Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

jueves, 27 de noviembre de 2008

SOBRE ESTAS ENTRADAS

Que -lo observarán ustedes- carecen de la mínima elegancia en el formato y aparecen un poco al buen tuntun, por así decir.
No es que me haya vuelto vago -más- de repente; es que mi compañía teóricamente surtidora de línea telefónica e internet me ha dado un descanso desde hace unos días; descanso que agradezco pero que me es ajeno en voluntad e intereses.
Así es que me apaño regularmente con los envíos a través de correo electrónico desde otro lugar, y allá veremos cuándo me hacen la merced de devolverme el mundo civilizado.

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