Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

martes, 18 de noviembre de 2014

SOBRE LA VUELTA AL TRULLO POR "SENSIBILIDAD SOCIAL"


La del señor Matas, presidente que fue del gobiernín de Baleares, y condenado por tráfico de influencias a nueve mesecillos de cárcel. Según dice El Mundo -página 10 de la edición de papel- el juez de vigilancia penitenciaria de Valladolid ha revocado el tercer grado que la administración carcelaria de había concedido, basándose en la sensibilidad social con los temas de corrupción.

Bien: no soy juez, ni fiscal, ni siquiera abogado; soy un ciudadanito de a pie que en su día aprendió aquello de que la ley es igual para todos. Entonces, lo que me pregunto es si el señor Matas ha cumplido las condiciones legales para acceder al tercer grado, o no lo ha hecho. Si las reúne, mantenerlo en prisión es una manifiesta discriminación; especialmente si el motivo es la sensibilidad social, pues ello implica que si esa sensibilidad fuera menor, el criminal estaría en la calle sin problema. Es decir: mantenerlo en prisión es prevaricar.

Si no reúne las condiciones, entonces alguien de la administración carcelaria ha prevaricado al concederle el tercer grado, y se le tendrán que exigir las responsabilidades correspondientes.

Se mire como se mire, aquí hay alguien -algunos, varios, muchos- que se pasan la ley por donde no digan dueñas, y la adaptan, conforman y deforman en función de la opinión pública. Y eso no es justicia ni por el forro.

jueves, 13 de noviembre de 2014

SOBRE NO "JUDICIALIZAR".

No judicializar el cachondeíto separatista catalán, que es lo que piden todos los que hablan, salvo el señor Rajoy, para quien echar balones fuera y trasladar responsabilidades a los demás es un arte.

Inciden los comentaristas en que la situación no está para que la Fiscalía ande sujetándose con papel de fumar los artículos, los epígrafes o las comas, a ver si por alguna rendija se le puede meter un puro a Mas. Y, por esta vez, coincido plenamente.

No está la cosa para echarles la pelota a los fiscales o a los jueces; máxime a los que, como todos sabemos, carecen de ellas. Y carecen, sobre todo, de la potestad de tomar las medidas que corresponden. Porque los fiscales y los jueces podrán -vaya, podrían, aunque dudo mucho que lo hagan- encausar al señor Mas y a sus ministrillos por evidentes delitos de secesión y de prevaricación. Probablemente, por malversación de fondos públicos, y posiblemente por amenazas.

Pero eso no afecta mas que a unos cuantos, y la solución debe ser para todos. A mi, que el señorito Mas acabe con sus huesos y su tupé en la cárcel, aunque no me molestaría verlo, no me soluciona nada. A mi lo que me soluciona es que se termine con la amenaza separatista, con la desfachatez, con la imposición del secesionismo por narices, con la aberración de que en una región española no se pueda estudiar en español. Y eso -coincido con la mayoría de los comentaristas periodísticos- requiere una decisión política.

Requiere una decisión política, por la sencilla razón de que los jueces no pueden tomarla. La constitución -si, ese papel mojado y, desde el pasado domingo, muerto; pero es lo que hay, salvo palabras mayores- no permite que los tribunales -ningún tribunal- lleve al parlamento el decreto -o ley, o lo que haga falta- para aplicar el artículo 155. Eso solo lo puede hacer el Gobierno.

Pero el señor Rajoy ya ha declarado -véase El Mundo de hoy, pág. 4- que él no lo va a hacer.

Entonces, señor Rajoy ¿qué coño va a hacer usted? ¿Dejar que la situación se pudra más, y que el próximo presidente del Gobierno -el sociata o el poderosillo, o ambos de la manita- zapatereen un poco y se vaya todo a la mierda?

Ahí, justo debajo de la cabecera de este diario, figura una sentencia de José Antonio, precisamente a propósito de este mismo tema del separatismo catalán. Como ya se que las cosas, a fuerza de estar siempre visibles, acaban por no verse, la copiaré de nuevo:

Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.


¿Te enteras, Mariano? Traición

martes, 11 de noviembre de 2014

SOBRE LOS RESULTADOS.


Resultado de la memez aldeana de los separatistas catalanes. El llamado butifarreńdum con mucha propiedad, aunque no se si con el sentido auténtico del palabro. 

Porque si lo que han querido llamándolo así es caricaturizarlo, han metido la pata hasta el fondo, dado que está claro -para todo el mundo menos para Rajoy, quizá porque Rajoy no es de este mundo- que no se trataba más que de hacer una butifarra -o sea, para que me entiendan los que no hablan catalán en la intimidad, un corte de mangas- al Gobierno de España, a la Constitución, al Tribunal Constitucional, y a la madre que los parió, que es España aunque se pongan, como corresponde, a cuatro patas.

El objetivo, pues, de tocar las narices, lo han logrado ampliamente. El objetivo de probar -como toro manso a torero cobarde- ha sido conseguido, y la pasividad gubernamental, incapaz de la menor decencia institucional, da alas a los separatistas, que ya no tienen miedo al qué pueda pasar si se salen de madre. Saben que no les va a pasar nada, y se engallan -véanlo en El Mundo-: 

Rovira ha sostenido que ayer los catalanes "se vacunaron contra el Estado" y pasaron "por encima de jueces y fiscales que no saben lo que es la democracia". Incluso ha llegado la republicana a desafiar al Ministerio Público. "Aquí estoy, me llamo Marta Rovira, que me envíe la carta la Fiscalía", ha dicho, antes de reclamar que se acabe con "el discurso del miedo" y la "persecución".

Así es: han pasado por encima de jueces, fiscales, gobierno y Estado. Como venía a decir ayer un artículo de El País -siento no tener el enlace a mano, pero en el periódico lo podrán encontrar y con la entradilla basta- se ha producido un hecho insurgente y la Constitución está muerta.

A mi la Constitución me importa -ya ustedes lo saben- tres leches, de forma que no me va a quitar el sueño. De todas formas, nunca se ha cumplido, así es que lo mismo da. Pero el hecho es que ya sólo es -incluso a efectos legales- papel mojado. José Antonio lo explico mejor: todo proceso revolucionario, al romper una legalidad vigente hasta ese momento, crea su propia legitimidad. Pero una vez rota una legalidad, no se puede volver a ella como si no hubiera pasado nada.

No se puede, salvo -lógicamente- que los insurgentes sean debidamente pasados por la Ley. Me gustaría más por la quilla, ya pueden suponer, pero intento ajustarme a los modos del sistema.

Y aquí vamos al asunto que da título a esta entrada: el resultado. El resultado numérico, que es lo que le importa a los demócratas liberales.

