Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

miércoles, 15 de julio de 2009

SOBRE LA QUEMA DE IGLESIAS.

Y en esta ocasión no hace falta recurrir a la memez histérica de Rodríguez, porque es cosa ocurrida hace poco, unos días nada más, el 12 de Julio pasado según informa Diario Ya.
 
La cosa ocurrió en la iglesia de Santa Genoveva, en Majadahonda; una nave prefabricada a falta de lugar concreto donde edificarla decorosamente, en cuyo techo -y adosados a los conductos del aire acondicionado-, habían colocado botellas conteniendo gasolina.
 
Personalmente, hace muchos años que no acudo a la iglesia salvo para funerales; no voy porque puede uno encontrarse allí con aquelarres como el de los Obispos baskos que comenté hace unos días; o con un curita que identifique la celebración de Cristo Rey con una organización ultraderechista de hace unos años. O con otro cura que se enoje porque en la conmemoración de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, suene el Himno Nacional. O con un portavoz eclesiástico que afirme que hay que votar al PP porque, a fin de cuentas, defiende la ley de aborto del 82, que no es tan mala.
 
Esto no es obstáculo para que no me guste quemar iglesias ni ninguna otra cosa, tal vez por la educación retrógrada, represiva y fascista que recibí -gracias a Dios, pero no a la Iglesia- de la oprobiosa dictadura franquista.
 
Tampoco me gusta que nadie las queme, y menos aún -por lo que supone de acojonamiento y de complicidad- me gusta que los medios de comunicación callen como putas -cada uno calla, evidentemente, como lo que es-, estos sucesos.
 
Y en el caso de la iglesia de Majadahonda, sólo Diario Ya y El Mundo -en prensa- y La quinta columna -en radio Intercontinental- se han hecho eco de ello.
 
Acaso -pienso- los Monseñores deberían empezar a pensar menos en congraciarse con el rojerío serpenteante y con los meapilas fariseos, y más en animar a los que defendemos la Institución eclesial anque en algunos casos -como el mío- sea más por cuestión de ideología que de fe en los pastores que confraternizan con el lobo.
 
Deberían ir dándose cuenta de quien saca la cara por la Institución eclesial, no sea que un día -no tardando mucho, a lo que se ve- vuelvan a querer romperle la cara a la Iglesia y nosotros -como llevan ellos cuarenta años haciéndonos- volvamos la nuestra a otro lado.
 
Porque como católico, aunque sin fe en la Iglesia-Institución, debo poner la otra mejilla; pero como español, jamás pedire que la ponga mi Patria.
 
 

martes, 14 de julio de 2009

SOBRE "LAS VARAS DE MEDIR DE LOS MASONES".

Que así se titula un artículo recibido desde la lista de distribución de Pensamiento Hispánico (si alguien hay interesado en recibirlos, puede darse de alta enviando un correo a pensahispa@latinmail.com) y que aclara e ilustra lo que comenté en mi anterior entrada SOBRE LOS OBISPOS BASKOS.
Aquí lo transcribo, para información de los amigos lectores e iluminación de de alguna mente roma (en minúsculas), que pudiera caerse del guindo sobre este modesto diario.
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LAS VARAS DE MEDIR DE LOS MASONES

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Ricardo Blázquez, Juan Maria Uriarte y Miguel José Asurmendi, tres de los agentes que el Maligno tiene insertados en el seno de la Iglesia Católica (desgraciadamente no son los únicos), han tenido a bien hurgar más si cabe en las heridas que están siendo reabiertas en el pueblo español. Hacía décadas que habían cicatrizado, pero a eso no se resigna el Maligno.
Para mayor inri, estos infiltrados afirman que no quieren reabrir heridas. No obstante, lo han hecho en un acto injustamente amparado en el paraguas religioso, con el único fin de aumentar la profunda confusión que sus hermanos masones ya han sembrado en la vida política española. El motivo lo tenían pintiparado: Catorce sacerdotes fueron fusilados por las tropas nacionales entre 1936 y 1937. Dicho así, lo tienen a huevo. No en balde les ampara la sentina democrática en todos sus ámbitos: Desde la prensa hasta la profunda incultura histórica en que sus planes de educación han sumido al pueblo español. Pero la verdad es que fueron fusilados entre Septiembre de 1936 y Junio de 1937.
No voy a justificar ninguna muerte violenta. Sólo quiero remarcar quién es mártir del cristianismo, y quién no lo es, y los catorce sacerdotes ejecutados por los nacionales, sencillamente no son mártires de la fe; en todo caso son mártires del separatismo, que es distinto. Tampoco voy a hacer valer que en 1936 y 1937, en Vizcaya, y bajo la tiranía democrática del momento, fueron asesinados 39 sacerdotes... entre un total de 344 personas que se encontraban presas, siendo responsable de Gobernación el nacionalista Telesforo Monzón.
Los homenajeados y punto menos que beatificados por los Elipandos vascos fueron fusilados por incitar a los jóvenes nacionalistas a que tomasen las armas en defensa de la República. Insisto, no voy a valorar si es correcto o no; sólo a señalar si estos fusilamientos son equiparables a la persecución religiosa llevada a cabo por la democracia en 1936, y que segó la vida a 14 Obispos, más de 7000 religiosos y muchos más miles de fieles cristianos...
Un poco de memoria: Dos de los sacerdotes objeto de la pantomima llevada a cabo por los Elipandos, se presentaron en Oyarzun a los requetés diciéndoles que Rentería estaba abandonada. Una sección de requetés fue enviada y cayó en una emboscada, resultando aniquilada. Los sacerdotes fueron fusilados; no por la fe, sino por la traición, irreconciliable con la fe.
Alejandro Mendicute se destacaba en los mítines nacionalistas, políticos, hasta llegar a afirmar que "eso de que el Corazón de Jesús reinará en España es una patraña, porque ni España puede llegar a tanto, ni el Corazón de Jesús tan bajo". Fue fusilado; ¿por causa de la fe?... Da la sensación que por causa política que no voy a tratar.
El resto, a lo que parece, estaba cortado por el mismo patrón. Y con el mismo patrón, como católico, apostólico, romano, puedo llegar a reconocerlos como miembros de la Iglesia; no lo sé, pero les concedo el privilegio de la duda; privilegio que no concedo a los Elipandos. Pero lo que parece absolutamente inaceptable es la manipulación del hecho por parte de los Elipandos, máxime cuando esos mismos Elipandos están poniendo inenarrables trabas para la beatificación de personas que manifiestamente sí fueron mártires de la fe a manos de los demócratas en los nefastos años treinta del pasado siglo...
¡Viva Cristo Rey!». Tales fueron las últimas palabras de un joven español de veintidós años, muerto por la fe el 29 de septiembre de 1936. El Papa Juan Pablo II, en la Homilía de la beatificación de 233 mártires españoles, celebrada en Roma el 11 de marzo de 2001 diría de él: «Consciente de la gravedad del momento, el joven Francisco Castelló Aleu no quiso esconderse, sino ofrecer su juventud como sacrificio por amor a Dios y a sus hermanos».
Francisco Castelló, junto a los miles de cristianos asesinados por el hecho de no renunciar a su fe, sólo podía pretender ser admirado y querido por los cristianos... y por supuesto, por los obispos encargados de la grey. Evidentemente no es el caso de los catorce objeto de atención de los Elipandos vascos.
Pero lo que no podía sospechar Francisco Castelló era que, 73 años después de ser martirizado, un infiltrado, no sabemos si acaso masón, llamado Juan Piris, Obispo de Lérida, menospreciase públicamente su martirio al tiempo que otros de la misma categoría que Piris, en Vascongadas, pretendían que ocupase su lugar terceros que, ni de lejos, pueden aspirar a ello.

