Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

domingo, 31 de enero de 2010

SOBRE LAS OCUPACIONES DE GARZON.

El señor Garzón, que -según se ve- en sus ratos libres hace de juez de la Audiencia Nacional, está sumamente ocupado. No se si aún estará estudiando la partida de defunción del Excelentísimo Señor D. Francisco Franco Bahamonde, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España por la Gracia de Dios, pero lo cierto es que no le sobra tiempo.
Tan es así, que Manos Limpias -informa La Gaceta- le ha denunciado por “un retardo injustificado en la tramitación del sumario conocido como Chivatazo”, dado que “desde septiembre de 2006 hasta la petición de archivo del Ministerio Fiscal del día 5 de octubre de 2009, el expediente permaneció congelado, bloqueado y paralizado. Únicamente se dictan una serie de autos muy concretos para desestimar las denuncias del sindicato”.
“Las resoluciones del juez -denuncia Manos Limpias- se han dictado en fraude de ley; ha aplicado retroactivamente disposiciones sancionadoras; ha resuelto la persecución de delitos manifiestamente prescritos; no ha respetado el principio de legalidad y ha incumplido las normas de competencia establecidas por la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Ley de Enjuiciamiento Criminal”.
Esto, que es evidente y tautológico, sería una enormidad -no hay peor delito que el del juez que dicta una resolución injusta a sabiendas- si no fuera porque el señor Garzón podrá explicar perfectamente su retraso.
Por ejemplo, con la investigación sobre -dice El País- "las supuestas torturas, malos tratos, tratos inhumanos y degradantes" sufridos por cuatro detenidos en la prisión ilegal de Guantánamo.
¡Ay, Señor! ¡Qué triste es la primera acepción -según la RAE- de payaso!

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