Y el resultado -el numérico- ha sido el más rotundo fracaso que se pueda imaginar. Suponiendo que los datos ofrecidos por el gobiernete del señor Mas tengan alguna credibilidad -cosa más que improbable- han votado unos 2.300.000 individuos. Individuos de los cuales muchos no tendrían derecho a voto en un referéndum legal, con un censo electoral riguroso y ajustado a la ley, puesto que en este esperpento catalanista han podido acudir a los cartones los comprendidos entre 16 y 18 años y los extranjeros. Pongo ese número por redondear; la cifra que da La Gaceta es de 2.236.906.

De esos dos millones trescientos mil habría que deducir, ya digo, bastantes que en una consulta ajustada a derecho no podrían votar, y que han sido autorizados en este caso porque es evidente de qué lado iba a caer el voto de los adolescentes, masacrados intelectualmente en las escuelas del aldeanismo más cerril. Pero esos 2,3 millones de participantes nos dejan, -para los casi siete millones de ciudadanos con derecho a voto del censo electoral legal- poco menos del 40% de participación. 

Pero sigamos con los números. De esos 2,3 millones de votantes, al separatismo -o sea, los que han dicho querer un estado independiente- lo han votado 1.806.336 tontolabas. Hay, por tanto, medio millón largo de personas que han participado en el putiferio de Mas y le han dicho que no quieren la independencia, lo que supone más de una quinta parte. 

Una quinta parte de los votantes, en una encuestilla a la que el propio Mas le quitó importancia hace pocos días, cuando vio que acaso le podría caer algo en el lomo; y que se la devolvió, pavoneándose, al observar que nada le iba a ocurrir con un Gobierno dontancredista, una fiscalía inoperante y cobarde, unos tribunales incapaces de hacerse obedecer, y una sociedad acojonada. 

Cabe suponer -creo que sin mucho riesgo de error- que todos los papanatas aldeanos habrán acudido a su adorada consulta, así es que el resto -los que han votado en contra de la independencia y los que no han participado en el circo cazurro- no serán favorables a la secesión. Eso nos deja un resultado que implica -con los evidentes desajustes provenientes de la inexactitud de las condiciones del circo masiano- que los asistentes al espectáculo que se han mostrado favorables a la secesión sólo llega a un 25,8% de los posibles votantes.

Es decir: el más rotundo fracaso numérico, tras décadas de manipulación, de tergiversaciones, de mentiras, de mentalización y de persecución a los que no se muestran dóciles ante el separatismo rampante.


sábado, 8 de noviembre de 2014

SOBRE LA RELEVANCIA Y LA VALIDEZ.

Relevancia que don Mariano Rajoy niega al cachondeo separatista previsto para mañana:  "Ni es un referéndum ni una consulta y no produce efecto alguno", ha asegurado, según dice El País.

Quizá por eso, la Fiscalía investiga si la cesión de lugares públicos para el 9-N es delito -dícelo también El País-, y hace unos días el mismo periódico afirmaba que Mas continúa al frente del 9-N pero delega su ejecución en los voluntarios.

El putiferio -dicen- no tiene garantías democráticas; no hay un censo serio; no hay control que impida dobles, triples, cuádruples votaciones del mismo energúmeno; ha habido publicidad institucional -y en ocasiones obligatoria para los medios de comunicación privados-, sin permitir publicidad de los contrarios al despiporre separatista. Eso y muchas más cosas dicen, y tienen toda la razón.

En fin, que nadie se lo toma en serio, empezando por el promotor y el responsable legal -si hubiera alguien dispuesto a cumplir la ley, quiero decir- y terminando por el marmolillo pepero clavado en La Moncloa.

La consulta, seudoreferendum, proceso, proleches, no tiene relevancia ni va a producir efecto alguno. Perfecto. Tampoco las elecciones municipales de abril del 31 tenían mayor relevancia que la de elegir concejales, y ya se vio.

viernes, 7 de noviembre de 2014

SOBRE UN CORREO RECIBIDO.


Revisando viejos artículos, en un intento de adecentar las colecciones que, para quien guste, ofrezco en mi página de Ediciones Anteriores -ahí, justo debajo de la cabecera la encontrarán-, hallé uno perteneciente a febrero de 2012; concretamente, al día 22 de dicho mes.

Se trataba de difundir un correo electrónico que recibí en aquellos tiempos, y que me parece de la máxima actualidad. Y que viene a demostrar -por si aún no estaba suficientemente claro- que, como dijera don Miguel de Unamuno, el nacionalismo se cura viajando.


* * * * * * *


Correo electrónico que me trae una muy razonada exposición de lo que -por otra parte- hace lustros que llevo diciendo, pero con el aliciente de ser -al menos eso parece- escrita por quien tiene mejor motivo para conocerlo de primera mano. Aquí se lo dejo:



Soy un barcelonés de 30 años que, como mi generación, creció con el Club Super 3, el Tomàtic, la Bola de Drac, la Arare , Sopa de Cabra, Els Pets, Els Caçafantasmes, "Regreso al Futuro"... Veíamos la predicción del tiempo en la TV3, con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los Países Catalanes.

En la escuela nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el emperador franco con la sangre de Wilfredo el Velloso sobre un escudo o tela de color amarillo-dorado: así nació nuestra bandera (la Senyera). Los domingos por la mañana bailábamos sardanas en la plaza de la Iglesia , y daba gozo ver en un mismo círculo a los abuelos y los nietos, cogidos de la mano. En Navidad hacíamos cagar al "Tió", y poníamos un "Caganer" con barretina en el Nacimiento. Así, disfrutábamos de una auténtica Navidad catalana como Dios manda.

En la primavera cogíamos las Xirucas (Chirucas, marca de calzado), y nos íbamos a nuestros Pirineos a disfrutar de nuestras montañas y sierras, en nuestra tierra. Celebrábamos la "Diada", con ánimo de no olvidarnos de la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles.

Somos un pueblo trabajador, con carácter, distinto del resto. Tenemos la Caixa, el RACC, los Mozos de Escuadra y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué más queremos? Pues queremos, queremos, queremos...

Pero la verdad no se puede ocultar siempre. Te vas de Erasmus a Londres, y descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán. Que también hay trabajadores con carácter en otros territorios. Que la Caixa no es tan importante, si se compara con el Comercial Bank of China. Que solamente una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas (tres veces toda Cataluña).

Descubres la verdad: que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso sólo era una leyenda, un mito, sin fundamento histórico. Ni Wifredo fue contemporáneo del emperador, ni se usaba la heráldica en ese siglo. Además, hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata).

Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español.

Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco podía serlo el baile denominado "El Españolito". Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.

Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la de Austria (de tierras germánicas). En todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña. La Diada, otro mito.

Descubres que el "Caganer" del belén es una "tradición" que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el "Tió" es otra milonga identitarias y absurda. La Navidad catalana, otro mito.

Te das cuenta que (los nacionalistas) nos han tomado el pelo. No nos han educado, sino adoctrinado. Que nos han alimentado, sin darnos cuenta, de una "ideología total" que se encuentra por encima de todo y de todos. Lo abarca todo: permite pisar el derecho de las personas, modelar la Historia a su gusto, y determinar qué está bien o mal.

