Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

lunes, 19 de marzo de 2012

SOBRE "LA PEPA".

Que es la del día, evidentemente. Doscientos añitos de la promulgación de aquella Constitución, tan celebrada, tan recordada, tan alabada y tan manida.

Dos siglitos desde que los padres de la patria nos hicieron a todos, por ley, justos y benéficos, cosa la mar de acertada según demostró el siglo XIX, buena parte del XX -salvo el periodo en que fuimos una de las pocas cosas serias que se podía ser en el mundo-, y lo que va del XXI.

Una Constitución adorada por los que hicieron volver grupas a los ejércitos napoleónicos, sin darse cuenta de que así vencían a las armas pero se esclavizaban a las ideas. Porque la Pepa es, simplemente, el triunfo de la Revolución Francesa en España, que nos metió por la senda de las asonadas cuarteleras, de los golpes de Estado liberales, de las traiciones y la pérdida de América y, en suma, de las guerras civiles.

Se cumplen, por tanto, dos siglos de derrota espiritual, de pérdida del rumbo histórico y se servilismo al extranjero. ¡Y todavía hay quien lo celebra!

4 comentarios:

daniel dijo...

Rafael, más claro, agua.


Saludos.

Ocón dijo...

Yo no he leído NADA de la Pepa, ¿tan chunga es?

Rafael C. Estremera dijo...

Tampoco la he leído entera, y sólo hablo de las cuatro cosas -o dos, por afinar- que son más o menos célebres.

Es interesante el artículo 6º: "El amor de la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles, y asimismo el ser justos y benéficos."

Lo de hacernos justos y benéficos por narices tiene lo suyo; en cambio, lo del amor a la Patria ya nos gustaría verlo en la del 78.

Otro acierto fue el considerar que "la soberanía reside en los españoles de ambos hemisferios", porque América nunca fue colonia, sino una parte más de la Corona.

A lo que me refiero, es que aquellos mismos que hacían frente con las armas al invasor, se le rendían ideológicamente.

Ocón dijo...

The song remains the same?

Publicidad: