Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

lunes, 15 de abril de 2013

SOBRE LO SIMBOLOS DE "CATALUNYA".

Que no es, ni por asomo, Cataluña, ya ustedes lo saben si son habituales, y si no lo son y han caído aquí por casualidad, ya se lo digo.

Catalunya es esa minoría de los habitantes de Cataluña que no tienen padre ni madre conocidos, que han surgido del fondo de la prehistoria sin tocar baranda, y que acaban de salir de las cavernas y tienen como meta los bancos suizos.

Para indocumentados que deseen poner el berrido en las nubes a propósito de esa catalogación minoritaria, les remito a mi comentario de hace unos meses sobre las elecciones regionales catalanas donde -con los datos en la mano- quedaba patente que los que votan separatismo sólo alcanzan el 31,7 % del censo. Es decir, ni siquiera un tercio con respecto al total de posibles votantes, entre los que ganó con absoluta mayoría la abstención.

Pues desde esa Catalunya -que no Cataluña- aldeana y minoritaria, el mínimo señor Mas dice -véanlo en La Gaceta- que "hay una ofensiva en marcha, y uno de estos símbolos es el president Jordi Pujol, símbolo importante por lo que ha hecho y representado, que identifica a mucha gente y que se está intentando desgastar".

Otro símbolo es -al parecer- el hijo de don Jordi llamado Oriol. El que según los jueces trincó indebidamente por la concesión de las ITV en el chiringuito autonómico familiar. Aunque el señor Mas no lo dijera, es de suponer que también son símbolos de Catalunya los que desviaron fondos para financiar a su partido coaligado, a la sombra del señor Durán.

Para ser sinceros, ahora se comprende la razón del victimismo llorón del separatismo catalán. Si esos son los símbolos que enarbolan, y esos son los ejemplos de la sociedad que quieren construir en su irracionalidad, es lógico que se sientan capitidisminuidos, acomplejados, acongojados. ¿Qué sociedad seria puede tener como símbolo a los que, o bien son ladrones, o bien son tontos que se dejan chulear?

En cuanto a la presunta "campaña española" contra "los elementos referenciales" de Catalunya -que no Cataluña- ¿de verdad creen que hace falta, no digo ya campaña, sino simple soplido, para que se caigan por los suelos esos pujoles, esos duranes, esos mases? ¿De verdad quieren que esos individuos trincones, señoritos de masía, caciques de aldehuela, sean el símbolo de su Catalunya?

Menos mal que el propio señor Mas nos lo explica: "Sé cómo funcionan estas cosas y solo persiguen introducir en la sociedad catalana la duda de la fuerza de esos símbolos".

Efectivamente; él -ellos- saben como funcionan estas cosas, y llevan casi cuatro décadas introduciendo en la sociedad catalana su aldeanismo, su catetez, y su espíritu chiquito, de comerciante avaro. Pero Cataluña está fuera de esa marea de pequeñez, y un día lo dirá claramente. Posiblemente, en la misma jeta de los símbolos de Mas.

viernes, 12 de abril de 2013

SOBRE LO NATURAL Y LO ACONGOJADO.

O, si ustedes lo prefieren, en la otra versión que ya se imaginan.

Se trata del revuelo organizado en torno a las advertencias de don Sigfrid Soria, a quien El Mundo identifica como miembro de la Ejecutiva del PP canario, del comité regional y de la Junta Directiva Nacional del partido; advertencias de soltarle dos leches -él dijo otra cosa, pero no lo repetiré aquí- a los perroflautas que se acercaran a acosarle, y de que "si algún perroflauta agrediera a alguna de mis hijas..., LE ARRANCO LA CABEZA."

Todo lo cual ha molestado profundamente a los perroflautas, a los acosadores y a los imbéciles que no saben diferenciar entre el culo y las témporas, acaso porque lo primero ya lo tienen perdido y lo segundo no saben qué es.

Ha molestado también a los espíritus sensibles -algún simpático idiota anónimo de ese estilo me ha caído por aquí en ocasiones- que a su juicio estético fían el derecho de sacudir a los demás, o de negarles la palabra. Curiosos adonis de internet que -tal vez por modestia- suelen ocultar, además del nombre, la jeta; pero que consideran que quien no tenga un rostro a su gusto puede ser vapuleado.

Así, algo tan normal como el derecho a defenderse cuando uno es atacado, tan natural como recompensar con generosidad lo que a uno le hacen, o tan legal como no quedarse con lo que no es de uno, ha sido considerado por la perroflautada como provocación, cuando no va más allá del mero aviso.

Pero lo más curioso, es la reacción del PP que, a través de un comunicado, "condena categóricamente" las manifestaciones del señor Soria, afirma que "no representan en modo alguno el pensamiento y la conducta de nuestra organización" y, por si ello fuera poco, anuncia que esas manifestaciones públicas "comportan la separación automática de Sigfrid Soria de cualquier responsabilidad orgánica en el Partido Popular y la apertura inmediata de un expediente disciplinario."

O sea, y para entendernos: que al PP le motiva lo de ser meretriz y poner el lecho, y si alguno de sus miembros -y no sabemos si miembras- tiene un acceso de gallardía, la organización lo suspende de funciones y amenaza con expulsarlo, acaso para que no de lugar a comparaciones con el acongoje general. Porque díganme ustedes si soltarle un soplamocos a quien nos agrede no es lo más natural del mundo; si decirle "aquí me tienes" a quien nos amenaza no es de mera cortesía; si darle dos collejas a quien nos violenta en nuestro derecho no es incluso ejemplo de igualdad y tolerancia a seguir.

Pues parece que, para el PP, no. Para el PP, lo adecuado es acojonarse -inveterada costumbre pepera-, acobardarse, amorcillarse en tablas y dejar que otros den la cara, lo mismo individual que colectivamente. Así, desde el Ministerio del Interior ordenan que la Policía les rodee sus sedes, no sea que los perroflautas, los desahuciados de carrera y cualquiera que pase por allí les quiera dar unos sopapos. Y esto, no me lo negarán ustedes, marca actitudes e incluso aptitudes.

