Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

miércoles, 15 de diciembre de 2010

SOBRE LOS CERTIFICADOS DE IDIOMAS.

Los que va a pedir el Gobierno italiano -Berlusconi en persona, según rebuzna Público, para conceder el permiso de residencia a los inmigrantes.
Ni que decir tiene que los rojos, los progres y los papanatas reniegan del fascista que exige conocer una lengua para poder obtener un documento que autoriza la residencia en el país.
Curiosamente, son los mismos que no dicen palabra -acaso por desconocimiento del idioma- cuando a un español se le exige, no para residir -hasta ahí podríamos llegar-, pero si para trabajar, que hable catalán, o vascuence -esto es, batúa-, o gallego, o valenciano, dentro de España.
Ni siquiera cuando se le insta -con lo que eso significa en Vascongadas hoy día- a que cambie sus apellidos a la grafía euskérica; esto es: a escribirlos con faltas de ortografía.

No hay comentarios:

Publicidad: