Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

jueves, 15 de enero de 2009

SOBRE LA ESPANTÁ DE RODRIGUEZ.

Que se niega a dejarse ver por el Parlamento de forma urgente, porque para qué va a repetir que el empleo marcha estupendamente, que no estamos en crisis, que la culpa del desempleo que no existe y de la crisis que no existe la tiene Bush.
Esta negativa ha sentado bastante mal a la llamada oposición, a los llamados medios de comunicación de formato vario, y a algún despistado, que piensan que un Presidente del Gobierno debería dar cuenta de su gestión en el Parlamento, y no en la tele.
A mi, en cambio, me parece -como poco- consecuente con la realidad. Porque, ¿es que alguien cree aún que lo que se dice y lo que pasa en el Parlamento le importa a alguien y sirve para algo?

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