Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

viernes, 12 de noviembre de 2010

SOBRE LAGRIMAS.

Parece ser que doña Rafaela Romero, esposa del socialista proetarra Jesús Eguiguren, se ha permitido decir a la presidenta de la AVT que el día que nos maten, no lloréis; a lo que doña Ángeles Pedraza -la presidenta de la AVT aludida- ha respondido: A nosotros ya nos han matado y no habéis llorado.
Contestación perfecta, que pone a cada cual en su sitio, y que demuestra el interés socialista en defender a ETA, en pactar con ETA, en bajarse los pantalones frente a ETA, no sea que ahora vayan a por ellos. El miedo es libre y cada cual coge cuanto quiere; pero el que lo tenga, que se retire de la vida pública y deje paso libre a quien no lo tenga o -al menos- lo sobrelleve con dignidad.
Por mi parte -desde mi ya explicada preferencia de que no haya muertos- hubiese respondido a doña Rafaela que no se preocupase, que por ellos no iba a llorar en absoluto.

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