La señora Montero -o señorita, dado que desconozco si perpetró matrimonio con el tabernero Iglesias, o lo suyo fue simple amancebamiento-, o Irena Montera, dicho sea en idioma garrulohembrista- ha ido a dar el mitin en Zaragoza.
Por supuesto, lo ha dado. Ha dado el mitin y la tabarra, y ha confesado por fin cuáles son sus deseos e intenciones. Concretamente, doña Irena quiere "barrer". Allá ella y su subconsciente, caso de que los palos de escoba tengan de eso.A mi lo que me interesa subrayar es que ha confesado para qué quieren la gente "china, negra, marrona" que ellos reclaman: para que haya "reemplazo de fachas, reemplazo de racistas." Porque doña Irena Montera quiere "barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante"
Es decir -lo aclaro para que luego sus seguidores infrarrojos no se enfaden si ocurre lo que, en vista de cómo se lo están buscando, tiene que ocurrir uno de estos días- lo que doña Irena Montera quiere es barrer a los "fachas" y pretende utilizar para eso un ejército de "gente migrante (...) china, negra, marrona."
Lo cual constituye uno de esos cursis "delitos de odio" que se han inventado para impedir que digamos la verdad; una muestra de racismo al hablar de gente "china, negra, marrona;" un delito de amenazas (barrer a los fachas); un delito de esclavismo (ejército mercenario de migrantes), un deseo de cometer un delito de genocidio (reemplazo poblacional), y probablemente alguno más que se me escapa. También el cinismo de hablar de paguitas de la gente que "se lo lleva crudo," desde su sueldecillo de Bruselas y su chalet de Galapagar.
Y de una patada al diccionario, pero eso es lo esperable de una señora que tiene como máxima ilusión la de "barrer." Que es un trabajo absolutamente respetable y necesario, salvo cuando se ejerce en plan "tricoteuse" o tiorra, como cualquier "pasionarita" de vía estrecha.

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