Antonio Cifuentes

lunes, 13 de julio de 2009

SOBRE UNA SUPOSICION.

Póngase usted, amigo lector, en la siguiente situación: leyendo la prensa, se entera de que en un lejano país, el jefe de una de los partidos de la oposición ha aparecido asesinado, con la agravante de que su cadáver ha sido abandonado en un cementerio y sólo se le ha reconocido bastantes horas después.
 
Sigue usted leyendo, y resulta que a este opositor al Gobierno de ese país lo han sacado de su casa a altas horas de la madrugada, entre el terror de su esposa e hijos. Lee un poco más, y conoce que las sospechas recaen en unos agentes de las que aquí llamamos Fuerzas de Seguridad del Estado. Y que se cree, fundadamente, que no han cometido el asesinato por su cuenta, sino siguiendo, cuando menos, insinuaciones gubernamentales, definidas días antes en el propio Parlamento por una diputada muy conocida.
 
Sin duda, a continuación de estos hechos leerá usted una gran cantidad de artículos de opinión y editoriales condenando este crimen. Y como no es políticamente correcto recordar al padrecito Stalin, todos le dirán que es un crimen fascista, que fascistas son los asesinos, y fascista ha de ser el Gobierno que perpetra semejante crímen de Estado.
 
Cualquiera de los habituales que haya llegado hasta aquí sabe de sobra a lo que me estoy refiriendo y no haría falta más.
 
Pero para algún neófito que pudiera haber, tendré que explicar que ese país es relativamente lejano, pero en el tiempo, porque se trata de esta misma España hace 73 años. Que ese jefe de partido opositor era don José Calvo Sotelo; que fue asesinado por fuerzas de la Guardia de Asalto -equivalente de la Policía actual-, que el Gobierno era socialista, y los criminales socialistas eran. Que la diputada que lo condenó a muerte -Su Señoría ha hablado aquí por última vez- fue La Pasionaria.
 
Todo lo cual se recuerda, sin ánimo de embarazar la cerdita, a la mayor gloria y eficacia de la Memoria Histórica.
 
 

domingo, 12 de julio de 2009

SOBRE EL ANIVERSARIO.

Que -según 20 Minutos-, hoy se cumple de la muerte de Miguel Ángel Blanco, aquél concejal del PP cuyo secuestro con intencón de chantajear al Gobierno y posterior asesinato pareció el principio de un cierto cambio. Cambio que -ya por entonces mismo se vió- aguaron los políticos de uno y otro lado; del mismo lado, a la postre.
No me siento tentado de analizar lo que ha ido de entonces a hoy -rueda de noria al fin, sin más horizonte que dar la vuelta-, pero en cambio sí me tienta recodar lo que hace 12 años escribía.
* * * * *

