Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

miércoles, 15 de julio de 2026

SOBRE MI CAMARADA ARTURO.

Que si, que ya se que siempre titulo igual -o de manera muy similar- este modesto recuerdo. Pero es que no tengo mejor forma de decirlo, ni frase que lo pudiera explicar mejor.

Porque Arturo fue -es- mi camarada. Para quien entienda lo que eso significa, no es necesario explicar nada. Para quien no lo entienda, cualquier explicación sería insuficiente.

Un camarada es una persona con la que se habla aunque ya no esté, porque su espíritu no nos abandona. Y tampoco su recuerdo. Hoy puede, quien quiera, encontrar gran parte de lo que escribió en la página textos.info

Poco antes de irse a los luceros -dos meses y medio cortos- Arturo me lo dijo cuando falleció mi madre: "Ya estamos los dos en primera línea." La suya también había fallecido poco tiempo antes, y los dos notábamos -¡y cómo se nota!- la ausencia. Pero él se fue antes que yo, y a mi me sigue faltando su ironía, su humor, su sabiduría y, sobre todo, su camaradería. 

Me faltan aquellos largos correos electrónicos donde Arturo daba el sentido exacto de la realidad. Me falta la clarividencia con que definía circunstancias, personajes y personajillos. Me falta la generosidad con que siempre me autorizó a reproducir sus artículos en mi blog. 

Me faltan, también, las ganas de seguir combatiendo solo, sobre todo porque ya no tengo ninguna esperanza de que haya un futuro que merezca la pena. Yo no he cambiado, Arturo. Estoy donde siempre. Pero ya no me siento uno más de los que pensaba que eran "los míos." 

Por eso, amigo, hermano, camarada, te echo de menos cada día. Y cada día te tengo más presente.

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