Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

miércoles, 26 de septiembre de 2012

SOBRE EL BOLCHEVISMO DE INTERECONOMÍA.

Pues si, bolchevismo. Y ahora vamos a ello.

Ayer -sucumbiendo a la tentación de ver la televisión por la noche- acudí a la sesión de El gato al agua atraído por la comparecencia de Eduardo García Serrano, Mario Conde, Pablo Castellanos e Inocencio Arias. Buen plantel, podría pensarse.

Empecé a aburrirme al comprobar que el presunto moderador padecía una incontenible verborrea. Antonio Jiménez -creo- usó más tiempo en repetirse plúmbeamente que todos los demás tertulianos en expresar sus opiniones, y además con un alarmismo y un tremendismo rayano en lo cómico. ¡Casi nada! Congreso secuestrado, sitiado, rodeado...

Estaba dudando si pasar a mi televisión privada -o sea, las series que se han emitido en abierto y que yo veo después bajadas de Internet para no tener que tragar anuncios-, cuando el diplomático jubilado Inocencio Arias me dio un motivo para seguir viendo, oyendo -en lo que las interrupciones maleducadas permitían-, y asombrándome de la necedad de alguien que ha tenido un cargo importante.

El señor Arias vino a decir que lo que estaba pasando en torno al Congreso -unos miles de gamberros berreando- era claramente fascismo. Que decir que el Congreso no nos representa es fascismo; que decir que los políticos son unos sinvergüenzas es fascismo. Y que es fascismo querer decidir en asambleas.

Es posible que el señor Arias lleve mal su edad, porque de lo contrario no se comprende cómo llama fascismo a lo que es clara y netamente bolchevismo. ¿Qué, sino bolchevismo, es la política asamblearia; la algarada como método para forzar la ley; la provocación como chantaje al poder establecido?. No se comprende. O si; pero en este caso el señor Arias es un bellaco.

Pero luego vino la guinda: un diputado del PP, Pablo Casado, que dijo prácticamente lo mismo, abundando en que rodear el Congreso era fascismo, y que a estepaís le había costado mucho llegar a la democracia, y que cuando a la democracia se le pone apellido se transforma en otra cosa, como la democracia popular que era la del comunismo, o la democracia nacional, que era -dijo- la de Franco.

El señor Casado, como joven -31 años confesos-, debe ser producto de las últimas maravillas educativas. Por ello, a pesar de sus dos carreras y diversos master aireados en directo, es un necio. (Señor fiscal, tenga la bondad de pasarse por la web de la RAE antes de abrir la boca). Es un necio -que vale por inculto, desconocedor de lo que debería saber- que no ha sido capaz de aprender, en sus dos carreras universitarias -aprendiendo tan poco es normal que le haya dado tiempo- que lo de Franco era Democracia Orgánica. Y es un ignorante de los propios rudimentos de su profesión -la abogacía o la política, igual me da-, al no saber que lo de la democracia orgánica no es invento de Franco, ni siquiera de José Antonio Primo de Rivera, porque la idea la desarrolló en su ensayo “Anarquía o jerarquía” Salvador de Madariaga, ingeniero de minas, escritor, diplomático y ministro de la IIª República, a partir de filósofos anteriores entre los que cabe destacar a Hegel. (Evidentemente, no confundir con Engels).

El señor Casado, como joven y -según muestra la experiencia de oírle- poco aventajado en sus estudios, desconoce que la llegada de esta democracia no costó nada, absolutamente nada, a España. Le ha costado mucho -y lo que te rondare, morena- desde que se estableció, pero la llegada se hizo en el orden, la paz, la prosperidad y la libertad que nos dejó Franco. Llegó gracias a la traición, la cobardía, el acojonamiento masivo, pero en absoluta tranquilidad. No hubo más algaradas que las normales de la ultraizquierda en cualquier momento y lugar en que se le de cancha, ni más violencia que la de los asalariados de la manipulación de masas.

Y todo esto no lo digo por presumir de culto -que apenas lo soy-, ni de erudito -que no llego a saber ni una trillonésima parte de lo que me gustaría-, ni menos de sabio -a lo que si acaso me acerco por el sólo se que no se nada socrático-; lo digo porque enseñar al que no sabe es una obra de misericordia, y ponerle las vergüenzas al viento a los tontos debería serlo.

