Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

jueves, 21 de julio de 2011

SOBRE LA PIEDRA DE TOQUE.

La que acaba de proporcionar el Congreso -mejor dicho, PSOE y CiU de la manita- al autoproclamado como futuro Presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy. Hoy -tomo la noticia de El País, pero en cualquier periódico está- ha sido aprobada definitivamente la reforma de las pensiones, que obligará a trabajar hasta los 67 años, y a cotizar al menos 37.

Esta reforma no ha sido admitida por el PP, que más de una vez la ha calificado de recorte de los derechos de los trabajadores.

Y, como quiera que estamos en precampaña electoral, y que las elecciones generales están a la vuelta de siete meses, este sería un momento excepcional para que el señor Rajoy declarase su decidida voluntad de anular esta reforma en cuanto llegue al Gobierno.

¿A que no lo hace?

2 comentarios:

Ocón dijo...

Ni esta ni tantas otras, amigo mío.

(mis silencios son mis neuras. Yo te sigo. Os sigo a muchos y sois mi ayuda. Gratuita, jeje)

Un abrazo

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

A ver si hay suerte y la reforma de las pensiones es el último asunto en que este Gobierno pone la pata. Sería muy de desear, por el bien de esta España nuestra tan maltratada.

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