Ya se que yo soy un facha, un totalitario, un intolerante y hasta, si gustan, un energúmeno. Pero no puedo dejar de comparar la docilidad y mansedumbre pepera, con lo que -allá por los años 79 y 80 del pasado siglo- sucedía cuando alguna piara de guarros, hatajo de cabritos, recua de mulos, pretendía -generalmente como fin de festejo etílico y porrero, antecedente del botellón- asaltar la Sede de Fuerza Nueva en Mejía Lequerica, de donde en varias ocasiones hubieron de salir de naja, perdiendo el culo y con el rabo entre las piernas. Los que no se lo dejaran en el camino, quiero decir.

En fin, que siempre ha habido diferencias, y hay gente con una lamentable carencia glandular.

miércoles, 10 de abril de 2013

SOBRE EL DIALOGO CON EL SEPARATISMO.

Diálogo que ayer, en el Congreso, afirmaba el señor Rajoy estar dispuesto a mantener con el señor Mas, aunque dudaba de los posibles frutos del mismo, al estar el separatista empecinado en su capricho de secesionismo. (Evidentemente, lo de separatista y capricho o digo yo; el señor Rajoy no tiene... palabras para tanto)

Lo bueno de la Historia es que, a poco que se busque, suele haber ejemplo para casi todo, y enseñanza para lo fundamental. Maestra de la vida, la definen los que saben.

Así, revisando viejos papeles, me he encontrado con un ejemplo que podría ilustrar a quien no tenga las carencias de don Mariano. El asunto es viejo de 23 años, una generación larga, pero no queda tan distante en el tiempo como para que las personas medio cultas sepan de qué se habla. Además, creo que -salvo los comunistas- todos sabemos que hasta no hace demasiado existió una Unión Soviética, y no nos pillará de sorpresa la referencia.

Por lo tanto, allá va el comentario que -en marzo de 1990- escribí en EJE para que quien lo hubiese menester tomara nota de cómo las democracias populares y avanzadas resuelven cierto tipo de problemas.

* * * * *

SOBRE EL NACIONALISMO.

No el vasco, ni el catalán, tan de moda -desgraciadamente- por culpa de la fauna política que sufrimos; sino el azerí, y ustedes disculpen si no es la forma correcta de escribirlo.

Resulta que Azerbayán y Armenia -Repúblicas Socialistas Soviéticas, para lo que gusten mandar- se lían a mamporros entre ellas por problemas en los que ni entro ni salgo; resulta que esos problemas hacen salir a la luz viejas tensiones, y acaban por traducirse en una guerra civil, con lo que Moscú envía su Ejército para poner paz. Resulta que Azerbayán amenaza con declararse independiente de la URSS si no se retira el Ejército Soviético, y que al Ejército Soviético se le hinchan los cañones y dice lo que tiene que decir cualquier ejército en una situación similar. Como consecuencia del diálogo, los barcos que bloqueaban el puerto de Bakú dejan de bloquearlo; y los nacionalistas que causaban disturbios dejan de causarlos; y los que asesinaban con intencionalidad política -eso que tanto nos suena por aquí- dejan de asesinar. Lo cual demuestra lo convincente que puede ser el Ejército Soviético, y la mejor forma de dialogar con nacionalistas, independentistas y separatistas.

Lo mas curioso del caso es que ningún medio de comunicación social ha protestado, ni ha lagrimeado siquiera un poco, ni se ha rasgado las linotipias por la represión del nacionalismo azerí. Al contrario, lo han comentado como la cosa mas normal y lógica del mundo. Lo cual establece un precedente que vale la pena recordar por si -Dios no lo quiera, pero tampoco lo evite si hace falta- otros Ejércitos tuvieran que realizar intervenciones similares ante problemas formalmente parecidos.

Porque es de suponer que los medios de comunicación aceptarían cualquier intervención militar que aplicara igual remedio a idénticas circunstancias. Caso contrario, caerían en la incongruencia que señala Orwell en el prólogo que escribió para Rebelión en la granja, varios años después de la publicación de la novela:

"De acuerdo con estos pacifistas, toda violencia debe ser condenada... Pero ¿cuando han declarado que la guerra también es censurable aunque la haga el Ejército Rojo? Aparentemente, los rusos tienen todo su derecho a defenderse, mientras nosotros, si lo hacemos, caemos en pecado mortal".

* * * * *

Bien: aquí no hemos llegado -aún- a que dos autonomías se tiren los trastos, pero mas de una vez los catalanistas se han enzarzado en insultos contra andaluces, extremeños y castellanos, charnegos al fin y al cabo. No se han metido con sus presuntas colonias valencianas, pero les han negado el agua que también racanean hacia Murcia, asunto en el que coincide Aragón. Con Vascongadas el asunto no es tan aparatoso, porque el aldeanismo batúa es tan cerrado que ni alcanza a ver tras el pirigurcito de la boina, pero en sus televisivos mapas del tiempo se apropia de Navarra como si tal cosa.

Bastará que a algún iluminado -de esos que tan profusamente crean los separatismos decimonónicos- se le vaya la mano, y podemos tener una bonita situación parecida a la comentada hace casi un cuarto de siglo.

En fin, bonito ejemplo el de aquél maravilloso paraíso del proletariado, tan querido de todos los socialistas y comunistas que no lo sufrieron en sus lomos; ejemplo que justificaría de sobra que cualquier democracia avanzada tome iguales medidas.

viernes, 5 de abril de 2013

SOBRE LA PREOCUPACION DEL GOBIERNO.

Expresada por el señor ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García Margallo, en el sentido de que -titula El Mundo- 'La imputación de la Infanta no beneficia a la marca España'.

"Lo que pido es que esto se sustancie con rapidez porque, efectivamente, beneficiar no beneficia a la Marca España", ha dicho el ministro, según entrecomilla -luego se supone que es cita textual-, el citado periódico.

Queda claro que para estos liberales capitalistas -como para los liberales socialistas- todo gira en torno a los mercados, a la publicidad, a las ventas, al marketing -y digo marketing porque si escribo mercadotecnia, que es la palabra española, ni los unos ni los otros me van a entender-; y que todo se sustancia en torno a entregar lo que sea, incluso lo más sagrado, al mejor postor.

