Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

domingo, 4 de enero de 2009

SOBRE LA UTILIDAD DE LA LEY DE GILIPOLLEZ HISTÉRICA.

Y si aún tenía alguien dudas, ya verán por qué lo digo.
Y es que resulta que don Eleuterio Sánchez, -el Lute, por mal nombre-, está contentísimo con que la llamada Ley de Memoria Histórica resulte, en su caso, una gran victoria a nivel personal, la recuperación de mi dignidad y quedar limpio, según atestigua El Imparcial.
Pues nada, ahí tienen ustedes la memez histérica: un chorizo, ascendido a ladrón y cruzado de asesino, es el ejemplo de la utilidad de la ley zapatera. Y aunque mi profesor de lógica probablemente tendría algo que oponer al razonamiento, a mi me parece incontrovertible que en este caso -y conociendo el paño- podemos ascender de la anécdota a la categoría. Esto es: a afirmar que la ley zapahortera de memez histérica se ha hecho en beneficio de ladrones y asesinos.

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