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domingo, 1 de febrero de 2026

SOBRE LA BARRENDERA MONTERO.

La señora Montero -o señorita, dado que desconozco si perpetró matrimonio con el tabernero Iglesias, o lo suyo fue simple amancebamiento-, o Irena Montera, dicho sea en idioma garrulohembrista- ha ido a dar el mitin en Zaragoza.

Por supuesto, lo ha dado. Ha dado el mitin y la tabarra, y ha confesado por fin cuáles son sus deseos e intenciones. Concretamente, doña Irena quiere "barrer". Allá ella y su subconsciente, caso de que los palos de escoba tengan de eso.

A mi lo que me interesa subrayar es que ha confesado para qué quieren la gente "china, negra, marrona" que ellos reclaman: para que haya "reemplazo de fachas, reemplazo de racistas." Porque doña Irena Montera quiere "barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante"

Es decir -lo aclaro para que luego sus seguidores infrarrojos no se enfaden si ocurre lo que, en vista de cómo se lo están buscando, tiene que ocurrir uno de estos días- lo que doña Irena Montera quiere es barrer a los "fachas" y pretende utilizar para eso un ejército de "gente migrante (...) china, negra, marrona." 

Lo cual constituye uno de esos cursis "delitos de odio" que se han inventado para impedir que digamos la verdad; una muestra de racismo al hablar de gente "china, negra, marrona;" un delito de amenazas (barrer a los fachas); un delito de esclavismo (ejército mercenario de migrantes), un deseo de cometer un delito de genocidio (reemplazo poblacional), y probablemente alguno más que se me escapa. También el cinismo de hablar de paguitas de la gente que "se lo lleva crudo," desde su sueldecillo de Bruselas y su chalet de Galapagar.

Y de una patada al diccionario, pero eso es lo esperable de una señora que tiene como máxima ilusión la de "barrer." Que es un trabajo absolutamente respetable y necesario, salvo cuando se ejerce en plan "tricoteuse" o tiorra, como cualquier "pasionarita" de vía estrecha.


martes, 27 de enero de 2026

SOBRE EL LUGAR EN LA POSADA.

No hace mucho comenté -justo en el periodo navideño- una idiotez del señor Argüello, que pasa como Monseñor, y que en sus redes sociales desde las que hace política, o mercadotecnia -que los anglófilos llaman marketing- criticaba lo que para él y otros muchos necios es no se qué especie de racismo, de xenofobia, de populismo y de fascismo.

El señor Argüello caía en la manipulación, en la tergiversación del Evangelio y, ni que decir tiene, en la complicidad con la delincuencia.

Hoy -esta mañana, entre 8 y 10- el señor Herrera, don Carlos, ha expelido por dos veces la injuria de que VOX coopera con el PSOE, y le hace el trabajo sucio, habida cuenta de que no lame las partes pudendas del señor Feijoo ni del señor Fernández Mañueco, que es lo que debe parecerle bien a don Carlos Herrera y sus paniaguados de cabecera.

Hoy -esta mañana, poco después de las horas citadas- el señor Fernández Mañueco ha tenido vía libre en el programa del señor Herrera para, no ya criticar -que sería lícito si dijera verdad-, sino para difamar a VOX desde las ondas episcopales. Difamar porque el señor Fernández Mañueco ha acusado a VOX de haber abandonado a los aragoneses cuando dejó el gobierno autónomo, y de no mantener los compromisos adquiridos. Ha callado el señor Fernández Mañueco que VOX dejó su gobierno porque él -Fernández- y su partido -PP- incumplieron los acuerdos a que habían llegado. Y, evidentemente, el señor Herrera -o su bufón señor Bustos- no han recordado tan pequeño detalle. Todo sea por la PP y por la manipulación que ordena la Conferencia Episcopal.

Y a todo esto -nada nuevo bajo el sol en esta malhadada España de traidores vendidos por una puñetera subvención- añade la Institución eclesiástica la expulsión de VOX del templo. Literalmente.


No sólo la Iglesia expulsa a VOX del templo (La Basílica del Pilar no da permiso a Vox para fotografiarse dentro como hizo Azcón con Ayuso), sino que ni siquiera le permite manifestar su fe católica (La diócesis de Zaragoza veta a Vox el uso de un cartel de Abascal ante una iglesia con «fin electoral»).

En cambio, si les parece correcto a los Obispos, a los chalanes de la COPE, al señor Herrera, Carlos, que el citado señor Argüello -que se dice Monseñor- manipule el Evangelio para disfrazar su vocación esclavista -¿quién va a hacer los trabajos que los españoles no quieren? preguntan- de caridad.

Y yo -lo vuelvo a repetir por si aún alguien no se ha enterado, o por si alguien viene por aquí de nuevas- no soy de VOX. Tengo con ese partido las suficientes diferencias para no serlo. Pero la manipulación de los peperos de lengua suelta y lamedora no la soporto.

Os merecéis lo que os viene, canallas.

domingo, 4 de enero de 2026

SOBRE LA INCOHERENCIA.

No estoy a favor del señor Trump, y lo tengo escrito hace tiempo. Desde su primer mandato dije que me parecía un impresentable, un egocéntrico y un engreído ridículo. Sigo considerándolo igual, pero no puedo negar que no se deja tomar el pelo y que no se anda con tonterías. 

No estoy a favor de la invasión de países, y menos aún estoy a favor de esa patente aberración de que unos naturales de un país aplaudan la invasión de su tierra. Nunca me han gustado los reyes -presidentes, lo que sea- que vienen a la grupa del caballo de un invasor. José I Bonaparte quizá pudo haber sido un buen rey de España, pero tenía un pecado original insoslayable: la habían traído las bayonetas invasoras.

No estuve a favor de la invasión de Ucrania, no estoy a favor de la invasión de Venezuela. 

Pero me da mucha risa -y bastante pena- ver cómo gente que parece seria, razonable y lógica, reniega de la invasión de Venezuela por los EE.UU.-, mientras que alaban la invasión de Ucrania por Rusia.

Lo de Ucrania era, claro, una "operación especial" para "desnazificar". Lo de Venezuela es una invasión para quedarse con el petróleo. 

Auténtica pena. Porque demuestra hasta qué punto las fobias, los prejuicios y los estereotipos pueden nublar el entendimiento más claro.

A mi, que considero al pato Donald -como queda dicho más arriba- un egocéntrico, un impresentable, un engreído, un manipulador y un ladrón, y al padrecito Vladimir un sucesor de los hechos de la URSS aunque no tenga el mismo nombre, me da mucha pena ver que gentes que parecían intelectualmente respetables condenan al estadounidense porque ellos son antiyanquis, antijudíos y anti-UE, y en cambio alaban y defienden al padrecito Vladimir porque se enfrenta a los gobernantes de una Europa que no nos gusta, acaso sin pensar que cualquiera de estos días tendemos que tomar las armas para combatir a los presidiarios que Putin recluta para enviarlos al frente. 

Lo mismo se les ha olvidado que, aunque no nos guste esta Europa actual y los que la gobiernan, estamos en ella y nos tocará defendernos de un ataque si a Rusia se le pone entre las cebolletas del Kremlin recuperar el imperio soviético. 

¿O estos -los que denuncian la vergüenza de que los venezolanos aplaudan la invasión de su patria- aplaudirán a la Rusia putinesca cuando nos invada?