Una duda me queda, y es si don Inocencio Arias y don Pablo Casado se habían conchavado previamente con doña Cristina Cifuentes, graciosa -dígolo porque no deja de hacer payasadas- Delegada del Gobierno en Madrid, que afirmaba con toda seriedad que en los convocantes de las gamberradas de ayer figuraban ultraderechistas, fascistas y nazis. Para completar el ridículo, le faltó decir que se iba a presentar John Wayne en carne mortal para arengar a sus huestes. (Compréndase que si hablo de John Wayne es porque soy consciente de las limitaciones de doña Cristina, de don Pablo y de don Inocencio). Pero para que la señora Cifuentes quede reflejada en el lugar que le corresponde, le ruego me indique dónde se vieron banderas o consignas ultraderechistas, fascistas y nazis. Porque lo único que vi con estos ojitos que se ha de comer la tierra, fueron orondas banderas de la Segunda República, y ahí tiene usted la muestra. No republicanas, así en general, porque la Iª República no cambió la Bandera, cosa que les comunico en mi función de instructor de zotes.

De los demás contertulios, quepa decir que don Pablo Castellanos -socialista histórico- dijo muchas cosas con las que cualquiera puede estar de acuerdo; que don Mario Conde demostró una vez más que tiene tablas y sabe manera, y si para las próximas elecciones -caso de que lleguemos, que no pondría la mano en el fuego- persiste la casta en impedir que los partidos políticos se puedan presentar a las urnas -salvo que tengan ya asiento en el chiringuito o dinero para levantar una maquinaria imposible sin las subvenciones que ellos se reparten-, habrá que tenerlo en cuenta. Mario Conde confiesa haber sido masón -y la masonería es una de esas cosas de las que, una vez entrado, no se sale-; Mario Conde puede ser -según quien lo diga- un trepa, un vividor, un aprovechado o incluso un estafador. Mario Conde es -de facto- un ex presidiario. Pero Mario Conde tiene tirón, oratoria fluida y atrayente, un algo de chulería muy necesaria para andar entre mangarranes, y dice cosas muy puestas en sentido. Si llega a haber próximas elecciones -lo que vale por decir que esto no habrá estallado aún dentro de tres años-, y la casta impide la concurrencia de AES, habrá que pensarse el voto.

Por último -y lo he dejado precisamente por eso- Eduardo García Serrano estuvo -hasta el corte publicitario de las doce menos cuarto, que fue el que me echó definitivamente- absolutamente desaparecido. Tanto, que ni siquiera -y esto es lo que duele- tuvo la gallardía de decirle a Inocencio Arias y Pablo Casado que lo que comentaban sobre los mamarrachos reunidos en torno al Congreso -y dentro, para qué engañarnos- no era fascismo; que era, palmariamente, bolchevismo.

6 comentarios:

Maite C dijo...

Buenísimo artículo, veraz como la vida misma. Doy fe de ello pues ví en directo el programa.

El saber callar en los momentos adecuados desde que se incorporó a Intereconomía, le ha servido a Eduardo García Serrano ir escalando posiciones dentro del grupo, hasta ser nombrado hoy director de La Gaceta.

Un abrazo.

Old Nick dijo...

¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!
¡LAS DOS OREJAS Y EL RABO "MAEZTRO"!
Un Cordial Saludo
y
¡¡RIAU RIAU!!

Carlos Fernández Ocón dijo...

Jeje, no me extraña el entusiasmo que me precede. Joé Rafael, ¡si yo supiera poner así mis ideas en el papel...!.

Merece mucho comentario esto tuyo de hoy, espero que vengan otros mejores y lo hagan, yo, en cambio, te haré un poco la puñeta:
¡Me encanta lo del 25S!. Me encanta que los imbéciles violentos hayan sido unos pocos (en comparación), me encanta que apenas hubiera banderas y monsergas (quizá solo esa que has encontrado), me encantan los llamamientos que están haciendo (en Facebook, claro) contra ambas cosas, violencias y pancartismo. Me encanta que pretendan continuar...
Si siguen en este plan, soy capaz de coger un avión pa Madrid (cargado de Lorazepam, pues antes me gustaba volar pero ahora me da yuyu).

Bueno, ya hablaremos. Gracias por el muy buen rato que me has hecho pasar y por no resbalar nunca a la hora de razonar lo que haga falta.

Un abrazo

Euclides dijo...

Estupenda entrada, de acuerdo en todo lo que dices. Da gusto leerte. Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

pablo castellano, muy bien

Anónimo dijo...

¿Bildu forma parte del "Sistema" y Don Mario Conde, no?

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