Han encontrado la solución. Lo dice una individua que se autotitula madre de un preso de ETA, y a todos se les cae la baba: es la piedra filosofal, el descubrimiento del siglo, la panacea para todos sus males de incapacidad, impotencia, ineptitud y culpabilidad.
Una fulana dice por la radio que los de ETA están haciendo lo mismo que Franco, y a todos los gilipollas de la televisión se les aparece el ungüento amarillo para sus malas conciencias. Pero todos ellos saben que la culpa de lo que hace ETA hoy, la tienen ellos. La tienen todos los que protestaron por las sentencias de muerte de 1975. La tienen los que votaron la desaparición de la pena de muerte en la Constitución. La tienen todos los que se han mostrado de acuerdo con las excarcelaciones, con aquellos famosos extrañamientos de presos etarras con millones en el bolsillo, viajes pagados al Caribe y suntuosos chalets. La tienen los que hayan dicho, siquiera una sola vez, que ETA luchaba contra Franco. La tienen cuantos no han dicho esta boca es mía en contra de las reinserciones, de los regímenes abiertos, de los beneficios penitenciarios para los presos de ETA. La tienen cuantos reclaman que se acerquen los presos etarras a ese invento de Sabino Arana que llaman Euzkadi. La tienen todos y cada uno de los que han protestado ahora y no han protestado cuando han asesinado a un Guardia Civil o a un militar. La tienen cuantos ahora han convocado minutos de silencio, manifestaciones, concentraciones o lo que sea, y no lo hicieron antes; por ejemplo, cuando ETA asesinó el pasado 8 de enero, al Teniente Coronel don Jesús Agustín Cuesta Abril.
La tienen los que han hablado de ejecución en el caso del concejal del Partido Popular Miguel Ángel Blanco. ETA asesina, no ejecuta. La ejecución es prerrogativa de un Estado, tras un proceso con las garantías que prescriban las leyes en el que el acusado se puede defender, y tras la correspondiente sentencia judicial. Los que hablan de ejecuciones de ETA, le están dando carácter de Estado; están reconociéndole, implícitamente, el derecho a cobrar los impuestos revolucionarios y a disponer de la vida de sus súbditos de acuerdo con su particular legislación. Los que tal hacen —por ineptitud profesional o por mala leche— son tan culpables como los que aprietan el gatillo.La tienen los que ponen en televisión española un rótulo donde textualmente dice: Euskadi: 088 — España (94) 4441444.
Ellos son los culpables de lo que hace ETA. De lo que ha hecho y de lo que seguirá haciendo. Los que están en contra de la pena de muerte cargan las armas de los asesinos. Los que comparan unas sentencias ajustadas a la Ley entonces vigente y a Derecho con un secuestro o un asesinato, son los que ponen en la recámara las balas que siegan vidas ajenas. Es de comprender que una mujer obnubilada por el incontestable hecho de haber parido un hijo de puta, no sepa lo que dice. Pero todos los demás, los periodistas amarillos —la tal de la Rosa María Mateo a la cabeza— los políticos cobardes, los demócratas de manifestación y pancarta sin cojones, los inútiles sin redaños para declarar el estado de guerra que la mierda de Constitución de sus amores permite; esos son los auténticos culpables. Los verdaderos asesinos.
Para sus mentes enfermas de podredumbre, de mentiras mil veces repetidas, de complejos mal digeridos, es muy sencillo recurrir a la infamia de comparar las sentencias de muerte, varias de ellas conmutadas, dictadas en su día para asesinos convictos y confesos, con la vileza del secuestro, de la extorsión, del asesinato.
Con los remordimientos de conciencia a flor de piel, los papanatas se hacen eco de lo que dice la madre que parió a una alimaña. La que le inculcó la superioridad de la raza vasca, el odio a España y a los maketos, o permitió que se lo inculcaran. La que le enseñó —o permitió que le enseñaran en las ikastolas— a ganar juegos matando Guardias Civiles. La que le dio las cerillas —o no se las quitó con dos bofetadas cuando se las vio en el bolsillo— para quemar la Bandera de España.
Esa madre, a fin de cuentas, tiene la excusa de que el aborto de Satanás que echó al mundo es su hijo. Para todos los lameculos que han intentado lavar su mala conciencia echando, una vez más, la inmundicia de la calumnia sobre Francisco Franco, no hay perdón posible.
Como no hay perdón posible para esos engendros híbridos de los comunistas reciclados, para esos sinvergüenzas como el tal de López Garrido y otros compañeros de viaje, que se ha permitido decir que ETA es un residuo del fascismo, cuando sabido es que, para los comunistas, fascistas es cualquiera que les quita el chollo. Y cuando todos sabemos que ETA es, no un residuo, sino un legítimo descendiente, del marxismo leninismo. Del mismo marxismo leninismo y estalinismo de que son hijos los comunistas. Ellos —todos los cochinos que quieren lavar su responsabilidad con la mentira— son los auténticos culpables. Si les quedara un ápice de valor, de honradez, de decencia, no permitirían que la sangre de los demás siguiera pagando sus culpas. Si tuvieran un ápice de dignidad, se meterían todos —políticos y periodistas— en el edificio del Congreso de los Diputados, mandarían atrancar las puertas, y le pegarían fuego.
Y si ellos no lo hicieran, y al pueblo español —el de las manifestaciones, los lacitos, las pancartas y las velitas— le quedara algo de sangre en las venas, asaltaríamos las cárceles, colgaríamos en las plazas mayores de los pueblos a los etarras y a sus cómplices; después quemaríamos en la hoguera a todos los separatistas, y por último, para escarmiento, fusilaríamos por la espalda a todos los políticos que con su interminable chauchau se lavan las manos. Amén.
La Nación, Nº 251, (del 23 de julio al 5 de agosto de 1997)

* * * * *

El pueblo español, a raíz del asesinato de Miguel Ángel Blanco Garrido, ha protagonizado una de las más impresionantes manifestaciones de dolor y de ira. Y de impotencia.
Impotencia, porque al pueblo español lo han domesticado, adiestrado en la dialéctica de los lemas insulsos (lo que los políticos llaman slogans) y de los pareados ripiosos.
Así, una de las frases más celebradas, más repetidas en los resúmenes televisivos, más jaleadas como muestra de la determinación popular, más aplaudida y difundida, como queriendo que se grabe bien incluso en las molleras más duras, ha sido la de ETA, escucha, aquí tienes mi nuca. Esta frase nació en la Puerta del Sol de Madrid. En el mismo escenario donde la Policía repartió estopa allá por el 79 a los que no gritábamos aquí tienes mi nuca sino contra ETA, metralletas, pareado igualmente ripioso, lo confieso, pero que demostraba un talante radicalmente distinto. Un talante que molestaba al Gobierno ucedarra, no sé si porque temía que el pueblo se hartase y tomara la determinación de hacerse la justicia que nadie le hacía —ni le ha hecho después— o porque les daba envidia no tener los arrestos del más anciano de aquellos manifestantes.
Me ha causado, debo decirlo, una enorme impresión ver a decenas —acaso cientos— de personas, generalmente jóvenes, ofreciendo su nuca, arrodillados y con las manos tras de la cabeza, en actitud de cordero presto al sacrificio.
No puede caer más bajo el orgullo, la dignidad, la gallardía de un pueblo, que se ofrece a morir de rodillas porque ni siquiera ha pensado en combatir de pie. Que ha perdido el instinto de supervivencia, o acaso eso otro que diferencia al toro bravo del cabestro.
El pueblo español se ha convertido, definitivamente, en una lengua sin manos.
La Nación, Nº 254-255 (septiembre de 1997)

sábado, 11 de julio de 2009

SOBRE LOS OBISPOS BASKOS.

