Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

sábado, 25 de agosto de 2012

LA COCHINERA SE AGITA (por BLAS DE LEZO).

Mi camarada Blas de Lezo me remite este artículo, con el siguiente aviso:

Como ninguna publicación importante, salvo esas patrióticas que se agitan en entornos limitadísimos, quiere publicar nuestro comentario, además de incluirlo en nuestra WEB, con paciencia franciscana la enviamos a nuestros amigos y a algún enemigo que no haya cerrado la puerta a tiempo.

Limitadísima es la difusión de este modesto diario, pero por mí no ha de quedar; así es que aquí lo tienen.

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LA COCHINERA SE AGITA

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Uno de los más acreditados cubos de basura televisivos es TELECINCO. En su programación hay toda clase de detritus, desechos y organismos en putrefacción pero que, con las facilidades que da el sistema, consiguen una audiencia más que notable. Y es que el citado sistema ha conseguido deteriorar y pudrir la sensibilidad y el buen gusto en toda clase de campos, especialmente en el de la televisión.

Un día decide lanzar al aire un programa sobre la Familia de Franco, que ha tenido la habilidad de irritar a tirios y a troyanos, y eso que el programa titulado “Nada es igual sin Franco” entra dentro de lo comúnmente conocido como tele-basura. La presentadora, Emma García, una joya muy acreditada en esas lides de la programación basura, hizo, como fiel “voz de su amo”, una sectaria, breve y sucia biografía del “Dictador”. Nos imaginamos que tal biografía la hizo para aplacar a aquellas cochineras que pudieran considerar que el programa podría representar un intento para mostrar un aspecto más humano de Franco.

No entendemos la presencia de un nieto de Franco en semejante lugar, que tuvo que soportar toda clase de humillaciones y desprecios, a menos de que, lo que cobrara por sentarse frente a una pequeña jauría, le compensara económicamente.

Hemos de decir que hacemos estos comentarios después de oír los de aquellos que vieron el programa o por lo que hemos captado nosotros en internet, por eso pedimos disculpas por si hay algún error.

Tuvo que someterse con cara de palo, con alma de cántaro, al sistema habitual en estos programas basura de la pregunta grito, de no dejar terminar una respuesta, de que el preguntador eleva la voz para superar la de otro de distinta calaña, los ataques más brutales a su intimidad o a la de su familia, especialmente a su madre En determinado momento alguien le preguntó si efectivamente su madre era hija de Ramón Franco y no de quien él consideraba su abuelo. Su falta de habilidad, garra y saber estar para responder a ésta y otras intervenciones, era desesperante, según me confirmaron unos amigos que soportaron el programa. También llegó a confesar que el apellido Franco le había pesado… Las respuestas más acertadas y lógicas eran acalladas inmediatamente sin que él reclamara el derecho a terminar de exponerlas…

Apareció en su momento programado ese personaje, entre enano rufián y payaso bellaco, Giménez Arnau, un vividor, gorrón y sablista impenitente. Cuando su padre era embajador de España en Roma, solía acudir por allí exclusivamente para sablearle. Conocemos testigos de estos hechos. Nos dijeron que la recopilación de barbaridades dichas por tal personaje, que el nieto de Franco soportó sin la menor reacción, fue desesperante.

Insistimos en que nosotros sólo pudimos soportar una mínima parte de aquel espectáculo, y que gracias a internet y a algunos amigos, hemos podido conseguir más información. Y de esta forma también nos hemos enterado de cómo se ha agitado, de forma increíble, la pestilente cochinera progre. El espectáculo de los cerdos, todos de la misma raza degenerada, lanzando sus repelentes chillidos al unísono por internet, ha sido abracadabrante. Citemos a algunos de ellos, empezando por uno de los líderes de las realizaciones basura, que responde al raro nombre de Juan de Lu De Paolis. Otro chillón es ese Bardem con cara de tonto de pueblo que, enseñando sus encías, monta en cólera y llama a Franco “Su Excremencia”, precisamente él que no pasa de boñiga titiritera. Le acompaña un tal Monzón que suele autollamarse el “Gran Wyoming”, un malencarado, raro y feo espécimen de gorrino progre, con cara de “macamen”, espécimen de cerdo humanoide muy difícil de soportar (y ver). No podía faltar un gilipollas con melenas, al que le gusta llamarse “Pocholo”, una especie de eminencia en estos programas basura. También se revuelcan en la cochinera dos periodistas, un Fernández y un López cuya filiación y raza desconocemos. De la pocilga vecina, la catalanista, surge el grito destemplado de Pedro “Pere” Martí Colom que considera el programa como una justificación para la independencia. Y hasta aparece una rumana, mal catalanizada, apellidada Ionescu que considera el programa como nostálgico del Franquismo.

El espectáculo, sino fuera porque la mierda cuanto más se agita huele peor, podría haber sido considerado como admirable.

El poder de difusión de vilezas como ésta de Telecinco, es similar al de otros programas, habiéndose conseguido una mentalización de la sumisa sociedad española de tales dimensiones, que sólo mencionar el nombre de Franco, el personal votante o pagador de impuestos frunce el ceño. Y el blindaje de estas cochineras es de tal calibre que jamás se encuentra ninguno de estos cerdos parlantes con la respuesta adecuada e inmediata. Sólo a toro pasado, en el mundillo de internet o en publicaciones afines de poca tirada, se comentan o se refutan estas vilezas.

La algarabía de estas cochineras en la noche de Telecinco ha sido espectacular y, todo, por un simple programa basura.

Nos hemos dado cuenta, bueno, lo hemos comprobado una vez más, el intento de las tinieblas de dominar a la luz, ese submundo draculino se quiebra cuando asoma el sol, y ante la simple sombra de una cruz, la rabia les destroza. De ahí la existencia, como había antes en los teatros, de un telón metálico que impida la propagación del fuego, que haga imposible la reacción inmediata y oportuna. La impunidad de las cochineras está conseguida.

Blas de Lezo.

5 comentarios:

Carlos Fernández Ocón dijo...

Amigos. Amigo Rafael, si hubiera algo de especial - por novedoso - en todo esto, merecería comentario.

Pero aprovecho para saludarte, saludaros a los que venís por aquí, aportáis escritos, comentáis... un abrazo a los que os duele España. Somos algunos.

Quizá aún pueda ocurrir algo.

Rafael C. Estremera dijo...

Gracias por la visita, Carlos.

Lo peor del caso es que ya está todo dicho, pero la mayoría sigue refocilándose en la mentira. Muchos, a pesar de saber que es mentira.

No se si aún podrá ocurrir algo que nos saque de la cochiquera, pero la esperanza es lo ultimo que hay que perder.

O quizá la solución sea, precisamente, perder la esperanza y recurrir a la desesperación.

Un saludo, amigo.

27 puntos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
27 puntos dijo...

Esa jauría de "periodistas" son los verdaderos franquistas, no pueden vivir sin Franco

Rafael C. Estremera dijo...

Ahí le has dado, 27: contra Franco siguen viviendo mejor.

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