España es, desde luego, muchas cosas; pero si hay algo que no es, precisamente, es una simple y vulgar marca. Una marca es SEAT, una marca es Iberia, una marca es CAMPSA, una marca es Telefónica; todas ellas marcas españolas, empresas españolas, propiedad de los ciudadanos españoles, que ya fueron vendidas para obtener los cuartos que los diversos gobiernitos -de uno y otro lado- han ido dilapidando en las tres últimas décadas. Acaso lo que ocurre es que ya en España no se produce nada, no se crea nada, no hacemos nada de interés comercial, y lo único que nos queda por vender sea la Patria. Pero, hombre, por lo menos que los ministros tengan el decoro de no decirlo tan claramente.

Ocurre lo mismo con el motivo de la preocupación del gobierno: la imputación de la infanta Cristina en los asuntejos de su marido. Cogemos el rábano por las hojas, pedimos peras al olmo, y confundimos las témporas con salva sea la parte que ya tienen ustedes en mente. Lo que hace daño a la reputación de España, no es que una hija del Jefe del Estado esté imputada como cooperadora necesaria -vulgo cómplice- de las estafas del señor Urdangarin; lo que hace daño a la reputación de España, es que haya tantos urdangarines, tantos bárcenas, tantos blancos, tantos griñanes, tantos pujoles, tantos méndez y tantos tochos, y todos ellos se vayan de rositas, se escuden en inmunidades, e irresponsabilidades, en leguleyismos y en leches.

Lo que hace daño a la reputación de España, es que -siendo evidente que doña Cristina de Borbón no es tonta-, se tarde meses en admitir que algo tendría que ver en los negocios de su cónyuge; lo que hace daño a la reputación de España, es que a un ministro le preocupe el procesamiento, pero no el delito.

Lo que hace daño a la reputación de España, señor García Margallo, es que un ministro de España hable de España como una marca que ponerse o quitarse, según la moda.

lunes, 1 de abril de 2013

SOBRE LA GUERRA QUE NO TERMINÓ

Hoy, 1º de Abril, se cumple casi exactamente -74 años- los tres cuartos de siglo del día en que "cautivo y desarmado el ejército rojo..." las tropas nacionales terminaron de barrer la basura que se había apoderado de España.

Realmente -y como me recuerda mi camarada Arturo- al cabo de estas décadas más bien parece que hubiera sido al revés, y lo cierto es que, como él apunta, "en el día de hoy las tropas internacionales casi han alcanzado sus últimos objetivos económicos. La independencia ha terminado."

 Somos, hoy, víctimas del capitalismo internacional en lo económico, y del marxismo internacional en lo social. Total, que estamos listos; o deberíamos estarlo, si no fuera porque en peores se ha visto nuestra madre España, y porque cualquiera sabe cuando -mañana, pasado, el otro- volverá a reír la primavera.
 
Así es que, como llamada a la esperanza -y por jorobar, a qué negarlo- aquí les ofrezco un modelo del parte de la Victoria que desconocía hasta recibirlo, y les saludo con el Cara al Sol.
 
 

domingo, 31 de marzo de 2013

PRESENTACIÓN DE LIBRO.

Aunque ya di cuenta hace unos días, nunca está de más recordarlo, así es que ahí va la noticia-invitación a la presentación de Si te dicen que caí, el último libro -esperemos que por ahora- de mi camarada Álvaro Romero Ferreiro.



jueves, 21 de marzo de 2013

SOBRE UNA CORRECCIÓN.

Corrección que se hace necesaria, porque en la entrada de ayer copiaba un artículo escrito en 1997, con lo cual al referirme al pasado siglo estaba claro que me refería al XIX, malhadado y espeso como hoy mismo.

Sin embargo, al leer hoy -2013- pasado siglo, la referencia resulta dirigirse al XX, que en su mitad no tuvo ningún parecido con el XIX isabelino que comenta don Benito Pérez Galdós.

Así es que, amigo ansiadalibertad, me temo que estás en lo cierto, y que esta gente nos ha hecho retroceder más. No sólo en la nulidad de los hombres, sino en la depravación de la sociedad.

Total: que casi dos siglitos hemos retrocedido a buen paso.

miércoles, 20 de marzo de 2013

SOBRE EL RETRATO DE UNA ÉPOCA.

Con este mismo título publiqué en el Nº 260 de La Nación (26 de noviembre a 9 de diciembre de 1997) una especie de adivinanza que les vuelvo a proponer. Verán que en casi 16 años transcurridos nada ha cambiado; nada ha mejorado, sino al revés; ningún personaje -al menos de los que tienen voz y mando en la prensa amarilla, la radio amarilla, la tele amarilla- se ha salido de la tónica barriobajera y espesa. Pero en el fondo, dieciséis años no son nada. Pasen y vean.
* * * * *
Se pasan la vida entre acusaciones frenéticas y actos de contrición, flaqueza natural en donde las obras son nulas y las palabras excesivas, en donde se disimula la esterilidad de los hechos con el escribir sin tasa y el hablar de chorros.

Cierto que... había cometido errores políticos, algunos muy graves; pero ¿qué planes, qué ideas, qué sistemas traían los nuevos curanderos para aplicar a los males antiguos un remedio eficaz? (...)

En el tránsito... vemos aparecer la pléyade funesta: hombres de talento en gran número, de brillante exterior y fecundos en palabrería, enteramente vacíos de voluntad y de rectitud, en el sentido general. Entre unos y otros,... no hicieron más que levantar esta Babel que tanto cuesta destruir: los...; los...; y otros que no es necesario nombrar, más que laureles merecen maldiciones, porque nada grande fundaron, ningún antiguo mal destruyeron. Entre todos hicieron de la vida política una ocupación profesional y socorrida, entorpeciendo y aprisionando el vivir elemental de la Nación, trabajo, libertad, inteligencia, tendidas de un confín a otro las mallas del favoritismo, para que ningún latido de actividad se les escapase.

Captaron en su tela de araña la generación propia y las venideras, y corrompieron todo un reinado, desconceptuando personas y desacreditando principios; y las aguas donde todos debíamos beber las revolvieron y enturbiaron, dejándolas tan sucias que ya tienen para un rato las generaciones que se esfuerzan en aclararlas.
* * * * *
He copiado lo que antecede textualmente, sin más licencia que la de omitir algunos nombres (los que he sustituido por puntos suspensivos), al objeto de que ustedes puedan colocar los que tengan por conveniente, y aplicar estos párrafos a la época histórica que les parezca oportuna.

¿Acierto si digo que el noventa por ciento de ustedes los cree referidos a la llamada transición y a la actualidad?