Que -El Mundo lo dice, y también otros- han celebrado una Misa para pedir perdón por el olvido eclesial de los catorce religiosos (doce sacerdotes, un misionero claretiano, y un carmelita descalzo), que fueron ejecutados por el bando nacional entre 1936 y 1937.
Un tal obispo Asurmendi ha reconocido que los detalles sobre las dolorosas circunstancias que rodearon la muerte de estos sacerdotes son desconocidas, pero ha destacado que el testimonio de muchos de sus feligreses y compañeros pone de relieve que fueron apresados cuando ejercían su ministerio.
Bien, señor Asurmendi, yo mismo le cuento las circunstancias: esos clérigos fueron apresados cuando ejercían actividades políticas a favor del separatismo, crímen que cualquier Estado serio condena.
Más o menos, cuando hacían lo mismo que ustedes, señores obispos baskos -que no vascos, y menos aún pastores de las Diócesis españolas de Vascongadas-; de donde pueden colegir lo que les espera a ustedes en cuanto las cosas se vayan dando medianejamente bien.
Lo cual se comunica a la Conferencia Episcopal Española, a efectos de que tome las medidas convenientes, porque quien avisa no es traidor; y el Nacionalsindicalismo reconoce la inspiración católica de las leyes, pero no es meapilas ni tiene -llegado el caso- inconveniente en mandar a una sotana separatista a que le den un planchadito discreto.

SOBRE EL DERROCHE.

El que L'Osservatore Romano, periódico del Vaticano, ha denunciado a propósito de los fichajes millonarios del Real Madrid.
Soy madridista confeso, aunque no hasta el extremo de perder una subjetividad razonablemente objetiva. Desde mi personal punto de vista, pues, concedo a L'Osservatore Romano que la millonada que han costado los ultimos fichajes del Real Madrid es algo casi indecoroso.
Paréceme, sin embargo, no ya indecoroso, sino rigurosamente obsceno, que el periódico del Vaticano critique los gastos empresariales de una entidad privada, y guarde un silencio que -de puro discreto- puede ser culpable, a propósito de los múltiples despilfarros de los poderes públicos españoles, ya que del fútbol español hablamos.
¿Que la Iglesia no se mete en política? Pues, con más razón, no se debe meter en entidades privadas.

martes, 7 de julio de 2009

SOBRE LOS SANFERMINES.

Fiestas pamplonesas mundialmente conocidas -en gran parte por Hemingway, como es obvio-, y que ayer comenzaron con el Chupinazo.
 
Antes del Chupinazo -doce horas antes, por concretar- comienza el relato en una de las mejores novelas -y ya es decir- de Rafael García Serrano: Plaza del Castillo.
 
En Plaza del Castillo, el que en mi opinión es el mejor escritor en lengua española de todos los tiempos, cuenta aquellos Sanfermines del 36, preludio de la Guerra de Liberación. Transcurre la fiesta entremezclada con la inminente sublevación, y entre kilikis y zaldikomáldikos se esconde un Capitán falangista y el Comisario de Policia socialista que lo ha llevado preso a Pamplona. Y en los encierros se mezclan los falangistas que cuidan y protegen al camarada herido, los comunistas que derrochan verborrea de mitin cuando ya las cornetas están a punto de silenciar la palabrería inutil, y los requetés prestos a alistarse por familias enteras -abuelo, padre, hijo-, para la ocasión armada que siempre esperaron con impaciencia de cita amorosa.
 
Y el muchachito que -recien descubierto el amor- se presenta voluntario; y los que le quitan importancia al gesto y dicen que se van porque lo hacen todos los amigos; y el que descubre que la palabrería mitinesca ya no le dice nada, pero se mantiene en sus trece porque le parece indigno cambiar en la hora del peligro.
 
Y el separatista basko que se larga a Francia a buen paso de montañero, y que al final acaba reconociéndose a si mismo que se marcha porque es lo que se espera que haga; porque esto de ser español es una lata, siempre se obliga uno a cosas honorables.
 
Y el que sale de la prisión -política- con ganas de hacerse cargo del Gobernador Civil socialista y chulángano que le entrulló, y al que sus camaradas falangistas le dicen que él -precisamente él- no puede hacerlo porque lo odia; que no se puede dejar rienda suelta al odio porque el día de mañana tendrán que vivir juntos con el enemigo de hoy.
 
Y el General Mola.
 
Todo esto -y mucho, muchísimo más- fueron aquellos Sanfermines del 36. Y, gracias a Dios, quien lo quiere saber lo tiene a mano, porque Plaza del Castillo ha vuelto a ser publicada, en esta ocasión por Homo Legens, y la tienen ustedes en librerías.
 
No se la pierdan.

SOBRE LAS AYUDAS A LOS COCHES ELECTRICOS.

Que ha prometido el señor Ministro de Industria, Miguel Sebastián, y que supondrán hasta 7.000 euros de forma directa.
 
A mi, lo de los coches eléctricos me parece muy bien; me encantaría tener uno, y agradecería mucho esa ayuda. Ocurre, sin embargo, que no tengo donde enchufarlo; cosa que a estos ministros socialistas y socialistos acaso les cueste creer. Porque subírmelo a casa no es apropiado; y tender un cable de quince o veinte metros -siempre que consiguiera aparcarlo justo debajo de mi ventana- o de doscientos no es fácil, ni creo que me lo permitiese la autoridad supuestamente competente.
 
