Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

domingo, 6 de mayo de 2012

SOBRE LA CALIDAD EDUCATIVA.

Calidad que los directores de institutos públicos -reunidos, dice Público, en el XXV Congreso de la Federación de Asociaciones de Directivos de centros educativos públicos (FEDADI)- ven peligrar por los recortes y por tener que trabajar lo que marca la Ley, lo cual "afecta negativamente a su atención individualizada y, muy especialmente, en el caso de quienes tienen mayores dificultades de aprendizaje o altas capacidades", y concluye afirmando que "el futuro del país puede quedar seriamente comprometido si ponemos en riesgo la formación y cualificación de los ciudadanos".

Uno diría -atendiendo a estas informaciones- que la enseñanza española ha sido la octava maravilla del mundo, y el malvado tío de las tijeras la va a destazar sin escrúpulo. Uno diría que los directores de institutos públicos pueden estar orgullosísimos de su actividad anterior a los recortes presupuestarios, y temen que la nueva situación nos lleve a la ignorancia ciudadana. Pero uno, que tiene algo de memoria todavía -y algo de archivo-, sabe que los directores de institutos públicos, y los profesores en general, desde preescolar hasta universitario, harían bien en guardar un discreto silencio sobre sus anteriores logros. Porque, así, sin espigar mucho, hay datos de auténtica vergüenza sobre el nivel educativo previo a los recortes:
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La Gaceta (14.3.2012):
Faltas de ortografía en la propaganda electoral del PSOE andaluz.

La Gaceta (17.2.2012):
La Generalitat esconde el fracaso escolar en la ESO con exámenes de nivel Primaria.

La Gaceta (10.2.2012):
España triplica la media de la OCDE de alumnos repetidores.

Público (6.8.2011):
Los alumnos de la ESO de Madrid suspenden el examen básico.

El País (6.8.2011):
El 70% de los alumnos de 14 y 15 años de Madrid no tiene los conocimientos mínimos.

El Imparcial (7.12.2010):
El informe PISA de Educación vuelve a suspender a los escolares españoles
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O sea, señores directores de institutos públicos: que la cosa viene de lejos, y la ineptitud enseñante y estudiante tiene poco que ver con los recortes.

6 comentarios:

Ocón dijo...

"Ministerio de Heducación", ya lo grabaron en la propia cartera de la ministra para que quien esperara otra cosa se fuera haciendo a la idea.

Y tal cosa solo produjo ¡risas! entre los presentes, nada de indignarse 'por tal pequeñez'. Una simple falta de ortografía, en una humilde cartera de un insignificante ministerio de KKKultura. Se trataba de un matiz más sobre cierto gobierno de cierto país, muy poca cosa ya a esas alturas.

Supongo, amigo Rafael, que quieren avisarnos de que se hará PEOR aún, si hay menos pasta. Se conoce que eso es posible y yo casi que juraría que sí somos capaces de ir a peor. Con la Educación y con lo que nos propongamos.

Rafael C. Estremera dijo...

Cierto, Carlos; no me había acordado del "detallito".

Para que sea peor, no hay mas que continuar el camino. Pero en el fondo, el problema no es de los colegios o institutos, sino de la sociedad.

En mi época -lejanísima en el espíritu aunque sólo medien 40 años cortos- había muchísimos menos medios. En cada aula había 30 alumnos, y no había más porque, literalmente, no cabíamos. Los profesores daban 5 horas de clase pro la mañana; dos o tres por la tarde, según los días; y luego continuaban con otras dos o tres del bachiller nocturno. Y nos conocían a todos. Mucho más de lo que nosotros hubiéramos querido.

En fin, otros tiempos, otras gentes.

daniel dijo...

