Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

miércoles, 12 de septiembre de 2012

SOBRE LOS DOS MILLONES DE ALDEANOS.

Que tales son -según los convocantes- los que ayer se pasearon pidiendo la secesión de la región catalana. No voy a discutir de números; si ellos son felices contándose cada pata para hacerla ejemplar completo, y valer así por cuatro, allá ellos.

Esta actividad paletofestiva hubiera sido -primero- prohibida en cualquier Estado de Derecho serio; y -segundo- disuelta con los medios adecuados a la situación. Pero es evidente que no estamos en un Estado de Derecho -hace demasiado tiempo que sólo estamos en puro desecho- de manera que los aldeanos -o sea, según nuestra madre Academia, natural de una aldea, o perteneciente o relativo a la aldea- festejaron sus mentiras históricas, su masoquismo rampante y sus sueños irracionales.

Quieren los aldeanos ser un nuevo Estado de Europa, según el lema de la convocatoria. Pero los asistentes de mayor fuste, lo que quieren -véase El Mundo- es el llamado pacto fiscal, sin el cual dice el señor Mas que "el camino de Cataluña hacia la libertad está abierto".

Bueno, señor Mas: el camino de Cataluña hacia la libertad está en manos de los residentes en Cataluña: no tienen mas que votar una opción política racional, y mandarle a usted a donde le corresponde, que es la cárcel por traición o, en el mejor de los casos, al manicomio de guardia. Acompañado, obviamente, por todos sus compinches de CiU, del PSC, del PPC y resto de sinvergüenzas y chupópteros.

Pero esta decisión de prescindir de todos los robaperos y mamarrachos que la sojuzgan no es tarea fácil en una Cataluña que lleva cuarenta años siendo sometida al lavado de cerebro de los separatistas, máxime cuando desde hace demasiado tiempo cualquier atentado contra España sale gratis, y cualquier derecho individual que no se pliegue a la dictadura del separatismo paleto es duramente perseguido.

Y como el tema de los cuartos es el que echan por delante -como los toros mansos y probones echan las patas-, quizá convenga recordarle a los separatistas que eso del nuevo Estado de Europa es una absoluta memez. Primero, porque si se refieren a Europa como ubicación geográfica, es evidente que Cataluña es parte de Europa desde el fraccionamiento de Pangea; segundo, porque si quieren ser un Estado de la Europa política, tras una hipotética secesión, España no lo permitiría. Al menos, si tuviera un Gobierno con vergüenza, condición en cuyo déficit quizá confían.

Y como presunto Estado independiente, Cataluña -lo ha dicho el señor Durán y Lleida- es económicamente inviable; máxime, teniendo en cuenta que su deuda ha sido hace poco rebajada a bono basura y no tendría siquiera el respaldo del Estado -ruinoso, pero aún en pie- español.

En todo caso, como razonar con los irracionales -el animal totémico con el que los separatistas quieren sustituir al fascista toro de Osborne es la mula- no lleva a ningún sitio, baste decir que la duda que planteé el otro día ha quedado totalmente despejada. El asunto de las putas se trata de puro y simple nepotismo.

2 comentarios:

Carlos Fernández Ocón dijo...

Amigo mío (¡cómo puedo haberte cogido tanto afecto y admiración 'solo' blogueando!. Quiero pensar que es porque "nunca me has fallado" y eso, hasta telemáticamente es muy muy raro) - cierro paréntesis pelotero - hoy habré de decepcionarte a ti y a algunos más. En el escrito de hoy he puesto lo que siento tal como lo siento. Y eso ha puesto otras consideraciones por encima de España y de su integridad (dos significados valen). Estoy muy cansaico. Aún así creo que no me arrepentiré mañana de haber escrito lo que he escrito. No sé, todo es bastante como una mierda, con perdón.

Se te saluda

daniel dijo...

Los sentimientos han sustituido a la razón. "No me siento español", dicen los paletos de todo pelaje, aunque la razón desmienta lo que dictan sus podridos corazones.
Ahora no es momento de matarse por la razón y, discutir con paletos de malos sentimientos que no razonan, es inútil. Ya llegará el momento.

Saludos.

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