Otrosí, si tuviera una plaza de garage, dudo mucho que la comunidad de propietarios me permitiera tirar de electricidad así como así; y dudo también de que la compañía eléctrica accediera a instalarme un contador propio -en mi plaza de garage, si la tuviera- a estos efectos.
 
¿Quien podrá, pues, tener coches eléctricos? Evidentemente, los que posean garage en su propia vivienda individual, o las empresas con instalaciones adecuadas.
 
No voy a caer en la demagogia fácil de decir que quien habita en lo que llaman vivienda unifamiliar sea un potentado. Hay infinidad de familias que han logrado esta forma más humana de vivir que las insufribles colmenas ciudadanas, a costa de enormes sacrificios. Pero tambien es indudable que quien vive en un chalet tiene menos agobios que el que habita un cuchitril de alquiler.
 
En consecuencia, y como es norma en este socialismo felipista o zapaterista, se beneficia a los que menos necesidad tienen.

lunes, 6 de julio de 2009

SOBRE LOS TRAJES.

El juez que instruye el asunto de la corrupción pepera en Valencia ha concluído en el auto que finaliza las diligencias previas que existen "indicios racionales de delito", según informa El Mundo.
El asunto es el famoso de los trajes y la financiación irregular, pero resulta que el tema de los cuatrocientos mil euros largos que supuestamente recibió el PP por favorecer a la empresa Orange Market, no ha sido estimado por el Tribunal.
La cosa queda, pues, en unos cuantos trajes regalados al señor Camps. Y uno piensa que si todo un Presidente de Comunidad Autónoma se pringa por unos trajes, tiene que dimitir inmediatamente.
No por cohecho, sino por gilipollas.

domingo, 5 de julio de 2009

SOBRE EL CAPULLO.

Saben mis habituales que casi nunca me permito hacer juegos de palabras con los apellidos de nadie; primero, porque todos los apellidos son dignos de respeto, y segundo, porque es un recurso que por fácil me repugna. Unicamente lo hago -como cosa habitual- con Gay-ardón, que con su mariconofilia se lo gana.
Bien; esto viene a cuento de lo que el fulano llamado Urkullu, del PNV, ha dicho -según 20 Minutos, textualmente- a propósito de la Bandera de España que una unidad militar de maniobras colocó hace unos días en el monte Gorbea: "Euskadi no es Perejil, ni un punto estratégico en el que algunos claven su estandarte como signo de conquista". Además, "ha reivindicado que "no hay patria" que justifique la muerte. "
Entonces, señor Urkullu, ¿por qué siguen ustedes recogiendo las nueces cuando ETA mueve el árbol, en definición del padre Arzallus, su antecesor en el cargo? Pero esto es lo de menos, porque ya sabemos que la muerte que no se justifica es la suya, la de los separatistas baskos. Las demás si, ¿no es eso? Las muertes de los maketos son el precio de la democracia -Suárez dixit-, o accidentes -Zapatero dixit-. O los ultimos coletazos, según todos los Ministros del Interior, todos los plumíferos, todos los politicuchos y todos los gilipollas que en la memocracia han sido.
Lo que me importa hoy comentar es su alusión a Perejil, señor Urkullu. Por supuesto que Euskadi -es decir, Vascongadas, que es como se conocen esas provincias en todo el mundo civilizado- no es Perejil, y el Ejército español jamás colocará la Bandera de España como signo de conquista, por la sencilla razón de que está en su Patria, en su tierra, en su casa; y porque Vascongadas nunca -nunca- han sido conquistadas por España. Fueron los vascos los que pidieron a los reyes de Castilla que uniera esos señoríos a la Corona, para defenderlos de -mire usted, señor Urkullu, lo que son las cosas- el expansionismo del reino de Pamplona. Pamplona, no Navarra aún.
Nunca, señor Urkullu, podrá significar un signo de conquista una Bandera de España en Vascongadas. Pero, si se empeña en comparar, compare las cabras de Perejil, con los padres de las mentadas de Euskadi -no Vascongadas, ojo- que, haciendo honor a su apellido de usted, con unos auténticos capullos.
¿O Kapullos, don Íñigo?

sábado, 4 de julio de 2009

SOBRE LOS PARECIDOS.


Los que encuentra don Iñaki Anasagasti, portavoz del PNV en el Senado y autor del libro Una monarquía protegida por la censura.
Dice don Ignacio cosas como estas:
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* No se puede hablar de algo tan importante como el jefe del Estado; hay una censura de hierro, un tratamiento hagiográfico propio de Irán, Corea o de países tercermundistas.
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* Tiene una educación militar y es un hombre inculto.
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* Me gustaría saber cómo sería si se hubiera informado sobre su vida privada, con sus distintas amantes, que las ha tenido; acerca de sus negocios privados, o sobre su papel de verdad en el 23 F.
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* En una ocasión, yo estaba en con Felipe Alcaraz, que llevaba una pegatina de No a la guerra y el rey nos preguntó por ese lema; al explicárselo, nos dijo que era militar y que a él le gustaban las guerras. Le contesté que eso me parecía una barbaridad, y que, si le gustan, podía ir él o su hijo.
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* No quiero comparar al rey con Berlusconi, pero es lo más parecido que hay. El rey es uno de los más ricos a pesar de todo lo que se diga. Es el único que se ha subido su atribución con la crisis porque el resto, las Cortes y la gran Administración tiene la nómina congelada, pero él se ha subido el sueldo. Eso, en cualquier país, sería un escándalo.
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* Que las cuentas de la casa real sean las mas opacas del mundo es increíble. Y luego, el protagonismo de la familia real, que no existe como tal en la Constitución, pero la gente se arrodilla ante ellos. Hay españoles que son simplemente imbéciles; yo no tengo cultura de vasallaje y no admito humillarme ante un señor que no ha sido elegido democráticamente.
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Por mi parte -¡quien me lo iba a decir!- no tengo casi nada que responder a estas aseveraciones del señor Anasagasti.
Unicamente una puntualización, y es que los buenos militares aman profundamente la paz, aunque a veces no sea posible; precisamente porque son los que mejor conocen lo que es una guerra.

martes, 30 de junio de 2009

SOBRE EL AYUNTAMIENTO DE MADRID.