Te das cuenta que (los nacionalistas) nos han adoctrinado a través de mitos, leyendas, mentiras. Que han construido o falseado una realidad, con tal de fundamentar su ideología. Intentaré poco a poco ir comentando esos mitos. Pido ayuda y la colaboración de todos, para tratar de encontrar otras mentiras. Así, (los catalanes) podremos liberarnos de esos mitos, y ser libres de verdad.

Está claro que eso de viajar, es para algunos, una estupenda vacuna contra la estupidez y el aldeanismo. Si estás de acuerdo difúndelo para conocimiento de todos.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

SOBRE EL PROCESILLO DE MAS.

Proceso presuntamente participativo, en el que el gobiernete regional de Artur Mas sigue emperrado, como no podía ser de otra forma.

"Mantenemos el proceso participativo. Mas claro, el agua. Y lo hacemos con todas las consecuencias", ha recalcado Francesc Homs, consejero de la Presidencia y portavoz del Ejecutivo catalán -dice El País.

O sea: que no es que cuatro cenutrios aldeanos, tres cazurros paletos, y dos gilipollas con máster se sigan subiendo a la parra de la estupidez, sino que es el llamado gobierno de la llamada Generalidad el que la sostiene sin propósito de enmienda, y con todos los pronunciamientos legales en contra.

No es que yo sea de los que confían en la Ley, y menos aún en que se cumpla con este sistema. Pero es lo que hay, y a falta de glándulas suprarrenales -o sea: riñones- o, si lo prefieren, gónadas, para tomar decisiones de gobierno dignas de un gobernante, lo menos que cabe esperar es que el presunto Gobierno cumpla la Constitución. Que -repito- es lo que hay, aunque sea un bodrio.


Pero me temo que el próximo domingo los soplagaitas sacarán sus cajitas de cartón, con la colaboración voluntaria de unos cuantos y la obligada de otros tantos; que se pasearán por ellas los mamarrachos del separatismo; que pasarán del putiferio la inmensa mayoría de los habitantes de Cataluña; que ejercerán su "derecho participativo" los que viven del cuento secesionista, los niñatos anarcoseparatistas, y los cretinos sin graduación. Y -supongo- se abstendrán los que se han dado de alta en el "censo" como Benitos Mussolini, o como Napoleones Bonaparte, o como Hernandos Cortés. O no se abstendrán, y todos ellos votarán a favor de que la justicia española deje de encausar a los Pujoles, a los Mases, a los Trías, a... En fin, ya saben ustedes la nómina de tresporcentistas.

Porque se trata, lisa y llanamente, de eso: de que la justicia de la Catalonia separada deje de meterse con los que han robado a mano puesta a la Cataluña de siempre. Miren por donde, no era España la que "robaba", sino ellos mismos los que se lo llevaban crudo, en un régimen de mordidas puramente bananero. Y la secesión es la única esperanza de que sus tejemanejes no se acaben de descubrir por completo. 

España ya no es -para los separatistas de trinque y evasión- la cara amable del "tranquilo, Jordi, tranquilo", sino la de unos jueces y unas instituciones que ya no miran a otro lado porque los ladrones han reventado -en un despiporre de codicia- el cántaro que tantos cuartos les trajo de la fuente, y ya no es posible hacer la vista gorda. Esa es la prisa de los separatistas.

Y lo llevarán a cabo el domingo, y hablarán de los deseos del pueblo aunque voten tres gatos. O tres ratas. Y el Gobierno seguirá poniendo "denuncias", como si los catalanistas le hubieran rayado el coche o ensuciado una pared. Y seguirá sin haber lo necesario para cortar por lo sano y -desde el máximo respeto a la Constitución que nadie cumple- aplicar las medidas correctoras necesarias. Que son, ya se ha dicho repetidamente, la aplicación del artículo 155, suspendiendo la autonomía de la región catalana y destituyendo de sus cargos a los representantes del Estado español en esa autonomía, pues no otra cosa son los Mases, Homs, y demás: empleados de la Administración española. Y además, elegidos a dedo.

Por supuesto, las otras medidas -las que tomaría un Estado serio, consciente de su función, seguro de sí mismo- están en las mentes de todos; de todos, menos de los que deberían tomarlas. Y pasan por el inmediato entrullamiento -y durante las 72 horas que marca la ley- de todos los que hagan corro en torno a las cajas de cartón de Mas, sea en función de actor o de espectador. 

PS. Es falso que en La Moncloa vayan a poner un anuncio ofreciendo el cambio de un cerebro por un par de huevos. Lo primero no lo tienen, y lo segundo no saben qué es.

miércoles, 29 de octubre de 2014

SOBRE LA SOLUCIÓN A LOS ESCÁNDALOS QUE COMENTABA AYER.

Y que tienen una solución sencilla, facilita y, además, conocida y ensayada. Y no lo digo sólo porque hoy sea, precisamente, 29 de Octubre, aunque lo cierto es que viene al pelo. Pero véanla, y luego me dicen si no parece escrita para hoy mismo:


NORMA PROGRAMÁTICA
DE LA FALANGE

NACIÓN. UNIDAD. IMPERIO.

1. Creemos en la suprema realidad de España. Fortalecerla, elevarla y engrandecerla es la apremiante tarea colectiva de todos los españoles. A la realización de esta tarea habrán de plegarse inexorablemente los intereses de los individuos, de los grupos y de las clases.

2. España es una unidad de destino en lo universal. Toda conspiración contra esa unidad es repulsiva. Todo separatismo es un crimen que no perdonaremos.
La constitución vigente, en cuanto incita a las disgregaciones, atenta contra la unidad de destino de España. Por eso exigimos su anulación fulminante.

3. Tenemos voluntad de Imperio. Afirmamos que la plenitud histórica de España es el Imperio. Reclamamos para España un puesto preeminente en Europa. No soportamos ni el aislamiento internacional ni la mediatización extranjera.
Respecto de los países de Hispanoamérica, tendemos a la unificación de cultura, de intereses económicos y de Poder. España alega su condición de eje espiritual del mundo hispánico como título de preeminencia en las empresas universales.

4. Nuestras fuerzas armadas –en la tierra, en el mar y en el aire– habrán de ser tan capaces y numerosas como sea preciso para asegurar a España en todo instante la completa independencia y la jerarquía mundial que le corresponde. Devolveremos al Ejército de Tierra, Mar y Aire toda la dignidad pública que merece, y haremos, a su imagen, que un sentido militar de la vida informe toda existencia española.

5. España volverá a buscar su gloria y su riqueza por las rutas del mar. España ha de aspirar a ser una gran potencia marítima, para el peligro y para el comercio.
Exigimos para la Patria igual jerarquía en las flotas y en los rumbos del aire.


