Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

martes, 11 de mayo de 2010

SOBRE LA "COCINA" SOCIALISTA.

Dice el PP que los datos de la última encuesta del CIS están "cocinados" por el PSOE. Dice que no se cree que los socialistas hayan subido en intención de voto, recortando sensiblemente la diferencia con que tan contentos estaban los populistas. Dice Esteban González Pons que, de no ser por el "sesgo filosocialista", la encuesta sería favorable a su partido por cinco o seis puntos. Dice la ultraderecha mediática -COPE, Grupo Intereconomía-, que se mueren de risa al ver los últimos resultados del CIS.
Pues síganse riendo y hablando de los aceites usados para cocinar opiniones. A fin de cuentas, ustedes -PP, ultracapitalistas mediáticos- saben mucho de eso. En cambio, mi opinión -sin condimento ni unte alguno- es que la encuesta probablemente sea cierta, y que el PP tiene todas las de acabar perdiendo.
En primer lugar, porque la diferencia en anteriores sondeos entre PP y PSOE no se ha debido tanto a ascenso pepero como a caída sociata. El PP -una vez recuperado su porcentaje habitual de votos- no ha subido; esto es: no ha convencido a nadie que no fuera previamente "hooligan" de los que le votarían hiciese lo que hiciese. Y en vista de la pachorra y beatífica bobaliconería de Marianico el corto, no va a cambiar la idea de los que pensamos que, en el fondo, son lo mismo unos que otros en lo tocante a lo que de verdad importa. Véase la entrada de ayer, donde reproduje parte de un artículo de Ismael Medina.
En segundo lugar, porque el PSOE tiene mecanismos bien engrasados, y no pone ningún obstáculo al pan y circo que suma votos, voluntades y perversiones. Basta que Rodríguez, o Pepiño, o Pajín, o Aído, amenacen con que si gana el PP va a derogar la Ley de aborto a caño -léase bien- abierto, o va a dificultar el acceso a las píldoras abortivas del día despues, o va a limitar las múltiples y generosas sopas bobas actuales, para que la plebe se revuelva y vote sociata a cuatro manos.
Cosa incierta, puesto que el PP ni aboliría la Ley del aborto, ni evitaría el consumo libre de abortivos, ni eliminaría sopas bobas de ninguna clase. Si acaso -todos sus soplagaitas ultracapitalistas ya lo dicen por las tertulias de la COPE o de Intereconomía o de Libertad Digital- bajarían el sueldo a los funcionarios. Funcionarios que salvo los de alto nivel son poco mas que mileuristas, porque los que se llevan una pasta gansa son los asesores, los consejeros, los encargados de estudios, todos los contratados a dedo, en suma. Y de esos pocos dejarían de percibir pingües beneficios por ser amigo del que manda. La diferencia es que ahora se aprovechan los amigos de Rodríguez, y si cambiara la situación, se beneficiarían los amigos de Rajoy, de Gay-ardón -75.000 euros anuales nos cuesta a los madrileños una señora que sirva de florero para futuras solicitudes olímpicas-, de Aguirre...
En fin, a lo que iba: que siga el PP empeñado en no querer darse cuenta de la realidad; que siga soñando con sus diferencias de porcentajes -no por propio ascenso, sino por descenso del contrario- y sus escaños futuros.
Y que, cuando se las den todas juntas, no nos venga pdiendo árnica.

1 comentario:

Apañó dijo...

Hace ya algunos años tuve un duro enfrentamiento dialéctico en "Hazte oír". Tan duro que fui amonestado con un puntito rojo y todo.
Decían los liberales de pacotilla que allí concurrían que con el recrudecimiento de la crisis sería imposible que el PSOE lograra una segunda victoria.
Yo sostenía, y sigo sosteniendo, que al PSOE no habría crisis que le tumbara mientras sus feligreses anduvieran todos ellos "calientes". Nada les importa a los sociatas que España entera arda o que se ría la gente (entiéndase los peperos que se frotaban las manos esperando recoger la fruta madura sin subir al árbol) pues ellos seguirán medrando, trincando y exprimiendo las paupérrimas ubres de la vaca de las Españas, por flacas que estas estén.

El PSOE ganó por segunda vez, y mucho me temo, aunque tanto da ya, que ganará la tercera.
De hecho, poco importa ya quién gane pues los perdedores serán los paganos de siempre.

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