Que -por mucho que la etiqueta, la cortesía, o los decretos, digan lo contrario- no es Excelentísimo ni por el forro, de la misma forma que no lo son sus ediles, y ni se acerca el tarado del alcalde.
Ayuntamiento -o ajuntamiento, por mejor calificar- que se permitió ayer la heroicidad de retirar -a propuesta de IU, esto es, izquierda (h)undida, que tiene que justificar sus lustrosos sueldos con algo, y con el voto favorable de PSOE y PP- los títulos de Alcalde Honorario, Hijo Adoptivo y medallas de Oro y de Honor a Franco. Al Excelentísimo Señor D. Francisco Franco Bahamonde, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España por la Gracia de Dios, para lo que gusten mandar.
IhU, evidentemente, es un dinosaurio; es una recua de trogloditas que -a más de desconocer la caída del Muro de Berlín, consecuencia normal de su feroz incultura- viven mirándose los complejos de su ombligo. Ya lo dijo Longanessi: no tienen ideas, sino antipatías. Y para qué se van a molestar en ponerle las peras a cuarto al alcalde Gay-ardón por minucias como el cochecito de medio millón de euros, cuando pueden luchar contra Franco.
Los Pesoístas son una turba incivilizada, que no tiene siquiera antipatías, sino tópicos. Y además, debe joderles sobremanera que el régimen de Franco fuera infinitamente más social que este invento marxista-chavezista-zapaterista. Los socialistas son una plaga, tienen un concepto puramente patrimonial del Estado que usurpan y confunden con el partido y su santa voluntad de cabrones. Y, desde luego, es mucho más cómodo luchar contra Franco -sobre todo ahora que el puñetero Garzón ha descubierto que falleció- que ocuparse en asuntos como el paro, la corrupción de su Chaves, de su Sáinz al que el CNI hasta le ha pagado los impuestos, de sus rojos Bermejos, de sus rojos garzones, de sus alcaldes a quienes no les importa la subida de impuestos de la gasolina porque ellos tienen coche oficial. No; mejor contra Franco, que se vive de perlas.
Y los peperos... ¿qué decir de los peperos? ¿Qué decir de este Gay-ardón que no tiene otra función en esta vida pública que la de ser la mosca cojonera del PP, la ambición hecha cretino y tontolaba oceánico, según puede quien guste comprobar en este enlace?
Pues de los peperos se puede decir que no les vale la frase precitada de Longanessi. Porque los peperos no tienen antipatías, sino cobardías. Son cobardes, son fanáticos de la mediocridad, del malminorismo; son tahúres acomplejados, sinvergüenzas cómodos, charlatanes falsarios, componentistas patológicos.
Y son, obviamente, traidores. Traidores a las ideas que propalan en campaña electoral; a los hooligans que les votan, a los papanatas que les encumbran, a los necios que los siguen.
Son cobardes y ladinos hasta cuando pretenden ser decentes, como esos dos concejales peperos -Fernando Martínez Vidal e Iñigo Henríquez de Luna- que a la hora de votar se ausentaron para no dar su conformidad. ¡Con lo fácil que resulta decir NO, y poderse mirar al espejo a la hora de afeitarse!
En fin, que todos, de la manita como parvulitos asustadizos han retirado a Franco los presuntos honores que en su día le concediera el -entonces, si, Excelentísimo- Ayuntamiento de Madrid. Un ajuntamiento que surte de píldoras abortivas a sus golfas predilectas; que sufraga mascaradas de titiriteros cabrones, como el difunto Rubianes; que roba a multa armada y a impuesto descalzonado a los desesperados conductores; que hipoteca el futuro de generaciones de madrileños con proyectos como la Playa de Madrid, que es para descojonarse vivo; pues bien, este ajuntamiento de Gay-ardón, que subvenciona la mariconada anual del despiporre sodomita, ya no tiene como Alcalde Honorario e Hijo Adoptivo a Francisco Franco.
¡Gracias a Dios!

SOBRE LAS JUBILACIONES.

Que la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS) pide que se produzcan a los 70 años para -dicen- favorecer el mantenimiento de las pensiones.
 
De cosas como reducir sus enormes beneficios; de autodespedirse por su penosa gestión; de atender a los fines sociales que las fundamentan estatutariamente; de dedicarse a lo que deben, en vez de a trapichear con los dineros ajenos, no dicen nada.
 
Por otra parte, es indudablemente cierto que si ponemos la edad de jubilación en 70 años, las pensiones se mantendrán mejor. Y si la ponemos a los 100 años, será la releche.

lunes, 29 de junio de 2009

SOBRE EL DESENCANTO.