ESTADO. INDIVIDUO. LIBERTAD.

6. Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria. Todos los españoles participarán en él a través de su función familiar, municipal y sindical. Nadie participará a través de los partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de los partidos políticos con todas sus consecuencias: sufragio inorgánico, representación por bandos en lucha y Parlamento del tipo conocido.

7. La dignidad humana, la integridad del hombre y su libertad son valores eternos e intangibles.
Pero sólo es de veras libre quien forma parte de una nación fuerte y libre.
A nadie le será lícito usar su libertad contra la unión, la fortaleza y la libertad de la Patria. Una disciplina rigurosa impedirá todo intento dirigido a envenenar, a desunir a los españoles o a moverlos contra el destino de la Patria.

8. El Estado nacionalsindicalista permitirá toda iniciativa privada compatible con el interés colectivo, y aun protegerá y estimulará las beneficiosas.


ECONOMÍA. TRABAJO. LUCHA DE CLASES.

9. Concebimos a España, en lo económico, como un gigantesco sindicato de productores. Organizaremos corporativamente a la sociedad española mediante un sistema de sindicatos verticales por ramas de la producción, al servicio de la integridad económica nacional.

10. Repudiamos el sistema capitalista, que se desentiende de las necesidades populares, deshumaniza la propiedad privada y aglomera a los trabajadores en masas informes, propicias a la miseria y a la desesperación. Nuestro sentido espiritual y nacional repudia también al marxismo. Orientaremos el ímpetu de las clases laboriosas, hoy descarriadas por el marxismo, en el sentido de exigir su participación directa en la gran tarea del Estado nacional.

11. El Estado nacionalsindicalista no se inhibirá cruelmente de las luchas económicas entre los hombres, ni asistirá impasible a la dominación de la clase más débil por la más fuerte. Nuestro régimen hará radicalmente imposible la lucha de clases, por cuanto todos los que cooperan a la producción constituyen en él una totalidad orgánica.
Reprobamos e impediremos a toda costa los abusos de un interés parcial sobre otro y la anarquía en el régimen del trabajo.

12. La riqueza tiene como primer destino –y así lo afirmará nuestro Estado– mejorar las condiciones de vida de cuantos integran el pueblo. No es tolerable que masas enormes vivan miserablemente mientras unos cuantos disfrutan de todos los lujos.

13. El Estado reconocerá la propiedad privada como medio lícito para el cumplimiento de los fines individuales, familiares y sociales y la protegerá contra los abusos del gran capital financiero, de los especuladores y de los prestamistas.

14. Defendemos la tendencia a la nacionalización del servicio de Banca y, mediante las corporaciones, a la de los grandes servicios públicos.


15. Todos los españoles tienen derecho al trabajo. Las entidades públicas sostendrán necesariamente a quienes se hallen en paro forzoso.
Mientras se llega a la nueva estructura total, mantendremos e intensificaremos todas las ventajas proporcionadas al obrero por las vigentes leyes sociales.

16. Todos los españoles no impedidos tienen el deber del trabajo. El Estado nacionalsindicalista no tributará la menor consideración a los que no cumplen función alguna y aspiran a vivir como convidados a costa del esfuerzo de los demás.


TIERRA.

17. Hay que elevar a todo trance el nivel de vida del campo, vivero permanente de España. Para ello adquirimos el compromiso de llevar a cabo sin contemplaciones la reforma económica y la reforma social de la agricultura.

18. Enriqueceremos la producción agrícola (reforma económica) por los medios siguientes:
Asegurando a todos los productos de la tierra un precio mínimo remunerador.
Exigiendo que se devuelva al campo, para dotarlo suficientemente, gran parte de lo que hoy absorbe la ciudad en pago de sus servicios intelectuales y comerciales.
Organizando un verdadero Crédito Agrícola Nacional, que al prestar dinero al labrador a bajo interés, con la garantía de sus bienes y de sus cosechas, le redima de la usura y del caciquismo.
Difundiendo la enseñanza agrícola y pecuaria.
Ordenando la dedicación de las tierras por razón de sus condiciones y de la posible colocación de los productos.
Orientando la política arancelaria en sentido protector de la agricultura y de la ganadería.
Acelerando las obras hidráulicas.
Racionalizando las unidades de cultivo para suprimir tanto los latifundios desperdiciados como los minifundios antieconómicos por su exiguo rendimiento.

19. Organizaremos socialmente la agricultura por los medios siguientes:
Distribuyendo de nuevo la tierra cultivable para instituir la propiedad familiar y estimular enérgicamente la sindicación de labores.
Redimiendo de la miseria de que viven a las masas humanas que hoy se extenúan en arañar suelos estériles, y que serán trasladadas a las nuevas tierras cultivables.

20. Emprenderemos una campaña infatigable de repoblación ganadera y forestal, sancionando con severas medidas a quienes la entorpezcan e incluso acudiendo a la forzosa movilización temporal de toda la juventud española para esta histórica tarea de reconstruir la riqueza patria.

21. El Estado podrá expropiar sin indemnización las tierras cuya propiedad haya sido adquirida o disfrutada ilegítimamente.

22. Será designio preferente del Estado nacionalsindicalista la reconstrucción de los patrimonios comunales de los pueblos.


EDUCACIÓN NACIONAL. RELIGIÓN.

23. Es misión esencial del Estado, mediante una disciplina rigurosa de la educación, conseguir un espíritu nacional, fuerte y unido e instalar en el alma de las futuras generaciones la alegría y el orgullo de la Patria.
Todos los hombres recibirán una educación preliminar que los prepare para el honor de incorporarse al Ejército nacional y popular de España.

24. La cultura se organizará en forma de que no se malogre ningún talento por falta de medios económicos. Todos los que lo merezcan tendrán fácil acceso incluso a los estudios superiores.

25. Nuestro Movimiento incorpora el sentido católico –de gloriosa tradición y predominante en España– a la reconstrucción nacional.
La Iglesia y el Estado concordarán sus facultades respectivas, sin que se admita intromisión o actividad alguna que menoscabe la dignidad del Estado o la integridad nacional.


REVOLUCIÓN NACIONAL.

26. Falange Española de las J.O.N.S. quiere un orden nuevo, enunciado en los anteriores principios. Para implantarlo, en pugna con las resistencias del orden vigente, aspira a la Revolución nacional.
Su estilo preferirá lo directo, ardiente y combativo. La vida es milicia y ha de vivirse con espíritu acendrado de servicio y de sacrificio.

27. Nos afanaremos por triunfar en la lucha con sólo las fuerzas sujetas a nuestra disciplina. Pactaremos muy poco. Sólo en el empuje final por la conquista del Estado, gestionará el mando las colaboraciones necesarias, siempre que quede asegurado nuestro predominio.

JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA.
(Redactada en noviembre de 1934)

martes, 28 de octubre de 2014

SOBRE LOS ESCANDALIZADOS.

