La condena de quince miembros de la organización Hammerskin, que lo han sido a penas de entre año y medio y dos años por los delitos de asociación ilícita, tenencia ilícita de armas y -por si fuera poco- promover el odio y la violencia.
La esperanza a que aludo no viene -obviamente- por el hecho de que hayan sido condenados estos señores, sino por las implicaciones que representa para el futuro.
Por ejemplo, la -espero- inmediata disolución de las asociaciones culturales de Latin Kings y similares, con el correspondiente encarcelamiento de sus miembros por los mismos delitos.
Por ejemplo, la -espero- inmediata persecución en serio de las bandas de delincuentes llamadas del Este, o gitanas, o marroquíes, senegalesas y subsaharianas en general, y de las llamadas latinas; esto es, hispanoamericanas, porque Julio César hace tiempo que no tiene trato con delincuentes, y la última vez fue para ahorcarlos.
Por ejemplo, el -espero- inmediato encausamiento de las asociaciones de maricas, tortilleras, y plumipescaderos, por su intolerancia para los de comportamiento sexual ajustado a la nauraleza, lo cual supone promover el odio y la violencia.
El de las asociaciones dichas contra la intolerancia, el racismo y la xenofobia, por su intolerancia hacia los que estamos hasta el gorro de soportar que a algunos se les permita hacer lo que a cualquiera de nosotros -generalmente pacíficos, españoles, y blancos- nos supondría entrullamiento, lo que equivale a promover el odio y la violencia.
El de las clínicas abortistas, porque nada es más clara promoción del odio y la violencia que el asesinato, con las agravantes evidentes de premeditación, alevosía, abuso de fuerza y de confianza, y otras muchas que cualquier jurista puede hallar.
El -espero- inmediato encausamiento de la Banca, por quedarse nuestros dineros generosamente entregados por el Gobierno socialista, y no facilitar mínimamente los créditos necesarios para las empresas modestas, lo cual evidentemente repercute en promover el odio y la violencia.
La -espero- inmediata investigación de las administraciones públicas que destinan partidas exorbitantes a gastos suntuarios -despachos, pisos, coches, muebles, celebraciones- e incluso criminales, como los de las embajaditas regionales dotadas de pasta gansa, lo cual es evidentemente promover el odio y la violencia.
La -espero- inmediata investigación de los delitos de prevaricación cometidos por las administraciones públicas, que al bajar el sueldo de los empleados de filas para subírselo a los directivos fomentan el odio y la violencia.
La -espero- inmediata disolución de las organizaciones empresariales y de las sindicales subvencionadas por el Gobierno, por promover el odio y la violencia, con exigencias irrazonables y huelgas salvajes injustificables -según el caso- que dañan al conjunto de la sociedad.
La -espero- inmediata expulsión de la carrera judicial de los jueces de reconocida filiación política o nombrados por los políticos, porque ello promueve el odio y la violencia.
La -espero- inmediata disolución de los partidos políticos que, con la redacción, aprobación y aplicación de la llamada Ley de Memoria Histórica -esto es: el PSOE en funciones de abuelito cabrón, revanchista y bastante lelo; IU en funciones de chivato y soplón, lo que mejor cuadra a su filiación comunista; el PP en funciones de fiel cumplidor de los mandatos del adversario y de meretriz lechodonante- promueven clara y evidentemente el odio, ya olvidado decenios atrás.
Y a todos ellos -políticos principalmente, y con preferencia los cobardes peperos- por promover una violencia que hoy es aún latente, pero que lleva camino de saltar y llevarse por delante lo que pille, en función de los muchos y profundos odios que generan.

