acepción que recoge la Academia, esto es, día o serie de días que entre dos festivos o sumándose a uno festivo se aprovechan para vacación.

Esto es lo que la CEOE quiere impedir a toda costa -véase El Mundo-, aduciendo que los puentes suponen una grave pérdida económica para las empresas. Y esto es o que los sindicatos -los de siempre, claro- se aprestan a negociar. A ver qué les cae, será.

Cierto es que pueden darse casos en que a una industria no le salga rentable abrir un día para cerrar al siguiente. Por ejemplo, esta semana, con festivo en martes y jueves, será una tortura para las imprentas, que no pueden dejar las máquinas entintadas si no trabajan al día siguiente, y a las que se les iría la jornada en entintar y limpiar, sin prácticamente ninguna producción útil. Pero este tipo de industrias ya tienen regulado en sus convenios -o en cada empresa, a su aire- la forma de que esto no suponga un perjuicio ni para la empresa ni para el trabajador. Por lo menos, en las empresas dirigidas por hombres honrados que he conocido.

Estas son circunstancias especiales; pero en el resto de empresas, ¿de dónde sacan lo de las pérdidas? Porque el hecho -terco como toda realidad- es que los puentes no son una concesión graciosa del empresario al trabajador. Cada día añadido a los festivos, lo saca el trabajador de sus vacaciones, y sólo los que nunca han trabajado -como los mandamases de la CEOE, por ejemplo- pueden imaginar que los puentes suponen una pérdida económica.

Acaso la explicación del interés de las organizaciones patronales la ofrezca este párrafo:

Según los cálculos de la patronal de la pequeña y mediana empresa catalana, Pimec, el gasto anual del absentismo laboral, tanto pactado (vacaciones, maternidad...) como no pactado (incapacidad temporal...), es de 12.000 millones de euros. El 65% del total, es decir, unos 7.800 millones, corresponde a las vacaciones, que en España son 22 días laborales más 14 festivos. Según estos datos, cada día festivo pasa una factura de 216 millones de euros a la economía española.

Es decir: que de lo que se trata, es de que al capitalismo le parece inconcebible que los trabajadores tengan vacaciones. Lo suyo es que los pobres desgraciados que se venden en el mercado de trabajo, produzcan beneficios trescientos sesentra y cinco días al año. Y de sol a sol, claro.

Y a estos sinvergüenzas los subvenciona el Gobierno, lo mismo que a los supuestos sindicatos que están dispuestos a negociar.

No es por fastidiar -bueno, ¡qué coño!, si es por fastidiar- pero esto con Franco no pasaba, y el descanso del trabajador era sagrado.

2 comentarios:

Ocón dijo...

¡Fastidia Rafael coño!, ¡claro que sí!.

Jeje, fastidia tú un poco que seguro que 'no les alcanzas'.
"Patronal y sindicatos" les llaman, o "Agentes sociales", jiji. Y nos cuestan una pastizal. Y 'nos representan' porque así lo han decidido ellos. Y así va la cosa.

Para mí, como microempresario, los puentes solo son un poco tocapelotas, ni chicha ni limoná, ni acabas de trabajar ni estás de vacaciones...

Sea como sea, lo veo como ooootra razón para que nos dejen en paz resolver también eso a cada empresa con su personal, que eso siempre 'sale bien'.
Que esté previsto cualquier abuso, o intento, de una u otra parte. Que tengamos dónde acudir en caso de 'pleito' y que funcione. Lo demás es intervencionismo del malo, suponiendo que exista uno bueno, que alguno habrá.

Feliz puente xD

Rafael C. Estremera dijo...

A mi, que trabajé el lunes y he trabajado hoy, también me resultan algo desconcertantes estos días. Pero el viernes, que sí lo cogeré, me costará un día de vacaciones. Y a mis compañeros, que han tomado lunes y miércoles, les ha costado los suyos.

Lo que me fastidia, es que digan que los "puentes" cuestan no se cuanto dinero, como si los dieran gratis y por el morro.

Cada empresa es suficientemente capaz -o debe serlo- para que no se cierre ni se dañe el negocio, estableciendo turnos o negociando la forma de hacerlo.

Y, sobre todo, sin que vengan los señoritingos de las patronales y las sindicales a tocar la flauta.

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