Anda el personal escandalizadillo, a ratos obnubilado, a ratos sorprendido, y generalmente cabreado. Todo ello, a cuenta del cosechón de chorizos que una leve -levísima- pasada investigadora y justiciera está logrando.

Los famosos asuntillos de los ERE de Andalucía ya casi quedan ocultos bajo el montón de nuevos latrocinios, como el de la UGT de Asturias, que se financió con los dineros destinados a la atención de inmigrantes; los miles -muchos miles- de millones de la familia Pujol casi han quedado ocultos por la máxima desfachatez de las tarjetas negras de Cajamadrid; las nuevas cuentas en el extranjero que cada pocos días se le descubren a Bárcenas, quedan rápidamente eclipsadas con las de otros individuos como el separatista Trias. La entrada en prisión del exalcalde de Jerez, el famoso en su día Pedro Pacheco, por unos enchufes de nada, quedan en moco de pavo frente a las irregularidades de los contratos del Consejo General del Poder Judicial, ahí es nada. Y por si fuera poco, ayer mismo eran detenidos 51 mangantes, muy poco presuntos, pertenecientes a PP y PSOE, y repartidos por cuatro autonomías.

Y esto no es más que un ligerísimo repaso a la actualidad de la -como la define mi camarada Eloy- democaca española. Término muy bien traído, porque resulta evidente que esto es una democracia de mierda, que todo el sistema está lleno de caca desde abajo hasta arriba, que nuestros políticos son puro detritus, los partidos una guanera, y la vida pública toda, una zafia cochiquera. 

Pero término -lo de la democaca, digo- igual de bien traído en un sentido casi etimológico, porque el nuestro, hoy en día, es un pueblo -demos- de auténtica mierda, que asiste como si no fuera con él a toda esta exhibición de desvergüenza. Se asombra hasta la juez encargada del caso, de la manera en que el embaucador que denomina la prensa el pequeño Nicolás haya logrado introducirse en los más altos círculos. ¿Asombro de qué? Eso no es mas que la prueba de que todos -desde la princesa altiva, que diría don Juan Tenorio, etcétera, etcétera- están tan acostumbrados a que haya cohechistas, a que se presenten conseguidores, a que se mezclen facilitadores, que admiten a un jovenzuelo así como lo más normal.

Y uno piensa si el personal asombrado, molesto, obnubilado, sorprendido y cabreado no haría bien en preguntarse quien tiene la culpa de todo esto. Indudablemente, los que han metido mano, han trincado comisión, han puesto el cazo para recibir su -Maragall dixit-  tres por ciento -o cinco, o siete...-; los que han recibido sobres, los que han desviado partidas presupuestarias, los que han falseado documentación; los que han alterado los trámites legales... O los que, sin hacerlo personalmente, lo han conocido y han callado como...; en fin, ya se hacen cargo.

Pero, si no fuéramos tan cenutrios -vaya, si no fueran ellos, los ciudadanitos de voto cuatrienal y capado, dado que yo jamás he caído en esta fiesta en torno a los vespasianos democráticos salvo en las contadas ocasiones en que había algo mejor que el resto- podríamos preguntarnos si la mayor parte de la culpa no la tienen esos mismos ciudadanos sorprendidos y escandalizados, que han puesto en donde pudieran trincar a los sinvergüenzas, y en ello siguen -hoy por ti, mañana por mí-, aupando cada uno a los suyos para que sigan en lo mismo.

Porque la culpa final, la auténtica culpa, la tienen los que votan al partido X o al partido Y, o al partido Z, hagan lo que hagan y digan lo que digan. Los que votan a los corruptos del PSOE porque son de los suyos, y si roban los suyos está bien, que para eso han robado los otros antes. Los que votan al PP -según gráfica expresión- con la nariz tapada, porque la falsedad y la podredumbre les asalta la pituitaria a cien metros. Los que votan opciones demagógicas para darles un aviso a los otros. Los que votan a garrulos marxistas leninistas -con comportamiento interno puramente estalinista- que nos meterán -falta cosa de un año- en un régimen netamente bananero, evomoralino, chavista o pajaritomadurero. 

En fin: que menos asombro, menos sorpresa, menos cabreo, y más consecuencia. Porque tenemos -y salvándonos demasiado pocos- lo que hemos elegido.

miércoles, 22 de octubre de 2014

SOBRE EL ANIVERSARIO.

Que esta vez no he fallado, gracias a Dios. Porque se cumple el aniversario de la muerte de mi Coronel Luis Tapia Aguirrebengoa, maestro y camarada como ustedes ya saben si son habituales de este diario.

Luis Tapia Aguirrebengoa, sobre caballero legionario y español de una pieza, fue un hombre clarividente, que en sus artículos nos dejó escrito el futuro que vendría. 

Ahora dicen que la mamarrachada de los separatistas catalanes ha sido cosa de Mas y desde hace un par de años. ¡Mentira! Esto ya se veía venir desde hace mucho, y ya hace casi un cuarto de siglo que Luis Tapia Aguirrebengoa lo vio. Y lo dijo.

Por supuesto, nadie le hizo caso a él, ni a nosotros. Ahora se rasgan las escasas vestiduras –porque no hay uno solo que no lleve las menguadas vergüenzas al aire-, pero lo cierto es que los que en los años noventa del pasado siglo andábamos en Juntas Españolas intentando llamar a la cordura podemos tener la conciencia tranquila. Parco consuelo, ciertamente, ante el panorama actual. 

Queden aquí, un poco más abajo, las palabras que escribió mi camarada Luis Tapia Aguirrebengoa para el número 10 de EJE, en marzo de 1990.

Acertaste un pleno, Luis. Pero seguro que a ti, sobre los luceros, tampoco te consuela.


AUTODETERMINACIÓN IMPOSIBLE
por Luis TAPIA AGUIRREBENGOA

Dice el punto primero de la Síntesis Ideológica y Programática de Juntas Españolas que España es una unidad histórica irrevocable. Y que, en cuanto entraña una grave contradicción, propugnamos la revisión del artículo 2º y la supresión del Título VIII de la vigente Constitución española, que admite el término nacionalidades referido a las comunidades regionales, puesto que no existe en nuestro territorio más nación que España, síntesis de peculiaridades regionales, culturales e idiomáticas que es preciso respetar, descentralizando al máximo la organización administrativa del Estado, con un único e insoslayable límite: la soberanía nacional reside únicamente en el estado de la nación española, y cualquier traspaso de competencias de éste a las autonomías habrá de ser revocado y derogado a todos los efectos.

Se trata de una profesión de amor a España y de una declaración de propósitos que podrían ser asumidas por cualquier partido u organización política que no contenga en su ideario el virus separatista. La Constitución debe ser reformada sin tardanza para arrancar de su texto cuanto respalde cualquier veleidad nacionalista.

