Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

lunes, 20 de abril de 2009

SOBRE LA INTOLERANCIA EN MOVIMIENTO.

Cuenta el panfletillo Qué! de hoy -página 5-, que el movimiento contra la intolerancia e IU han denunciado ante la fiscalía las actuaciones "xenófobas, neonazis, ilegales y racistas" en la manifestación ultraderechista del pasado 28 de marzo en Vallecas.
 
Uno pensaba, al ver en la mismísima televisión las imágenes de energúmenos variados haciendo el cafre frente a la policía, que los intolerantes y actuantes ilegales eran los que querían impedir el ejercicio de un derecho constitucional a los otros; en este caso, los llamados ultraderechistas. Uno pensaba que el señor Ibarra, tolerante máximo del reino, protestaría ante las amenazas y el intento de agresión a quienes se manifestaban con todas las de la ley. Uno pensaba que IU -más bien IHu- pondría el grito en el cielo -perdón, en las nubes, que son laicos- ante la actitud antidemocrática y delictiva de quienes pretendieron reventar un acto ajustado a derecho y a la normativa vigente y, en consecuencia, debidamente autorizado.
 
Uno, en su inocencia, creía que la formación de guetos era algo xenófobo, y que por tanto nadie en su sano juicio estaría conforme con que una marabunta de maleantes se hiciera con la propiedad de un barrio.
 
Pero parece ser que no. Que los demócratas entre los demócratas -que siempre son los comunistas desde que el padrecito Stalin untó debidamente los engranajes de la prensa liberal-, y los tolerantes entre los tolerantes, que son los del jóven -por más que ya peine tantas canas, al menos, como este su servidor que suscribe- Ibarra, están a favor del racismo -esto es: que los blancos no se puedan manifestar en zonas que han copado los negros-; están a favor de la xenofobia -esto es: que los españoles no puedan circular por los barrios ocupados por extranjeros-; están a favor de las actitudes ilegales -es decir, apedrear o tratar de quemar a los policías, impedir el derecho fundamental de reunión y manifestación, agredir al que piensa distinto-, y encima tienen la supina desvergüenza de pretenderlo en los Tribunales.
 
Sobre la acusación de neonazis -que salvo mejor criterio del señor fiscal a mí no me parece nada malo, sino incluso más respetable que ser comunista o tolerante de profesión y subvención- es innecesario decir nada. Los neonazis son siempre los otros, también desde el ungüento mágico del padrecito Stalin, que aún dura, porque la gilipollez no se detiene.

3 comentarios:

Rafa Martín dijo...

Celebro mucho, Rafael, que hayas elegido ESTE tema para comentarlo en tu blog.
Yo también estoy un poco hasta los mismos del chupa-subvenciones este del Estbitan cueceleches.
A mi me da que detras de este individuo no hay nadie mas que su propia sombra. No hay organización ninguna, ni afiliados o asociados, ni ganas de tenerla. Es un buscavidas que se ha inventado el rollo de su movimiento para cobrar del Estado.
Y no soy el único que lo piensa:

http://www.jorgevalin.com/weblog/2006/01/esteban-ibarra-y-el-negocio-de-las.html

Él si que es un intolerante con los que no somos maricas, negros, judios, lesbianas, progres,comunistas, separatistas, pro-etarras, gitanos, musulmanes, abortistas.
No es pertinente que un servidor séa blanco, heterosexual, católico practicante y patriota.
Este es otro que también le mandaba yo con un "amigo" de vacaciones a Teheran.
Mira que "serpenteante" visita he tenido este fin de semana:

http://rafaespana.blogspot.com/2009/04/cuando-zp-llego-la-moncloa-en-marzo-del.html

Rafa Martín dijo...

Excelente y sesudo también, el comentario recibido AYER!!! de una entrada del 31/01/09.
Me abruman estos anónimos con su sagacidad.
http://rafaespana.blogspot.com/2009/01/70-anos-de-historia.html

Rafael C. Estremera dijo...

Pues no sé si sabrás que la querida... esposa (o lo que sea), del señor Ibarra, tiene otro tinglado propio, por el que también recibe cuartos a mansalva.

Un negocio familiar, que se dice.

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