Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

sábado, 11 de agosto de 2012

SOBRE EL FRANQUISMO DEL SAT.

El SAT es el Sindicato Andaluz de Trabajadores; ese que, ayudado por el cavernícola Sánchez Gordillo, se ha dedicado últimamente al robo descarado en supermercados.

El SAT está dirigido por un individuo llamado Diego Cañamero, y en su página web se pregunta si el hecho de que los ladrones sean detenidos supone la vuelta al franquismo.

Ya hice mi comentario a propósito del diplodocus Sánchez Gordillo que -a su pesar- acababa afirmando tales cosas, que con poca inteligencia bastaba para entender que sólo un sistema franquista podía ser justo.

Ahora, a propósito del señor Cañamero, sólo tengo que copiar unas declaraciones suyas de hace unos años, que tuve la humorada de recoger en mi diario, procedentes del Diario de Navarra:

Franco dio mil veces más tierras a los jornaleros andaluces que el Gobierno socialista en 25 años, declaró Diego Cañamero, secretario general del Sindicato de Obreros del Campo (SOC). El líder del SOC dijo que en los últimos tiempos de Franco y los primeros años de la UCD se repartieron lotes de tierra de 6 y 12 hectáreas a jornaleros, fundamentalmente a padres de familia numerosa, en el bajo Guadalquivir, mientras que el Gobierno socialista en 25 años no ha repartido ni una sola hectárea de tierra.

3 comentarios:

Carlos Fernández Ocón dijo...

En definitiva es aquello de "perro ladrador..." o "dime de que presumes...", etc.
Mejor un buen trabajo en silencio y menos teatro, cosa muy útil para cualquier asunto pero para lo público con mayor razón.
Los dos grandes defectos de una democracia - allí donde la haya - son; que las mayorías no suelen ser lo más inteligente y que el que dirige o pretende dirigir estará pendiente de los votos, no de sus obligaciones.

Rafael C. Estremera dijo...

Ya decía Ganivet -y ha llovido- algo así como que los hombres capaces acabarían hasta el gorro de tener que decir tonterías para conseguir votos, de manera que acabarían mandando aquellos a los que las majaderías les saliesen de forma natural.

Euclides dijo...

Desde luego, mira que son injustas las hemerotecas, ¿verdad que sí Calimero?

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