Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

sábado, 2 de abril de 2011

SOBRE LA ESQUIZOFRENIA DEL PROGRERIO.

Ese tebeo tan gracioso, El Plural, ofrecía hace un par de días -lamento la tardanza, pero no quería privar a los posibles visitantes rojianalfabetos de una prueba documental de la memoria histórica-, una nueva muestra de la esquizofrenia que invade a los tontiprogres y pijirojos de vez en cuando. Bueno; de vez en cuando no: cada vez que hay que usar la razón en vez del topicazo y el chinchín estereotípico.


Se quejaba El Plural en titulares: "ETA dice la verdad y el Gobierno miente", clama al unisono la caverna, en referencia a la prensa que no está pagada con los Presupuetsos Generales del Estado o los fondos de reptiles que nunca existieron, y que nunca han dejado de existir. La caverna -denominación segundorepublicana para todo lo que no era soviético, porque estos progres van hacia la prehistoria que da gusto-, es, claro, todo lo que no sea ellos, su ombligo y su esfínter. Así, lo mismo es caverna -para ellos-, El Mundo, La Razón, ABC o Libertad Digital.


Y, claro, se muestran escandalizadísimos por el hecho de que estos periódicos difundan lo que dice ETA en sus actas y, sobre ello, pidan explicaciones al Gobierno de por qué se continuó negociando después del atentado de Barajas.


De entrada -cada cosa lo que sea- tienen su parte de razón: no hay motivo de escándalo por la continuación de las negociaciones, puesto que el Parlamento no había revocado la autorización concedida y, siendo así, la mierda se reparte entre todos los parlamentarios por igual. La pierden, en todo caso, cuando niegan el derecho a pedir explicaciones -¿no dicen que eso es la democracia?-, y cuando pretenden que no se crea en la veracidad de las actas de ETA, porque estos documentos han servido muchas veces como prueba en procesos judiciales, lo que certifica su validez.


Pero, sobre todo, la pierden cuando en el mismo periódico -El Plural- conceden total validez a las actas etarras por las que -dicen- se supo el contenido de las negociaciones cuando el que se bajaba los pantalones era José María Aznar. Toda una colección de perlas aquellas actas, a decir verdad -descargue el documento, si gusta-, que demuestra hasta qué punto engaño, mintió, transigió y -en suma- colaboró con banda armada el gobierno populista.


Pero, señores de El Plural, no se puede conceder validez a los documentos etarras de 1999, y negarlo a los de 2006. Lo cierto es que tanto unos como otros demuestran la bajeza de los gobiernos -de entonces y de ahora-, y son motivo más que suficiente para pedir explicaciones. Al PSOE, inmediatas y políticas, amén de las que proceda posteriormente. Al PP, las responsabilidades penales a que haya lugar, además de la consideración política que corresponde a los votantes de hogaño.


Y quien no lo vea así, es cómplice de unos u otros a la hora de traicionar a su querida democracia y a nuestra malhadada España.


1 comentario:

Apañó dijo...

Estamos vendidos a nuestra parasitaria casta política.
PP y PSOE se tienen cogidos, recíprocamente, por donde más duele en la entrepierna. Y todos callan las vilezas del contrario por tal de que nadie "apriete" más de la cuenta y todos ellos puedan hacerse pupita.

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