Si no recuerdo mal, el ministerio de educación se llamaba ministerio de enseñanza.
La educación era otra cosa, y comenzaba en el propio hogar y se complementaba en la escuela, que además contaba con la asignatura de urbanidad. Dobde te enseñaban a comportarte en todos los ámbitos sociales.
Luego vinieron los progres con su modernidad y su postmodernidad y dijeron que la educación autoritaria causaba traumas en los niños, que eran los futuros adultos. E impusieron la educación basada en el igualitarismo y la permisividad. Es decir, que se cepillaron la disciplina y la autoridad y el respeto a ésta.
Podemos añadir que gran parte de los padres de adolescentes y jóvenes actuales, pertenecen a mi generación (tengo 50 años) y a fe mía que vaya generación de papanatas.
Ha habido varios frentes en los que se ha atacado la educación en España y son los que nos han llevado al desastre actual y sobre todo, al enorme y alarmante paro juvenil.
Se ha impedido que los padres eduquen en valores a sus hijos legislando las relaciones familiares, como la cosideración de la bofetada educativa como malos tratos.
En el ámbito escolar, se ha desautorizado a profesores y directores, y para mayor gravedad, con el aplauso de los sindicatos de profesores. Amén de la prohibición del catigo físico a los escolares conflictivos.
En el ámbito profesional, se han cepillado la figura del recadista y del aprendiz, verdadero camino iniciático en el ambiente profesional. Y todo supervisado y propusaldo por los sindicatos y la patronal que se reparten los fondos de cursos formativos, verdaderas mafias que cotrolan el no aprendizaje y el reparto de la enorme pasta que se maneja.
En el ámbito social, ha sido la televisión y las películas, los auténticos artífices del cambio hacia la inmoralidad e irreligiosidad que se vive en España, poniendo como moderno lo zafio, lo chabacano, lo grosero, lo blasfemo y lo indecoroso.
No se han dejado nada. Y lo más grave, es que gente con una formación en valores ha claudicado ante este atropello.
Un pueblo sin moral es un pueblo dominado, pues la moral es la verdadera ley que rige las relaciones humanas. Sin ella, es el estado el que usurpa dicha competencia y se entromete, imponiendo por ley cosas que van contra la moral, precisamente porque el ciudadano ha renunciado a ella.

Hay una auténtica mafia que se beneficia de la ineptitud de nuestras últimas generaciones, y que han impuesto el analfabetismo disfrazado de enseñanza obligatoria.
Que desparezca la enseñanza obligatoria y que la inmensa mayoría no sepa leer ni escribir. Al menos nos ahorraríamos un enorme cantidad de pasta.

Saludos y perdón por el ladrillazo.

Apañó dijo...

Siento decirlo, pero mientras España sea ROJA, que de facto lo es en sus formas y en su espíritu, sería mejor que todo lo púplico (enseñanza incluida) se fuese a hacer puñetas.
O se aspira a un sistema público que defienda loables valores (trabajo, sacrificio, responsabilidad, autodisciplina, docilidad ante la autoridad...), que no caerá la breva, o mejor que cada cual se responsabilice y tenga libertad para educar a sus hijos sin la tutela y el afán pervertidor de nuestras granjas-escuelas.

Rafael C. Estremera dijo...

No hay nada qu eperdonar Daniel; al contrario, muchas gracias por tu aportación, que me parece perfecta.

En efecto, la educación es la que se recibe en casa. En el colegio -instituto, universidad- se da y se recibe enseñanza.

Pienso que el Estado tiene la obligación de ofrecer una enseñanza suficiente y digna a todos, así como las facilidades necesarias para alcanzarla. El problema es que, como indica Apañó, en este sistema rojo-liberal -tanto monta...-, no existe enseñanza -dotar al ser humano de la capacidad de pensar por sí mismo-, sino gregarización de granja-escuela.

daniel dijo...

En el fondo es eso, que la escuela sirva para enseñar y obtener conocimiento. Pero mientras sigan las cosas como están, mejor sería que se desmantele todo el chiringo.
¿Te acuerdas cuando nos inculcaban aquello de que había que tener criterio propio? Pues ahora, mira, lo que se les dice a los alumnos es que son iguales, que piensen todos igual, y el que piense por sí mismo: fascista.

Adios Occidente.

Saludos.

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