Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

viernes, 6 de mayo de 2011

SOBRE LA NO SORPRESA.

Porque espero que a estas alturas, nadie -al menos nadie de mis habituales- habrá tenido la menor duda, desde el principio, de que ETA y sus cómplices se presentarían a las elecciones.

Tampoco nadie habrá abrigado la menor duda de que, una vez perpetrado el paripé de costumbre, los separatistas del PNV, los rojos del PSOE, la hez del resto de separatismos, los tragadores oficiales peperos, los jueces designados por los partidos, y los progrepijos varios, acabarían donde han acabado. Donde acaban todos los que no tienen vergüenza, ni palabra, ni sensatez, ni conocimiento.

En fin: en la mierda de unas elecciones manchadas de sangre; lo único posible en un sistema político consensuado entre traidores y asesinos.

3 comentarios:

Carlos Fernández Ocón dijo...

Ni palabras quedan ya. Dicho está todo. Tocaría otra cosa ahora.

Maite C dijo...

A estos mal llamados magistrados del T.C. que han dado carta blanca a la presentación de Bildu en las elecciones, los pongo a la misma altura que ETA. Por lo tanto, son totalmente cómplices y responsables de los futuros atentados que pueda hacer la banda terrorista.

Stop dijo...

Es triste decirlo, pero coincido plenamente en que el tiempo para las palabras se va terminando. Cuando te clavan puñales por la espalda cada día... Vivimos en un país quizás plagado de gente extraña que no entiende más que el lenguaje de la violencia. Si no eres violento, no eres nadie. No tienes ni voz, ni voto, ni futuro. A la vista está que ETA y su asqueroso entorno son dignos del mayor de los respetos. Los no violentos, pues da igual. Que se aguanten y mueran de hambre. La gente comenta: "si hubiera tanto parado... la gente ya estaría por la calle protestando, habría robos cada dos minutos". Así que la impresión es que en este país sólo hay que prestar atención para solucionar las cosas cuando hay manchas de sangre por las aceras. Saludos.

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