Así sucede que casi desde los comienzos de la instauración democrática, y más aún en las últimas semanas, la autodeterminación se ha convertido en un tema muy delicado que ha originado enfrentamientos dialécticos y puede ser causa de graves tensiones. Todo comenzó en esta última fase con una desdichada sesión del Parlamento catalán, seguida por una iniciativa nacionalista vasca en la que se proclama que el pueblo euskaldún tiene derecho a la autodeterminación, haciendo alusión al autogobierno, aunque se omita, púdicamente, el término independencia, que ha estado en la mente de todos ellos, desde que Sabino Arana, en las postrimerías del siglo XIX, enarboló la bandera de la secesión.

Hay quienes se extrañan cuando, ante tan intolerable pretensión, nos escandalizamos los que, desde las entrañas, nos nace el amor a España. Y los mas extrañados, por lo que hemos oído y leído, son quienes creen que todo es posible dentro de la legalidad de un estado democrático, incluso la separación de una región o territorio, por el simple ejercicio del voto popular.

Siempre resultó inquietante jugar con el término, que, con el actual o parecido enunciado, nació cuando el romanticismo abrió en el siglo pasado la caja de Pandora de los nacionalismos, y aún ahora, en las postrimerías del siglo XX y del milenio, resulta extraño y confuso su significado. ¿Qué es autodeterminación? ¿Qué pretenden sus partidarios? Mal que les pese a algunos, autodeterminación es secesión o independencia, y los que la exigen abogan por un Estado propio, escalando estadios autonómicos intermedios de autogobierno, representados por los modelos autonómicos, de autonomía profunda, que es a la que aspiran ahora los nacionalistas vascos y catalanes, federal, en el sentido disgregador, no unificador, y confederal, hasta recibir el último impulso que lleve a la separación total. Puede ser que aún se tarden años, diez, quince, una generación, pero siguiendo el actual camino vamos derechos hacia la disgregación nacional, cuando Europa y el mundo marchan en la dirección contraria, la del abatimiento de muros separadores y barreras fronterizas, creando superestados que conservan las variedades y peculiaridades de las naciones que los constituyen.

No nos quepa la menor duda, los nacionalistas españoles, sólo pretenden romper España, aquejados de la enfermedad del cantonalismo y el enfrentamiento, a la que tan propicia es nuestra individualista sociedad.

Nosotros, los hombres y mujeres de Juntas Españolas, no comprendemos como aún quedan quienes creen que todo se reduce a una mera y beneficiosa descentralización administrativa, de la que somos partidarios, cuando los propósitos separatistas se presentan tan claros. El derecho a la autodeterminación -ha dicho un portavoz nacionalista- es la opción a constituirse, por propia y libre decisión, en estado independiente, o a separarse del territorio de un estado por elección mayoritaria de la población. Aunque, como antes se ha dicho, puede ser que todavía no esté el fruto suficientemente maduro, y que el desenlace sea a plazo medio. A este respecto, Arzallus cifraba en una generación el tiempo que podían aguardar para alcanzar la independencia. Mientras tanto, continuarán las presiones, las escaramuzas dialécticas, la petición de más libertades políticas, la escalada en el campo de las transferencias, pues mucho es lo alcanzado hasta ahora, pero aún quedan importantes aspiraciones que arrancar al débil estado español. He aquí algunas: en Cataluña, la catalanización lingüística, la reorganización territorial y la asunción de competencias y despliegue de los Mossos d'Esquadra; en el País Vasco, el despliegue de la Ertzaintza, simultáneo al repliegue de las fuerzas de seguridad del Estado, la transferencia de medios y facultades de la administración de justicia, la sustitución de la escuela pública estatal por la escuela pública vasca, y, a más largo plazo, la creación de un ejército vasco, con mandos autóctonos, para caso de una invasión extranjera (¿la española?) y la autorización de un banco nacional vasco. Y no piensen que éstas son exageraciones, que no somos dados a ellas, se trata de una denuncia formulada en la prensa de Bilbao, por Adolfo Careaga, ex diputado a Cortes.

Semejantes pretensiones son como querer forzar las leyes y el sentido de la Historia, pues ni el País Vasco ni Cataluña fueron nunca independientes, y la autodeterminación no aparece como fórmula política en la Constitución, ni podrá contemplarse nunca, pues cualquier reforma al respecto sería como legislar la propia autodestrucción del Estado. Y el alegato nacionalista de que la firma de la Carta de las Naciones Unidas lleva implícito el reconocimiento por España de este derecho, no es válido por referirse a los pueblos en vías de descolonización, y ni el País Vasco ni Cataluña fueron nunca colonias. Garaicocchea, ha dicho, también, que va a trasladar las aspiraciones vascas al Parlamento Europeo y al seno de la Alianza libre europea, que reúne a las diversas organizaciones nacionalistas del continente, lo cual es algo así como recurrir al Archipámpano de las Indias, ya que ni el primer organismo, ni menos el segundo tienen facultades para hacer nada en favor de su desdichada causa.

De todos modos, no puede ignorarse la gravedad del tema, cuyos resultados atentan contra la unidad de España, pues las actuales aspiraciones de autodeterminación pueden tomar la forma de una explosión nacionalista incontrolada, cuando agotada la capacidad negociadora del Estado, hechas por éste todas las concesiones posibles en el elástico marco constitucional, maltrecha la soberanía española y preparada la sociedad española a aceptar lo inaceptable, se alcance el techo de la unidad nacional.

Se llega así al aspecto más delicado del problema, el de la unidad de España, incuestionable en los límites actuales del territorio nacional; nada ni nadie puede alterarla, no siendo válidas las urnas, ni supuestas reformas constitucionales para lograrlo. España ha existido a través de los siglos por voluntad de muchas generaciones de españoles, que la construyeron y sostuvieron, a veces con muchos sacrificios, y la determinación de una minoría de una cierta época carece de fuerza y de derecho a romperla mediante el cauce democrático del voto o el cauce bélico de la violencia. Es ineludible deber de todos los españoles defenderla, y el Ejército, pieza básica de la unidad, aplicará, sin duda, toda su fuerza y toda su pasión en el cumplimiento del mandato que el pueblo español le tiene confiado; varios Capitanes Generales así lo han proclamado. En principio, bastará con la disuasión de su presencia, pero si fuera necesario, recurriría a otros medios. Los españoles, incluidos los secesionistas, deben estar convencidos de que así se hará.

Procuremos entre todos que no sea necesaria la intervención del Ejército; unámonos, para ello, en un frente común ante los separatistas; no persistamos en el error cometido en los comienzos de la transición democrática, cuando se dio a los nacionalismos unas alas que ahora va a ser muy difícil cortar con procedimientos pacíficos. El punto de arranque del nuevo camino está, sin duda, en la reforma constitucional, y Juntas Españolas aboga por ella. Hagamos lo imposible para lograrla.

miércoles, 15 de octubre de 2014

SOBRE LO QUE NUNCA CREÍ QUE ME FUERA A PASAR.