Pues no, lo siento. Esto lo escribió don Benito Pérez Galdós en el trigésimo de sus Episodios Nacionales (el titulado Bodas Reales), en referencia a la caída de la Regencia de Espartero y al reinado de Isabel II. Es decir, que la actual democracia nos ha llevado directamente a la mitad del siglo pasado

Para que luego digan que la Historia no se repite o, como prefiere decir mi camarada Arturo, que los tontos y los sinvergüenzas siempre acaban haciendo lo mismo.

viernes, 15 de marzo de 2013

SOBRE LA INCULTURA.

Cada cierto tiempo, la prensa, radio, televisión, nos asalta con la noticia de que la incultura "progresa adecuadamente" entre nuestros estudiantes. Cada año se baten nuevos récords de desconocimiento, de deseducación, de incultura y de -digámoslo claramente- estupidez y necedad.

Cada año se nos notifica que los estudiantes españoles se encuentran entre los peor preparados, no sólo de Europa, sino del ancho mundo. Cada año se nos urge a cambiar los planes de estudio -y cada dos o tres se embrollan aún más- y a ampliar los medios -recuerden lo del zapateril ordenador per cápita-, y el número de profesores.

Y miren ustedes por dónde, ahora hemos descubierto la razón última de toda esa oceánica incultura de los estudiantes: que los aspirantes a profesores son -en su mayoría, y sálvese el que pueda- unos ineptos, unos necios, unos tontos de baba, unos idiotas con master, unos perfectos indocumentados y -ni que decir tiene-, producto de anteriores profesores igualmente estúpidos.

Nótese que inserto en correspondiente enlace a todas estas definiciones, en previsión de que los necios, -estúpidos, tontos...- crean, en su ignorancia, que les insulto, cuando lo que hago es calificarlos.

Porque díganme si no, que otra cosa pueden ser los individuos que como definición de "escrúpulo" afirman que es la puesta de sol, los que aseveran que la gallina es un mamífero -uno se acaba preguntando de qué huevo de pájaro bobo han salido-, que el Ebro y el Guadalquivir pasan por Madrid, y que Albacete o Badajoz son provincias andaluzas.

Entre paréntesis: también anotan como falta de ortografía la de escribir Navarra con b; pero me temo que eso no es cuestión de ortografía, sino de aldeanismo, influencia de los paletos baskos -que no vascos- y la soplagaitez progre. Fin del paréntesis.

Y estas perlas, que en los críos de doce años -el nivel del examen- deberían significar un suspenso rotundo, son las que han ofrecido los aspirantes a maestros en la oposición correspondiente. Pero es que no son sólo opositores -entonces con mandarlos a primaria de nuevo bastaría- sino que en su mayoría son maestros que ya están ejerciendo como interinos, y que encima se quejan de que la Comunidad de Madrid pretenda dar mayor valor a la nota obtenida que a los años de "experiencia". Queja que, por supuesto, plantean los sindicatos habituales, empeñados siempre en valorar preferentemente la ignorancia y la vaguería.

Estos -profesores necios y sindicatos chaperos- son los que luego se van de manifa exigiendo una "enseñanza de calidad", que es, por lo visto, la que ellos dan.

miércoles, 13 de marzo de 2013

SOBRE LA CRÍTICA DE BOTELLA.

Crítica dirigida a los sindicatos del Metro y la Empresa Municipal de Transportes, por haber convocado paros parciales para la próxima semana, coincidentes con la visita del COI para evaluar la candidatura olímpica.

Esto es lo que le molesta a la señora Botella; si no fuera por lo del COI, a los madrileños que les zurzan.

martes, 12 de marzo de 2013

SOBRE UNAS INTERESANTÍSIMAS DECLARACIONES.

Como ya avisé hace unos días, ando revisando escritos antiguos, y trayendo a este diario los que me llaman especialmente la atención. Lo que sigue, lo publiqué en mi bitácora hace casi cinco años (24/04/2008) y en su anterior emplazamiento. Y si tienen la bondad de leer, verán si no está de plena actualidad:

* * * * *
Nos lo cuenta Público:

“La Monarquía borbónica es de naturaleza corrupta, felona, traidora y licenciosa en su comportamiento”

El acto en el que Barroso realizó las declaraciones se produjo el pasado 16 de abril en Los Barrios, organizado por el Ateneo Republicano del Campo de Gibraltar. Allí, según apareció al día siguiente en algunos periódicos provinciales, José Antonio Barroso manifestó: “El Borbón es hijo de un crápula. El Borbón de condición deleznable, el presente, no es menos deleznable de lo que su padre fue. Afectó al golpe de estado, despreciado por el tirano, al que reiteradamente le solicitó su incorporación al ejército faccioso.

El Borbón es hijo de una persona de condición licenciosa, deplorable, deleznable. No menos licenciosa que la de su esposa. El rey señores, porque su procedencia lo es, es corrupto”.

Asimismo, afirmó: “En el año 1982, el rey solicitó a través de la Casa Real, una ayuda para abortar el proceso de expropiación de Rumasa. Solicitó seis millones de dólares de la época, de los que le fueron entregados tres para abortar el proceso. Si el Rey tiene huevos que lo niegue, porque yo sé quien le dio el dinero y cómo se lo dio. Y si los medios fueran capaces de reproducir esto, yo me someto a la exigencia jurídica del sistema para demostrarlo o no”.

Y también nos lo cuenta El País:

El alcalde de Puerto Real tilda al rey de “crápula” y “deleznable”

El pasado 14 de abril, durante el aniversario 77 de la II República, el regidor afirmó entre otras cosas que “el Borbón es hijo de un crápula. El Borbón de condición deleznable, el presente, no es menos deleznable de lo que su padre fue. Afecto al golpe de estado, despreciado por el tirano, al que reiteradamente le solicitó su incorporación al ejército faccioso. El Borbón es hijo de una persona de condición licenciosa, deplorable, deleznable. No menos licenciosa que la de su esposa”.

(...)

En los festejos republicanos el edil señaló que “si los medios fueran capaces de reproducir esto, yo me someto a la exigencia jurídica del sistema para demostrarlo o no. El Rey señores, porque su procedencia lo es, es corrupto”. Y fue más allá para pedir “echar” a Don Juan Carlos, “al Borbón, aunque no lo colguemos con los intestinos de los obispos, lo tendremos que echar”.

