Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

miércoles, 3 de agosto de 2011

SOBRE LA SEÑALIZACION HISTÉRICA.

Porque a los señoritos de la Junta de Andalucía -esos mismos que homenajean a la mayor terrateniente de España, la Duquesa de Alba, mientras majan a palos a los campesinos que reclaman a sus puertas la justicia que no llega-, no se les ha ocurrido otra, con la que está cayendo, que crear -dice El Mundo- la nueva figura 'Lugar de Memoria Histórica', que obligará a señalizar sobre el propio territorio aquellos enclaves 'vinculados a hechos o acontecimientos singulares ocurridos durante la Guerra Civil española y la Dictadura franquista'.

Y a cuenta de ello, evidentemente, la creación de un grupo de trabajo integrado por siete expertos.

Los señoritos -que no señores- de la Junta de Andalucía, obligarán a las administraciones municipales y a los particulares a colocar monolitos o placas, en recuerdo de las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura.

Y uno piensa que si no hubieran destruido, eliminado, acallado el testimonio de tantas y tantas cruces que conmemoraban en las cunetas andaluzas a tantos y tantos asesinados -por los rojos- durante la guerra, ahora tendrían que investigar mucho menos, y pagar dietas, mamandurrias y gabelas a menos sinvergüenzas histéricos, y colocar menos monolitos, menos placas y menos mentiras.

Porque aquellos asesinados -decenas de cruces entre Jaen capital y Alcaudete, por ejemplo, que yo las he visto- lo fueron en la guerra civil y por causa de la dictadura roja de socialistas, comunistas, anarquistas e hijos de puta.

Pero estos asesinatos no cuentan ¿verdad? De lo que se trata es de homenajear, recordar, memorizar, a los que luego fueron juzgados y condenados por los asesinatos que atestiguaban aquellas cruces que ustedes, en la memez del resentimiento, hace tiempo eliminaron en aras de una reconciliación que camina hacia la imposible revancha.

Lo curioso, es que -con la información citada en la mano- tampoco merecen el recuerdo de socialistas, comunistas e hideputas actuales aquellos anarquistas de Casas Viejas, víctimas de la dictadura del golpista Azaña y de sus órdenes de tiros a la barriga.

Sin embargo, cuando uno llega al final, y ve que el putiferio está dirigido por un Comisariado para la Recuperación de la Memoria Histórica, todo se explica. Porque la función de los Comisarios políticos la tenemos todos muy clara.

2 comentarios:

Ocón dijo...

rafael c., yo no recuerdo haberte pillado nunca en el error, ni siquiera ortográfico, pero en "socialistas, comunistas, anarquistas e hijos de puta" has cometido redundancia.
Nada grave por otro lado.

Un saludo

Rafael C. Estremera dijo...

Es cierto, pero lo hago para que les sea más fácil reconocerse ;)
Un saludo.

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