Y que es -lo diré desde el principio y por derecho, para tranquilidad de amigos y fastidio de enemigos- un olvido.

El olvido de la fecha del 12 de Octubre como aniversario de la muerte de mi maestro, camarada, amigo, Rafael García Serrano.

Podría aducir que no ando muy centrado en el calendario, y que este año -entre otras cosas por la personal circunstancia familiar que mis amigos y camaradas conocen- el tiempo se me escurre entre los días que me pasan sin darme cuenta.

Pero sería vana excusa, así como la de afirmar que -por exceso de confianza- no tengo incluida esta fecha en mi agenda, confiando -erróneamente, como se ve- en que semejante día no se me iba a pasar nunca. Valga, si acaso, el hecho de que este año estoy, en este mes de Octubre, disfrutando las vacaciones veraniegas, y que los días se me hacen iguales, sin saber cual es lunes o jueves.

Perdónenme ustedes, amigos. Y perdóname tu, maestro, desde los luceros.

sábado, 11 de octubre de 2014

SOBRE LA FIESTA DE LO QUE NO EXISTE.

La fiesta se supone que es la de lo que pomposamente se denomina Fiesta Nacional de España; esto es, lo que siempre ha sido la Hispanidad e, incluso, la Fiesta de la Raza.

Raza -obvio es decirlo, pero puede haber visitantes extranjeros y siempre hay tontos aborígenes- que no tiene nada que ver con el concepto biológico, sino con el espiritual. Así lo entendía Rubén Darío en su Oda a Roosevelt cuando le advertía al yanqui que se la envainara, y creo que la referencia no puede ser mejor.

El problema es que hoy, el maestro Rubén quizá encontrase los cachorros del león español en la -así la llamaba él- América española, pero difícilmente lo encontraría en España. Porque España no existe para casi nadie. No existe para los partidos políticos, donde los dos supuestamente grandes se enredan entre conceptos discutidos y discutibles o patriotismos constitucionales, y el resto ni la nombra  mientras trinquen pasta gansa de los presupuestos.

España no existe para los españoles, que son sociatas, peperos, liberales, rojos del rosita al bermellón, malnacidos todos que reniegan de su madre, y que para defenderla -o simular que la defienden, porque en el fondo a todos les importa tres leches- recurren a leguleyismos en vez de a la santa ira.

Me consuela imaginar que probablemente esto mismo han pensado muchos a lo largo de los tiempos, y gracias a Dios las cosas se acabaron arreglando. Y espero equivocarme como ellos, tal y como erraba, por ejemplo, el curica que afeaba las costumbres y la molicie a los asistentes al funeral del Gran Capitán, y andábamos en los comienzos del reinado del gran Carlos. Y espero tener aún tiempo de ver el renacer del león hispano y -Él lo haga- participar en ello.

Parece difícil, en un pueblo anestesiado, adocenado, abatallonado, incapaz de ver más allá del pesebre y la prebenda. Un pueblo que hasta se ha dejado convencer de que uno de sus mayores timbres de gloria -el descubrimiento de un Nuevo Mundo- fue un horror, sin fijarse en que se quejan de los genocidios que nunca fueron los claros descendientes de los indígenas de la América española -miren al difunto Hugo, al pajarito Maduro, al inconcebible Evo, a los miles de hispanoamericanos que viven en nuestra Patria- y los pedantes de obediencia anglosajona.

Ellos son los que rechazan y reniegan de la Hispanidad -una Hispanidad que podría enderezar el rumbo de un Mundo absurdo, y que constituye una aspiración irrenunciable del Nacionalsindicalismo- y a este propósito mi camarada Arturo Robsy, que está en los luceros, escribió una novela espléndida y brillante, emocionante y divertidísima: Antidescubrimiento de América.

Como Arturo era -es- un caballero generoso, como buen español, la referida novela la entregó para el disfrute libre de quien la quisiera -está registrado, pero se puede copiar y difundir. Imprimir en modo comercial, nanay, dijo Arturo-, y así se la puedo ofrecer: pulsen sobre el título resaltado y la podrán descargar.

No quiero hoy hablar de lo que todos tenemos en mente: del gobierno autonómico y sedicioso de la región catalana; de los baskos -no vascos- que se aprestan a recoger las nueces de los árboles que otros ha movido; de los aldeanos de Galicia, de los cortijeros de Andalucía, de los gilipollas de la misma Castilla, que se apuntan a la moda del separatismo.

Para todos esos, ahí les dejo el Himno Nacional en los altavoces, y que se jodan. Y a los que el Himno Nacional no les molesta, el saludo:


¡Viva América!  ¡Arriba España!

viernes, 10 de octubre de 2014

SOBRE LA SOLUCIÓN AL CAZURRISMO.

Solución que, una vez más -vean un poco más abajo la entrada del 2 de Octubre pasado- ofrecen los propios paletos separatistas.

En esta ocasión, es un tal Josep Rull, coordinador general de CDC, y que debe ser conocido en su casa a las horas de comer. 

Este perfecto cretino dice -cuenta La Gaceta- que "tendría que pasar algo muy grave" para que se paralicen los planes, como que les "metan a todos a la cárcel" o "inhabilitarles" en sus funciones.

¡Coño, pues más claro, agua! Y ya que ellos lo dicen, Marianico, dales gusto. 

Ya; que para luego es tarde, y podríamos empezar con un buen desfile por las ramblas el día 12.

lunes, 6 de octubre de 2014

SOBRE EL OCTOGÉSIMO ANIVERSARIO.

Porque ahora, que tan de moda anda entre los catetos celebrar trescientos años de la derrota de un aspirante al trono de España, quizá convenga recordar otro aniversario, más cercano. 

Hace justamente 80 años de la intentona de los mamarrachos separatistas catalanes, aquél 6 de Octubre de 1934. Entonces, el Estado -relativamente de derecho- respondió como debía, y los aldeanos separatistas se la envainaron en unas horas. 

Dudo bastante -por no decir que no dudo nada- sobre la actitud del actual Gobierno y del actual Estado, escasamente de Derecho. De existir un Gobierno y un Estado, el asunto ya estaría resuelto; Arturete estaría en la cárcel -por prevaricación, como poco-, y sus cómplices ídem de lienzo. O puestos en la muga más próxima, como residentes ilegales.

Y aunque se que ni el Gobierno, ni el PP, ni los catetos separatistas han aprendido nada, ni van a aprender nada, ahí queda la imagen del 7 de Octubre del 34.


jueves, 2 de octubre de 2014

SOBRE LA VIOLENCIA.

Lo dice el periódico El Mundo de hoy: Mas avisa de que suspender el referéndum generará ‘violencia’

Vale, pues si usted lo dice, me lo ahorra a mí, y queda claro quien empieza.

miércoles, 1 de octubre de 2014

SOBRE FRANCO Y LOS JUDÍOS, OTRA VEZ

Y no se cuántas van, porque la gilipollez es oceánica, interminable, infinita.