Barroso también se quejó de que no se pueda “imputar” al Rey. Y puso un ejemplo. Si el Rey, dijo atropella a una joven y esta muere, el monarca “quedaría sin el obligado castigo como resultado, por ejemplo, de un hecho que tiene que ver posiblemente con su acostumbrada vinculación etílica”.

* * *

Todo esto lo ha dicho el alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso, de IU.

Y por mi parte -y sin que sirva de precedente- no tengo ningún comentario que hacer.

* * * * *

Eso decía entonces. Ahora, por supuesto, tampoco tengo ningún comentario que hacer.



lunes, 11 de marzo de 2013

SOBRE EL INMOVILISMO.

Hace unos cuantos años escribí para La Nación un artículo en el que comentaba la validez de unas palabras, que transcribía, pese al tiempo transcurrido desde que fueron escritas. Hoy, revisando viejos papeles, he vuelto a encontrar aquél artículo, cuya vigencia sigue siendo plena.

Han pasado sobre España varios Gobiernos, han cambiado los partidos mangoneantes, se ha legislado a torrentes, y nada ha cambiado en el fondo. ¡Y dirán que nosotros somos los inmovilistas!

***

Mientras tenga vigencia la Constitución (...), mientras siga creyendo una gran porción de españoles que el proceso disgregador de la periferia es una simple disputa por la forma que debe adoptar el Estado, la unidad nacional estará en permanente peligro de ser vencida. (Y estar en peligro es ya en muchos aspectos no existir como tal). Pues las erupciones autonomistas de Cataluña y Vasconia se encuentran en la misma línea de liquidación y descomposición de España que ha seguido el derrumbamiento del Imperio, desde Rocroy a 1989.


La unidad en peligro, deficiente y a medias, no puede ser aceptada un solo minuto con resignación, no puede ser conllevada. Sin unidad, careceremos siempre los españoles de un andamiaje seguro sobre el que podamos disponernos a edificar en serio nada. Así, hasta que no se logre la unificación verdadera, hasta que no queden desprovistas de raíces las fuerzas que hoy postulan el relajamiento de los vínculos nacionales, seguirá viviendo el pueblo español su triste destino de pueblo vencido, sin dignidad histórica ni libertad auténtica.

***

Cuanto antecede está tomado literalmente de un libro titulado Discurso a las Juventudes de España, y lo escribió, en 1935, Ramiro Ledesma Ramos. Creo que no hace falta una gran inteligencia para darse cuenta de que de ayer a hoy no va nada, y que estos párrafos transcritos son, en los comienzos del siglo XXI, tan válidos como cuando los escribió el fundador de las JONS.

Por si acaso quedan dudas, lean el párrafo que sigue, y comprueben si no es un retrato al milímetro del día de hoy:

¿No tienen ya éstas la sospecha de que si se prescinde la de dimensión nacional, la sabiduría es pedantería, la riqueza es latrocinio, la justicia es farsa y la milicia es aventurerismo puro?



domingo, 10 de marzo de 2013

SOBRE EL NUEVO LIBRO DE ÁLVARO ROMERO.

Si te dicen que caí es el título del nuevo libro de mi camarada Álvaro Romero, cuya presentación tendrá lugar el próximo día 4 de abril. Como nadie mejor que él mismo para invitar al acto, aquí les dejo sus palabras, que también pueden encontrar, evidentemente, en su Ballena Alegre:

* * * * *


Espero que salga todo bien y veros a todos por allí. Todos los que podáis. Lo que me acompañan en el evento, lo merecen. Gracias también al NPe y otros por ayudar a sufragar en parte los gastos de la publicación del libro. Gracias a la Editorial Barbarroja por meterse en el fregado de publicarme. Gracias a los prologuistas: Martín Ynestrillas, Miguel Menéndez Piñar, Manuel Andrino, Jose Luis Jerez Riesco, Juan Antonio López Larrea y Abelardo Pons.

Gracias a todos vosotros por el apoyo.

Os veo el día 4.

jueves, 7 de marzo de 2013

SOBRE EL AMOR DE GAY-ARDON.

Hacía tiempo que no escribía así el apellido del actual señor ministro de ¿Justicia?. Concretamente, desde que en el Ayuntamiento de Madrid amparaba, favorecía y fomentaba las marchas de degenerados en paños menores, en tanto que prohibía las de gentes normales, de esas que no van con la popa al aire o las ubres al viento por mitad de una ciudad a las cinco de la tarde.

Pero una vez más -quizá por eso de que la cabra tira al monte, y don Alberto parece tener especial querencia por las actividades contra natura- el señor Gay-ardón saca a relucir sus curiosas teorías, propias de novela galante decimonónica o, acaso, de aquella novelita pornográfica de don Pedro de Repide que fue la única solicitud de Alfonso XIII a la biblioteca real en toda su vida.

En fin, a lo que iba: que don Alberto Ruiz Gallardón ha declarado -dice La Gaceta- que el amor “es lo que no solamente explica un comportamiento histórico que ha tenido la humanidad desde que está civilizada, sino, además, es lo que debe llevar a los poderes públicos a crear los instrumentos adecuados para que esta voluntad de encuentro, ese amor, tenga sus efectos jurídicos y su desarrollo en una sociedad avanzada y democrática como es la nuestra”. Y además, que “por encima de cualquier otra consideración lo que justifica una relación conyugal es el amor”.

Díganme ustedes si no parece que al señor ministro está en plan de viejo libidinoso que intenta convencer -anda, tontita, que no te va a pasar nada- a una mocita no del todo esquiva.

Pero, yendo al meollo, el “comportamiento histórico que ha tenido la humanidad desde que está civilizada” es -precisamente, y se ponga usted como se ponga, don Alberto- el de la relación conyugal entre hombre y mujer. Y se lo demuestro muy fácil: en caso contrario -o sea, si el comportamiento histórico de la humanidad hubiese sido la homosexualidad- ni usted, ni sus protegidos, estarían aquí.