El que, en comentario a la entrada anterior -esto es, la inmediata siguiente en esta página- me atribuye mi amigo y camarada Apañó, creyendo ver cierto desánimo en mis palabras.
No es eso, amigo mío; y si lo es, lo es exclusivamente para con el pueblo español, si es que se le puede llamar pueblo a un hato de ovejas, y si se le puede llamar español a esto.
No es desánimo en mis ideas, ni en la determinación de llevarlas a efecto. Es que, a estas alturas, he llegado a la conclusión de que el aserto de Ganivet (es necesario echar aunque sea un millón de españoles a los lobos, si no queremos echarnos todos a los puercos) está de sobra fundamentado.
Por eso, no tengo inconveniente en admitir que los muertos por sobredosis, que los muertos por borrachera al volante, que los muertos por intoxicación etílica, que las muertas por liarse con el primer hijoputa que se les cruza, me traen al fresco. Que los muertos por asesinato etarra se me dan una higa, y puesto que es el precio de la democracia -el cabrón de Suárez lo dijo- que lo vayan pagando hasta que les democraticen el último hueso.
Sólo me importan los míos, mi familia, mis camaradas. Y mientras que los que mueren sean de los suyos -como bien señala Rafa España en otro comentario- que se apañen, y trabajo que nos quitan.
Porque si a finales del XIX o principios del XX hacía falta echar a los lobos un millón de españoles, ahora, con el incremento de población que -así a ojo- se ha triplicado o cuadruplicado, serían cuatro los millones de candidatos a comida para lobo. Pero si hacemos caso de las urnas -seamos demócratas, coño- los aspirantes a picadillo son unos veintidos millones. Y eso, sólo contando los que tienen derecho a voto y lo ejercen.

jueves, 25 de junio de 2009

SOBRE EL SILENCIO.

Primero el que he guardado yo, y después otro, a propósito del ultimo asesinato de ETA.
 
El mío obedece a que estoy cansado, harto, aburrido, de repetir siempre lo mismo más o menos. Poco más se puede decir, y lo que hay que expresar ya lo he hecho en -lamentablemente- cientos de ocasiones; pero me parece que en cualquier momento puedo caer en la vaciedad de la prensa, la televsión, los políticos del sistema. Es decir, en la repetitiva vaciedad insustancial de los culpables.
 
Pero obedece también a que -dicho sea con sinceridad y rapidez- empieza a darme igual. Si; me empieza a importar las castizas tres leches que maten o dejen de matar los etarras y que condenen o dejen de condenar los auténticos culpables, que son los que, pudiendo poner remedio, no lo hacen. Ese PNV que -dicen- prohibía actuar contra los cachorros etarras. Ese PSOE que horas después del ultimo asesinato negociaba en Pamplona con los filoetarras. Ese PP que no presenta una querella contra los peneuveros por colaboración con banda armada, y menos aún es capaz de sumarse a las presentadas por Manos Limpias o AES.
 
Me empieza a importar tres leches, porque conozco las palabras con que Antonio Ribera animaba a sus camaradas de El Alcázar a tirar, pero tirar sin odio; porque conozco la sentencia del mejor escritor en lengua española de todos los tiempos, Rafael García Serrano: no podemos odiar a nuestros enemigos porque mañana tendremos que vivir con ellos; porque conozco las palabras de la mas hermosa oración jamás escrita: la de los muertos de la Falange que no odiaban a los mismos que les asesinaron.
 
Me empieza a dar lo mismo, porque no tengo la generosa caridad de Antonio Ribera, ni la grandeza de espíritu de Rafael García Serrano, ni la combatividad poética y mística de Rafael Sánchez Mazas. Porque yo, como aquél alférez Ramón de La Fiel Infantería, considero que estos monigotes de cuatrienal voto capado y cobarde ya no son humanos; que estos borregos que son españoles nada mas que por el DNI no son más que una jauría infecta de odio y revanchismo, entregada a la depravación de todos los valores y al seguidismo de todos los charlatanes; que estos que pululan a nuestro alrededor no son -perdona, jefe, la utilización de tus palabras- portadores de valores eternos. Son un desecho, el resto de un festín sucio, las sobras de la Historia. Basura en descomposición.
 
Y ahora yo también odio, lo mismo que ellos. Y, como a ellos, no me importan mas que los míos. No me importan los empresarios baskos y peneubistas, ni los autónomos del PNV que -el hijoputa Arzallus lo dijo- no comprendía por que los había matado ETA si eran de los nuestros. Ni los socialistas que -Pachi nadie lo dijo- eran de los nuestros.  De los suyos
 
No; a mi, ya, sólo me importan los míos. Y mientras el caído no sea un hermano en la madre España, tanto me da que lo maten o no. Mi escala, ya ustedes la conocen, es que no deseo que haya muertos; pero que si los hay, prefiero que sean políticos a policías, guardias civiles o militares. Y ahora añado que, si aún así hay muertos, lo único que me importa es que no sean de los míos. Que no sean mis camaradas.
 
Y a los demás, que les vayan dando.
 
Lo cual no quita para que hable del otro silencio que en titular anunciaba. El silencio que no se ha guardado en los centros oficiales de la Administración por el último asesinado, cuando si se hizo por aquél empresario peneuvista hace unos meses. Tomaremos nota.

jueves, 18 de junio de 2009

SOBRE UN CHISTE.

Que me ha llegado por correo electrónico y que, más que chiste, podría ser parte de uno de esos realitys tan de moda. Aquí se lo dejo, y opinen ustedes:
 

 *****
 

Un hombre, al pasar frente al Congreso de los Diputados, escucha un tremendo griterío que salía desde la sala:
 
- Ladrón, mentiroso, comisionista, difamador, chorizo, sinvergüenza, flojo de mierda, imbécil, timador, cabrón, corrupto, vendido, golfo, aprovechado, cara dura, falso, chupón, inútil, pesetero, estafador, vago de mierda, saqueador, gilipollas, bobo, oportunista, embaucador, tramposo, hijo de la gran puta, ...
 
El hombre asustado le pregunta al  guardia de la entrada:
 
- Señor, ¿qué pasa dentro?, ¿se están peleando…?
 
- No - responde el guardia - ¡¡Creo que están pasando lista…!! 

miércoles, 17 de junio de 2009

SOBRE LA FINANCIACION.

La de la Generalidad de Cataluña, que don José Luis Rodríguez prometió ayer mejorar y elevar por encima del resto de los ciudadanos de España, y llevar hasta los límites de lo que él desea. Peligroso listón, porque vaya usted a saber qué es lo que desea este individuo.
 
