Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

viernes, 12 de febrero de 2010

SOBRE LAS MEMORIAS DE UNA FEA.

Lo siento. Siento publicar aquí esto, porque es una crueldad. Nadie en el mundo merece un trato así; nadie, por horrible que sea su aspecto, debe recibir estos comentarios tan horribles.
Por eso lo traigo a este diario: para que todas las mujeres sepan que, por poco agraciadas que se consideren, nunca merecerán esta comparación.
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