Que en la Historia ha habido de todo ya lo sabemos; que la homosexualidad no es cosa de hoy, ya lo sabemos; que el lesbianismo no es flor de ayer, ya lo sabemos. Pero que no es la norma histórica, ni la natural, también. Que una cosa es colgar de grúas a los -así lo dicen ellos- maricones, como hacen los países islámicos, y otra es ponerlos de ejemplo a seguir. Que una cosa es fusilarlos, como hacía Durruti -jefe anarquista durante la guerra civil, dicho sea para alumnos de los últimos planes de estudio-, y otra darles libro de familia y ponerles por delante del resto a la hora de adoptar.

Por lo que hace a que “por encima de cualquier otra consideración lo que justifica una relación conyugal es el amor”, esta opinión de don Alberto podría dar base al matrimonio con cualquier animal de compañía -ya se han dado casos en sociedades sumamente “avanzadas”-, o entre hermanos, o entre padres e hijos, o entre un viejo libidinoso y una niña de ocho o diez años -casos que también suelen darse en sociedades profundamente avanzadas y tolerantes-; o, ya que nos ponemos, y puesto que la unión conyugal se legitima “por el amor entre las partes”, entre un gilipollas y su coche.

En fin, señor Gay-ardón, que sus votantes se enteren de una puñetera vez, y que deje usted de tocarnos las partes.

miércoles, 6 de marzo de 2013

SOBRE UN MATON COBARDE.

Los habituales saben que no suelo alancear moro muertos, y que ni siquiera cuando el asesino Santiago Carrillo Solares bajó –según confío- a los infiernos, me permití cantar las verdades fuera del panegírico oficial de los mentirosos, los falsos, los sinvergüenzas, los cómplices y los tontolabas.

Tampoco en este caso voy a decir nada, cuando ha estirado la pata el señor expresidente –puesto que no llegó a tomar posesión del cargo tras la última elección- de Venezuela.

Sin embargo, en justa reciprocidad por el cariño hacia la verdad histórica demostrada por el señor Chávez hacia España, copiaré lo que escribí hace unos años.

 

MATÓN COBARDE

http://www.patriotas.es/LTDE/modules.php?name=News&file=article&sid=1390&mode=&order=0&thold=0

15-Noviembre-2007

 

Me había estado resistiendo al comentario, porque la verdad es que un simple ¿Por qué no te callas?, espetado en el colmo de la exasperación ante la verborrea de un loro, no me parecía digno de pasar a la Historia, por más que haya sido una de las cosas más dignas que ha hecho la Casa de Borbón por España desde 1700. Pero, en vista de la actitud del mono venezolano, no me va a quedar mas remedio que decir alguna cosa.

Porque la actitud del mono Chávez se está asemejando mucho a la típica del matoncete de patio de colegio, del matasiete cobarde, que vocifera cuando ya el adversario que le ha dado un sopapo está lejos. Es el típico cobardica que grita "¡soltadme!", por más que nadie lo esté sujetando; el gallina que amenaza con miles de kilómetros por medio.

El mono -lo siento, no llega a gorila ni de coña; si acaso, a tití- clama porque los españoles masacraron a los indígenas valerosísimos. Pero ¿se ha mirado al espejo?. ¿Hace falta mejor prueba que verlo a él y a su amigo Evo -nombre que, por otra parte, justifica cualquier exceso- para darse cuenta de que los indígenas están vivísimos, y algunos de ellos no sólo vivos, sino vivales?

¿Que los españoles expoliamos América? ¿Pero tu sabes, chimpancé, lo que cuesta enseñar una lengua con la que te puedas hacer entender? Vete a una academia de idiomas y pregunta, imbécil, porque gracias a España puedes hoy amodorrar a los pobres venezolanos con tu verborrea insulsa. Claro que, bien visto, haber sido causa de que aprendas un idioma civilizado podría considerarse hasta crimen contra la Humanidad.

¿Tu sabes, prehomínido, lo que cuesta una red de carreteras, de puentes, de caminos por los que tus antepasados pudieran moverse con más libertad de la que tú les concedes hoy? ¿Tu sabes lo que cuesta llevar la Universidad, la imprenta, la Justicia y una religión que no ordene comerse al prójimo?

¿Tu sabes lo que España ha invertido y sigue invirtiendo en América, gilipollas? ¿Tu sabes lo que hacen las empresas españolas hoy en Venezuela? Pues lo que hacen, es darle trabajo a tus súbditos, para que puedan ganarse el pan -cosa que tu, fantoche, no eres capaz de hacer-; lo que hacen es pagarte impuestos, aunque tu y tus monos los dilapidéis, porque tenéis la idea de los señoritos socialistas y queréis compraros una nación para cortijo privado; porque le regaláis la riqueza natural de vuestro país al que os ríe las gracias, y os importa una higa dejar a vuestro pueblo en la miseria.

¿Vas a meter el ojo en las empresas españolas? ¿Cual de ellos? ¿El mejor de los tres, que es donde estás sentado, macaco? ¿No será que lo que quieres meter en las empresas que te permiten extraer el petróleo, comunicarte con tu amigo Fidel, recibir turistas, es la mano?

Por cierto, matoncete cobarde, semisimio, ignorante, bobo: ¿a quien le has robado tú el apellido español que llevas?

 

viernes, 1 de marzo de 2013

SOBRE EL GOLPISMO DE "EL PAIS".

Ni más ni menos que de elaborar una teoría justificativa del golpe de estado acusa El País al General D. Juan Antonio Chicharro. Y ello, a cuenta de decir que “la patria es anterior y más importante que la democracia. El patriotismo es un sentimiento y la Constitución no es más que una ley”; que en los ejércitos “hay un sentimiento generalizado de preocupación, temor, incertidumbre y confusión”; que “el artículo 8.1 (de la Constitución) no implica la autonomía de las Fuerzas Armadas”; que el artículo 97 de la Constitución atribuye la dirección “de la Administración civil y militar” al Gobierno, y que qué diablos pasa “si los responsables de la defensa de la Constitución no se comportaran como su función requiere.”

No conozco de nada al General Chicharro, y la verdad es que empiezo a cansarme de los Generales y Jefes que esperan al retiro, o al pase a la reserva, para poner los puntos sobre las íes o los esos sobre la mesa. No obstante, lo que ha afirmado son todo cosas que se caen por su propio peso para una mente racional, y lo chocante es que al "paisano" le resulte nada más y nada menos que golpista.