Pero, para que no todo sea criticar, voy a ofrecerle una idea sobre el modelo de financiación de la Generalidad de Cataluña, extrapolable a cualquier otra autonomía. Y es, sencillamente, la abolición del chiringuito autonómico-separatista, de forma que la financiación per cápita de los habitantes de la región catalana se vea incrementado con los fondos que se desperdician en mantener tanto vago, maleante y sinvergüenza.

domingo, 14 de junio de 2009

SOBRE LA HIPOCRESÍA.

La hipocresía de todos los estamentos más o menos gubernamentales, político-liberales y sindicales del sistema, con el caso del emigrante boliviano al que una máquina de su trabajo amputó el brazo.
Todos hablan de desgracia, de esclavitud, de que se aprovechan de los sin papeles, de que es inhumano dejar a un herido a cientos de metros del hospital. Y todos, evidentemente, tienen razón.
Pero ninguno ha dicho lo mas obvio: que esto no es más que la ultima consecuencia del capitalismo, en el que -como dejó dicho José Antonio- al empresario no le importa que se le muera un trabajador, porque tiene cientos esperando a la puerta.

SOBRE LAS SANDÍAS.

Y no me he vuelto loco, ya verán ustedes lo que quiero decir.
Resulta que -cuenta El Mundo- una vecina onubense llamada Juana Orta González ha sido detenido por colaboración con ETA, cosa que ha extrañado porfundamente al vecindario porque la susodicha siempre ha sido una persona "muy conocida por su activismo ciudadano y su compromiso con el ecologismo".
Lo que yo no comprendo es la extrañeza, porque las coincidencias entre ecologistas y energúmenos son bien conocidas, y la lo definió extraordinariamente Le Pen: los ecologistas son como las sandías; verdes por fuera y rojos por dentro.
¡Ah, claro! ¿Cómo iban a saberlo, si Le Pen es un facha y no hay que escuharlo?
Pues ahí está. Aunque lo haya dicho Le Pen.

sábado, 13 de junio de 2009

SOBRE SACAR LOS CUARTOS.

Porque es que la cosa está muy malita, y hay que arramblar con lo que se pueda. En este caso, con la subida de los impuestos al tabaco y los combustibles. Impuestos indirectos, que son los más injustos porque el paquete de tabaco y el litro de gasolina le cuestan a usted, amigo lector, lo mismo que al señor Botín, pongo por caso, siendo así que los sueldos de ambos probablemente no coinciden.
Doblemente injusto el de los combustibles -y lo digo siendo fumador-, porque a la subida de impuestos de cada litro que cualquiera de nosotros use, tendrá que sumarle la parte alícuota de los impuestos que pague el repartidor del pan y de la leche.
Como el asunto de la gasolina no admite discusión y -salvo gilipollas sociata- todos estaremos de acuerdo, me voy a centrar en el tema del tabaco, del cual soy dependiente. Lo cual me lleva a exigir para los fumadores el mismo trato que gozan los heroinómanos, cocainómanos, pastillómanos y porrómanos. Exigo que se me trate como enfermo, se me proporcione atención médica especializada, se preocupen por mí las oenegés y las fundaciones públicas, y -por supuesto- se me considere la adición como eximente en cualquier posible crimen que pueda cometer.
Hay un problema, y es que no se conoce ningún caso de haber asesinado por un paquete de tabaco. Si hay casos documentados de quien se ha jugado -a veces perdido- la vida por un pitillo: sin ir más lejos, en el Alcázar de Toledo, donde alguna salida se hizo en busca de comida, pero también de tabaco. Y el General Mola, en el sitio de Dar Akoba, solicitó -y obtuvo- del mando que, ya que no se le podían enviar refuerzos, se le suministrase tabaco como premio para los soldados que llevaban días aguantando lo que no está escrito.
Como se ve, el tabaco puede ser perjudicial para la salud por muchos motivos más de los que nos cuentan, y que no niego. Lo que si niego, es que los fumadores seamos una carga para la Seguridad Social. Miren ustedes, señores antifumadores del Gobierno: si es cierto que el fumador se va a morir mucho antes, ahí tienen ustedes un ahorro de atención médica y de medicinas. Y de pensiones.
¿Que el fumador contrae enfermedades que cuestan mucho a la Seguridad Social? Puede ser, y no lo niego. Pero me gustaría saber el montante exacto del gasto por enfermedades relacionadas con el tabaco, y el importe de los gastos de atención de urgencia a comas etílicos y sobredosis. ¿Tendrían la bondad de publicar los números, y decirnos luego por qué se combate el bolsillo del fumador solamente?
¿O es que han recibido un impulso en la política antifumador de don Suertudo Obama? Esa con la que las grandes compañías tabaqueras estadounidenses están más bien contentas, porque significa unas leves restricciones a sus ventas y publicidad, pero impedirá la existencia de otras compañías que le hagan competencia.
Al final, con estos sistemas liberales siempre se trata de lo mismo: el que paga manda; y no me extrañaría nada que las multinacionales del tabaco hubiesen contribuído generosamente a la campaña obamita, con tal de que unas aparentes restricciones conllevasen la desaparición del competidor.
Como el señor Rodríguez y sus capullos -al símbolo del partido me refiero, quede claro- no tienen tabaquera a la que hacer favores, les sugiero que prohíban el tabaco. Las compañías estadounidenses pagarían a los contrabandistas menos de lo que pagan en impuestos, y los consumidores podríamos encontrarlo mucho más barato, aún a riesgo de -según normativa vigente para las drogas- no poder llevar encima mas de dos o tres cigarrillos para consumo personal.
Por cierto: si alguien conoce a un contrabandista de Habanos -cigarrillos como los de la foto, no puros- tenga la bondad de comunicarse conmigo.

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