Esta vez ha sido La Gaceta -lo normal- el panfleto que, comentando la concesión del título de 'Justo entre las Naciones' al diplomático español Romero Radigales, decía:

Las reticencias del régimen de Franco hicieron que los sefardíes de Salónica, un grupo cercano a las 800 personas, terminarán encerrados en el campo de Bergen Belsen (en el estado alemán de Baja Sajonia). Pero Romero Radigales no cejó en su empeño por salvarlos y siguió enviando informes jurídicos insistiendo en que se trataba de un error. Su esfuerzo dio finalmente frutos y, tras seis meses de cautiverio, fueron liberados y trasladados al Marruecos español con documentos de viaje firmados por el diplomático español.

Bien; ahí, con un par. Los embajadores de Franco hacían lo que les salía de los entorchados en contra del Estado que representaban ¿verdad, gacetilleros míos? Normal: acostumbrados a que en la mierda de sistema actual cada cual tira para su lado, hace lo que le sale de las gónadas, se pasa por el refajo al Gobierno, a los Ministros y -lo que es peor- a las Leyes, piensan que esta -como la define mi camarada Eloy- democaca, es lo normal.

Y todo con tal de no admitir una realidad que es Historia: que Franco, porque le parecía justo y porque le dio la gana, ordenó a sus embajadores que usaran -con amplitud interpretativa- un Decreto de la época del General Primo de Rivera, que concedía la nacionalidad española a los sefardíes.

Pero, como por mucho que yo se lo diga, que la Historia lo diga, que la realidad lo diga, ellos -tan encantados de ser de derechas- no van a dejar que se les pase la oportunidad de congraciarse con el rojerío, mejor será que les deje con los testimonios de los más interesados en el tema: los judíos. La referencia la tienen en este mismo diario, en una entrada de junio del 2010 -porque para los tontos el tiempo no pasa, y siempre están en la misma vuelta de noria-, y en Minuto Digital:



* * * * *

"El pueblo judío y el Estado de Israel recuerdan la actitud humanitaria adoptada por España durante la era hitleriana, cuando dieron ayuda y protección a muchas víctimas del nazismo".
Golda Meir en el Parlamento israelí, Knesset, el 10 de Febrero de 1959.

"Al régimen de Franco, aunque aliado de Hitler, no le complacían las violentas persecuciones antijudías. España dio refugio a numerosas familias judías, que huían del infierno nazi durante la Segunda Guerra Mundial. España había ido incluso más lejos: Madrid había autorizado a los cónsules españoles en Europa oriental y central a conceder pasaportes españoles a los judíos cuyos apellidos tuviesen una identidad histórica española, como Toledano, Bejarano, Castro, … lo que salvó a cientos de judíos, sobre todo en Rumanía, de la deportación hacia los campos de muerte hitlerianos".
Declaraciones a El País (1989) de Isser Harel, antiguo jefe del Shin Beth y del Mossad, los dos principales servicios secretos israelíes.

"El poder judío no fue capaz de cambiar la política de Rooselvetl hacia los judíos durante la II Guerra Mundial. El único país de Europa que de verdad echó una mano a los judíos fue un país en el que no había ninguna influencia judía: España, que salvó más judíos que todas las democracias juntas. Es todo muy complejo".
Shlomo Ben Ami, Ministro de Asuntos Exteriores de Israel y primer embajador de Israel en España, entrevista en Época, 1991.

"La España de Franco fue un refugio importante de judíos que se arriesgaron a venir, escapando de la Francia de la libertad, la fraternidad y la igualdad. No quiero defender a Franco, pero en la II Guerra Mundial muchos judíos se salvaron en España e ignorarlo es ignorar la historia".
Israel Singer, Presidente del Congreso Mundial Judío, entrevista de El Mundo, 2005.


martes, 30 de septiembre de 2014

SOBRE LA DETERMINACIÓN DE LOS CATALANISTAS.

Que no es otra que sostenella y no enmendalla, cosa normal cuando se trata de zopencos berroqueños, capaces de tirarse por un precipicio por bocazas.

Evidentemente, por más que Rajoy siga en Babia, a Mas no le queda otra que seguir montado en su burro. Si retrocede, se lo comen las mismas masas guarroizquierdosas que ha amamantado con nuestro dinero. El que no se llevó Pujol, quiero decir.

Evidentemente, los que no son separatistas pero sí son malminoristas acojonados, se apuntan a votar, porque eso es lo democrático. Lo mismo les da que se vote sobre el trucidamiento de una Nación, que sobre degustación obligatoria de butifarra. Que no es una salida de pata de banco mía; que no hace demasiado -y aquí lo comenté- los cazurros separatistas se metieron hasta en los menús que los hoteles tenían que ofrecer a los clientes.

Evidentemente, ningún ministrito -y ningún marianico menguado- le va a decir a Mas y sus mariachis que ni siquiera la llamada soberanía nacional -que reside en todos los españoles según la Constitución, y no se puede trocear- puede decidir sobre lo que no es suyo. Porque España no es propiedad de los ciudadanitos con derecho a voto a día de hoy; España es una entidad superior al momento actual, que existe por sí misma en el pasado y -si hubiera lo que tiene que haber- existiría en el futuro.

Evidentemente, por mucho que Rajoy ande preparando -según la prensa reciente- una remesa de 4.500 policías y guardias civiles para hacer cumplir la Ley, los masitos sacarán sus cartones a la puñetera calle, y los policías y guardias mirarán a otro lado porque ya les habrán dado sus órdenes los acomplejados de costumbre. Que ya son ganas de poner en una situación imposible a los servidores de la Ley, llevándolos a que vean el delito y prohibiéndoles actuar, y si no al tiempo.

Evidentemente, ni el Gobierno en general ni Rajoy en particular, harán lo que hay que hacer: aplicar la Constitución. Esto es: suspender la autonomía de Catalunlla, meter en la cárcel a Mas y sus masitos, y a cualquiera que delinca. Y aplicar la ley con los medios necesarios. Los que sean, que ya sabemos todos los que son, y para que no me llamen extremista, ultra, fascista o similar, citaré que la solución es cargarse a quien se interponga -Joan Carretero dixit-, y los medios los indicaba un tal Josep Barba: si se ponen muy pesados, llamaremos a Europa y bombardearán Madrid.

O sea, que la solución -en opinión de los separatistas- consiste en bombardear y cargarse a quien se ponga por medio. En la mía -que tengo en algo más, a qué mentir- la solución no es bombardear -por mucho que el demócrata Azaña dijera aquello de que había que bombardear Barcelona cada cincuenta años-, sino limpiar, calle por calle, entresacando a los hideputas y mandándolos por el ancho mundo sin una nacionalidad española que llevarse al pasaporte.

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