(Entre paréntesis: más chocante es que le resulte extraño al superior del General, un señor llamado José Rodrigo del que El País no cita graduación militar -si la tiene-, sino que es Gran Canciller de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. No resulta, en cambio, nada extraño que al señor López Garrido -comunista reconvertido en sociata para mejor trincar, que hizo el ridículo portentosamente durante la pasada legislatura zapateril- le pida al Ministro de Defensa que tome medidas contra el General Chicharro por haber dicho cosas puramente lógicas y de sentido común. El sentido común está reñido con el socialismo, a lo que se ve. Fin del paréntesis).

Que la patria es anterior y más importante que la democracia no parece admitir réplica. España existe, políticamente, desde hace más de cinco siglos; históricamente, desde hace más de veinte. Y como dudo que el sociata López Garrido o el plumífero paisano pretendan decir que con los Reyes Católicos había más democracia que en la actualidad -cosa cierta, pero que la casta no puede admitir porque peligra su pesebre-, es evidente que la patria es anterior a la democracia. Que es más importante, tampoco deberían dudarlo los sociatas, que ya en su amada Segunda República se pasaron la democracia por el forro de los retratos de Stalin y las banderas soviéticas, sin dejar por ello de usar el nombre de España en la propaganda para mejor robar el oro de España y de los españoles, por ejemplo.

Decir que en los ejércitos “hay un sentimiento generalizado de preocupación, temor, incertidumbre y confusión,” tampoco parece motivo de sobresalto. ¿Hay algún español racional que no sienta preocupación, temor, incertidumbre y confusión con respecto a su situación personal y a la pública?. Los socialistas con poltrona y los plumíferos de El País -ruinosa empresa periodística que amamantan los sucesivos gobiernos memocráticos sin distingos de color- no estarán preocupados; pero fuera del hemicirco -no es errata- y de la rotativa subvencionada, la preocupación es constante, y pregúntenle a cualquiera.

Que “el artículo 8.1 (de la Constitución) no implica la autonomía de las Fuerzas Armadas”; que el artículo 97 de la Constitución atribuye la dirección “de la Administración civil y militar” al Gobierno, son cosas que cualquiera que sepa leer puede comprobar fácilmente con sólo leerse la Constitución vigente.

Y somos amplia mayoría los ciudadanos que nos preguntamos qué leches pasa “si los responsables de la defensa de la Constitución no se comportaran como su función requiere.” ¿Somos golpistas, señor López Garrido, plumífero paisano, todos los que creemos que es un problema serio que el Gobierno no cumpla sus obligaciones? Entonces, ustedes, que no dejan de criticar al Gobierno -con razón- por los recortes salariales, por los recortes en Sanidad, en Dependencia, en prestaciones sociales; que no dejan de quejarse -con razón- por las subidas de impuestos, ¿son golpistas?. Ustedes, que no dejan de rasgarse las vestiduras -metafóricamente; caso contrario llevarían años en pelota picada- por los escándalos de corrupción, ¿son golpistas? ¿Somos golpistas todos los que estamos hasta más allá del pirigurcito del gorro de este Gobierno? ¿Lo éramos todos los que estábamos hasta el mismo sitio del anterior?

Y, ya puestos, ¿no es más golpista quien pretende subvertir la Constitución con leyes autonómicas que -obviamente, y aunque fueran aceptables- son de rango inferior? ¿No es más golpista quien quiere imponer la voluntad de una minoría de separatistas catalanes -en las últimas elecciones regionales, menos de tres millones- sobre la voluntad de una inmensa mayoría de españoles de todas las regiones, Cataluña incluida?.

Es lo que tiene la mala conciencia: que los dedos se antojan huéspedes, y los congojos parecen amígdalas.

lunes, 25 de febrero de 2013

SOBRE LOS RECORTES EN SANIDAD.

Muy importante debe ser la prescripción indebida de fármacos, cuando un Gobierno acosado por tantos y tan graves problemas, dedica su atención prioritaria a este asunto. Me refiero, claro está, al decreto bautizado como medicamentazo, que pretende reducir el consumo de medicinas. O, por ser más exactos, reducir los gastos farmacológicos de la Seguridad Social, de forma que la persona que necesite un determinado producto farmacéutico, se lo pague de su bolsillo.

Por lo visto, las lúcidas mentes que nos gobiernan, no encuentran otra forma de realizar sus cuentas que la de, aún manteniendo los impuestos, retenciones y cotizaciones obligatorias, reducir los servicios y prestaciones. Curiosa cuenta de la vieja, tan criticada por los profesores de matemáticas ante los chavalines que comienzan el aprendizaje de las cuatro reglas que, en tanto en cuanto se institucionaliza por la fuerza del BOE (para cuyas compras de papel a precio doble del vigente en el mercado no parece haber restricciones), alcanza la categoría de la estafa. ¿Cómo considerar, si no, el hecho de que se mantengan intactas las cotizaciones —obligatorias, no lo olvidemos— en tanto que se recortan cada vez más las prestaciones que ofrecen a cambio?

¿Cómo considerar —desde el punto de vista de las empresas— que sus cotizaciones no les sirvan para que la Seguridad Social se haga cargo de los primeros 15 días de incapacidad laboral de los trabajadores?

¿Cómo considerar las colas, listas de espera, hospitalización en pasillos, citas para uno o dos meses después del día que se piden, etc., cuando cualquier sociedad médica privada ofrece servicios mejores, más rápidos y —dato importante— más baratos en muchos casos?

Cierto que la cotización a la Seguridad Social garantiza también —se supone— la futura percepción de pensiones. Pero de unas pensiones tan insuficientes, que desde el propio Gobierno —vía deducciones en la Declaración de la Renta— se recomienda la suscripción de planes de pensiones. Es decir: que además de lo que a cada cual nos retienen sin vuelta de hoja, debemos preocuparnos por nuestra cuenta del día de mañana, si no queremos morirnos de hambre.

Y si quiere, cuando por edad y circunstancias de inevitable declive físico precise de cierta cantidad de productos farmacéuticos, podérselos costear, porque también a los pensionistas les limitan los medicamentos que la Seguridad Social les puede prescribir.

Entre ellos, curiosamente, los productos laxantes. Acaso porque están de acuerdo con un personaje de Rafael García Serrano (la democracia es un antiquísimo sistema por el cual, en última instancia, un hombre debe permitir que se caguen en su madre a cambio de cagarse en la madre del que le precedió en el uso de ese importante derecho) y de esta forma piensen reducir las defecaciones —metafísicas, se entiende— sobre sus progenitores, que son la inevitable consecuencia de sus acciones de gobierno.

* * * * *
Apostaría a que alguien ha pensado –salvo alguna referencia que no le cuadraría demasiado bien- que con todo esto me estaba refiriendo al repago de las medicinas, a los recortes en la Sanidad y a los que ya se avisan –sin rebozo- en las pensiones.

Pero no. Como hace unos días, esto no pertenece a la actualidad, sino a dos décadas atrás. Fue publicado, con el titulo de El estafazo en el Nº 72 de La Nación (17 a 23 febrero 1993), y ahí tienen ustedes la imagen que lo demuestra.

Gobernaba entonces –para quien no lo recuerde o no lo quiera recordar- don Felipe González Márquez, que fue el primer gran recortador de esta memocracia.

Por supuesto, entonces no hubo manifestaciones más o menos multitudinarias, ni menos aún guerrilla urbana de “incontrolados” –que hay que ver qué bien los controlan los que los controlan, y ya me entienden-, ni movida de médicos, enfermeros, celadores y personal administrativo profundamente concienciado con la sanidad pública.

Y es que no hay nada nuevo bajo el sol, a poco que se mire hacia la sombra.

sábado, 23 de febrero de 2013

SOBRE EL GOLPE TRIUNFANTE.

Que, siendo la fecha que es, ya se habrán ustedes imaginado a cual me refiero.

Decir, a estas alturas, que el 23-F fue un golpe de Estado triunfante, sólo le puede extrañar a los muy perdidos, los muy indocumentados, los muy jovenes -y debidamente amaestrados por las últimas leyes educativas- o los muy tontos. A los rojos, rojillos y rojazos de guardarropía y pancarta también, pero es que ellos no son de este mundo.

Mi camarada Álvaro ya lo comentaba ayer en su Ballena Alegre, y no hace falta decir que lo suscribo íntegramente.

El 23-F fue preparado para que saliese -en segunda opción- así, como salió. La primera era -ya todos ustedes lo saben- el gobierno de concentración que aunaba ucedistas, socialistas y comunistas bajo la batuta monárquica de Armada.

El Teniente Coronel Tejero no pasó por esas horcas caudinas, y dió al traste con el golpe institucional. No pudo evitar, en cambio, que el sistema se asentara en la podredumbre que le es consustancial, y en ella estamos.

viernes, 22 de febrero de 2013

SOBRE QUE 21 AÑOS NO SON NADA.

Ando revisando -por motivos que, si la cosa va bien, comentaré en su momento- mis viejos artículos. Pudiera pensarse que poco o nada de utilidad tendrán los escritos de hace décadas para la situación actual y que -por ejemplo- difícilmente habría un paralelismo admisible entre lo dicho en el reciente debate sobre el estado de la Nación de hace un par de días, y los sucesos de hace varios lustros.

Confieso que estaba equivocado. Como se pueden imaginar, al cabo de 35 años de escribir, es difícil recordar cuanto he ido diciendo. Por eso, me he asombrado al leer lo que escribí en el Nº 54 de La Nación (26 de agosto a 8 de septiembre de 1992), que a continuación les transcribo. Luego me dicen si no es cierto que veinte años no es nada, como en el tango, y que la casta política ni ha aprendido, ni ha escarmentado.

Desgraciadamente, la fauna votante, tampoco.

Fondo y Forma


Resulta que, después de más de dos años de armar un considerable revuelo, el famoso caso Naseiro se ha quedado en nada. Es lógico que así haya sido, si aceptamos la versión del Partido Popular, en el sentido de que —desde un principio— se trató de una simple maniobra para desviar la atención de la prensa y del público sobre el —entonces— incandescente caso Juan Guerra.

Sin embargo, lo que importa —al menos, lo que nos puede importar a cuantos vemos la vida pública desde fuera del tinglado de los partidos con pesebre parlamentario— no es que un juez con querencias socialistas quisiera hacerle un favor a su partido, haciéndonos ver que la inmundicia no era asunto privativo del PSOE. Lo que importa no es que se haya demostrado —hermanos Guerra, FILESA, Naseiro y construcción en Burgos— que todos los partidarios de esta democracia liberal están hundidos en podredumbre hasta el cuello.

Lo que importa —al menos, desde mi punto de vista, resulta pavoroso— es que se dé carpetazo a un asunto que afecta de lleno a la honradez de la vida pública, empleando una argumentación que será, sin duda, legal; pero que de Justicia no tiene nada. Porque el Tribunal Supremo ordenó la destrucción de las pruebas, considerándolas inadmisibles, en virtud de la vulneración del derecho a la intimidad de los encausados. Pero no porque las grabaciones las hiciera la policía por libre y sin autorización, sino porque la policía estaba autorizada a investigar un presunto delito de tráfico de drogas, y no un escándalo de corrupción política.

En resumen: la policía investiga, con todas las bendiciones legales, un presunto delito de tráfico de drogas; en el transcurso de la investigación, encuentra pruebas de un delito mucho más grave —porque la corrupción de los políticos es una garantía de impunidad para todo tipo de delincuentes—; las pone a disposición de la justicia... y la justicia dice que esas pruebas no tienen validez, porque no era eso lo que iban buscando. Es lo mismo que si alguno de ustedes hace un pozo buscando agua, encuentra petróleo, y le dicen que se olvide de ello; que cierre el pozo y deje el petróleo bajo tierra, porque usted sólo tenía derecho a encontrar agua.

Sintomática, por otra parte, la satisfacción con que los encausados y el Partido Popular —no olvidemos que el presunto delito, y los presuntos beneficios, no iban a ser particulares de los implicados— han acogido esta resolución del caso. Porque lo que el Tribunal Supremo ha dictaminado, no es que no existiera delito y los encausados fueran inocentes, sino que a pesar de haber pruebas de un posible delito, las mismas no habían sido conseguidas de acuerdo con los trámites burocráticos pertinentes.

Esto, repito, será completamente legal. Pero no deja de ser una clara demostración de que estas leyes no sirven, y urge cambiarlas. Y urge, sobre todo, cambiar a quienes hacen tantas trampas a la hora de redactar las leyes.

 

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